Como lo exprese los personajes no me pertenecen ya que su creador es Masashi Kishimoto, espero les guste la continuación de esta historia.

Los rayos del sol entraban por la ventana de aquel pequeño cuarto, una pelirosa abría poco a poco sus ojos jade y al mismo tiempo intentando recordar lo sucedido; noto casi al instante de moverse un fuerte dolor en su abdomen vendado, instantáneamente lo curo con su jutsu y al mismo tiempo recordó lo que aconteció anteriormente.

-casi que no despiertas pequeña – dijo entrando una hermosa mujer de cabellos blancos y mirada violácea.

- ¿qué hago aquí? – formulo rápidamente la confundida chica aun en cama.

La chica peliblanca le redacto lo acontecido minutos después de ella desmayarse, siendo llevada a su posada por la madre del chico a la que ella salvo, aunque la peliblanca no supiera mucho de medicina se podía decir que era la que más sabia en el pueblo.

-me sorprendió verte llegar así de la nada, por cierto me llamo ouka- finalizo la chica sentándose a un costado de la cama donde reposaba la pelirosa.

-yo también me sorprendería al ver llegar un herido de la nada, me llamo sakura- dijo finalizando en una sonrisa.

-eso es común aquí, lo digo por ver a alguien del imperio del sur- expreso devolviéndole la misma sonrisa que minutos antes sakura de brindo.

Poco a poco sakura fue cambiando su expresión deshaciendo su sonrisa por una mueca extraña, agarró los hombros de la chica y la sacudió; la joven de mirada violácea deshaciendo el agarre le expreso que ella era comerciante y en uno de sus viajes llego a un lugar próspero y magnifico casi como un sueño, donde una población muy reducida presentaban el mismo rosa claro que ella; y este es un rasgo recesivo solo visto por ella en aquel imperio.

La pelirosa quedo en shock varios minutos, ouka mientras intuía lo que le pasaba a aquella chica expreso en voz alta.

-estaba pensando en ir por algunos artículos al imperio del sur, piénsatelo y dime si estas preparada- parándose y cerrando la puerta.

Aun no estoy lista, no pensé en tener noticias pronto e incluso llegue a hacerme a la idea de volver…; pero que rayos!, este es un viaje para encontrar mi camino y hacerme más fuerte… Además ese chico que me salvo era sasuke-kun estoy segura y… Otra vez fui una molestia; no he cambiado.

Parándose de la cama fue a la sala donde ouka estaba sentada tomando un té, la peliblanca le ofreció sentarse y una tasa con bebida caliente. En todo el día intercambiaron historias, ouka le contó que a sus 25 años había recorrido media parte del mundo y que en cada sitio que paraba siempre se encontraba con técnicas y objetos únicos.

A primera hora de la mañana partieron rumbo al imperio pasando por la ciudad portuaria rumbo al sur, en el trayecto fueron conociendo diversidad de culturas y ouka le enseñaba diversas técnicas y la función de los muchos artefactos a su poder. Sakura poco a poco además de su jutsu médico y su creciente fuerza, fue desarrollando también velocidad, concentración y manejo de armas en especial una Zweihänder de 213 cm (espada de dos manos).

En una de las ciudades en las que se hospedaron quedo maravillada con unas curiosas habilidades semejantes a muchos de los jutsus que logró observar en su estadía en konoha, pero no requerían ningún sello y en algunas ocasiones esas habilidades se comportaban como si tuvieran vida. Amablemente el sabio, siendo persuadido de la armónica figura de ouka acepto enseñarles tanto a ella como a sakura lo básico y darles libros para su posterior avance ya que aunque no todos presentaban esa afinidad ellas sí, además no podían quedarse más de 4 meses en la aldea.

Ahí sakura aprendió una modificación del jutsu de invocación, que en lugar de que en su caso invocar diversos tamaños de babosas, podía invocar diversas bestia con forme avanzaba en su entrenamiento. Así mismo logro aprender a controlar el agua a un nivel parecido al que tenía gaara con la arena; por otro lado ouka presentaba mayor afinidad al magnetismo, habilidad útil para el espíritu inventor de aquella chica.

Por fin siento que no estoy haciendo las cosas mal, hasta podría incluso estar por el camino en superar a naruto y… sasuke-kun aunque espero que él no se sumerja más en la obscuridad y que para cuando vuelva para traerlo de vuelta, no sea tarde.

Pasando 7 meses con imprevistos y experiencias únicas, sakura y ouka lograron llegar a las entradas del imperio del sur; unas grandes murallas altas impedían la visión de aquel territorio que aparentaba ser la unión de todas las aldeas juntas que conocía la chica de ojos jade. Al intentar ouka y sakura entrar, se aproximándose a los guardias, de un momento a otro un gran perro se atravesó empujando a la chica de cabello rosa a un charco, no alcanzo a caerse pero si metió el pie izquierdo ahí, se quitó la sandalia y uno de los guardias presente se volvió pálido y rápidamente las escoltaron al palacio.

-ouka que les hiciste- expresaba la pelirosa tensa por el enrollo en la que se habían metido.

-que recuerde es la primera vez que me pasa esto, además como puedes desconfiar de mi- miro indignada la de ojos violetas a la de ojos jade.

Lo primero que vieron las chicas al llegar a una gran sala que cumplía la función de oficina, fue a un hombre guapo de cabello rojo brillante y de ojos verdes aunque tan solo dejaba ver el izquierdo, ya que el derecho se encontraba cubierto con un parche. Aquel hombre tenía su ojo fijo en unos documentos, pero tan solo el alzar sus ojos para verificar a sus invitadas quedo en shock.