Los últimos dos días después del secuestro, Emma había pasado quizás demasiado tiempo tratando de convencer a Killian que nada de lo que había pasado era su culpa, él se culpaba no solo por no haberla llevado él mismo al trabajo ese día, también se culpaba por haber buscado a Neal aquel día en Boston. Si había algo bueno que sacar de ese terrible incidente, era que Killian aún no dejaba la casa y no parecía tener ninguna intención de hacerlo, Emma no esperaba que lo hiciera. Aunque ya torcía los ojos cada vez que veía el rostro atormentado de Killian cada vez que miraba su lado amoreteado de la cara, no se quejaba por las atenciones. Habían tomado varios puntos a su mano cortada, Killian se había ofrecido a hacer casi todo por ella, y curaba su herida cada día con dulzura y concentración. Sin embargo, aún permanecían célibes, y no porque fuera una tarea fácil durmiendo en la misma cama. A Emma aún le costaba encontrar al Killian seguro de sí mismo con el que había comenzado a vivir, no lo presionaba, no decía nada al respecto.

Habían pasado seis días desde que él había regresado, apenas tenían una sesión con Ingrid, y aún faltaban unos días para la siguiente, y Emma estaba muy al tanto de que no habían discutido sobre el bebé. Su decisión de quedarse con Killian no tenía nada que ver con ese bebé, se trataba sobre ella y él, ella no quería vivir sin él y él había dejado claro que él tampoco quería hacerlo. Ella no había querido pensar mucho en eso, no quería a llegar a conclusiones personales y egoístas, porque al final su única tarea con respecto a ese tema era permanecer junto a Killian, darle todo su apoyo, y amar ese bebé porque sería una parte importante de la vida de su novio.

Regina había regresado unos días antes al escuchar la noticia del secuestro de Emma, y Henry había insistido incansablemente, de cualquier forma a Regina le pareció oportuno regresar antes, porque la noticia se había corrido por todos los medios y alguien tenía que ir a contener todo el asunto. Belle había regresado el día de ayer, y luego de una visita a Emma, se había ido a enfrentar cada medio para manejar la situación, porque cada rumor era más fantástico que el anterior, ninguno se acercaba a la realidad de lo que había pasado ese día con Neal. Algunos incluso aseguraban que Emma había asesinado a su secuestrador.

Killian había ido a casa de Regina a buscar a Henry, ahora Emma caminaba impaciente de un lado a otro, estar en casa con Henry y Killian al mismo tiempo sonaba como el día perfecto. De pronto escuchó a Killian abrir la puerta principal y se volteó para mirar, Killian le regaló una hermosa sonrisa antes de dar un paso al frente y hacerse a un lado para dejar entrar a Henry. Henry corrió hasta abrazarse fuertemente a su cintura, enterrando su cabeza en su estomago, Emma devolvió el abrazo fuertemente con una amplia sonrisa en su rostro. Luego de un delicioso y agradable almuerzo en el que Henry les contaba todo lo que había hecho en Los Angeles, los tres se acomodaron en el sofá para ver una película. Y Emma no podía estar más complacida, sus dos personas favoritas en el mundo estaban sentadas a su lado, Killian ocupando su lado derecho, sosteniendo con cuidado su mano lastimada, Henry recostado de su hombro izquierdo.

Cuando la película de piratas que miraban, estaba por la mitad Emma escuchó el sonido que anunciaba un mensaje de texto, Killian tomó su teléfono y frunció el ceño, se disculpó y salió al patio a hacer una llamada, cuando regresó lucía distraído y distante, no volvió a tomar la mano de Emma, y ella no podía hacer mucho al respecto, su mano aún dolía mucho si la movía de la forma equivocada. Al terminar la película, Killian ofreció a Henry helado, y luego de servir dos copas, una para Emma y una para el niño, se disculpó nuevamente y salió a hacer otra llamada. Al rato volvió y lucía distraído. Pronto se había hecho la hora de devolver a Henry a su otra madre y aunque Emma sugirió acompañarlo a llevar al niño, Killian se había rehusado y solo había dicho que tenía que ocuparse de algo luego de dejar al niño con Regina, antes de salir dio un beso en la frente de Emma y le prometió regresar pronto.

Ahora Emma caminaba de un lado al otro en la habitación, habían pasado casi cuatro horas y Killian no había regresado, sabía que debía llamarlo, pero aún estaban en esta situación incómoda donde no estaba segura si debía llamar, qué decir, porqué no sentía que después de todo por lo que lo había hecho pasar ella podía exigir algo de él, el que él aún estuviese aquí ya era admirable. Finalmente enrollada en la cama y a punto de marcar el número recibió un mensaje de texto.

"Hoy dormiré en el apartamento. Te llamo mañana. Buenas noches"

Emma leyó el mensaje una y otra vez ¿Qué rayos estaba pasando? Luego de varios minutos de hacerse mil preguntas a sí misma, preguntas que solo podía responder Killian, decidió llamarlo. Pero su llamada pasó directo al buzón de voz. Al día siguiente Emma despertó pero no tuvo ganas de dejar la cama, había ido al baño y había regresado a enrollarse en la cobija. Ella fue la de la idea de mantener ese apartamento, ella fue la de la idea de no hacer el amor, ella fue la de la idea de vivir en lugares separados, ella fue la de la brillante idea de dejarlo en New York. Ahora se sentía perdida, en circunstancias normales hubiese tomado su auto, hubiese conducido hasta ese lugar y hubiese dormido con él ahí, pero ahora no sabía qué hacer, enrollarse en la cama y deprimirse sonaba como una buena idea.

Despertó nuevamente cuando su teléfono comenzó a sonar, abrió los ojos un poco confundida y consiguió el teléfono entre la cobija, en la pantalla titilaba el nombre de Killian, miró la hora 10:30 a.m. Y por un impulso canceló la llamada, se arrepintió de inmediato, habían prometido ser honestos, molestarse y no decir nada no encajaba en ese concepto. Antes de poder ella devolver la llamada su teléfono volvió a sonar, respiró profundo y aceptó la llamada "Hola".

"Swan, buenos días" sonaba aliviado. Y la rabia que había acumulado desde el día anterior desapareció en un segundo.

"Buenos días" respondió ella.

"¿Cómo amaneces?" preguntó con cuidado luego de un corto silencio.

"Bien"

"No voy a poder reemplazar la venda de tu mano esta mañana, de verdad lo siento" Emma miró su mano y frunció el ceño.

"Está bien, yo puedo hacerlo" respondió y hubo un silencio de varios segundos, hasta que finalmente preguntó "¿Por qué no puedes?"

"Tuve que dejar la ciudad muy temprano esta mañana…Acabo de llegar a Los Angeles" dijo de forma dubitativa, y Emma se sintió más extraña que nunca, desde que lo conoce era la primera vez que ella no sabía qué era lo que él estaba haciendo o por qué, y se estaba hartando de este sentimiento de impotencia. Respiró profundo.

"¿Cuándo vuelves?" preguntó con algo de frialdad, sintiéndose excluida.

"No lo sé. Lo antes posible" hubo otro largo silencio

"¿Es un secreto lo que fuiste a hacer?" preguntó ya algo frustrada, porque no quería preguntar, esperaba que él lo dijera por sí mismo.

"No es un secreto…" lo escuchó susurrar "Pero no es nada por lo que tengas que preocuparte"

"¿Tiene algo que ver con Tink?" preguntó cortante.

"Si…trataré de volver hoy mismo. No quiero tener esta conversación por teléfono" dijo y su voz sonó cansada. Emma no supo que responder así que no respondió nada, porque ella tampoco quería tener esta conversación, mucho menos por teléfono "Por favor, no desaparezcas ¿puedes prometerme eso?" suplicó Killian en voz baja.

"Lo prometo" respondió sin dudar, y se sintió culpable nuevamente, él todavía pensaba que ella podía desaparecer, y a quién quería engañar, lo merecía por tonta "Estas estancado conmigo, vas a tener que acostumbrarte a eso" bromeó y escuchó que él rió suavemente "Te amo" agregó antes de que un silencio incómodo se extendiera entre ellos, porque ella sabía muy bien que él no lo ha dicho desde que regresó y no esperaba que lo hiciera justo en este momento, ella agregó "Ten un buen viaje, te espero en casa" lo escuchó respirar profundo.

"Gracias, nos vemos pronto. Espero estar de vuelta para dormir contigo esta noche"

Luego de hablar con Killian, Emma decidió pararse de la cama, luego de darse un baño, maquillar los restos de hematomas que aún quedaban en su rostro, tomó su auto y fue hasta su trabajo. August le había dicho que se tomara el resto de la semana o más si era necesario, pero quedarse en casa haciendo nada mientras Killian estaba en Los Angeles haciendo sabrá dios qué con Tink, no le atraía en lo más mínimo. No es que imaginase algo romántico, pero la idea de Killian en la misma habitación que Tink le revolvía el estomago. Ruby fue a buscarla a mitad de la tarde al trabajo, y se sentaron a tomar un café.

"¿Cómo están las cosas en casa?" preguntó Ruby tan pronto el mesonero se alejo con su pedido. Emma la miró fijo por un segundo y consideró si quería tener esta conversación con su amiga.

"Si te soy honesta, no lo sé"

"ummmm" fue la única respuesta que le dio la chica.

"¿No vas a preguntar cómo es que no lo sé?" preguntó Emma sorprendida, Ruby le dio una sonrisa.

"Si lo supieras Emma, me costaría mucho creerte ¿Cómo está Killian?"

"Bien, supongo…Creo que los dos estamos igual de confundidos. Han pasado muchas cosas, no hemos podido concentrarnos en nosotros" Ruby asintió en señal de comprensión "¿Cómo está Victor?" preguntó la rubia tratando de desviar la atención y una hermosa sonrisa se posó en el rostro de Ruby.

"Yo creo que este es el hombre de mi vida" dijo con alegría y Emma casi podía ver las estrellitas en los ojos de la chica. Y se sonrió complacida por la felicidad de su amiga.

"Me alegra mucho verte tan feliz Ruby, lo mereces"

"Tú también lo mereces ¿sabes?" Emma la miró confundida "ser feliz. Tú y Killian lo merecen" En ese momento fueron interrumpidas por el mesonero con sus cafés. Y Emma se dio cuenta de lo poderosa que era esa frase. Porque no recuerda cuando fue la última vez que pensó que merecía ser feliz, durante todos estos años el haber entregado a Henry recién nacido y no saber su paradero, le hacía sentir que no merecía ser feliz, ahora tenía Henry en su vida ¿Qué la detenía? En ese momento una mujer embarazada caminó junto a su mesa y su mirada se fue melancólica en esa dirección, Ruby lo notó "Eso no es una excusa muy buena" dijo apuntando en la dirección en que caminó la mujer embarazada "Al final, pueden sufrir todo lo que quieran ahora por ese embarazo. Pero cuando ese pequeño niño o niña, parecido a Killian corra por tu casa, vas a mirarlo con una amplia sonrisa…Además aún no es seguro que sea de Killian, yo honestamente no lo creo"

"Yo no puedo pensar de esa manera. Porque si me convenzo que no es de Killian, el día que logren hacerle la prueba y salga positiva sería comenzar de nuevo con todo este sufrimiento. Prefiero aceptar que lo es, y creo que Killian también lo hace…además ¿por qué Tink mentiría?"

"Yo no digo que este mintiendo…solo digo que ella no es conocida precisamente por su monogamia, ella podría estar convencida que es de Killian, y que no lo sea"

"¿En serio? Pero él me dijo que ella quería tener una relación seria con él"

"Ay Emma, Killian es incapaz de hablar mal de una mujer, porque es un caballero incluso cuando no es necesario. Pero él estaba al tanto de las escapadas de Tink, por eso no la veía muy seguido, y cuando ella comenzó a insistir para tener una relación seria con él y se le aparecía en todas partes, él decidió no verla más" Emma la miró pensativa, aquí tenía una oportunidad de hacer preguntas que era incapaz de hacer a Killian.

"Hay algo que no entiendo, Ruby. Y no he querido preguntarle…si ya no la estaba viendo ¿Cómo es que estuvo con ella unos días antes de conocerme?" Ruby la miró fijo, considerando si era prudente hablar de esto, pero un segundo después Emma pudo ver la determinación en su mirada. Ruby colocó ambos codos en la mesa para acercarse a Emma.

"Amiga, tuve la misma discusión con él. Porque hasta donde yo tenía entendido él no la estaba viendo…No es que me guste involucrarme Emma, pero cuando tu mejor amigo embaraza a otra que no es su novia, y su novia es tu mejor amiga, hay un conflicto de intereses, y me tuvo que escuchar" Emma soltó una media sonrisa, al imaginar a Killian siendo acosado y acusado por su apasionada amiga.

"¿Qué dijo?" preguntó Emma con timidez.

"Es un hombre, Emma. Y uno muy imbécil antes de conocerte. La chica se apareció en su casa, él se sentía solo, fin de la historia" respondió Ruby siendo muy breve.

"Una semana después me estaba metiendo a mí en la cama" agregó Emma con amargura.

"No lo digas así. Tú lo empezaste ¿no fuiste tú la que lo besó?" preguntó la chica soltando una risita. Emma se sonrió.

"Y prácticamente le pedí que me metiera en la cama" dijo la rubia en un susurro sonrojándose.

"¿En serio?" preguntó Ruby soltando una carcajada "Pensé que eras de las que se hacen rogar" dijo antes de reír nuevamente y Emma soltó una risa también.

"No con él" dijo finalmente cuando dejaron de reír "No hemos estado juntos desde que me fui de New York" confesó Emma de pronto sorprendiendo a su amiga.

"Por eso están tan tensos" respondió su amiga con una sonrisa, Emma le devolvió una sonrisa triste "Si me aceptas un consejo. Esta noche cuando vuelva a casa pídele de nuevo que te meta en la cama" dijo la chica soltando una risita. Emma torció los ojos.

"¿Y sí no quiere? ¿Y si ya arruiné todo?" preguntó Emma poniéndose seria.

"Emma…ese hombre no puede quitarte las manos de encima y te ama con locura ¿De verdad crees que no quiere?"

"Cuando volvió me dijo que no quería hacerlo aún"

"Cuando volvió vivía en otro lugar, ya está de vuelta contigo en la casa. Quizás las cosas cambiaron…Además, si no quiere hacerlo hoy, quizás sabiendo que tu estas lista, él esté listo más pronto y en unos pocos día vuelven a ser la pareja feliz que eran" explicó Ruby.

"La felicidad de una pareja no radica solo en sexo" se quejó Emma.

"Tienes razón querida, pero ustedes tienen todo lo demás y aún están incómodos él uno con el otro" Emma escuchó a su amiga y se dio cuenta de cuanta razón tenía. Algo faltaba que no les permitía conectarse cómo antes, y eso era lo único que hasta ahora no habían hecho, era lo único que faltaba. Quizás había estado equivocada pensando que se concentrarían más en su relación si no lo hacían, porque no podían concentrarse ahora, se había vuelto más una distracción no hacerlo. Esta últimas noches que Killian había pasado en la casa, ella estaba segura que lo único que lo había detenido eran las heridas que Emma tenía.

La mañana anterior, Emma despertó con la erección de Killian presionada a una de sus nalgas, y no pudo contenerse, se volteó con cuidado y comenzó a besarlo, él despertó devolviendo el beso. Luego de varios minutos de apasionados besos, Emma intentó tocarlo con su mano derecha olvidando la cortada, dando un brinco de dolor. El deseo desapareció de la mirada de Killian en seguida, reemplazado por preocupación, cuando estuvo seguro que ella estaba bien, se disculpó y se fue al baño. Tomó una gran fuerza de voluntad no seguirlo.

Ahora estaba en su habitación, tratando de tomar una decisión. Killian la había llamado pocos minutos antes y le había dicho que pronto tomaría un vuelo e iría directo a casa, llegaría alrededor de la medianoche. Al final, y luego de considerarlo un buen rato, se decidió por lo simple e infalible, luego lo seduciría con más propiedad. Ahora solo se colocó la franela favorita de Killian sin ropa interior, porque eso le daría un mensaje claro, si estaba dispuesto ella lo sabría en seguida. El solo hecho de no usar la pijama que Killian tanto odiaba de pantalón y camisa largos, ya era un mensaje en sí. Pero no quería ser muy agresiva usando ropa interior sexy, porque no estaba segura que tan receptivo estaría él, no sabía si estaría muy cansado. Y ella conocía su hombre, sabía muy bien cómo despertar su apetito, solo esperaba que él la necesite a ella tanto como ella a él.

Killian entró en la casa pasada la medianoche, todas las luces estaban apagadas y por un segundo entró en pánico. Luego se recordó que había hablado con Emma antes de abordar el avión, ella estaba aquí durmiendo. Sin embargo, subió casi corriendo la escalera, necesitaba verla, asegurarse que si estaba en casa para calmar su miedo irracional. Abrió la puerta y pudo ver en la luz tenue de la habitación a su novia dormida en la cama, respiró profundo y se sonrió. Antes de acercarse a la cama decidió entrar al baño, quería quitarse el olor a aeropuerto, el cansancio del día. Luego de un largo baño de agua fría, porque sobrevivir a pasar otra noche en esa cama sin poder hacer todo lo que le pasaba por la mente hacer con su novia se estaba haciendo cada vez más difícil, su mente se tornaba creativa en cuestión de segundos, esta era la primera vez en muchos años que pasaba tanto tiempo sin hacerlo, y el asunto no era hacerlo, era que no había otra persona con la que quisiera estar que esta terca rubia que se apoderó de su vida hace unos meses. Salió del baño en busca de la pijama que Emma seguramente había dejado para él doblada sobre la cama, y se sorprendió al encontrar solo un pantalón de dormir, buscó en el piso por la franela que seguramente se había caído y no consiguió nada. Se colocó el pantalón y media sonrisa se posó en su rostro, Emma había decidido que él solo usara esto y él no iba a llevarle la contraria. Se metió en la cama, se acercó a ella y dio un beso en su frente.

"Hola" dijo ella con voz somnolienta enredando sus brazos por el torso de su novio.

"Hola" respondió él dando un corto beso en su boca. Levantó un poco el cobertor y miró el pecho de Emma cubierto con su franela "Aquí está la franela, la estaba buscando" agregó con un tono de diversión en la voz.

"La tomé prestada…no la necesitas y yo tenía frío" respondió la rubia casi en un susurro y Killian se sonrió ampliamente.

"¿Me estás seduciendo Swan?" preguntó él levantando una ceja aún con diversión en la voz.

"Aún no" respondió la chica mirándolo a los ojos, estaban acostados uno frente al otro, Emma levantó su pierna para colocarla sobre la cadera de Killian, tomó su mano y la llevó hasta su rodilla. Comenzó a subirla por el costado de su cuerpo lentamente, cuando llegaron a la altura de su cadera y Killian notó que no traía ropa interior, Emma pudo ver como tragó espeso "Ahora sí" le susurró y soltó su mano. Ya ella dio el primer paso, le correspondía a él tomar una decisión.

"Tengo la impresión que en cualquier momento voy a despertar"

"No lo harás. Porque no estás dormido" respondió ella y luego le dio un apasionado beso. Killian apretó su mano firmemente a la cadera de Emma atrayéndola aún más cerca a su cuerpo, para que pudiera sentir lo que ya le había hecho a su cuerpo.

"¿Estás segura?" preguntó con tanta propiedad como pudo tratando de recuperar el aliento luego de ese largo y apasionado beso.

"¿Tú lo estás?" por supuesto que lo estaba, después de lo que ocurrió con Neal, tenía esa sensación de que pudo perderla, y esto de esperar le parecía ya una tontería.

"Siempre" respondió antes de girarla sobre su espalda para él quedar sobre ella. Él no estaba seguro como exactamente se deshicieron de la poca ropa que estaban usando, pero entre apasionados besos y caricias pronto estuvieron desnudos. A Killian normalmente le gustaba tomarse su tiempo con Emma, pero lamentablemente esta no era una de esas ocasiones. Con tan solo ver los ojos de Emma, supo que ya habría tiempo para hacerlo bien luego, ahora los dos tenían urgencia en sus besos, en sus caricias, en la forma en la que movían sus caderas. Killian introdujo una de sus manos entre ellos, solo para asegurarse rápidamente que no lastimaría a Emma, masajeó brevemente su centro logrando que la chica cerrara los ojos y soltara un fuerte gemido "¿Cómo es que siempre estás tan lista para mí?" preguntó mostrándole su mano húmeda a la chica.

"Porque siempre te deseo con locura" le respondió ella con una sonrisa.

Killian no esperó más y aunque su cuerpo le pedía entrar hasta el fondo en un solo movimiento desesperado, sabía que tenía que ser amable, así que empujó su miembro lentamente dentro de Emma, mientras se miraban fijamente a los ojos. De ninguna manera pensó que llegaría a casa y le haría el amor a su Swan, él estaba decidido a respetar las condiciones de su novia, así que esta había sido una agradable y muy bienvenida sorpresa. No duró mucho, los dos estaban sedientos y desesperados, sus movimientos eran rápidos y fogosos, por un momento Killian pensó que no podría contenerse hasta poder llevar a Emma hasta el final, pero justo en ese momento ella explotó y el la siguió sin siquiera pensarlo.

Cuando ya sus respiraciones se nivelaban y sus latidos se normalizaban, Killian que se había desplomado sobre Emma comenzó a moverse, pero ella lo detuvo "No te muevas" le susurró al oído, el se levantó lo suficiente para mirarla, aún estaba dentro de ella.

"No quiero aplastarte" dijo dando un pequeño beso en su boca.

"No quiero que nunca dejes de estar dentro mí" fue su respuesta y se sonrojó ligeramente. Una amplia sonrisa se dibujo en el rostro de Killian.

"Sería bastante difícil de explicar en cena con amigos ¿te imaginas que diría David?" preguntó divertido y ella soltó una carcajada "Pero me temo que agotaste a nuestro amiguito y en cuestión de segundos no voy a poder detenerlo. Además tenemos que limpiarte" dijo, cerró los ojos mientras se separaba de Emma y se sentó en la cama. Buscó en la gaveta de la mesita junto a la cama las toallas húmedas que guardaban ahí para este tipo de ocasión. No pudo evitar sonreír al notar que era un paquete nuevo. Se volteó para mirar a Emma "Estabas segura que tendrías suerte esta noche ¿no?"

"No estaba segura, pero tenía esperanzas" Killian sacó un par de toallitas del paquete y se acercó a Emma, dio un beso a cada uno de sus senos. Y volvió su atención a limpiar la entre pierna de la chica. Al rato estaban nuevamente enrollados en la cama, piernas y brazos entrelazados, Emma no lograba dormir y sabía que Killian aún estaba despierto, cuando sintió que él dio un beso a su frente no se pudo contener más "¿Cómo estuvo tu viaje?" sintió que Killian se tensó por un segundo, pero inmediatamente la apretó con un poco más de fuerza.

"Ella quiere más dinero…Ahora le estamos dando lo suficiente para pagar las cuentas de los médicos y para que éste cómoda…está amenazando con hacer pública la paternidad sino le damos más dinero…yo no tengo ningún problema en aceptar públicamente que ese es mi hijo si se comprueba con una prueba de sangre, pero ella no quiere" Emma sentía que se le empezaba revolver el estomago, pero tenía que ser madura al respecto. Se levantó lo suficiente para mirarlo a los ojos.

"¿Tu no crees que sea tuyo?" preguntó casi en un susurro.

"Mientras más se niega a hacer una prueba…pero no lo sé"

"¿A qué viajaste a Los Ángeles?"

"Fui a hablar personalmente con ella. Exigir más dinero es chantaje….Quién la esté asesorando lo está haciendo muy mal….Hablé con mi abogado y me dijo que si ella continúa exigiendo más dinero o de alguna manera sale a la luz pública mi supuesta paternidad, ella estará obligada a hacer la prueba de sangre. Todo está en el acuerdo que firmó"

"¿Por qué no dijiste nada ayer?" preguntó Emma con curiosidad. Él acarició su rostro.

"Amor, nunca querré esconder nada de ti…Tenía miedo de decir algo sobre ella o el bebé y que hicieras otro acto de desaparición" confesó.

"Yo sé que me va a tomar mucho tiempo convencerte, Killian. Pero no voy a ir a ninguna parte, no sin ti"