CAPITULO 1
La alarma.
Esa jodida cosa invento del demonio que el 89% del mundo odia y probablemente el 11% no tiene; Javier pertenecía a ese 89% que detesta ese particular objeto, y es que odiaba que le recordara que tenía que ir a la escuela o, en este caso, arruinara su sueño los fines de semana. Lo raro era que también pertenecía al 11%.
Con un torpe movimiento se levantó de su cama y estiro sus brazos soltando un bostezo. Tallo sus ojos aun somnolientos echando una mirada a la habitación: amplia, desordenada, llena de instrumentos musicales y hojas desparramadas con canciones y partituras nunca terminadas. Con un color morado que había elegido a los cuatro años y un piso con azulejos blancos. Ni un poster ni decoración significativa, lo único que adornaba la pieza del chico era un estante lleno de libros que ya habían sido explorados de principio a fin, un armario, un baúl lleno de papeles, uno que otro instrumento musical, su cama, una mesita de noche con un retrato en ella y los pequeños rayos de sol que se filtraban por las persianas semi-abiertas.
Suspiro. Se levantó y saco ropa limpia para después dirigirse al baño y tomar una ducha. Quería empezar bien el día y no desperdiciar el tiempo holgazaneando, como solía hacerlo. Mientras sentía el agua caer en su cuerpo tarareaba la misma melodía que había cruzado por su mente el día anterior antes de meterse en problemas. -Dum, dum, dum, dum, dum- Aquella simple canción tenia gran significado para él.
Cuando termino de alistarse bajo hacia la primera planta deslizándose por el barandal de la escalera, camino hacia el comedor y tomo el asiento ubicado en una esquina de la gran mesa que su padre había comprado para reuniones importantes en su casa.
Vestía lo de siempre: Una camisa entre morado y violeta, una corbata azul eléctrico, un chaleco negro con botones dorados, junto con unos pantalones y zapatos del mismo color que el chaleco. Su cabello estaba como siempre, alborotado y sin peinar.
En seguida entro Rebecca, una de las sirvientas de la casa, con un plato de avena y tres rebanadas de pan dulce.
Morena, ojos verdes con un toque de gris y un color de pelo castaño casi rojizo. Utilizaba la ropa de trabajo que todas las sirvientas de la casa traían: Vestido celeste que llegaba un poco más abajo de la rodilla, con decorados blancos y zapatos negros.
Rebecca: Y ¿qué nueva canción piensas ensayar hoy?
Javier: Aun no la termino, ni siquiera le he puesto título.
Rebecca: Bueno, más vale que la termines antes de que llegue el Sr. Fazzbear, recuerda que odia oírte tocar o cantar.
Javier: Como si a mí me importara su opinión.
La joven de 24 rodo los ojos y paso su mano por el cabello de Javier alborotándolo más, después entro a la cocina dejándolo solo para que almorzara a gusto ya que él odiaba que le vieran comer.
Para Javier ella era su mejor amiga, la persona en la que podía confiar y contarle lo que fuera sabiendo que le daría un buen consejo, era casi su madre… casi.
Hecho trozos grandes de pan a su boca mientras sorbía de forma ruidosa la avena. Cuando termino con lo que le habían servido, Rebecca retiro el plato, le aviso a qué hora exactamente estaría la comida y se fue con una sonrisa amable. Javier grito para agradecerle a ella y al chef el almuerzo, se levantó de su asiento y camino hacia las escaleras. No paso ni del segundo escalón cuando llamaron a la puerta.
Se suponía que él tenía prohibido abrir, "para eso está la servidumbre" se excusaba su padre (solo para evitar que alguien de la calle viera a su hijo), pero ellos de seguro estaban ocupados y no dejaría a una persona esperando una hora solo para ser atendido unos minutos; tomo todo el aire que pudo y lo dejo salir pesadamente, con pasos lentos y despreocupados se dirigió hacia la gran puerta de madera de Pino y giro la perilla.
Bajito, rubio y orbes cafés, tez aperlada con un distintivo rubor en sus mejillas. Traía puesto un suéter y pantalones de mezclilla que hacían juego con los tenis blancos que llevaba puestos. Oh Dios, era el chico del otro día...
Los nervios se apoderaron de aquel joven haciéndole quedarse estático y sin poder hablar. Por un momento a Javier le pareció el tipo más inútil del mundo, pero como buena persona que era (Nótese el uso del sarcasmo), reprimió las ganas de decírselo a la cara y no cerrarle la puerta de un portazo. Tal vez solo venía a devolverle algo que se le cayó mientras era apaleado en su lugar o simplemente venía a quejarse por meterse en donde no le convenía, como lo hacían todos, pero si aquel nerd no iniciaba la conversación lo haría él.
Javier: ¿Se te ofrece algo?
Pregunto con un tono frustrado y empeorando la situación de su visita, la cual respondió a tartamudeos.
-Yo... solo vine a darte las gracias.
Javier: ¿A mí?
Bien, eso era nuevo.
- ¡Sí!, por...por lo de ayer.
Javier: Oh, eso.
Se quedó pensativo dejando un silencio incomodo entre los dos.
Javier: No es por sonar grosero pero ¿cómo sabes dónde vivo?
-Bueno… tu apellido es Fazzbear, ¿no? Media ciudad sabe dónde vives, no fue muy difícil encontrar tu dirección. Espero que no te moleste que haya venido hasta aquí, necesitaba darte las gracias.
Javier: Me siento 5 pupitres detrás del tuyo en clase de español, pudiste haberlo hecho el lunes.
-Me entere que te habían suspendido 2 semanas…
Javier: ¿Lo hicieron?
¡Ahora entendía el enojo de su padre! Al menos eran buenas noticias... para él.
- En serio lo lamento, fue mi culpa que esto pasara, te lo recompensare de alguna manera ¡lo juro!
Javier: No es necesario, así está bien.
Vaya que el rubio era raro, y mira que lo decía él. La mirada del chico se tornó entre incomoda y decepcionada, se despidió casi en un susurro y se dio la vuelta para regresar de donde había venido. Y ahí estaba, ese maldito sentimiento que lo seguía haciendo sentir humano aparte de la ira: La culpa. Joder...
Javier: ¿Te gustan los videojuegos?
La pregunta hizo voltear de manera rápida al chico que ya iba a metro y medio. Quizás debió pensar mejor lo que iba a decir, aunque igual lo hubiera hecho solo para quitar esa molesta sensación de su cuerpo.
Javier: Ya estás aquí ¿no quieres pasar?
El otro le miro sorprendido y con un pequeño brillo en sus ojos reflejando felicidad. ¿Él? ¿Había sido invitado a pasar a la casa de una de las familias más importantes de la ciudad? Debía de estar soñando...
Fazzbear extendió la mano para estrecharla con la del otro y brindarle una sonrisa que, aunque era un poco forzada, esperaba le brindara confianza.
Javier: Me llamo Javier
-Yo soy Jeremy…
Jeremy Fitzgerald.
Ambos terminaron en el cuarto de Fazzbear mientras las demás sirvientas y Rebecca limpiaban el resto de la casa.
Jeremy: Vaya ¿eres músico? Creí que todos los Fazzbear eran empresarios...
Empezaba a ver las desventajas de haberlo invitado, un comentario más de esos y el mismo lo echaría por la ventana. Con un suspiro y una sonrisa disimulada le contesto.
Javier: No toco como profesión, solo es un pasatiempo.
Jeremy: Oh, y… ¿has compuesto algo últimamente?
Javier: De hecho…
El ojigarzo tomo asiento en un pequeño piano color chocolate. Si ya tenía al chico aquí al menos le sacaría provecho.
Javier: Quería intentar tocar algo que escribí ayer ¿podrías darme tu opinión? Luego si quieres podemos hacer algo que te guste a ti.
No recibió palabra alguna, solo una sonrisa del más bajo en forma de aprobación con lo cual Javier comenzó a tocar una melodía improvisando algunas notas sobre la marcha, llegando a un punto en el que Jeremy empezó a cantar lo primero que vino a su cabeza. Javier dejo de tocar para mirar al de ojos cafés impresionado, debía de admitir que para ser nerd cantaba bien y la letra le agradaba, aunque fuera solo un pedazo.
Javier: ¿De dónde lo sacaste? ¿Tienes el resto?
Jeremy: Yo... es un pedazo de un poema de uno de mis escritores favoritos.
Javier: Poema ¿eh? Tal vez pueda hacerle algunos cambios y escribir el resto, ¿Quisieras ayudarme? Digo, conoces más que yo el escrito y me sería muy útil saber que no estoy escribiendo lo mismo, tú sabes... ¿Qué dices?
De nuevo no hubo respuesta, solo una sonrisa. Empezaba a acostumbrarse a la actitud del chico, tal vez sería buena idea invitarlo de vez en cuando.
Para cuando dieron las 6:30 pm Jeremy se había marchado de aquella casa. Habían pasado la tarde jugando videojuegos y tratando de escribir el resto de la canción sin coincidir con el escrito original.
Era el primer fin de semana en el cual el joven Fazzbear se presentaba, con una sonrisa, a la cena. Y cabe decir que haberse presentado ya era mucho de su parte. Mientras Rebecca hacia señas a lo lejos de no saber que le pasaba a Javier, el señor Fazzbear empezaba a idear una manera de llevar a su hijo hacia el proyecto en el cual había estado trabajando durante un buen tiempo. Estaba hecho, al día siguiente le daría la sorpresa que había guardado especialmente para el ojigarzo.
Y aquí empieza nuestra historia. En el año de 1984, un empresario hizo un trato con el dueño de un local para que le vendiera el lugar con todo y su contenido; lugar que había cerrado en el año 1983 por un accidente que había ocurrido en el local inculpando al dueño del horroroso crimen; lugar que para el hijo de aquel empresario había sido lo más valioso durante su infancia. Un lugar que solía llamarse Fredbear's Family Dinner.
Ahora en 1986, el restaurante volvería del olvido con un nuevo nombre y una nueva historia que se sumaría al expediente de mala suerte de aquel viejo local.
Sé que es algo corto pero no tenía más imaginación, además, ya quería subirlo y no dejarlos con la espera ^^' Ahora que estoy de vacaciones les prometo tratar de escribir más rápido los capítulos (Joder, espero que la promesa no se me complique).
En la parte del poema, realmente es cualquier párrafo de la canción "It's Been so Long" de The Living Tombstone. Ustedes elijen la parte de su preferencia :DD
Y gracias a mis 3 lectores por haberle dado una oportunidad a esto que trata de ser un fic decente, En verdad lo aprecio mucho.
REVIEWS
ValeLoka173: Espero que te guste :DDD Ya tengo planeado lo que va a pasar. Solo me hace falta inspiración.
Fireblack: ¿Enserio te gusto? Porque para mí es un honor :v
Yami-Sempai: Gracias por apoyarlo ¿Javier te parece un amor? No sabes lo feliz que me hace eso xDD
Si tienen alguna duda pregunten, las responderé siempre y cuando no sean Spoilers.
