Killian miraba con recelo la entrada de la joyería, había solicitado la dirección a Sidney, quién con mucho gusto se la había hecho llegar. Hacía un día había recibido otro correo de Neal, y no iba a permitir que eso siguiera pasando. Esa mañana había volado con Emma a Boston, Emma había salido a lo que era su trabajo actual para dar la noticia de que no estaría disponible para tomar ningún caso hasta nuevo aviso. Y él había aprovechado la oportunidad para visitar el lugar. Había visto fotos de Neal que Sidney le había mandado, tan pronto entró en la joyería lo visualizó atendiendo a otro cliente, esperó pacientemente paseando por el lugar hasta que lo vio disponible, y se acercó sin dudar.

"Este debe ser un trabajo muy tentador para un ladrón" dijo Killian tan pronto estuvo frente a él, Neal estaba prestando atención a unos anillos que estaba arreglando en la exhibición y al escuchar el comentario se volteó para mirarlo, lo reconoció enseguida.

"Este es mi lugar de trabajo, si no vas a comprar nada te agradezco que hagamos esto luego" respondió nervioso, dando un rápido vistazo hacia el gerente de la tienda.

"Oh ¿en serio? Quizás puedas ayudarme a escoger algo para mi novia…No espera, seguramente no querría usar nada que tu hayas tocado" agregó Killian con sarcasmo.

"En serio, no quiero problemas ¿Podemos hacer esto luego?"

"¿Luego? El problema lo creaste tú al escribirme idioteces a mi correo personal, compañero" Neal dio otro vistazo a la gerente y lo miró suplicante, Killian miró en dirección a la mujer "Oh, seguramente no sabe que eres un ladrón ¿cierto? Esa es una información que seguramente le encantará conocer"

"Tengo una vida tranquila aquí. Ya no robo" le susurró Neal.

"Entonces ahora eres una persona honesta. Las personas honestas no acosan a los demás con correos venenosos….Has estado haciendo todo mal, y no sabes con quién te estás metiendo. Si lo que buscabas son problemas…" Killian lo miró con una sonrisa sarcástica y lo agarró por el cuello de la camisa acercándolo a su cara antes de decir "Los has conseguido"

"¿Hay algún problema aquí?" preguntó la gerente de la tienda que se había acercado al notar la tensión entre los dos hombres.

"Si lo hay querida, este empleado tuyo es un imbécil" dijo Killian soltando el cuello del hombre.

"¿Sr. Jones? Usted es Killian Jones" agregó la mujer al reconocerlo "¿En qué podemos ayudarle? me gusta mucho su trabajo"

"Oh un mujer con buen gusto…A ver querida, este imbécil que tienes trabajando aquí es un ladrón que ha cambiado varias veces de nombre los últimos años, y para colmo ha decidió por alguna razón estúpida acosarme a mi novia y a mí…Yo no te voy a decir que debes hacer, pero está persona no debe ser muy buena para el negocio" dijo Killian con una sonrisa encantadora y amargura en la voz. La mujer miró confundida en dirección a Neal y de vuelta a Killian.

"¿Sr. Cooper?" preguntó la mujer a Neal, pidiendo una explicación. Él se quedó sin palabras.

"Oh, amor. Ese no es su nombre" agregó Killian volteando los ojos "Y disculpa querida la intromisión, te aseguro que si no hubiese estado este imbécil aquí hubiese gastado una obscena cantidad de dinero en algo hermoso para mi chica…por ahora, prefiero irme para no causar problemas en tu adorable tienda"

"Por su puesto Sr. Jones. Y disculpe lo malo, puede volver cuando desee. Le aseguro que conseguirá todo a su gusto" Killian le dio otra adorable sonrisa, miró de reojo a Neal y salió del lugar. Pero no se fue lejos, por más tentador que había sido romperle la cara al imbécil en el lugar, romper media joyería no era algo que podía hacer siendo una figura pública.

Al pasar de 15 minutos Neal salía derrotado por la puerta del negocio, y Killian que pacientemente había esperado recostado de un árbol a poca distancia se acercó "Ohhh…no me digas ¿Te quedaste sin trabajo?" preguntó Killian logrando que Neal levantara la vista en su dirección "¿Qué pensaste? Déjame ver si adivino tu brillante plan, te dijiste un día luego de ver a mi hermosa novia en muchas revistas que la querías de vuelta, y de alguna forma conseguiste mi correo, escribiste idioteces esperando que me hiciera dudar, y la dejara libre ¿Para qué? ¿Para ti?"

"¿Eso es esto? ¿Tienes miedo que cuando ella me vea se dé cuenta que todavía me ama?" preguntó Neal con el ceño fruncido. Killian comenzó a reír.

"De verdad eres un idiota. Seguro pensaste, esta es una estúpida estrella de televisión que no podrá y no hará nada al respecto"

"Tú no la mereces" respondió Neal con la quijada tensa.

"¿Y quién se la merece? ¿Tú? Claro porque dejar a tu novia de 17 años cumpliendo una sentencia de un crimen que tu cometiste es la cosa más romántica del mundo" respondió Killian y Neal lució confundido "¿De verdad creías la mierda que me escribiste en el correo? Emma es mi novia, vivimos juntos, la conozco bastante bien, hablamos ¿sabes? Porque en una relación normal las parejas hablan, se conocen. No se abandonan en una cárcel" Neal se tensó aún más y Killian dio otro paso para acercarse "Nos vas a dejar en paz y vas a olvidarte que Emma Swan existe" amenazó Killian.

"¿O qué?" preguntó Neal mirándolo fijamente.

"Hacer que te despidieran de tu trabajo solo fue un juego"

"Emma nunca te va a amar" dijo finalmente Neal y Killian no se pudo contener más, le dio un derechazo directo a la nariz que lo mandó sentado al piso.

"No tienes derecho a decir su nombre imbécil" dijo finalmente, se colocó la gorra que traía en el bolsillo de la chaqueta, y se dio media vuelta para irse antes de llamar aún más la atención.

Killian volvió al apartamento de Emma y la encontró en el lugar limpiando la nevera "Hola, amor" dijo tan pronto la vio asomar la cabeza detrás de la puerta de la nevera, y se acercó para darle un beso.

"Hola" respondió contra su boca devolviendo el beso.

"¿Cómo te fue en el trabajo?"

"Bien, estaban un poco tristes"

"Por supuesto ¿ahora quien atrapará los criminales?" Dijo él con una sonrisa, Emma le devolvió al sonrisa e intentó sostener su mano, pero vio que dio un pequeño saltó de incomodidad y un ligero gruñido sonó en su pecho.

"¿Qué es esto?" preguntó ella cuando subió su mano con cuidado para verla.

"No es nada" respondió él y se dio media vuelta para ir al sofá. Ella sacó de la nevera una bolsa de frijoles congelados.

"¿Killian? ¿Golpeaste algo ó a alguien?" pregunto colocando con cuidado la bolsa sobre sus nudillos.

"No quiero hablar de eso" dijo poniéndose serio. Emma frunció el ceño.

"¿En serio? ¿Ahora no hablamos de las cosas que nos pasan?" dijo molesta, él la miró y suavizo la mirada.

"Puede que haya o no golpeado a alguien"

"Es decir, golpeaste a alguien ¿Tengo que esperar leerlo en twitter ó me lo vas a contar?"

"Nadie me vio, así que no creo que se haga público. No fue nada Emma, solo alguien que se quiso pasar de imbécil y probó mi paciencia"

"¿Puedes ser más vago? ¿Alguien quién?"

"Un desconocido. No fue nada"

"Por el estado en el que está tu mano, diría que lo golpeaste realmente fuerte. ¿Qué te hizo golpearlo?" preguntó Emma interesada. Él sabía que tenía que usar bien sus palabras, o ella descubriría la mentira.

"Algo que dijo, sobre ti" respondió consciente que no era una mentira del todo, Emma lo miró con ojos amplios.

"¿Qué dijo?"

"No vale la pena que lo repita, de verdad no es importante"

"Golpeaste a alguien, debe haber sido algo lo suficientemente importante para que lo hicieras"

"Emma, no me pidas que repita la tontería que un imbécil dijo sobre ti. Lo golpee me sentí mejor y regresé contigo" dijo frunciendo el ceño nuevamente. Emma pareció dudar, pero prefirió dejar las preguntas, y pensó que quizás realmente no valía la pena insistir. Se puso de pie y volvió a la nevera con el ceño fruncido.

"Bien, tengo que limpiar esta nevera, muchas cosas se dañaron el tiempo que no estuve. Mantén la bolsa de frijoles sobre tu mano"

Killian volvió su atención a su teléfono, estaba seguro que nadie lo había visto pero quería comprobarlo por sí mismo. En poco tiempo dedujo gratamente que nadie había comentado o fotografiado el incidente, pero le llamo la atención un tweet de Ruby: " échale un ojo a esto" y un link acompañaba el tweet, Killian hizo click en él y una fotografía de Emma y Ruby unos años atrás sonrientes y con un shot de tequila en las manos apareció en la pantalla. Killian no pudo evitar sonreír y guardó la fotografía en su teléfono. Luego siguió a Emma en la red social. Al final del día mientras Killian veía los resultados de un partido de hockey en la televisión, rodeando a su novia con uno de sus brazos, ella revisaba su teléfono.

"Algo debe estar mal con esta aplicación" dijo la chica mirando fijamente la pantalla con una expresión analítica en el rostro.

"¿A qué te refieres?" preguntó Killian con curiosidad.

"Aquí dice que tengo 8.523 seguidores nuevos… ¿Cómo es eso posible? la última vez que la revise tenía como 20"

"Oh" dijo Killian entendiendo a qué se refería "Puede estar relacionado con que te comencé a seguir esta tarde" Emma dejó de mirar el teléfono y lo miró a los ojos.

"¿Y ahora me siguen todas tus fanáticas?" preguntó y Killian encogió los hombros con un gesto de disculpa en la cara.

"No todas, a mi me siguen más de 600 mil personas" Emma lo vio con ojos amplios. Él apagó el televisor.

"Amor, quiero que hablemos sobre algo…que no tiene nada que ver con eso" Emma lo vio confundida pero asintió "¿Qué vas a hacer con este departamento?" preguntó mirando alrededor.

"No entiendo la pregunta"

"Vas a ir a vivir conmigo a Vancouver, y luego pasaremos por lo menos dos meses en New York ¿Qué vas a hacer con este lugar?"

"No voy a hacer nada. Voy a seguir pagando la renta" respondió como si era lo más obvio del mundo y Killian frunció el ceño.

"¿Todavía no confías que las cosas entre nosotros irán bien y seremos felices?" preguntó Killian con curiosidad.

"¿Por qué lo preguntas?" dijo Emma frunciendo el ceño.

"Da la impresión que necesitas tener un lugar al cuál escapar si las cosas se ponen difíciles" dijo cómo alguien que simplemente dice un hecho.

"Pero admites que se van a poner difíciles" dijo ella sentándose derecha alejándose del brazo de Killian.

"No pongas palabras en mi boca que no he dicho…Toda relación tiene sus momentos difíciles Emma, aprender de ellos y superarlos es lo que hará cada vez más fuerte nuestra relación" Emma lo escuchó con atención, luego respiró profundo.

"Killian, lo estás haciendo de nuevo. Me estas presionando a tomar otro gran paso en mi vida" Se miraron fijamente por varios segundos.

"Lo siento, eso no es lo que intento hacer" dijo él finalmente "Pero dime honestamente ¿Confías en mí, en nosotros?" Emma lo miró fijamente por varios segundos, finalmente frunció el ceño y se puso de pie caminando hacia la cocina "Entonces no confías en mí…no confías en nosotros" dijo dolido.

"No me digas eso. Estoy haciendo más de lo que estoy dispuesta por ti, por nosotros" se volteó levantando la voz.

"¿Más de lo que estás dispuesta? Entonces ahora te estoy obligando a hacer cosas" Killian subió la voz también.

"Si no dejo el departamento es porque no confío en nuestra relación. Eso para mí es más una manipulación que otra cosa" le dijo con amargura, y vio como la quijada de Killian se tensó, podía ver en sus ojos que lo había lastimado con sus palabras, pero estaba demasiado molesta como para hacer algo al respecto. Killian habló nuevamente pero en un tono de voz calmado y rasposo.

"Eso no es lo que estaba tratando hacer. La pregunta sobre el departamento se desvió al hecho de que no confías en esto, estoy seguro que te repites a ti misma que lo haces una y otra vez para intentar convencerte, pero sabes muy bien que no es así" Nuevamente Emma hizo silencio, y Killian hubiese preferido mil veces escucharla admitirlo, porque eso sería algo en lo que trabajar, pero recibir silencio era muy doloroso "Me gustaría mucho quedarme y tener esta conversación silente contigo Swan, pero a pesar de lo que piensas respeto tu espacio y tus deseos. Y te conozco lo suficiente como para saber que justo en este momento no me quieres aquí" Killian cerró los ojos porque sintió el silencio de Emma como una daga en el corazón "Bien, voy a dar una vuelta. Nos vemos luego"

Emma aún petrificada en la cocina, vio como Killian con mucha calma tomó su teléfono del sofá, su cartera de la mesita cerca de la puerta, su chaqueta y salió por la puerta, cerrándola calmadamente. Eso hizo sentir mal a Emma, porque estaba molesta y quería que él estuviera molesto, recogiera sus cosas casi en una pataleta y tirara la puerta con fuerza. Pero no, el caballero que él es había notado exactamente lo que estaba pensando y le había dado el espacio que tanto deseaba en ese momento tener. Emma se fue al baño y se metió a darse una ducha, mientras dejaba la cabeza debajo de la regadera y el agua corría por su cabeza comenzó a rememorar la discusión. Killian había estado hablando con ella, preguntando con curiosidad, aún sabiendo la respuesta, él solo quería que tuvieran esa conversación, ella había saltado del sofá aterrada con la idea de tenerla, no quería decirle que no confiaba en él, porque por supuesto que lo hacía hasta cierto punto, le confiaría su vida, pero él preguntaba si le confiaba su corazón y ella no supo como decirle la verdad, que no podía, que no sabía cómo, y el sentirse presionada a responderlo solo la había molestado más de lo necesario. Salió de la ducha y con mucha calma secó su cabello, a medida que pasaba el tiempo se sentía más y más culpable de que Killian haya sentido que tenía que irse. Fue a la cama y revisó su teléfono, no tenía llamadas o mensajes de él, consideró llamarlo, pero prefirió no hacerlo, el volvería, eso esperaba. Se quedó dormida mirando fijamente el teléfono que lo había puesto frente a su cara, despertó a mitad de la noche e inmediatamente notó frente a sus ojos el teléfono, Killian aún o estaba en la cama, revisó la hora, 2:12a.m. Sintió su pecho pesado, no tenía a su Killian ahí con ella porque había sido una estúpida y había reaccionado cómo una niña iracunda. Se puso de pie y se mudó al sofá, marcó el número de Killian y cayó directamente la contestadora ¿Dónde podía estar a esta hora en Boston? Encendió la televisión con toda la intención de esperarlo despierta pero a los pocos minutos se había dormido abrazando un cojín.

Emma despertó cuando la luz del sol empezó a colarse por las ventanas, definitivamente era una persona que dormía mejor a oscuras. Sintió un poco de dolor en el cuello y fue cuando recordó que se había dormido en el sofá, la televisión estaba apagada, no recordaba haber hecho eso. Miró a su alrededor limpiándose los ojos y lo primero que vio fue a Killian, nuevamente durmiendo en el piso, sentado en el piso con la cabeza recostada del sofá donde ella estaba durmiendo, a la altura de su estomago, y se sintió mal nuevamente cuando notó que había sido cuidadoso de no tocarla. Aquí estaba este hombre que por ella dormía en cualquier lugar con tal de estar cerca, incluso cuando ella lo había tratado tan mal hace no muchas horas. Acercó su mano y acarició su cabello, él se despertó en seguida. Se enderezó y frotó sus ojos "¿Por qué estás durmiendo en el piso?" preguntó Emma con calidez en la voz.

"Porque no cabíamos los dos en ese sofá" respondió sin mirarla, dando un bostezo.

"Estoy segura que nos hemos abrazado en otros sofás"

"Te hubiese cargado hasta la cama, pero no estaba seguro si querías que te tocara" dijo dándole un corto vistazo, se puso de pie y entró en la habitación, Emma escuchó cerrarse la puerta del baño. Esto de Killian no mirándola intensamente a los ojos había sido extraño, y le había dolido, y lo había causado ella misma. Se sentó en el sofá y se quedó inmóvil, no sabía qué hacer, se quedó mirando el piso fijamente hasta que escuchó la voz de Killian nuevamente desde la puerta de la habitación "Voy a dormir otro rato" anunció, Emma subió la mirada y tan pronto la fijo en sus ojos, el miró hacia otro lugar, se dio media vuelta y entró en la habitación.

Ella se acostó nuevamente en el sofá, no sabía qué hacer, se volvió a sentar y se puso de pie. Si le había anunciado que se iba a acostar es porque esperaba que ella fuera con él, había dormido en el piso junto a ella, bien pudo haberse acostado en la cama desde que llegó y se dijo mentalmente "Tu causaste esto, tu lo arreglas." Caminó hasta la cama y él estaba acostado boca abajo, con la cobija hasta la cintura, se había cambiado a su ropa de dormir, aunque Emma notó que usaba franela, algo que normalmente no usaba en la cama. Ella cerró las cortinas para que no entrase luz y cerró la puerta, la habitación quedó en una tenue oscuridad, perfecta para seguir durmiendo. Entró al baño, se cepilló los dientes, lavó su cara y volvió a la habitación, caminó directo a la cama y se acostó junto a él. Nunca se había sentido tan nerviosa alrededor de Killian, no se sintió bien cuando por primera vez desde que están juntos él no la había atrapado instintivamente con un brazo o una pierna, era algo que hacía incluso estando dormido. Era obvio que no quería hablar, si quisiera hacerlo no estuviera dándole la espalda, entonces recordó sus palabras "…no estaba seguro si querías que te tocara". Killian estaba acostado boca abajo, con la cara en dirección opuesta a ella, así que hizo lo único que vio viable en ese momento acercó su cuerpo al de él y lo rodeó por la cintura con uno de sus brazos. Y necesito mucho valor para hacerlo, y se sintió incómoda haciéndolo, no sabía si era él el que no quería que lo tocara y se dio cuenta que si esto fue lo que el sintió cuando llegó a casa, pues era un sentimiento muy desagradable, no saber si la persona que más quiere tocar en el mundo quiere que lo toques. Él no se volteó, y por su respiración Emma sabía que estaba despierto, luego de varios segundos incómodos y cuando Emma estaba a punto de alejarse, tomó con una de sus manos la mano con la que ella lo rodeaba por la cintura. Al poco rato sus respiraciones se acompasaron y se durmieron.

Emma despertó un par de horas después, y se encontró sola en la cama nuevamente. Se puso de pie y caminó la sala, lo encontró de espaldas, sentado en el mesón de la cocina leyendo un periódico. Ella comenzó a caminar hacia la nevara y cuando pasó junto a él preguntó "¿Dónde conseguiste un periódico?" ella lo miraba pero él no dejo de mirar el periódico.

"Salí a correr y cuando venía de vuelta lo compre en la esquina" ella se sirvió un vaso de agua, sin dejar de mirarlo. Tenía ojeras bajo los ojos, aunque no tenía el ceño fruncido, era fácil deducir que no estaba feliz, y la seguía matando que no la mirase. Si esto era un castigo pues estaba funcionando.

"¿Para esconder tu cara de mí?" preguntó la chica mirándolo fijamente, él lentamente dejó de mirar el periódico y la miró a los ojos.

"Quizás" respondió y volvió a mirar el periódico con atención. Emma lo miró otro par de segundos y comenzó a caminar en dirección a la habitación. Sentía que había roto a Killian, se había rehusado a tener una conversación con él y él ahora parecía rehusarse a tener cualquier conversación con ella. No sabía cómo manejar esta nueva situación, molestarse no solucionaría nada, aunque le provocaba arrancarle el periódico de las manos y obligarlo a mirarla a los ojos, ¿decirle algo? ¿Qué exactamente? Aún no quería tener esa conversación con él. Cuando estaba a punto de entrar en la habitación lo escuchó de nuevo "Traje desayuno"

"Gracias, pero no tengo hambre" respondió ella con tristeza desde donde estaba, entró en la habitación y se acostó en la cama derrotada. Hasta ahora se había acostumbrado a que luego de cualquier discusión, Killian la hacía enfrentar los hechos y conseguía una solución al problema, o por lo menos algo que los hiciera felices a los dos, para así poder seguir adelante. Ahora él parecía estar esperando por ella, y ella no sabía hacer esto, porque todos los escenarios que estudiaba en su cabeza terminaban en "tengo miedo a qué me rechace". Porque ella era una causa perdida y el hecho de que él no la abrazara de vuelta en la cama, que apenas y la haya visto a los ojos, era suficiente excusa para alimentar sus temores. Se dio la vuelta en la cama para quedar de espaldas a la puerta, no quería verlo si entraba la habitación. Notó de pronto como la poca luz que entraba por la puerta se cubría y supo que él estaba de pie ahí.

"Por favor, ven a desayunar" escuchó su voz, y tuvo la reacción más extraña a su petición. Un nudo se formó en su garganta y sus ojos se humedecieron. Respiró profundo y trató de nivelar su voz cuando respondió.

"No tengo hambre" dijo sin voltearse, y aunque tuvo éxito en que las ganas de llorar no se notaran en su voz. No tenía ganas de estar en la misma habitación que él y que él no la mirase a los ojos ni una vez. El hecho de qué él permanecía en la puerta aún rehusándose a acercarse, pero aún ahí sin moverse, se apoderó de ella. Y las lágrimas comenzaron a rodar por su cara, y no eran simples lágrimas traidoras, sentía como qué le habían desgarrado el alma y todo estaba saliendo. Su espalda comenzó a moverse evidenciando sus sollozos, y si prestabas atención podían ser audibles, y Killian estaba prestando atención.

"Mierda" le escuchó murmurar desde la puerta y de pronto sintió los brazos fuertes de Killian voltearla en la cama presionándola a su pecho. Al sentir su cuerpo, ella lo rodeó con sus brazos, y cómo una tonta lloró sintiendo como si lo había perdido y lo estaba recuperando, así tan estúpido como sonaba, solo porque él no había querido mirarla a los ojos o tocarla desde que despertó. Y lloraba porque se sentía como una niña tonta, buscando pelea para luego llorar sin enfrentar los problemas ¿cuándo Emma Swan había sido así? Y fue entonces que se dio cuenta que sigue siendo ella, solo que desde Neal no se había enamorado y no se había dado cuenta realmente que tan rota estaba. Y sí, está loca y perdidamente enamorada de Killian Jones. Y sintió la necesidad de decírselo, pero no le pareció justo no decirlo en un momento especial y significativo, porque él estaba esperando por ella, decirlo en un momento cómo este era injusto.

"Lo siento" fue lo que logró decir cuando se moría por decirle 'te amo'. Él acarició su cabello.

"Yo también lo siento, amor"

"Y lo siento mucho porque sigues recogiendo los pedazos de lo que queda de mí. No es justo para ti, mereces alguien completo" dijo ella cuando ya se había calmado, pero aún pegada de su pecho.

"Tú, eres lo que yo merezco. No quiero más nada" respondió dando un besó en su cabeza. Ella se separó de su pecho para mirarlo a los ojos.

"No vuelvas a hacer eso" dijo suavemente.

"¿Cuál de todas las cosas estúpidas que hice anoche y esta mañana no debo repetir?" preguntó con una sonrisa que no llegó a sus ojos.

"Tienes derecho a estar molesto conmigo, lo tienes. Pero no me evites de esa forma, no dejes de…mirarme" dijo finalmente la última palabra esperando que él entendiera a lo que ella se refería, y su sonrisa se hizo más amplia.

"Amor, no lo hacía para castigarte o porque estuviese molesto. Desde que llegué anoche, lo único que quería hacer era recogerte de ese sofá, llevarte a la cama y abrazarte toda la noche. Pero no tenía ganas de despertarte para verte mirarme como me mirabas cuando salí por la puerta. Quería darte espacio, estando aquí contigo, quería darte espacio, y si te miraba a los ojos no podría hacerlo, porque tú me atraes como un imán Emma, y me cuesta mucho mantener mis manos lejos de ti" explicó mientras limpiaba con el reverso de su mano las mejillas húmedas de Emma.

"Siento mucho la forma en la que reaccioné anoche. Cuando me calmé me di cuenta que te acusé de algo sin siquiera darte tiempo a nada"

"Emma, el hecho que hayas sentido que te presionaba es suficiente para yo saber que algo estuvo mal en esa conversación. No fue mi intención, quizás los dos tópicos se mezclaron y fui estúpido por no darme cuenta. No fue mi intención cuestionar tu compromiso en esta relación, si sacamos cuentas tú eres la que ha dejado más cosas por estar conmigo ¿De verdad sientes que te manipulo?"

"No te disculpes cómo si yo no cometí ningún error. Te lastime cuando dije que me estabas manipulando, y reaccioné violentamente ante una simple pregunta"

"Una pregunta que no debí presionarte para que respondieras"

"Killian, no hagas eso. Tú no eres un villano que tiene que perder todas las discusiones ¿Podemos quedar en que los dos fuimos unos estúpidos y que no supimos comunicarnos?" preguntó ella y el asintió en silencio mirándola fijamente a los ojos "¿Dónde estuviste anoche? ¿A qué hora llegaste?"

"Llegué antes de las 3:00 a.m. Me metí en el primer bar que encontré y ni siquiera bebí mucho. No quería llegar borracho al apartamento de mi novia iracunda, para darle otra excusa para patear mi trasero de vuelta a Vancouver. Luego comencé a caminar, y no lograba conseguir el camino de vuelta hacia acá, mi teléfono se había quedado sin batería, y cuando estaba a punto de pagar un taxi vi el nombre de una calle que reconocía y conseguí el camino de vuelta" Emma soltó una risita "No estaba prestando atención a donde iba. Estaba pensativo" agregó a forma de explicación. Emma volvió a recostar la cabeza de su pecho.

"¿Sabes? En cuanto a temas emocionales se refiere, creo que es bueno que me presiones. Porque aunque no estaba lista anoche para responder la pregunta que me hiciste. Hoy quiero decir algo al respecto, ahora que no hay drama y que podemos mirarnos a los ojos" dijo separándose de su pecho, notó como él torcía los ojos y se sonreía. Acarició su barba "Ayer no estaba tan claro para mí como hoy que no quiero estar sin ti. Qué sin saberlo has estado raspando sobre mis cicatrices, para mostrarme cuales son y donde están. Y ayer no estaba tan segura de lo que siento por ti como lo estoy hoy" dijo y lo miró con nervios, esto lo había dicho un sola vez en su vida, justo antes de que Neal la dejara, Killian respiró profundo y se sonrió ampliamente con expectativa en la mirada, y esta expresión de felicidad en su rostro la invitó a no tener miedo "Me enamoré de ti y no hay vuelta atrás. Te amo, Killian Jones"

Era imposible que los ojos de Killian pudieran ser más azules, pero aún en l tenue luz de la habitación, Emma vio como brillaban con más intensidad, y su sonrisa se volvió suave y sincera, la miraba con esa intensidad con la que nunca nadie la había mirado, y mientras decía esas palabras que él había estado esperando, fue visible para ella cómo las asimilaba y las apreciaba al mismo tiempo. Killian se acercó los pocos centímetros que los separaban y la besó, Emma estaba segura que hasta ahora no la había besado de esta forma, el hecho de que alguien te besé y te haga sentir que el mundo empieza y termina contigo no es algo común, y no sintió miedo esta vez, porque confiaba su corazón a Killian, probablemente una confianza frágil, pero justo ahora lo hacía con todo su cuerpo.


N/A: Siento mucho el drama...Pero es que a esta Emma hay que apretarla donde más le duele para que acepte las cosas. Y me temo que solo es el principio de una relación que aún no es realmente firme, y además tenemos gente de lado y lado queriendo intervenir...Ya veremos que pasa con la chica sin nombre (pronto conocerán el nombre y revelaremos su identidad), y Neal que no se va aquedar tranquilo y feliz con ese puñetazo.

Gracias por leer, me encanta leer los reviews ;)