Killian se movía inquieto en su asiento. Este era el vuelo más largo que alguna vez hubiese tomado, y no tenía nada que ver con la cantidad de horas, estaba aterrado de lo que encontraría al llegar a casa, o lo que no encontraría. Estaba consciente de que en este momento le estaba pidiendo mucho a Emma, al pedirle que confiara en él, no manejó bien la llamada telefónica. Fue una estupidez decirle que hablarían luego, realmente lo que quería era terminar la llamada rápido para que no ocurriera lo que ocurrió, Tink lo había interrumpido, y Emma podía estar pensando cualquier cosa, y honestamente no la culpaba ¿Cómo podía haber ido todo tan mal?
Luego de una reunión de negocios, el director de la película, Robin Locksley, lo había invitado a cenar con otros actores de la película, y no tenía idea que Tink era parte del cast. Cuando llegó al restaurante donde se llevaría a cabo la cena, lo dirigieron a una mesa donde se encontraba Robin, Tink y otras dos personas, su primera reacción fue sentarse lo más alejado de la mujer que le fuera posible, pero la única silla disponible era junto a ella. Estaba incómodo, porque a la última persona que quería ver era a esta chica, pero por sobre todo él era un profesional y tendría que soportarlo. En un momento en el que Robin hablaba apasionadamente con su productor ejecutivo, sintió que Tink acariciaba su rodilla y comenzaba subir la mano por su pierna, por debajo de la mesa. Tomó la mano de la chica con fuerza y se acercó a su oído para decirle con frialdad que mantuviera sus manos en su lugar, luego soltó la mano con fuerza sobre el regazo de la chica. Luego de la cena Robin los había invitado a todos a continuar con la agradable conversación en su casa. Killian intentó declinar la invitación, pero Robin fue insistente y era una persona tan amable que la tercera vez que se lo pidió no supo decirle que no. Salió del restaurante primero que los demás para llamar a Emma, tenía que decirle lo que estaba pasando, Tink lo siguió. Y cuando estaba afuera y sacó su teléfono para marcar, se desató la locura.
"¿Vas a llamar a tu novia? ¿Qué vas a decirle? ¿Qué estás conmigo?" preguntó la chica interrumpiéndolo. Killian la miró con seriedad y comenzó a caminar para alejarse de la chica "¿Tú crees que te va a creer? Yo creo que va a tener problemas conmigo estando tan cerca de ti, la última vez logré que se molestara mucho contigo ¿no?"
"¿Qué quieres?" gritó volteándose para enfrentarla.
"Quiero que te des cuenta que te quiero de vuelta" le respondió al chica frunciendo el ceño.
"¿Y cuando exactamente me tuviste? Dime" preguntó él con amargura. Las palabras de Killian afectaron a la chica, pudo verlo en su mirada. Se volteó nuevamente y volvió su atención al teléfono. Había comenzado a escribir un mensaje de texto a Emma, diciéndole que la llamaría en unos minutos, y lo haría tan pronto se quitara de encima a esta mujer. Pero antes de poder mandarlo, lo sorprendió la mano pequeña de la chica arrancándole el teléfono de la mano, y miró sorprendido como lo estrelló contra la pared, con más fuerza de la que pudo imaginar a esta chica tener, el teléfono cayó en pedazos al piso.
"No sabes lo que dices. Siempre vuelves a mí, y lo harás nuevamente" dijo la chica con amargura. Killian estaba molesto, en serio molesto, se paró frente a ella invadiendo su espacio personal y a poca distancia le dijo con frialdad.
"Estas equivocada, amor. Sé muy bien lo que digo. Y si hubiese sabido que estabas tan loca no me hubiese acercado ni a un metro de ti" de pronto notó que a pocos metros salían por la puerta sus otros acompañantes. Tomó a la chica por el brazo fuertemente y acercó su boca al oído "Compórtate como una profesional, está es la oportunidad más grande que se te ha presentado, No la quieres arruinar ¿cierto?" la chica miró en dirección a Robin y sus amigos y sonrío amigablemente, sacudió su brazo del agarre de Killian y se acercó al grupo. Killian se agachó a recoger su teléfono, estaba muerto, recogió los pedazos y los metió en su bolsillo sin esperanza. Tendría que esperar llegar a casa de Robin y pedir su teléfono.
No fue sino pasadas las 12 a.m que pudo llamar a Emma, al llegar a casa de Robin, el hombre le había dicho que con gusto le prestaba el teléfono pero si era tan amable de distraerlo un momento mostrándole algo sobre la película, Killian no se pudo negar. Una larga discusión sobre el personaje de Killian se había llevado a cabo, y cuando se dio cuenta eran las 12a.m. Robin le apuntó hacia un estudio que estaba al final de un pasillo y Killian finalmente pudo llamar a Emma, sabía que la despertaría pero no podía saber si alguien lo había fotografiado con Tink, tan pronto comenzó a hablar con Emma se dio cuenta que sí habían sido fotografiados y Emma había visto esas fotos, solo podía imaginarse cómo podían lucir esas fotos y no era bueno.
Emma había desconectado el teléfono de la casa y apagado su teléfono. No tenía como comunicarse con ella, se había sentido tentado de llamar a Ruby y pedirle que fuera a ver si Emma aún estaba en la casa. Pero se había metido solo en este problema, incluir a otras personas rayaba en la locura. Este vuelo se le había hecho eterno, los planes eran que Emma lo buscaría en el aeropuerto, pero por supuesto que no estaba ahí esperándolo, no era una sorpresa. Tomó un taxi, y fue directo a casa. Al llegar notó que el auto de Emma no estaba en el estacionamiento, supuso que eso no era tan malo, con el auto no volvería a Boston, así que estaba en algún lugar de Vancouver, miró en dirección a la casa de David esperando ver el auto ahí, pero no estaba. Entró en la casa y aunque sabía que ella no estaría ahí igualmente la buscó. No la encontró.
Volvió a la sala y conectó nuevamente el cable del teléfono, marcó el número de Emma. Comenzó a repicar una y otra vez, pero nunca atendió. La tercera vez que lo intentó y ella no atendió dejó un mensaje de voz "Amor, estoy en casa. Por favor vuelve para que hablemos". Ya habían pasado tres horas y Killian estaba ansioso, estaba atardeciendo. Caminaba de un lado a otro por toda la casa, no aguantaba estar sentado por más de 30 segundos. Ella volvería, confiaba en eso. Pero se estaba tomando todo su tiempo y no la culpaba, aunque odiaba que cuando había un problema ella evitara las conversaciones lo más que podía. Volvió a llamarla y dejó otro mensaje de voz "Emma, me estás poniendo nervioso, cuando menos dime que estás bien y que volverás más tarde".
Cuando ya estaba anocheciendo salió de la casa y se sentó en el escalón de la puerta principal. Se pasaba nerviosamente la mano por el cabello, no sabía si tomar el auto y salir a buscarla o esperar. De pronto vio entrar al estacionamiento el auto de Emma, que ella decía que era de la casa. Se puso de pie, ella apagó las luces del auto y pudo finalmente verla. Se acercó y abrió la puerta para ella, ella le dio una rápida mirada y salió del auto sin decir nada. Él se acercó para darle un beso en la boca, pero ella puso una de sus manos en su pecho para detenerlo y lo empujo ligeramente para que le permitiera salir, eso había dolido, necesitaba abrazarla y besarla, lo necesitaba. Caminó hasta la maleta del carro y la abrió, había diferentes bolsas dentro. Él la siguió sin decir nada y al ver las bolsas comenzó a ayudarla, sacaron todas las bolsas. Emma comenzó a caminar hacia la casa y Killian la siguió de cerca, ella estaba molesta, podía sentirlo en la energía que la rodeaba, era intimidante. Había bolsas del supermercado con alimentos, y otras de tiendas. Esta Emma silenciosa era aterradora, la había imaginado gritándole 4 cosas, pero esta energía que emanaba de ella y la forma en que lo miraba, lo ponía nervioso. Colocaron todas las bolsas en la barra de la cocina, ella escogió una de las bolsas "Sígueme" dijo mirándolo con frialdad. Caminó hasta la sala y se sentó en el sofá, colocando la bolsa en la mesa que tenía enfrente. Killian se sentó junto a ella, dándole un poco de espacio.
"Amor…" comenzó a decir nervioso. Pero Emma lo interrumpió.
"¿Cómo estuvo tu noche? ¿Te divertiste con tu amiga?" preguntó con frialdad mirándolo a los ojos.
"Por supuesto que no, yo no estaba con ella. Ella estaba ahí, lo que es diferente" respondió él con firmeza, y un poco ofendido por la acusación. Ella lo miró fijo por varios segundos, luego volvió su atención a la bolsa que había colocado frente a ella. La tomó y sacó una caja de adentro.
"Tu teléfono nuevo" dijo dándole la caja del teléfono. Killian la miró confundido.
"Gracias, no tenías que…."
"Por supuesto que tenía que, tengo que asegurarme que mi novio tenga un teléfono para llamarme, y no me deje esperando como una idiota hasta media noche, porque aparentemente nadie podía prestarle un teléfono" agregó con la misma tranquila frialdad en la mirada.
"Emma, ella destruyó mi teléfono cuando intentaba llamarte" Emma levantó una ceja y lo miró con curiosidad.
"Quizás yo hubiese hecho lo mismo…Sabes, si estás conmigo e intentas llamar a otra mujer. No sé, tendría que estar en esa situación" dijo mostrando más empatía por Tink que por él. Está tranquilidad de Emma lo ponía nervioso, se sentía más como la calma antes de la tormenta.
"Emma ¿De qué hablas? Las cosas no son así, deja de decir que estaba con ella" dijo frunciendo el ceño.
"Tú no estás dando ninguna explicación, estoy trabajando con la poca información que me estás ofreciendo. Te puedo asegurar Killian Jones, que quiero mantener intacta mi dignidad, no te voy a pedir explicaciones" dijo calmadamente y Killian se sintió como un imbécil por no haber empezado por explicar detalladamente lo que había sucedido. Así que empezó a contar rápidamente.
"Emma, juró que no sabía que ella estaría en la cena. No tenía idea que ella estaría en esta película, vi hace un rato con la laptop las fotos que debes haber visto anoche, te lo juro que están fuera de contexto. En la mesa ella intentaba acariciar mi pierna, yo la estaba deteniendo. Afuera del restaurante intenté llamarte y ella estrelló mi teléfono contra una pared, me siguió y quería decirme alguna tontería. Estaba molesto y me acerqué a ella para decirle algo. Luego nos fuimos con Robin a su casa. Robin es el director de la película, y quería hablar conmigo sobre mi personaje, y para cuando logré llamarte fue que me dejó hacerlo" explicó tan bien como pudo.
"Para haber estado molesto con ella, sonó muy familiarizada cuando te interrumpió mientras hablábamos" agregó Emma con seriedad. Killian cerró los ojos.
"Lo hizo a propósito Emma, sabía que la escucharías" Emma lo miró y torció los ojos.
"¿Y ahora tengo que pensar que tendré que soportarla en New York?" preguntó Emma. Killian asintió en silencio "Maravilloso" agregó con sarcasmo, se puso de pie y se fue a la cocina. Comenzó a sacar las cosas de las bolsas. Killian la siguió.
"Gracias por el teléfono" dijo y Emma lo miró a los ojos por un segundo.
"No te emociones, lo compré con tu tarjeta. Así que no es un regalo, solo te hice un favor" dijo con frialdad y siguió sacando alimentos de las bolsas. Killian comenzó a hacer lo mismo.
"Gracias de cualquier forma" dijo y le daba ocasionales miradas. Ella abrió la puerta de la nevera y comenzó a meter cosas adentro "Emma, por favor. Tienes que saber que te estoy diciendo la verdad, eso fue lo que pasó"
"Lo sé, no me estas mintiendo" dijo sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, organizando un poco la nevera, para meter más cosas
"¿Qué pasa entonces?" preguntó casi en un susurró. Dando un paso hacia ella.
"Pasan varias cosas Killian" dijo cerrando la puerta de la nevera con el ceño fruncido, volteándose para mirarlo a los ojos, su voz esta vez no sonó tan controlada y a medida que continuaba enumerando las razones iba subiendo el tono de voz "No vuelvas a decirme que vas a llamar y me dejes luego esperando como una idiota por horas, la cosa más común en este mundo son los teléfonos, todos tienen uno. No vuelvas a decirme 'hablamos mañana' cuando el mundo entero me está mandando tweets con fotos tuyas muy comprometedoras con otra mujer. Y por favor, no vuelvas a darle la potestad a esta o ninguna otra mujer de interponerse entre nosotros" cuando terminó de hablar volvió a abrir la puerta de la nevera y siguió con la tarea que hacia anteriormente.
"Tienes razón, no supe manejar la situación" Emma soltó un largo suspiro, cerró la puerta de la nevera nuevamente y lo miró.
"Killian, yo no soy una Ama de Casa que te espera como una tonta con la cena, mientras tú tienes reuniones de trabajo con tu ex amante, ella acaricia tu pierna, y estrella tu teléfono contra una pared como una novia celosa ¿Tienes idea de cómo se sintió que después de casi dos horas esperando tu llamada, aferrándome a que tengo que confiar en ti y que las cosas no podían ser como lucían, tú me digas 'hablamos mañana'? Y de paso, ella haya interrumpido maliciosamente nuestra llamada con toda la intención de lastimarme"
"Lo sé, Emma. Lo siento mucho, fui un idiota"
"Si, fuiste un idiota" dijo mirándolo a los ojos aún muy molesta, cerró los ojos y sacudió ligeramente la cabeza "Puedes hacerme el favor de terminar de guardar lo que necesite ser refrigerado, tengo dolor de cabeza y quiero darme un baño" él asintió en silencio.
Emma fue directo al baño, y se metió en la ducha. Se tomó todo el tiempo del mundo, al salir de la ducha sacó el secador de cabello y comenzó a soplar su cabello para secarlo, para así no acostarse con el cabello mojado, pero por sobre todo hacía todo con toda la lentitud que le era posible, estaba molesta, y quería hacerlo sufrir un poco. La hizo esperar la noche anterior para llamarla, luego para contarle exactamente qué había pasado, así que había decidido hacerlo esperar a él, en una especie de venganza tonta, solo por hacerlo sufrir, hacerlo sentirse culpable por lo mal que le hizo pasar la noche y el día entero de hoy. Cuando finalmente salió del baño, él estaba sentado en la cama mirándola fijamente, sus manos jugaban nerviosas con la caja del teléfono que le había comprado. Ella apenas le dio un vistazo y con el ceño fruncido fue hasta el closet, lo abrió y escogió su pijama, un pantalón largo, un sweater mullido, y al final se colocó unas medias, la clase de ropa de dormir que Killian odiaba que ella se pusiera, en realidad él prefería que no usase nada. Se quitó la bata de baño frente a él y comenzó a vestirse, había considerado volver con la ropa al baño y vestirse donde no pudiera verla, pero con lo molesta que estaba no pretendía tener esa cortesía con él, la vería desnuda antes de cubrirse totalmente de ropa y entrar a la cama donde no podría poner un solo dedo encima de ella. Cuando estuvo vestida y dio un rápido vistazo en su dirección, notó como su mirada lucía llena de deseo, su quijada tensa. Y tuvo un sentimiento encontrado, se sintió culpable por hacerlo sufrir toda la tarde, pero al mismo tiempo se dijo 'lo merece'. Caminó hasta su lado de la cama.
"Este teléfono me gusta mucho" dijo suavemente, probando el ambiente.
"Lo sé, me lo habías dicho" respondió ella con seriedad sin mirarlo. Mientras levantaba la cobija y acomodaba sus almohadas.
"Gracias, sé que estas molesta conmigo…Y sin embargo te tomaste el tiempo de comprarlo" le dijo y ella lo miró a los ojos.
"Sí, porque vi el estúpido teléfono. Y recordé que estuviste una hora diciéndome todo lo que hacía, y a pesar de que no mereces el gesto. Fui lo suficientemente estúpida como para comprarlo de cualquier forma" respondió con seriedad y se acostó en la cama, dándole la espalda "Con la esperanza de que cada vez que lo veas recuerdes llamarme cuando lo prometes" y fue esa última oración la que Killian sintió como un golpe en el estomago. Porque ella tenía razón, el debió llamarla antes, debió pedir un teléfono prestado para mandarle un texto en el auto y decirle que la llamaría pronto, debió detener a Robin por cinco minutos y llamarla tan pronto llegó a su casa. Debió hacer todo diferente, y no lo hizo.
"Gracias Emma, no te merezco…" dijo y miró la espalda de su novia con la esperanza de que se voltease y quisiese hablar con él. Pero no respondió nada, no se movió "Voy a bañarme" dijo finalmente, Emma sintió como había acariciado su cabello ligeramente.
Killian salió del baño, Emma estaba aún en la misma posición, dándole la espalda. La miró por varios segundos y notó por su respiración que seguramente estaba ya dormida. Cuando ella salió del baño y la vio desvestirse frente a él, fue una especie de tortura, en especial cuando vio lo que escogió ponerse para dormir, ese era un mensaje claro de que no quería ser tocada como él se moría por tocarla. No podía acusarla de ignorarlo, o de no querer hablar o solucionar el problema, porque había hablado con él, lo había mirado a los ojos y expresó claramente lo que le hizo pasar la noche anterior, hasta le había regalado un maldito teléfono. Tenía que respetar sus sentimientos, y si ella no quería hacer el amor con él esta noche, si ese ere el castigo, lo tomaba con gusto, cuando menos dormirían en la misma cama.
Soltó un largo suspiro luego de ponerse un mono para dormir, se metió en la cama. Nunca se sintió tan incómodo en su propia cama, porque cómo sea que se acostaba y dormía antes que Emma cambiara su vida, ya no funcionaba. No cuando ella estaba ahí a poca distancia, su olor lo envolvía y sus brazos instintivamente se iban hacia ella, los detuvo a tiempo un par de veces. No conseguía una posición cómoda, se acostó mirándola y era muy difícil no tocarla mientras lo hacía, se volteó para darle la espalda, y le pareció lo más estúpido del mundo. Se acostó boca arriba, pero no se sentía bien si ella no tenía su cabeza en su hombro, se levantó ligeramente y movió la almohada de lugar una y otra vez.
"¿Qué haces? Estoy intentando dormir" se quejó Emma con voz somnolienta.
"Lo siento, amor. Vuelve a dormir" respondió en un susurro. Ella aún le daba la espalda, se acostó mirándola, comenzó a contar cada uno de los rulos de su cabello, cada uno de los que quería tocar, pero no lo hacía sentirse mejor. Volvió a mover la almohada de posición, y se acercó ligeramente, no la tocaba pero estaba a pocos centímetros de ella.
"Por el amor de dios" se quejó Emma nuevamente, se volteó ligeramente, agarró el brazo de Killian y lo colocó por su cintura. Sin soltar su mano, para asegurarse que no viajara a lugares que la harían olvidarse de su resolución "Listo, pareces un niño ¿Crees que puedas dormir ahora?"
"Te amo" le susurró al oído y en su voz escuchó la sonrisa. Ella no respondió nada pero se sonrió y entrelazó sus dedos con los de él.
Habían pasado varios días desde el incidente en Los Angeles, pero a Emma le estaba costando mucho trabajo hacerlo a un lado, porque cada vez que pensaba en sus tan esperados dos meses en New York con Killian y Henry, una imagen de la ex de Killian se ponía en su mente y le arruinaba el buen humor. Killian sabía que Emma todavía estaba molesta, y no sabía ya que hacer para cambiarlo, lo dejaba abrazarla en las noches, pero todavía se ponía demasiada ropa para dormir, se dormía demasiado pronto o cuando menos fingía hacerlo. Él sabía exactamente cuánto tiempo tenía sin hacerle el amor, los 5 días más desesperantes de su vida, desde que ella volvió a Vancouver este era el período de tiempo más largo que había estado sin tocarla, no era agradable, en especial cuando no veía cerca el fin de eso. A simple vista todo parecía estar bien, pero él sabía que ella se separaba de él demasiado pronto cuando la besaba, y ya tenía dos días que ni siquiera lo intentaba; no lo miraba desafiante y firmemente a los ojos como siempre; cuando la abrazaba la sentía tensa y también había dejado de hacerlo. La falta de normalidad en casa, lo tenía malhumorado durante todo el día, y ya los demás comenzaban a notarlo. Ahora estaba en su camerino, había vuelto de un ensayo, filmarían en un par de horas, y él solo quería correr y encerrarse en su tráiler y pensar en qué hacer para que las cosas volviesen a la normalidad. Se acostó pensativo en el pequeño sofá y al poco rato escuchó que tocaban la puerta.
"¿Killian? ¿Estás aquí?" escuchó la voz de David.
"Pasa" dijo lo suficientemente fuerte para que David lo escuchara. David entró con una sonrisa y cerró la puerta detrás de él. Se sentó en el sillón frente a Killian,
"¿Todo bien?" preguntó
"De maravillas" respondió con sarcasmo.
"Creo que nunca te había visto de tan mal humor" apuntó David y Killian le dio una sonrisa forzada "¿Todo bien en casa?"
"Puedes decirlo, compañero. Te mandó tu adorable esposa ¿Cierto?" David le dio un gesto que lo confirmaba "Tú no eres el único que está malhumorado…Mary Margaret está preocupada, al parecer Emma estuvo de muy mal humor en el trabajo que hicieron de voluntarias ayer en el orfanato"
"A mí me encantaría que ella descargue su frustración conmigo y me grite si es lo que necesita, pero esta maldita frialdad me está volviendo loco" agregó Killian frustrado, mientras se sentaba en el sofá "Actúa como si todo está bien, hasta que me acerco para tocarla, no puedo ni siquiera darle un maldito beso sin que se ponga tensa"
"Sé que todo esto comenzó por la noche que pasaste en Los Angeles. Mary Margaret me enseñó las fotos" Killian lo miró con incredulidad y le torció los ojos, David soltó una carcajada "No las había visto, pero anoche Mary Margaret y yo conversando sobre lo preocupados que estamos por ustedes dos, ella me las enseñó. Emma se las había enseñado a ella" explicó con calma, cuando Killian escuchó el nombre de Emma volvió a mirarlo y sacudió la cabeza en negación.
"Ella me dijo que sabía que no le estaba mintiendo, todo eso lo sacaron de contexto. Sí, fui un imbécil y manejé las cosas mal. Pero si todavía tenemos un problema por las malditas fotos, bien podría por lo menos decírmelo" casi gritó con frustración.
"Estoy seguro que no tiene nada que ver con las fotos. Porque si así fuera Emma no se las hubiese enseñado a Mary Margaret. Hay algo más, y tú tienes que forzarla a hablar"
"Nunca Dave, nunca en mi vida le he tenido miedo a nada. Hasta que conocí a esta mujer…No te imaginas cuanto me aterra que sí la obligo a hacer algo que no quiere, tan simple como hablar, agarre sus cosas y se vaya, eso me aterra" dijo con tanta honestidad que se sorprendió a sí mismo, David le dio una media sonrisa llena de empatía.
"Tienes razón, Emma es una mujer que huye. Pero estoy seguro que si quisiera huir de ti, ya lo hubiese hecho…Tienes que arriesgarte, o podrías bien perderla si las cosas se siguen enfriando entre ustedes" Killian recostó la cabeza del espaldar del sofá soltando un suspiro "Trata de relajarte, en un rato te toca filmar" Killian asintió en silencio y cerró los ojos. David lo dejó solo.
David tenía razón. No le daría más espacio a Emma, porque eso parecía hacer las cosas peor. La extrañaba con locura, aún cuando la tenía junto a él en la cama, desayunaba con ella, cenaba con ella, ella no estaba ahí del todo. Su relación alegre, cómoda y fácil se había vuelto los últimos días en complicada, tensa y frágil. Ni siquiera sabía si llamarla cuando quería, y al final no lo hacía, porque los primeros días lo había hecho, escucharla fría y distante era doloroso, no había estrellado el teléfono contra el piso porque ella se lo había regalado, aunque insistía que no era un regalo, así lo hubiese pagado el mismo, ella estando aún molesta con él se lo había comprado, porque él pasó una tarde molestándola contándole todo lo que hacía este teléfono que quería comprar. Llegó a casa y Emma aún no había llegado. Esta semana había estado trabajando con Mary Margaret como voluntaria. Se fue directo a la cocina y sacó todos los ingredientes, le haría la cena, comenzaría por ahí.
Emma entró a la casa y la invadió un olor delicioso que seguramente venía de la cocina. Caminó varios pasos y vio a Killian colocando algo en un plato, en la barra de la cocina ya podía ver una botella de vino y cubiertos. Se acercó "Hola" dijo con timidez, tratando de descifrar que olía tan bien.
"Oh, hola amor" le respondió con una sonrisa, esa sonrisa que a ella le encantaba "Espero tengas hambre porque nos hice de comer"
"La verdad si tengo un poco de hambre…. ¿Es eso un grilled cheese?" preguntó sorprendida, porqué tenía días queriendo comerse uno. Él asintió con una sonrisa. Tomó los dos platos que ya había servido y los colocó en la barra, donde ya había posicionado los cubiertos.
"Llegaste justo a tiempo" dijo y golpeo suavemente el banco donde quería que Emma tomase asiento y luego dio su atención a la botella. La destapó y llenó las copas. Se sentó en el banco junto al de ella, Emma lo miraba detenidamente, lo estaba estudiando, lo sabía. Volvió su atención a su sándwich y Killian comenzó a hacerle preguntas sobre como estuvo su día ó a contarle el mismo que había hecho ese día, por primera vez en muchos días notó como ella se relajaba con la conversación, pero no cantaba victoria, esta mujer podía resguardarse detrás de sus paredes en cuestión de segundos. Cuando terminaron de comer, Emma se puso de pie y tomó los platos, él insistió en que los dejará ahí pero ella siempre terca, los recogió y comenzó a lavarlos. Él la miraba con atención mientras bebía ocasionalmente de su copa. Nunca, nunca en su vida le había gustado tanto una mujer como le gusta Emma Swan, ni siquiera Milah. En realidad no creía que fuera posible que alguien pudiese gustarte a un nivel tan alto de admiración y amor. Sí, la amaba con locura. Y ya había amado antes, y había perdido a su amor de una forma muy trágica, por eso perder a Emma de cualquier forma era el pensamiento más aterrador que permanecía pululante en el fondo de su raciocinio, sus emociones, todo lo que él era. Cuando Emma estaba terminando de lavar el último plato, evitando su mirada. Dos simples palabras se escaparon de su boca, se escaparon porque no pensó en decirlas "Te extraño".
Emma levantó la mirada lentamente, con las mejillas ligeramente sonrojadas, y lo miró a los ojos "Estoy justo aquí" dijo casi en un susurro. Killian sacudió la cabeza.
"¿Lo estás?" preguntó frunciendo el ceño con una mirada triste. Emma abrió la boca para responder, pero nada salió y la cerró de nuevo, luego soltó un largo suspiro, su mirada se volvió un reflejo de la de él, triste. "Dime que necesitas para que todo vuelva a ser como antes"
"No lo sé Killian"
"Emma hoy agarré mi teléfono y quise llamarte 20 veces y no lo hice ni una vez. Porque no quería molestarte"
"Tú no me molestas" respondió ella aún hablando casi en susurros. Los suficientemente fuerte para que él escuchara.
"¿De verdad? Porque las veces que sí te he llamado eso es lo que siento, que te estoy molestando…Y no voy a permitir que nos sigamos alejando de esta manera" Emma lo miró a los ojos por varios segundos frunciendo el ceño, pero no dijo nada, y el corazón de Killian se comenzó a hundir "A menos que eso sea lo que quieres" agregó casi en un susurro. Emma sintió que el cuerpo se le congelaba justo donde estaba, estaba segura que no podría pestañear siquiera, lo único que sentía era como su corazón comenzó a latir demasiado rápido en su pecho. Quería gritarle que eso no era lo que quería, pero se paralizó del miedo con la sola idea que esa oración implicaba, era la primera vez que alguno de los dos sugería de alguna forma terminar la relación. Killian cerró los ojos, herido, se paró del asiento y le dio la espalda caminando hacia afuera, hacia el patio.
Emma abrió la boca nuevamente y nada salió, la volvió a cerrar. Se preguntó si es que eso era lo que quería, dejar esta relación tan agotadora en la que literalmente la mitad del mundo tenía una opinión, donde habían debates sobre quién era mejor para Killian, de pronto sacudió su cabeza. Esta relación no era agotadora, esta relación era lo mejor que le había pasado a su vida, y Tink estaba ganando porque ella se lo estaba permitiendo. Y le había partido el corazón ver en los ojos de Killian cómo su silencio lo había lastimado. Retomó posesión de su cuerpo nuevamente y comenzó a caminar, dando pasos cada vez más rápidos detrás de él. Al salir, lo vio de espaldas al final del pequeño puerto mirando hacia el mar.
Killian más que escucharla acercarse la sintió. Su olor, su energía, y estaba seguro que este sería el momento en el que le diría que tomaría sus cosas y se iría. Quería voltearse y mirarla, disfrutar los últimos minutos que la tendría aquí en esta casa que era de ellos. Pero prefería no enfrentarla, prefería escuchar las palabras que tanto temía sin verlo en su mirada "Killian, yo…" la escuchó detrás de él, Comenzó a hablar pero se detuvo, el corazón de Killian latía tan rápido en su pecho que estaba seguro que en cualquier momento se le podía salir. Luego de varios segundos de silencio, decidió facilitarle la situación.
"Si te quieres ir, puedes hacerlo cuando gustes" dijo sin voltearse.
"Killian, por favor. Mírame" exigió con voz firme. Él cerró los ojos al escuchar su voz y los abrió nuevamente antes de voltearse. Emma lo vio directo a los ojos, su mirada era tan profundamente triste que Emma frunció el ceño, y se molestó con ella misma, aquí estaba ella rompiéndole el corazón al amor de su vida. No estaba lista para decirlo en voz alta, pero sí este hombre es el amor de su vida "Yo no puedo, no quiero ni siquiera considerar la idea de no estar contigo…Pero te lastimo con mis inseguridades, te lo dije una vez Killian, soy tóxica" él frunció el ceño ofendido, no por él mismo, ofendido por ella.
"Tienes que dejar de hacer eso Emma. Este odio a ti misma, tú no has hecho nada mal. Yo me equivoque, yo te lastime, yo te prometí algo y no lo cumplí, yo permití que otra persona te lastimara, si alguien tiene que odiarse a sí mismo aquí, ese soy yo." Dijo dando un paso hacia ella "Algo está mal, algo te está molestando y no me lo quieres decir. Quizás esto es demasiado, he sido ambicioso contigo, te he querido solo para mí, hice que cambiarás tu vida, que dejarás todo lo que conoces por estar conmigo ¿crees que no estoy consciente de eso? Y si ya fue demasiado podría entenderlo, yo no sé cómo me sentiría estando en tus zapatos, si hubieses sido tú la de las fotos, si luego de verlas no me hubieses llamado, sí cuando finalmente lo hiciste hubiese escuchado la voz de otro hombre. Te lo juro que no hubiese tenido tu madurez, Emma. Porque hubiese agarrado un avión y hubiese golpeado al maldito imbécil…Y sé, que ahora todos te comparan con ella, y hacen encuestas, como si es que yo voy a escoger a otra que no seas tú porque una cantidad de personas dijo que era mejor para mí" dijo con amargura, se miraron por varios segundos fijamente, ambos con el ceño fruncido "Yo tengo la mejor mujer del mundo en mi cama cada noche, y la única que tiene que entender eso de una buena vez eres tú"
Emma colisionó su boca con la de él, una de sus manos lo sostenía firmemente por el cuello, como si es que él iba a dejar de besarla, y el otro brazo rodeaba sus hombros. Le tomó un segundo a Killian devolver el beso, fue muy sorpresivo, un segundo antes la tenía con el ceño fruncido mirándolo fijamente y el otro estaba besándolo con fiereza. Y se sentía demasiado bien, volver a besarla, sin limitaciones, sin temor a ser rechazado, la apretó firmemente de su cuerpo. Emma dio un pequeño saltó y el comprendió su intención, como si hubiesen pensado lo mismo al mismo tiempo, en un solo movimiento la levantó y ella rodeo las piernas por su cintura. Él comenzó a caminar hacia la casa cargando a Emma, cuando ella lo sintió moverse dejo de besar su boca, para que pudiese ver por dónde iba, besaba su cuello, mordía su oreja y tocaba todo lo que podía alcanzar. Killian hacía lo mismo, tratando al mismo tiempo de mirar por donde iba, y si no estuviese tan frío afuera, la hubiese tomado ahí mismo.
Estaba tan desesperado por tenerla, que estaba seguro que no llegaría a la habitación, Emma no pesaba, pero necesitaba estar dentro de ella ya, necesitaba sentir que ella era de él otra vez, porque estos últimos cinco días habían sido una tortura. Cuando estuvo dentro de la casa, la recostó de la pared más cercana y metió una de sus manos por debajo de su camisa para acariciar uno de sus senos, mientras volvía a besarla en la boca con desesperación. Ella gimió suavemente en su boca, ese glorioso sonido que despertaba todo en su cuerpo. Sintió las manos de Emma desabrochando su pantalón, y el dejó de masajear su pecho para hacer lo mismo. Ella bajó una pierna y luego la otra, y dejó de besarla para mirar que hacía, se sonrió cuando la vio que intentaba remover su pantalón y la ayudó. Pensó en arrastrarla hacia el sofá, pero antes de poder hacer nada, Emma estaba rodeando su cintura con una de sus piernas y la ayudo a subirse donde había estado. Ella colisionó su boca nuevamente con la de él, y así no podía pensar claramente, lo único de lo que era consciente era de las caderas de Emma moviéndose con un ritmo constante "Ahora" le susurró ella en la boca, y no necesitó más invitación que esa. Con la mano que tenía libre terminó de liberar la erección de su ropa y la tomó. Los dos se abrazaron fuertemente, la cara de Emma fue hacia uno de sus hombros y Killian enterró la suya en el cuello de ella, solo habían pasado cinco días y se sentían como mil.
Eventualmente se movieron hasta el sofá, ahora estaban satisfechos y agotados, la cabeza de Killian recostada sobre el pecho de Emma, ella dibujando pequeños círculos en su espalda con sus dedos. Él se levantó lo suficiente para mirarla "¿Vamos a estar bien?" ella se sonrió.
"Vamos a estar bien" respondió ella en un susurro acariciando su rostro.
