Este había sido el mes más difícil que Emma pudiese recordar en mucho tiempo, y en una vida llena de días difíciles era decir bastante. Sus primeros dos meses junto a Killian, habían sido sobre descubrirse a sí misma, abrir su corazón a nuevas posibilidades, tener nuevos sueños, sueños que todos incluían a Killian. Ahora se sentía perdida, sabía que no había vuelta atrás a la persona que era, a la vida que tenía. Regina quizás por compasión o condescendencia había permitido a Emma pasar cada vez más tiempo con Henry, y Henry era lo único que la amarraba a New York en este momento, porque ya ni siquiera Killian lo hacía.

La situación de Tink aún no había llegado a los medios, Regina había manejado la situación con puño de acero, había hecho firmar contratos de confidencialidad, Killian no había tenido una sola reunión con Tink sin Regina y un abogado presente, trataban de convencer a la chica de hacer una prueba de paternidad antes de que el niño naciera, pero ella se rehusaba, decía que no pondría en riesgo su embarazo, y tendrían que esperar a que el bebé hubiese nacido. En cada una de estas reuniones Killian había pedido y necesitado la presencia de Emma, pero ella se había negado, bajo ningún concepto estaría en la misma habitación que la otra mujer. Hace solo un mes, que se sentía como hace un millón de años, Killian y Emma se abrazaron y lloraron juntos frente a la chimenea, esa fue la última vez que Emma sintió que eran una pareja, porque tan pronto despertó en sus brazos la siguiente mañana, todo se sentía mal, sus brazos se sentían extraños, ya no sentía que ella pertenecía a ese lugar. Sonaba egoísta, pero ella no quería compartirlo, ella quería todo de él, todo o nada.

Killian pasó las dos primeras semanas tratando de ser fantástico, Emma nunca pensó que era posible que pudiese ser un mejor novio, pues de alguna manera lo consiguió, pero ella ya no era la misma, hubo un quiebre entre quien ella era antes y después de esa noticia. Y Killian comenzó a resentirlo, los constantes rechazos de Emma lo tenían deprimido y malhumorado, y en algún momento dejó de intentarlo, ahora se concentraba en su trabajo. Cuando llegaba al hotel al final del día, ponía toda su atención a su guión. Ellos dos eran un fantasma de la pareja que un día fueron. Esta noche Henry estaba quedándose con ellos, Regina tenía una cita con Robin y Emma se había ofrecido para quedarse con Henry hasta el otro día. Ahora estaba viéndolo dormir plácidamente con una sonrisa en el rostro, habían leído hasta que Henry se quedó dormido, había sido una noche divertida de ver películas en sus pijamas, comiendo pizza, y terminó con ambos leyendo un libro hasta que Henry se quedó dormido. Emma no tenía idea de donde estaba Killian, y prefería que fuera así, que no interrumpiera su diversión con Henry, porque Henry era lo único que se sentía real en este momento. Puso el libro en la mesita junto a la cama, caminó hasta la puerta, apagó la luz antes de salir, cerró la puerta con cuidado y salió al salón con una sonrisa en el rostro.

"Todavía sonríe" escuchó la voz de Killian que estaba recostado del mesón de la pequeña cocina con una cerveza en la mano y una expresión malhumorada. La sonrisa se borró de la cara de Emma casi de inmediato y comenzó a caminar hacia la habitación "¿Hoy no me hablas?" Emma no respondió nada y siguió caminando, el comenzó a seguirla "¿Vas a empezar a dormir en la otra habitación?" Ya estaban dentro de su habitación y Emma se volteó.

"Estas borracho y no tengo nada que hablar contigo mientras estés borracho… ¿Puedes tratar de no subir la voz? Henry está durmiendo en la otra habitación" le respondió molesta antes de voltearse de nuevo, entrar al baño y cerrar la puerta.

"Lo siento, no sabía que Henry estaba aquí" dijo Killian tan pronto Emma salió del baño.

"Si hubieses llegado más temprano lo hubieses sabido" respondió Emma sin siquiera mirarlo caminando hacia su lado de la cama.

"Estoy seguro que no me hubieses querido aquí de cualquier forma" dijo casi en un susurro. Emma lo miró con una expresión triste, porque no le mentiría, no le diría algo que era mentira, pero tampoco diría en su cara que lo que decía probablemente era verdad.

"Por favor, ve a bañarte y ven a la cama" fue lo que dijo Emma calmadamente luego de mirarlo por varios segundos. Él asintió y caminó hasta el baño. Emma estaba consciente que las cosas no podían seguir así entre ellos, pero no sabía cómo arreglarlo, no sabía cómo volver a cómo eran antes. Ella no estaba segura si quería arreglarlo, porque cada vez que lo consideraba una imagen de Killian con un bebe en sus brazos se posaba en su cabeza y le apretaba el corazón.

Killian regresó del baño, realmente no estaba tan ebrio, pero si había bebido, últimamente volver al hotel con Emma se había vuelto una tarea emocionalmente demandante, y cada día bebía un poco más para afrontar la distancia que había entre ellos, había intentado todo y ella seguía alejándose, y estaba seguro que bebía antes de volver a ella, porque no sabía si la conseguiría del todo. Cuando llegó esta noche y no la encontró en la habitación entró en pánico, y vio por la hendija de la puerta de la otra habitación que la luz estaba encendida, había comenzado a caminar para entrar y sacarla de ahí y devolverla a la otra cama, pero por supuesto que a mitad del camino esa le pareció la idea más estúpida del mundo, terminó abriendo la nevera, sacando una cerveza de ella. Y la vio salir sonriente, cuanto había extrañado esa sonrisa, y se sintió traicionado, porque ya esa sonrisa no era para él. Pensó que había olvidado algo y que por eso estaba dejando la habitación, nunca imaginó que Henry podía estar ahí. En otras circunstancias ella lo hubiese llamado feliz porque Henry pasaría la noche con ella, de eso estaba seguro, pero esa no era la realidad ahora, la realidad era que ella ya no lo llamaba, y él había dejado de hacerlo, porque cuando lo hacía no siempre lograba que ella le atendiera, era menos doloroso simplemente no llamarla.

Se vistió con un pantalón de dormir y una franela que Emma amablemente había colocado dobladas para él en la cama. Se sonrió por el gesto, ella aún tenía estos pequeños gestos con él, y se aferraba a ellos, porque le probaban que ella aún estaba ahí con él. Ella estaba de espaldas y por su respiración sabía que aún no estaba dormida, se metió en la cama, se acostó de lado mirando en dirección a la rubia cabellera "Emma…no podemos seguir así…necesitamos…Yo te necesito" vio por el movimiento en la espalda de la chica que había tomado una gran bocanada de aire y se había puesto tensa "Te extraño" su voz se quebró al decir estas últimas dos palabras. Emma se volteó lentamente para verlo, se acostó de frente a él.

"Yo también te extraño Killian, pero no sé como volver a como éramos"

"Yo sigo siendo el mismo, tú sigues siendo la misma…Sí, hay una mujer loca diciendo que la dejé embarazada…Eso no cambia nada entre nosotros"

"Ya yo no soy la misma" respondió Emma casi en un susurro.

"¿Ya no sientes lo mismo por mí?" preguntó herido, lágrimas se acumularon en sus ojos.

"Te amo Killian, pero de alguna forma eso ya no es suficiente" Killian sintió que su corazón se rompió en un millón de pedazos.

"No, Emma…me niego a creer que nuestra relación no pueda superar esto" dijo frunciendo el ceño, una lágrima salió de uno de sus ojos y cayó en la almohada.

"No dejo de pensar que apenas tenemos tres meses juntos. Y…quizás es más fácil…"

"¿Si terminamos? Explícame exactamente cómo eso será más fácil" preguntó Killian molesto interrumpiéndola.

"Tú esperas que yo sea una persona más fuerte de lo que soy..."

"Yo espero que tú seas Emma" dijo mientras se sentaba en la cama y limpiaba sus ojos "La Emma que sostenía mi mano todos los días, la que me despertaba con un beso y una sonrisa cada mañana, la que me miraba con amor y deseo, la que hacía mía cada maldito día porque no podía creer mi suerte…Y no pienses ni por un segundo que yo no sé qué te fallé, que la única promesa que te hice la rompí demasiado pronto, no te estoy haciendo feliz, pero tampoco me lo estás permitiendo Emma, no me permites arreglar esto, encontrar una nueva forma de hacerte feliz…Ahora hablas de dejarme…si eso es lo que realmente quieres yo no te voy a detener…Pero no puedo, no quiero creer que eso es lo que quieres"

Emma miraba a Killian, y se odiaba sí misma porque lo amaba con locura, pero le estaba rompiendo el corazón. Ya ella había pensado esto desde hace días, quizás era mejor terminar la relación, y dejar a Killian libre para lidiar con Tink y su trabajo y la prensa…Pero la idea no había sido tan real hasta este momento en el que la estaban discutiendo, y ella lo había visto retraerse y amargarse las últimas dos semanas, lo veía llegar tomado todas las noches, lo estaba rompiendo, ella se sentía demasiado perdida como para remediarlo, y se odiaba a sí misma por eso, porque lo amaba demasiado pero ya no sabía cómo amarlo. Porque cada vez que pensaba en su futuro con él, solo pensaba en que Tink estaría en cada uno de sus planes, sería dueña de la mitad de su vida hasta que este niño tuviera 18 años, eso era demasiado tiempo. Ella no quería compartirlo por tanto tiempo, ella no quería verlo vivir una experiencia con otra mujer que a ella le hubiese gustado algún día tener con él por primera vez. Y ahora sentía que este era el final que tanto temió desde el principio, y como había predicho, terminaría de una forma trágica y dolorosa. Sin embargo, no supo que responder y dejó que su cuerpo reaccionara por última vez a este hermoso hombre. Se sentó en la cama y se acercó lentamente, cuando estaba a milímetros de su boca se detuvo y lo miró a los ojos, esos hermosos y penetrantes ojos azules, lo besó suavemente y enredó sus dedos en su cabello. Él comenzó a besarla con más intensidad, y pronto su beso se convirtió en una lucha apasionada entre sus lenguas.

Killian besó cada centímetro de su cuerpo, y le hizo el amor con controlada desesperación, porque por primera vez sus cuerpos fusionados no le confirmaba que ella era suya. No aún, había mucho en lo que trabajar. Y había una tormenta en su mirada que no lo hacía sentir que había ganado esta batalla, se vinieron al mismo tiempo, él le susurró entre gemidos una y otra vez que la amaba, lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Emma, y Killian la miró preocupado. Se acostó junto a ella y la apretó contra su pecho. Y así se durmió Emma llorando mientras Killian le susurraba que todo iba a estar bien, le susurraba cuanto la ama, le susurraba promesas que Emma sabía que nunca podría cumplir.

Emma se despertó temprano, su cuerpo enredado con el de Killian. Respiró profundo, el olor de él mezclado con el olor a sexo, con el olor de ella, se había vuelto su olor favorito en el mundo con el cual despertar. Subió la mirada para ver su rostro, estaba profundamente dormido, acarició su pecho, y miró con detalle todo cuanto pudo de él, grabándolo en su mente. Se desenredó con tanta delicadeza como pudo de su cuerpo y se metió en el baño, luego de una rápida ducha, salió y se colocó ropa limpia. Antes de salir de la habitación escuchó la voz de Killian.

"¿Por qué no estás en la cama?"

"Porque Henry está aquí. Y quería despertar antes que él…Voy a hacer desayuno para los tres" explicó ella.

"Ven aquí" le dijo estirando su brazo. Ella no pudo evitar ser atraída como un imán y sonrió porque Killian recién despertado siempre le recordaba a un pequeño niño. Tomó su mano, él la arrastró hacía él tirándola en la cama y le dio un tierno beso en la boca "Te amo"

"Yo también te amo" le respondió ella dándole otro corto beso en la boca, se puso de pie y salió de la habitación.´

Esta rápidamente se había vuelto una mañana mágica, sacada del mejor de los cuentos de hadas, Emma estaba desayunando con sus dos personas favoritas en el mundo, en una escena cotidiana para muchos, nueva para ella. Miraba con una sonrisa como Killian y Henry se sumergían en una discusión sobre la magia en el mundo de fantasía del programa de tv de Killian. Ahora Killian lavaba los platos, negándose a que Emma moviera un solo dedo después de hacerles un delicioso desayuno. Él con las manos mojadas y llenas de jabón, le pidió a Emma leer para él el mensaje que había recibido. Ella tomó su teléfono y luego de leer frunció el ceño.

"Dice aquí que mañana puedes ir a la cita del doctor de Tink para que veas al bebé" dijo sin emoción colocando el teléfono nuevamente en el mesón. Killian se detuvo en seco en lo que hacía, esto de Emma leyendo en voz alta sus mensajes para él no era nuevo, era algo que hacían cuando él tenía las manos ocupadas. Pero se sintió como un estúpido al no considerar que podía ser un mensaje que podría perfectamente arruinar la mañana perfecta que estaban teniendo.

"Emma…"

"Está bien, esta es tu vida ahora" respondió ella interrumpiéndolo, sin mirarlo a los ojos. En ese momento Henry volvió al salón.

"¿Qué vamos a hacer hoy?" preguntó el chico ignorando la tensión entre los adultos.

"No lo sé. Eso depende de tu mamá" respondió Emma acariciando su cabello.

"¿Y tú que harás Killian?" preguntó el chico mirando al hombre que ahora secaba sus manos con un trapo.

"Tendré un largo día de filmación, muchacho" respondió con una sonrisa.

Emma y Henry se sentaron en el sofá a ver televisión, Killian al rato salió listo para irse al trabajo "Nos vemos esta noche, amor" se acercó y dio un beso en su cabeza "Muchacho, estas a cargo del castillo, cuida de mi princesa" Henry se volteó a mirarlo con una amplia sonrisa y asintió. Comenzó a caminar hacia la puerta, pero Emma lo siguió. Ella volteó a mirar a Henry, pero él estaba concentrado en el programa de tv.

"Hey" dijo tomando una de sus manos para detenerlo, se acercó y lo abrazó, se apretó firmemente contra su cuerpo, y él le devolvió el abrazo con la misma firmeza.

"No olvides nunca que te amo" le susurró ella en el oído.

"Siempre lo tengo presente" respondió y se separó lo suficiente para darle un beso en la mejilla. Ella acarició su rostro, se miraron por varios segundos. Ella le dio un corto y casto beso en la boca "Ve a trabajar" dijo con una sonrisa. Él respiro profundo y se separo de ella. Antes de salir por la puerta la miró nuevamente con una pequeña sonrisa.

Emma volvió a su asiento en el sofá junto a Henry. Luego de mirar televisión un rato con él, se llenó de valor, tomó el control remoto y lo colocó en silencio. El niño la miró confundido "Necesito hablar algo muy importante contigo Henry…Hoy voy a volver a Vancouver, pero no quiero que pienses que te estoy abandonando o que no nos veremos más nunca. Tan pronto tú estés de vuelta a casa podremos vernos nuevamente"

"¿Por qué tienes que irte?" preguntó aún más confundido.

"Porque necesito conseguir un lugar donde vivir allá y un empleo. Así que mientras tú estás de vacaciones y Killian está trabajando puedo hacerlo" respondió Emma.

"Pero pensé que vivías con Killian"

"Si, pero…yo necesito mi propio hogar ¿cierto?" Henry lucía como que le parecía que su argumento tenía sentido "Solo no quiero que pienses que no nos veremos más porque tengo que irme de pronto"

"Está bien, confío en ti. Si dices que estarás en Vancouver cuando regresemos es porque así será" afirmó el niño. Y Emma se sintió aliviada que esto no sería tan difícil con Henry, que era la única persona de la que se despediría.

Al rato Regina la llamó, Emma preparó a Henry para devolverlo a su madre. Antes de salir de la suite lo abrazó fuerte y le prometió de nuevo que se verían pronto. Lo devolvió a su madre y volvió a la suite. Fue directo al closet y frenéticamente comenzó a meter cosas en su maleta. Ella era una cobarde, lo sabía. No podía con esta situación, no quería enfrentarla, solo estaba haciéndole daño a Killian con su actitud, y hacerle daño no era algo que disfrutase, estuvo a punto de ser clara y frontal con él, pero verlo a punto de llorar le partió el corazón y en ese momento supo que no podría hacer lo que era necesario, él no lo aceptaría. Prefería irse luego de esta hermosa mañana, y recordar su sonrisa como su última interacción como pareja. No una larga y destructiva última conversación que solo los destruiría a ambos. No sería fácil, esta noche cuando él llegase y ella no estuviese ahí sería increíblemente desgarrador. Pero prefería que él la odiase, que dejase de verla como esta perfecta mujer que ella no era, lo prefería a ver esta relación morir lentamente.

Cuando todas sus cosas estuvieron guardadas. Tomó un papel y un bolígrafo, escribió una nota. Mientras escribía lágrimas corrían por su rostro y algunas cayeron en la hoja, la releyó varias veces y la colocó finalmente sobre la mesita que estaba del lado de la cama de Killian, colocó sobre ella la tarjeta que abría la puerta de la suite. Dio un rápido vistazo alrededor, limpió las lagrimas de su rostro y tomó una actitud decidida, esto era lo mejor para todos. Salió de la habitación, de la suite, del hotel, subió a un taxi, y mientras más se alejaba del hotel, de Killian, su corazón se sentía cada vez más pesado dentro de su pecho. Llegó al aeropuerto, fue directo a la aerolínea e hizo la última compra que haría con la tarjeta de Killian, un boleto a Vancouver. Tuvo suerte de conseguir un asiento en un vuelo que saldría en una hora. Con un millón de dudas pero sin mirar atrás se subió a ese avión y lloró silenciosamente durante todo el vuelo.

Llegó tarde en la noche a Vancouver, tendría que pasar la noche en el único lugar que se había sentido como un hogar en toda su vida, por última vez. Tomó un taxi y se dirigió a casa, sacó su teléfono y consideró encenderlo. Pero temía con lo que se conseguiría. Con todas las horas que estuvo volando, ya él estaría de vuelta a la suite o pronto lo estaría. Quería escuchar su voz, quería reconfortarlo, decirle que todo estaría bien al final, que esto era lo mejor, pero ya había sido lo suficientemente egoísta el día de hoy, llamarlo solo empeoraría las cosas, escuchar su voz solo sería reconfortante para ella, él no querría escucharla luego de lo que acababa de hacer. El auto se detuvo frente a la casa, y tan pronto estuvo frente a ella de pie con la maleta a un lado, miró con admiración su hogar, cerró los ojos e imaginó que él estaba ahí adentro, esperando por ella. Abrió los ojos de nuevo y comenzó a caminar. Entró y recorrió cada habitación, cada espacio le recordaba algún momento con él, y los veía como si fuera una película, finalmente entró a la habitación y se acostó en el lado de Killian, se enrolló abrazando su almohada y lloró, hasta que se quedo sin energía y sin lágrimas, y sin darse cuenta se durmió.

Killian volvió con una sonrisa al hotel luego de un largo y tedioso día de trabajo, donde repitieron la misma escena demasiadas veces, y él solo se moría por regresar al hotel con Emma, faltaba mucho para que las cosas estuvieran bien, pero lo estarían. Se sorprendió de encontrar la suite oscura y silenciosa, dijo su nombre en voz alta esperando alguna respuesta, no obtuvo ninguna, encendió las luces y entró en la habitación, antes de encender la luz dio un vistazo a la cama, en el caso de que ella estuviese dormida, pero no estaba ahí. Encendió la luz y frunció el ceño, sacó su teléfono y no tenía llamadas ni mensajes. En todo el día no tuvo tiempo de llamarla, ni estuvo seguro de donde estuvo su teléfono gran parte del día. Marcó su número para llamarla pero le cayó la contestadora automáticamente. Su corazón comenzó a latir demasiado rápido en su pecho cuando notó un papel en la mesita junto a la cama, arriba tenía la tarjeta de la suite. Se acercó tirando el teléfono en la cama "No" dijo para sí mismo.

"Killian,

Lo siento.

Me gustaría ser tan fuerte cómo esperas que sea.

Eres la mejor cosa que me pasó en la vida. Te amo.

Emma"

Killian dejó caer la nota al piso y con dos largos pasos llegó al closet y lo abrió. La maleta de Emma no estaba, ni su ropa, cómo si ella nunca hubiese estado ahí. Sin pensarlo dio un puñetazo a la puerta del closet, sintió un dolor punzante en la mano, sus nudillos sangraban "¿Cómo pudiste hacerme esto Swan?" preguntó en voz alta. Tomó el teléfono nuevamente y marcó el número de Emma. Le cayó la contestadora, esperó para dejar un mensaje de voz.

"¿Fue todo una maldita mentira? Anoche y esta mañana ¿Te estabas despidiendo? Maldita sea, atiéndeme el teléfono y déjame escucharte decir que me estas dejando" dijo con amargura y colgó la llamada. Ni siquiera sabía a dónde podía haber ido para seguirla. Se acostó en la cama con una mano en la cabeza. Esta era la pesadilla que se repetía una y otra vez cuando dormía, ahora la estaba viviendo. Se preguntaba cómo pudo Emma ser tan cruel, Le hizo creer que todo estaría bien, o quizás el no quiso notar que todo fue una larga y tortuosa despedida. Después de lo que parecieron horas, tirado en la cama mirando el techo, lamentándose por existir, sin fuerza o energía suficiente para ponerse de pie y tomarse un buen trago de ron. Se dejó llevar por el instinto y marcó el numero de la casa en Vancouver, repicó hasta lo último y volvió a marcar, de pronto escuchó que levantaban el auricular y se sentó en la cama "Emma" recibió silencio, pero él insistió "Emma, regresa por favor. Si necesitas tomarte unos días de todo esto, está bien. Pero regresa…te necesito" para cuando dijo esas dos palabras lágrimas corrían por su cara, ella no dijo nada, él sabía que era ella, lo único que escuchó fue un callado sollozo "No nos hagas esto Emma…por favor…" no pudo seguir hablando porque su garganta se volvió un nudo. Luego de un largo silencio respiró profundo y volvió a hablar "Esa…esa es tu casa. Quédate todo el tiempo que consideres necesario, si lo que necesitas es tiempo y espacio. Te lo voy a dar, no volaré a Vancouver, me quedare aquí en New York hasta que termine la filmación…pero por favor piensa bien lo que estás haciendo" otro largo silencio "Tú también eres lo mejor que me pasó en la vida, Swan. Y no te voy a dejar ir sin pelear por ti"

"Killian" escuchó finalmente la voz de Emma, rota y empañada en tristeza "Lo siento" y terminó la llamada.