N/A: Aquí traigo el primer capítulo de este fic... Espero que no tenga muchos fallos, no estoy acostumbrada a narrar en primera persona y en presente...

Yamii, muchas gracias. El papá de Blaine no va a ser malo aunque... Bueno, ya sabrás más adelante... Sam es el mejor amigo del mundo... Espero que te guste. Besos

Manuu, muchas gracias. Me alegra que te gustara, espero que cumpla tus expectativas y todo vaya mejorando... Los martes es el día de actualización aunque ya sabes que si todo va bien y tengo tiempo puede haber más días de actualización... Espero que te guste... Besos


CAPÍTULO 2: BLAINE ANDERSON EN VEZ DE DEVON ANDERSON

Hoy es el día de mi graduación en el instituto. Mi padre, mi hermano, Mary Evans y su hijo Sam me acompañan en este gran momento. Todas las personas que amo están ahí, mirándome con felicidad mientras yo espero mi turno para recibir el diploma y dar el discurso de despedida por ser el mejor de mi promoción. En días como estos extraño a mi madre. Me gustaría que ella estuviera allí con ellos, con sus rizos negros ondeando en el viento. Sí, los mismos rizos que yo oculto bajo una gran capa de gomina pero que en ella se veían hermosos. Sin embargo, no puedo dejar que eso estropee el día. Estoy a punto de mudarme a Nueva York, lejos de todas esas personas que amo para seguir mi sueño y eso me produce alegría y tristeza al mismo tiempo.

Después vamos a comer todos juntos a un restaurante elegante. No es la primera vez que mi mejor amigo y su madre nos acompañan como algo más que trabajadores, ellos han sido un gran apoyo y los amo como si fueran de nuestra familia.

– Por Devon, para que tenga mucho éxito en su vida. – Mary levanta su copa para brindar por mí. Sé que me he ruborizado, no me gusta sentirme el centro de atención fuera del escenario.

– Por Devon. – Exclaman todos y no tengo otra alternativa, por lo que me uno al brindis.

– Llegó el momento de los regalos... Primero yo... – Sam comentó y yo me quedo sorprendido mientras cojo el paquete. ¿Mi mejor amigo me ha comprado algo? Lo abro y me doy cuenta de que son unas gafas. Tengo miopía pero uso lentillas desde los catorce años. – Pronto todo tendrá sentido.

Lo miro extrañado pero no digo nada. Percibo esa sonrisa de "yo sé cosas que tú no" que tantas veces he visto antes pero decido dejarme llevar. Confío en él y eso es algo que no cambiará a pesar de la distancia.

– Ahora el mío. – La madre de mi amigo me da un paquete más grande y pronto noto que es algo de ropa. Al abrir el paquete veo que son cosas que voy a usar en NYADA para mis clases de baile.

– Muchas gracias... Es perfecta. – Beso la mejilla de la señora Evans para agradecérselo.

– Mi turno, Squirrel. – Cooper comenta y me da otro paquete, más grande que el de Mary pero también era ropa. Al abrirlo me doy cuenta de que son pantalones vaqueros y camisetas con estampados informales o lisas, muy lejos de mi estilo habitual... – Pronto todo tendrá sentido.

¿Por qué mi hermano dice la misma frase que Sam? ¿Qué están tramando?

– Abre el mío. – La caja de mi padre es la más pequeña de todas. Al abrirla me encuentro con unas llaves. – Son del apartamento que Sam y tú vais a compartir en Nueva York. Es un barrio sencillo donde residen muchos estudiantes y trabajadores.

– ¿Qué? ¿Sam viene a Nueva York? – No me lo puedo creer... ¡Es genial! Es como un hermano para mí y no puedo pensar en nada mejor para no sentirme tan solo en la ciudad...

– Va a ser tu guardaespaldas. Estará a tu lado salvo cuando estés en NYADA o si quieres ir a alguna cita... Seguro que conoces muchos chicos interesantes, espero que alguno pueda llegar a ser mi yerno algún día...

Me abrazo a mi padre mientras comienzo a llorar. Sé que todo irá bien porque siempre voy a contar con su apoyo.

– Vas a dejar de ser Devon Anderson para ser Blaine Anderson. Vas a cambiar tu imagen para que no te reconozcan e intentaremos que sólo Sam sea el guardaespaldas que esté a tu lado. El resto te vigilará desde la distancia. Con eso esperamos que puedas llevar una vida más o menos normal. He hablado con la dirección de la academia y van a ayudar al trabajo de los miembros de seguridad y también colaborarán para darte un trato sin distinción al del resto de alumnos. No vas a ser el hijo de James Anderson allí... Es todo lo que he podido hacer.

– Gracias papá.

Me abrazo a él con fuerza. Es el mejor regalo que me podía dar. No me refiero al apartamento, me refiero a la libertad. Voy a poder ser un estudiante normal luchando por conseguir su sueño. Si destaco, será por mi talento y no por mi apellido.

– Dale las gracias a Sam. El plan ha sido suyo.

Tras esas palabras de mi padre, me vuelvo hacia mi mejor amigo y lo abrazo. No puedo imaginar un amigo mejor que él, siempre pensando en mí. Cuando éramos más pequeños, siempre me protegía. Era mayor que yo y cuando alguien se metía conmigo, él acudía a mi rescate. Nunca ocultó nuestra amistad, ni siquiera cuando comenzaron los rumores sobre su homosexualidad porque siempre estaba con el gay del instituto.

– Gracias.

– Esa sonrisa vale cualquier sacrificio. – Las palabras de Evans son tan sinceras que no puedo evitar llorar. Estoy muy emocional pero es porque jamás me imaginé ser tan feliz.


Sam y yo llevamos tres horas ajustando mi nueva imagen. Hoy viajo a Nueva York para instalarme. Hemos elegido las prendas que voy a llevarme a la ciudad de los rascacielos. Casi todo es ropa informal y deportiva aunque también me llevo algo más elegante por si lo necesito. Sin embargo, tengo que dejar atrás gran parte de mi colección de pajaritas y camisas de colores. Son demasiado "Devon" y no encajan con la imagen de "Blaine", o al menos, eso es lo que ha dicho mi mejor amigo.

Ya tenemos todo preparado y falta que deje la imagen tan cuidada que llevo por la nueva y para eso tengo a Evans a mi lado. Vamos al baño porque hay mucho que hacer con mi pelo.


– Terminé. Te presento a Blaine Anderson. – Sam anuncia cuando deja de mover mi pelo con sus dedos y yo me miro al espejo. Estoy muy cambiado. Las gafas son grandes y ocupan gran parte de mi cara y mis rizos están desordenados pero de una manera tan perfecta que hasta resultan agradables. Se nota la sombra de la barba que empieza a salir, mi piel raspa en esa zona porque mi amigo no me ha dejado afeitarme. Creo que cuando crezca más sólo me van a poder reconocer las personas más cercanas a mí.

– Es genial.

No sé qué más decir, parece que hemos conseguido el objetivo. Tardaré en acostumbrarme, muy pocas personas me han llamado Blaine a lo largo de mi vida y siempre he tenido que cuidar tanto mi imagen y mi comportamiento que me costará ser desenfadado. Sam me ha dicho muchas veces que sólo tengo que ser como soy yo realmente, como cuando estamos él y yo a solas en casa, sin presiones y sin que nadie nos pueda descubrir.

– ¿Estás preparado para arrasar Nueva York? – Mi amigo me pregunta con una sonrisa.

– Yo sí, la duda es si Nueva York está preparada para nuestra llegada.

Me encanta bromear y relajarme así. Cuando las cosas se ponen mal, él siempre está a mi lado para sacarme una sonrisa. Muchas veces hemos bromeado sobre lo buena pareja que haríamos pero entre nosotros no hay amor. Él es heterosexual y yo jamás lo he visto como algo más especial, sólo es mi hermano. Ahora sólo me queda comenzar con mi nueva vida...