Último capítulo. Muchas gracias a todos aquellos que se tomaron un momento para leer este proyecto, el cuál tuve la oportunidad de compartir con ustedes. Para los que aguantaron la espera. Que lo disfruten

SÁBADO 6 DE MAYO DE 2000

CARRETERA RURAL

CONDADO DE SQUAMASH

20:02 HRS

La lluvia torrencial golpeaba con fuerza el angosto camino rural, durante la oscura noche de mediados de primavera. Provocaba que el Buick LeSabre rentado, fuera mucho más difícil de manejar. Esto ocasionaba en el conductor, pensamientos alternos respecto a su misión: Asesinar a sangre fría a una criatura inocente.

Fox Mulder se replanteaba una y otra vez el plan que tenía que ejecutar, desde que salió de su motel varias millas atrás. ¿En verdad lo iba a hacer? ¿Este era la mejor opción para salvar a la criatura? ¿Podría salvarse a sí mismo con lo que ideo con la guardiana de este pobre ser atormentado? Tendría que arriesgarse, pues cada día que pasaba los dolores eran más intensos, y frecuentes. Quedaba claro que su fin se aproximaba.

Por como la naturaleza dejaba sentir su presencia, tal parecía que algo o alguien, trataban de detenerlo. Por supuesto desechaba de inmediato la participación de un poder divino, sus creencias nunca fueron en ese contexto. Pero definitivamente si creía en esta criatura, en este chaman, este "devorador de almas" que por siglos había ingerido a cada enfermo incurable de estas regiones y que le provocaba que fuera deformándose poco a poco.

Tan solo hacía dos semanas y media que encontró el expediente de esta leyenda de los indios lakota, casi por accidente. Lo halló en el fondo del último cajón del archivero; y todo porque al guardar otros expedientes, que había revisado con la finalidad de encontrar una cura a la enfermedad que lo está matando. Al no colocarse correctamente las carpetas dentro del cajón metálico, tuvo que sacar todo para reordenarlo. Sin embargo este expediente estaba ahí en el fondo, atorado, impidiendo que se acomodaran las carpetas. Al tomarlo, unas hojas de soltaron cayendo al suelo. Cuando las levanto se dio cuenta que correspondían al alta médica de un hospital de Harrisburg en Pensilvania; sobre una persona de la región de los Apalaches en Pensilvania en el condado Squamash, para ser más precisos. Abrió el expediente inmediatamente, encontró seis reportes más de otros hospitales cercanos a la misma región, a lo largo de sesenta años. Todos indicaban la recuperación de personas con enfermedades terminales o crónicas de manera inexplicable. Además encontró la descripción de una leyenda india sobre un "devorador de almas". No recordaba haber leído este expediente, sobre todo porque este era el tipo de información que buscaba en primera instancia. Mucho menos había escuchado esta leyenda, lo que era muy raro debido a la fascinación que guardaba sobre las leyendas y el misticismo de los pueblos americanos. Reconociendo la letra de Arthur Dales, vio algunas de sus anotaciones, para concertar citas para entrevistas con algunos médicos sobre el caso de curación más reciente pero nada más. Era como si el destino le estuviera reservado este hallazgo. Al revisar los datos de los pacientes sanados se dio cuenta que todos eran del condado de Squamash y bien valdría la pena darse una vuelta por ahí a la menor oportunidad.

Consideró oportuna la invitación que Bill le hizo a Scully para que ella y Maggie pasaran los tres días de Pascua en San Diego. Era magnifico, tomando en cuenta que Scully y el acumularon varios días de permiso en los meses recientes, por lo que solo les darían ese fin de semana libre, el correspondiente a la Pascua y no las dos semanas como se acostumbra en el receso de primavera. Quedo muy sorprendido de que Scully no se mostrara entusiasmada de tomar estos días con su familia, incluso hasta le pareció verla molesta por tener que viajar, pero no dijo nada. Él sabía que la echaría de menos por dos razones. En primera, su presencia con la cual ya estaba tan acostumbrado. Además había pasado mucho tiempo desde la última vez que compartieron el lecho. En segundo lugar se iba a embarcar a la revisión de datos clínicos en los cuales ella es la experta y no él; a estas alturas solo confiaba en ella, para ilustrarlo mejor en estos menesteres.

Un relámpago iluminaba por completo el recorrido por la carretera rural, sacándolo de sus recuerdos. La lluvia parecía que no tenía la intensión de disminuir su intensidad. En el punto que se encontraba, todavía faltaba un cuarto de hora más para llegar al hogar de los Hangemuhl, pero eso era en condiciones de un clima normal. No se atrevía a aumentar más la velocidad por temor a un accidente, era clave que pudiera detener a la criatura en presencia de Paul y Marie, así que centraba sus esperanzas en llegar a tiempo.

Una vez que Scully partió a casa de su hermano, lo primero que hizo fue revisar los antecedentes sobre el condado de Squamash. Era un pequeño valle dedicado a actividades agrícolas en medio de las montañas Apalaches. Se dio cuenta además de un reporte de desaparición de Marie Hangemuhl, una residente del área, denunciado por su hermana. Pero la denuncia fue retirada y se consideró todo como un malentendido. Pero lo que llamó poderosamente la atención a Mulder fue la enfermedad renal con pronósticos muy negativos de la señora Hangemuhl. Sintió una corazonada al respecto. Pero primero tenía que cerciorarse de los casos de los pacientes que se habían sanado, y eso le iba a llevar tiempo, por lo que no podía desperdiciar el fin de semana. Certificó los casos con algunos médicos del Centro de Conrol de Enfermedades y con un profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, al cual le costó trabajo ubicar por el periodo vacacional. Así que solo esperaba el momento de trasladarse a ese lugar.

Todo se complicó. Primero un caso de mujeres supuestamente desaparecidas a manos de un asesino en serie que se esfumaba en el aire. Les toco hacer una vigilancia en uno de los lugares más asquerosos que le había tocado estar. Mulder veía la situación, como la oportunidad de "castigar" a Scully por su viaje con el Fumador. La hizo pasar las noches y almorzar en esa pocilga, mientras que él lo hacía parecer como si no fuera nada del otro mundo. Solo pudo disfrutar dos días de ver la incomodidad de Scully. Fue convocado por Skinner para realizar una investigación sobre la desaparición de la hija de un juez federal, para luego toparse con el extraño caso del ama de casa perfecta y el monstruo de los celos. Esto lo hizo replantearse muchos aspectos de su relación con Scully.

Se le ocurrió una oportunidad de pasar un fin de semana ideal con Scully, para compensarla por lo que padeció en la vigilancia. Sería un lindo fin de semana en la campiña inglesa, pero no quería ser obvio; así que enmascaro el viaje con el plan de ir a ver los círculos en el trigo. Pero la actitud de fastidio de ella, le provoco a él una reacción visceral, y no le quedo más remedio que tomar la posición de viajar solo; aún cuando hizo un último intento para logar convencerla, por lo que la llamo desde el aeropuerto, pero ella estaba decidida en no ceder. Dolido abordó el vuelo, pero a la mitad del viaje estaba sumamente arrepentido. Ni bien piso tierra en Heathrow buscó enseguida un pasaje de regreso.

De regresó del viejo continente, luego de encontrarla, quedo muy sorprendido por todo lo que Scully le reveló sobre su pasado. Además de escuchar sus reflexiones sobre las decisiones de su vida, y que tanto hubiesen cambiado de elegir opciones distintas. No pudo evitar sentir un escalofrío al considerar una vida sin ella. Así que con todo ese parloteo sobre las decisiones que uno toma, trato de encubrir ese temor. Sin embargo al parecer ella estaba tan cansada que se quedo dormida en el sofá, junto a él. Disfrutaba verla así, reflejando paz. Él no podía más que adorarla con ese semblante, solo el de su rostro inundado por el deseo rivalizaba con lo que gustaba ver en su rostro. Se dio cuenta que últimamente ella se quedaba dormida, más frecuentemente de lo usual. Estará muy cansada, o simplemente ella ya se aburría de él. Fue un pensamiento negativo que paso fugazmente. Luego de arroparla, se levantó para recoger la bandeja con las tazas y el té. Estaba terminando de lavar todo en el fregadero cuando sintió su cuerpo tibio pegado por completo a su espalda y rodeándolo con su abrazo.

–Por si tienes alguna duda. Quiero que sepas que no me arrepiento de estar contigo

Lo dijo ella. Él cerró los ojos con alivio, como si necesitara escucharlo. Tomando sus manos, giro para envolverla con sus brazos levantándola del suelo y fundirse en un beso, el cual expresaba su deseo del uno por el otro. Así mientras la sostenía en sus brazos y besándose, cruzó el departamento para llevarla a la recamara. Era encontrarse de nuevo después de mucho tiempo. Él fue especialmente lento, como si le pidiera permiso al pasar sus manos por su cuerpo, desnudándose prenda a prenda. Con cada caricia fortalecían su vínculo quedando claro que se pertenecían el uno al otro. Fueron varías horas, con pocas palabras pero sin faltar la demostración de su deseo. Quedaron exhaustos mirándose el uno al otro por tanto tiempo que pareció una eternidad. Ella tuvo que romper el silencio para decirle que aunque no quería, no podía quedarse. No tenía ropa en el departamento de Mulder, tendría que pasar a su casa para cambiarse, pero con el tráfico de los lunes por la mañana lo mejor sería irse con tiempo para llegar puntual a la oficina. Ya totalmente relajado se quedo profundamente dormido por el "jet lag", fueron casi veinte horas de vuelo que acumuló, así que no era para menos. Ni siquiera la sintió cuando se levantó para ir a vestirse. Scully entró al cuarto de baño con el gesto descompuesto debido a una ligera nausea y sentirse afiebrada, ya tenía varios días así, pensó que posiblemente se estaba gestando un resfriado. Al terminar de arreglarse Lo vio profundamente dormido, no quiso despertarlo, consideró que mejor aprovechara los minutos que le quedaban antes de que sonara la alarma de su despertador.

La distancia a su destino iba disminuyendo de manera paulatina. A cada momento se afianzaba la decisión de Mulder sobre lo que iba a realizar. Scully fue requerida por Skinner para hacer unas autopsias, permitiéndole venir hace unos días para hacer su indagación. El sheriff Kurt Frey fue atento pero muy insistente en desestimar el reporte de desaparición. Como si fuera importante hacerlo. Ubico la casa de los Hangemuhl, quienes vivían a las afueras del pueblo, y tuvo un entrevista sencilla con ellos, que se tensó por sentirse abrumado por un ataque de jaquecas. Lo curioso que noto era el grado de ansiedad que mostraba la señora, si todo había sido una confusión, solo un arrebato. ¿Por qué tendría que estar tan preocupada? Además la apariencia frágil de la señora era tan evidente que consideraba incongruente que haya tenido un arrebato y solo irse unos días. No insistió más.

Estaba atardeciendo cuando salió de la casa de los Hangemuhl. Detuvo el auto, decidió dar una vuelta por el bosque circundante a la carretera. Sentía un extraño impulso que no lograba entender del todo, ni tampoco sabía que era exactamente lo que estaba buscando. Después de mucho rato de deambular por el bosque, Mulder escucho un ruido de pisadas sobre hojas secas que lo alertó. A unos cuantos metros a su izquierda, pudo divisar algo difícil de ver por la tenue luz que brindaba el crepúsculo. Era de forma humana, desnudo, cubierto de un cabello largo y enmarañado. La criatura venía siguiendo al agente, pero este al darse cuenta de su presencia, hizo lo que su instinto le decía y corrió hacia el lugar en donde se sentía seguro. La persecución duro varios minutos hasta una cabaña apartada en medio del bosque. La luz del día menguaba creando los efectos de colores naranjas y azules en el cielo. La cabaña no estaba deshabitada pues en las ventanas mostraban una pálida iluminación titilante por lo que conjeturó que esa luz provenía de alguna lámpara de petróleo o velas.

Una mujer rubia de apariencia rústica salió de la cabaña antes de que el se acercara a la puerta. La mujer trataba de aparentar una actitud de firmeza pero era solo eso, una pose, se encontraba temerosa. Preguntó a Mulder quien era, y este sin problema se identificó. Él preguntó por el extraño ser; ella dudo un momento, se dio cuenta enseguida que la mujer sabía mucho más de lo que ella le llegara a decir, por lo que optó por una acción directa, considerando las pocas opciones que tenía no podía darse el lujo de desperdiciar tiempo. Apartó a la mujer aun lado para poder entrar en la cabaña de inmediato, la cabaña era de una sola pieza con una mesa en el centro y solo un catre en una de las esquinas del fondo. La criatura se encontraba agazapada en la esquina contraria temerosa. Mulder al acercarse se percato de su apariencia, por completo desnudo, deforme, lleno de pústulas y úlceras, maltrecho, apenas humano. La mujer lo alcanzó muy preocupada diciendo que era un pobre enfermo. Mulder la miro inquisitivamente y le hablo directamente de la leyenda del "devorador de almas". Triste la mujer asintió y se acercó al pobre ser. Explicó que la gente del condado lo ha utilizado para sanarse por siglos y que su familia ha estado vinculada con él cuidándolo, pero aún cuando el ser ha hecho esto por la gente del pueblo, estos lo han tratado desde siempre como un animal. Mulder sintió pena por el desdichado, pero frente a él tenía el camino de su salvación.

Mulder se sinceró con la mujer, explicándole que estaba muriendo, y que el también necesitaría a la criatura. La mujer explicó lo que tendría que hacer. Al escuchar los detalles grotescos no sintió miedo, entendió el proceso. La criatura engullía al ser para separar el mal de la esencia, quedándose con la enfermedad que representaba sus pecados y está a su vez era reflejada en su cuerpo, provocando en este su sufrimiento eterno, y que en realidad el no se merecía. La criatura entonces devolvía un ser curado y limpio de todo mal. Pues se consideraba entonces que la enfermedad era sinónimo de maldad. ¿Qué pudo haber hecho él para ser castigado con lo que ahora tenía? ¿Había sido un arrogante intelectual? ¿Ofendido a otros por su sapiencia y conocimientos? ¿Todo el daño que le había provocado a Scully? Dejo a un lado la introspección de su comportamiento y decidió actuar. La mujer entendió, pero le dijo que fuera rápido, era posible que vinieran por la criatura en cualquier momento, pues a la gente del pueblo prefería tenerlo controlado, pero siempre los eludía regresando a ella y muchos lo sabían. Mulder se desvistió con algo de vergüenza ante la presencia de la mujer la cual apartó su mirada del agente a otro punto dentro de la cabaña, pero prefirió salir dejando solos a la criatura y a él. Ya acostado en la alfombra de diseños indígenas, su decisión se tambaleaba. La idea de ser devorado y que algo saliera mal sería catastrófico, sobre todo por tener la oportunidad de despedirse de Scully. Al fin y al cabo lo estaba haciendo por ella.

La criatura se acercaba, sus reacciones eran más por instinto, pareciera que podía identificar la presencia de la enfermedad de las personas. El "devorador" dislocaba su quijada, listo para su primer bocado, cuando la mujer entró intempestivamente en la cabaña alertando que se acercaba un vehículo. Era seguro que venían por el ser. La mujer levantó un extremo de la carpeta dejando descubierto un arillo de metal viejo y corroído que levantó; le dijo a Mulder que tomara toda su ropa y entrara ahí, mientras estaban esos imprevistos visitantes. Mulder se adentró en una cueva, más que un sótano. Decidió vestirse, escucho los ruidos de la gente que llegó, los cuales no tuvieron empacho en llevarse a la criatura para tenerla encerrada. No pudo más que lamentar la suerte del pobre ser. Espero un tiempo prudente para salir, evitando que alguien decidiera regresar lo encontrara ahí, pero fue la mujer quien se le adelantó abriendo la entrada de la cueva. Se encontraba sumamente afligida por el trato cruel al pobre sujeto, esto no podía continuar así, pues decía que no por ser inmortal y curar a todos la criatura se merecía dicho trato. Al escuchar esto, provocó en Mulder una idea con la cual criatura podría salvarse y posiblemente a él.

Por fin su largo trayecto llega a su fin, llega a la casa de los Hangemuhl, por segunda vez en el día de hoy. Por la guardiana de la criatura supo que Marie iba a ser devorada para aliviar su enfermedad renal, pero el llevar a cabo dicha acción provocaba en ella pánico, así que hace un par de semanas atrás no se había llevado a cabo el proceso. Sin embargo el mal de ella la seguía empeorando. Así que su esposo lograría convencerla en cualquier día de estos, por eso era importante tener a la mano a la criatura, por llegar a necesitarla para curar a Marie. Mulder preguntó algo que era crucial, la inmortalidad de la criatura. La mujer, le contó que cuando niña unos cazadores por equivocación le dispararon en el pecho, su padre temiendo la reacción de la gente del pueblo decidió ocultarlo y enterrarlo. Cuál sería su sorpresa que al cabo de unos días la criatura ya se encontraba en la cueva como si nada, salió de la tumba cavando por el subsuelo. Esto último era perfecto para el plan de Mulder.

Él detiene el auto frente a la casa y sale a la lluvia. Su vestimenta ya está empapada, pues habló con la mujer de la cabaña para ultimar detalles. El dispararía en zonas del cuerpo en dónde no dejara lugar a dudas que la criatura está muerta, por eso trajo su arma de repuesto, la Walther PPK, ya que no era factible que lo vincularan con ella y amenazaría a Paul con exponer lo que el pueblo ha hecho por tanto tiempo para que guardara silencio. Dejando las luces delanteras del auto encendidas, sube hasta el pórtico del frente, con la pistola de bajo calibre en la mano. En la puerta hay un símbolo circular con una cruz en medio. Él entra a la casa. Paul, lo ve entrar, y reconoce a Mulder, habló con él en la mañana. Esta entrevista fue con la finalidad de comprobar si ese era el día de ejecutar el ritual. Y no se equivocó

–¡Marie! –grita Paul, a la pobre mujer pálida, y vestida con un camisón para dormir, que se encuentra muy alterada por la situación. –¡No! ¡Por favor! –implora a Mulder, el cual se detiene a ver a los ojos de la criatura.

*bang* *bang *bang*

Tres disparos. La criatura cae al suelo. Marie llora horrorizada y corre a los brazos de su marido. Él la sujeta mientras solloza. Mulder sale de la casa y entra a su auto aún encendido. Él deja el arma sobre el asiento a su lado. La mira fijamente por un momento, luego levanta la vista hacia la casa con preocupación. Muchas cosas pueden ir mal y terminar tras las rejas. Cuenta con que la mujer rubia denuncie el hallazgo del ser como si fuera un desposeído ante el sheriff y lo den por muerto, para que lo entierren. Ella lo estará esperando, en la cueva, y ha quedado de acuerdo para que lo reciba a él, dentro de unas semanas. Sabe que se avecina una auditoria en la oficina, así que espera que en ese lapso de tiempo la situación esté calmada, para llevar a cabo la segunda parte de su plan. Contactará a Paul para que salve también a Marie; pero lo hará prometer que ya no permita que este ser sea sometido como un esclavo.

Si todo sale bien lo primero que hará es cancelar aquel servicio funerario que mando contratar hace varios meses en un arrebato al saberse condenado a muerte por su padecimiento. Después considera que es tiempo para convencer a Scully de dejar definitivamente el F.B.I., y por fin tener una vida normal juntos. Sabe que esta auditoría sobre gastos es el nuevo intento para cerrar la División de los Expedientes Secretos X, y en ese terreno, respecto al manejo de recursos, no podrá ganar. Pero tiene a Scully y eso es la mayor recompensa que pudiera recibir en esta vida, así que no todos son pérdidas. Coloca el auto en reversa para salir de los terrenos de la casa y se aleja conduciendo hacia la tormenta, con la sensación de que a partir de hoy no hay nada que temer.

Gilberto González González

Domingo, 22 de Diciembre de 2013

Minatitlán, Veracruz