DISCLAIMER: Rowling es la dueña, ama y señora de todo lo conocido aquí. Literalmente hablando.

Aviso: Este fic participa en la «Dramione Week 2016» del foro «El mapa del mortífago»

Prompt: Veritaserum


Capítulo V.

Mentiras verdaderas

Era el inicio del otoño y también el comienzo de un nuevo año en Hogwarts.

De la misma manera en que las hojas empezaban a caer de los árboles, empujadas por el viento y llevadas a cualquier lugar, los estudiantes del colegio de magia y hechicería del Reino Unido, empezaban a dejarse llevar por todas las experiencias que traía consigo la adolescencia.

Hagrid tendría su primera oportunidad para ejercer como maestro de cuidado de criaturas mágicas y aun cuando no tenía experiencia en la enseñanza, tenía confianza en que podía esforzarse lo suficiente por hacerlo bien. Pocas ocasiones en la vida eran como esta y si algo tenía claro era que no la iba a desaprovechar.

Pero debía empezar bien, y por ello le había pedido a Dumbledore que le diera la oportunidad de realizar una especie de integración a campo abierto con sus estudiantes, con el fin de empatizar con ellos y a la vez, hacer que se familiarizaran con algo de lo que abundaría para ellos durante el resto del año escolar.

El director de Hogwarts era prudente y sabía que podía ser difícil llevar a cabo algo así, y que para ello, Hagrid necesitaría a más de un colaborador para vigilar a los estudiantes pues aquello podía ser un arma de doble filo. Sin embargo, también confiaba en él y era sabedor de todo el esfuerzo y la valía que el semigigante le estaba dando a su nueva misión.

¡Así cómo negarse!


Los estudiantes de cuarto año de la escuela estaban entusiasmados, o por lo menos, la mayoría de ellos. Pocas veces tenían la oportunidad de realizar actividades lúdico-pedagógicas fuera del castillo y esta parecía la de oro, sobre todo porque más que una salida con fines educativos, lo que «el campamento de Hagrid» —como lo habían llamado— prometía era una segura noche de diversión juvenil.

Y ellos lo sabían muy bien.

La instalación de las tiendas de dormir y la división de los grupos había sido a media tarde. Cada una de ellas equipada para ser habitada por tres estudiantes del mismo sexo, sin importar la casa a la que pertenecieran.

Los trozos de leña, perfectamente cortados y apilados, ya estaban esperándolos en el centro de todo el campamento y una vez terminaron todos de acomodarse, el profesor Hagrid, en compañía de los profesores Sprout y Flitwick, dieron inicio a la actividad central.

Durante más o menos una hora, se dedicaron a hablar acerca de las criaturas mágicas que acechaban en el bosque a sus espaldas y cuando lograron captar la atención de todos los estudiantes —o por lo menos, de la mayoría—, encendieron la fogata y se dedicaron a contar historias sobre animales fantásticos, mientras se bebía un delicioso chocolate caliente.


—¿Ya lo saben? —preguntó Lavender, evidentemente emocionada al entrar en la tienda que compartían Hermione, Luna y Ginny.

—¿Saber qué? —dijo la rubia con aire distraído.

—Zabini y sus amigos están organizando algo —contestó la chica con una sonrisa tonta en los labios.

—Si lo están organizando ellos, no debe ser nada bueno —agregó Hermione, terminando de hacer su cama y sentándose sobre ella.

—¿Hermione, por qué eres tan aguafiestas? —le preguntó Lavender haciendo un puchero de niña pequeña—, ¿Acaso no te da curiosidad?

—No, en realidad no me da curiosidad saber que puedo meterme en problemas.

Lavender la ignoró y dirigió su mirada a Ginny que estaba recostada en su cama y con la vista en el techo de la tienda.

—¿Y qué me dices tú, Ginny?

—Yo voy —contestó sin vacilar—, quiero ver qué es lo que trama el idiota de Zabini.

—¿Y tú, Luna?

—Creo que estará bien. No creo que pueda pasar nada malo en la tienda de esos chicos.

Las tres dirigieron su mirada a Hermione que las ignoraba estoicamente y que al final, suspiró cansada.

—Bien. Haré una aparición.


—¿Te aseguraste de que vendrán? —preguntó el moreno al chico que acababa de entrar en la tienda.

—No te preocupes, le he dicho a Lavender Brown que las persuada de asistir.

una sonrisa malévola surcó el rostro del chico, mientras en sus manos una botella dio vueltas como loca.

—Esto va a estar mejor de lo que se imaginan.


La fiesta de Zabini no era para todo el curso y sin embargo, había suficientes personas para que la tienda se llenara. A la hora de la fogata se había bebido chocolate caliente y algunos Slytherin se habían encargado de verter suficiente poción para dormir en los vasos de todos sus profesores, incluyendo el de Hagrid aunque en este la dosis había tenido que ser aún más grande.

Todo estaba listo. Los invitados, la botella y el complemento de la actividad. Luego de que todos entraran y de que se insonorizara el lugar, el líder del asunto tomó la vocería.

—Supongo que todos los que están aquí vienen por verdadera diversión, así que debo advertirles que quienes se queden aún con esta advertencia, deberán someterse a lo que aquí suceda —anunció el moreno y algunos chicos como Neville Longbottom tragaron grueso.

—¿Qué se supone que haremos? —preguntó Pansy con impaciencia—. Déjate de tonterías y explícanos ya.

—No comas ansias —contestó Zabini tomando la botella de vino vacía que estaba en el piso.

—¿Qué se supone que haremos con una botella de vino que no tiene nada? —dijo Lavender y el moreno la ignoró, sacando otra botella, esta vez una llena de zumo de calabaza.

—¿Bromeas? —preguntó Pansy de nuevo—, ¿Nos trajiste aquí para que bebiéramos jugo de calabaza?

—En vez de decir tonterías, deberías hacer lo que les digo —contestó—. Necesito que todos nos organicemos en un círculo alrededor de la botella.

Los chicos hicieron caso y aunque Hermione estaba segura de que lo que sucedería no sería bueno, decidió no objetar nada. Sus amigas la consideraban una amargada y necesitaba demostrarse a sí misma que aquello no era cierto.

—Muy bien, ahora que están organizados jugaremos a «verdad o reto».

—¿Qué? —exclamó Pansy, molesta— ¿Nos trajiste para semejante tontería?

Blaise la miró con cara de pocos amigos.

—Deberías trabajar en cerrar el pico un rato, Pansy —le contestó Malfoy y al ver la reacción de burla de sus compañeros, decidió quedarse callada.

—Jugaremos «verdad o reto» —continuó Blaise—, pero será extremo. Cuando alguien reciba la punta de la botella, el de la cola tendrá que preguntarle si elige «verdad» o «reto».

—Eso ya lo sabemos genio y sinceramente…

—¿Me dejas terminar, Pansy? —le dijo y la pelinegra guardó silencio— Si la persona elige «reto», tendrá que hacer lo que sea que le pongan como penitencia, pero si elige «verdad», para garantizar la validez de su respuesta, tendrá que beber antes un vaso de jugo de calabaza que contiene nada más y nada menos que veritaserum.

Los comentarios de los chicos no se hicieron esperar, desde aquellos a quienes les parecía emocionante la experiencia, hasta los que reprobaban el asunto porque sabían que aquello había sido obtenido de manera ilegal y principalmente, porque no estaban seguros de sí era buena idea hablar bajo los efectos del suero de la verdad. Hermione solamente pensaba en la cantidad de reglas que estaba rompiendo con sólo estar en esa tienda.

—¿Están listos? —preguntó Zabini, al tiempo que pasó su mirada por el grupo que ya había formado el círculo—. Si hay algún cobarde aquí, que hable ahora o que se atenga a las consecuencias.

Hermione permaneció en silencio a pesar de que su conciencia le decía que lo mejor era retirarse de una vez por todas. Tal vez, por una vez en su vida, podía dejar de ser la chica perfecta que todos esperaban que fuera.

Y Zabini asumió el silencio como aprobación, por lo cual decidió dar inicio al juego. La botella empezó a girar y los primeros en tener que responder fueron Neville y Luna. Ella eligió «verdad» y luego de beber un sorbo de zumo de calabaza, se dio a la tarea de contestar su pregunta.

—¿Hay alguien que te guste en este lugar? —preguntó Neville, ligeramente sonrojado. Todos sabían que la chica le gustaba, menos ella, por supuesto, y la mayoría de las personas en la sala pensaban que aquello era patético.

—Sí —contestó ella sin vacilar. No obstante, Neville se dio cuenta de que la información era insuficiente para su cometido.

Luego de ello, Harry tuvo que preguntarle a Pansy y mucho después, Ron Weasley cuestionó a Daphne Greengrass.

—¿Saldrías conmigo alguna vez?

—¿Siempre eres así de molesta?

Y así continuaron las preguntas y algunos retos referentes a tonterías que hicieron reír a la mayoría de chicos en la tienda, pues la sinceridad era algo que no se veía todos los días. Sin embargo, lo que todos ignoraban era que la verdadera intención de Blaise Zabini y Theodore Nott era dejar al descubierto a uno de sus amigos y de paso, a la chicas que les gustaban.

Ambos Slytherin tenían la meta de que Draco dejara de negar lo que ellos creían evidente y se habían dado a la tarea de volverlo realidad, a como diera lugar. De cualquier manera para las serpientes «el fin siempre justifica los medios».

—Bueno, es mi turno de rodar la botella —dijo Theodore Nott, logrando que cola y cabeza de la botella cayeran frente a él y Ginny Weasley, respectivamente.

Ginny era una chica arriesgada, así que no tuvo reparo en elegir la opción que implicaba beber veritaserum.

—¿Has tenido sueños eróticos con Blaise? —lanzó el castaño sin anestesia y la pelirroja sintió que la respuesta le quemaba las entrañas. ¡Maldita sea! Estaba segura de que todo era obra de Zabini. Estúpido Theo y su cara de niño bueno.

—Sí —contestó ella y de inmediato sus mejillas enrojecieron y se colocaron a la par de su cabello, mientras una sonrisa de satisfacción cruzó el rostro del moreno.

Un punto más para él.

—Lo sabía, Weasley —dijo el chico haciendo girar de nuevo la botella que quedó frente a él y Draco. La expresión del rubio fue de diversión y Zabini sabía lo que venía a continuación.

—Lánzala —dijo encarándolo.

—¿Verdad o reto? —el moreno tomó el vaso de zumo sin responder a la pregunta— ¿Le tienes ganas a Ginny Weasley?

La respuesta se atragantó en su garganta, pero al final salió, fuerte y clara —Sí.

Dentro de la tienda se escuchó una carcajada, mientras Blaise Zabini miró al emisor de la misma con cara de pocos amigos. A veces los tiros podían salir por la culata, pero él no se quedaría con esa. Se la devolvería y mucho peor.


La botella giraba y giraba y Hermione no había tenido ocasión de hacer nada, lo que de cierta manera era un alivio. No sabía si era peor tener que hacer alguna tontería en contra de su voluntad, o hablar bajo los efectos de algo que revelaría hasta sus más profundos secretos y por eso rogó a Merlín que todo se mantuviera igual.

Sin embargo, lo que ella no sabía era que así como Zabini había planeado todo aquello para dejar al descubierto a sus amigos —y en el camino, a él mismo—, también lo había hecho en relación con tres chicas, y una de esas era ella.

La botella giró de nuevo y esta vez fue el mismo Zabini quien tuvo la ocasión de preguntarle precisamente a ella.

Malditas palabras y el supuesto poder que tienen.

—¿Verdad o reto, Granger?

Las piernas de Hermione temblaron aún cuando estaba sentada y luego de pensárselo por un segundo, decidió que tal vez lo mejor sería hablar con la verdad. No quería darle la ocasión a Zabini para que le pusiera un reto incumplible. Eso podía ser peor de decir una verdad o intentar pronunciar —sin éxito— una supuesta mentira que de todas maneras sería verdadera.

—Verdad —contestó tomando el vaso de jugo de calabaza que no tenía un sabor diferente de lo normal.

—Muy bien —empezó y con una sonrisa indisimulada, soltó la pregunta que la mayoría estaban esperando— ¿Es verdad que Draco te parece sexy?

La castaña enrojeció al instante y antes de contestar, buscó la mirada del rubio que atento, esperaba por la respuesta.

—Si —contestó ella y Theodore Nott estuvo listo a renegar.

—¡Por favor, Blaise! Esa es la pregunta más estúpida que has podido hacer. Todos sabemos que la mayoría de chicas de Hogwarts consideran a Draco de esa manera.

—Tienes razón, Theo —concedió el moreno como parte del plan—. Creo que eso no es justo, así que te preguntaré algo más si estás de acuerdo —preguntó, dirigiéndose a Hermione que aunque quiso decir que no, no pudo.

—Si.

—Siendo así, ¿Accederías a tener algo con Draco si te lo pidiera?

«¿QUÉ?» Resonó en su interior y una gota de sudor frío recorrió su espalda. Estaba acabada.

¿Cómo evitaría contestar si ni siquiera tenía que pensar en la respuesta?

Draco Malfoy era un idiota presumido, un arrogante de primera, pero extrañamente para ella, no podía dejar de pensar en lo emocionante que sería estar entre sus brazos. Se maldijo a sí misma por ser una idiota, por no tener vergüenza, pero sobre todo, porque igual que muchas de las chicas del colegio, se sentía estúpidamente atraída por el rubio.

—Sí —contestó y de inmediato se levantó de su sitio, molesta y muy avergonzada— ¿Contentos? Creo que mejor me voy a dormir —remató, enfadada consigo misma por haber caído en la trampa de aquellos imbéciles, sobre todo de Malfoy que la miraba entre sorprendido y complacido.

Caminó a grandes zancadas hacia su tienda siendo seguida de cerca por Luna y Ginny, quienes también habían decidido dejar el juego. El resto de chicos se quedaron murmurando acerca de la respuesta de la castaña y principalmente sus dos mejores amigos que no podían creer lo que habían escuchado.

¿Hermione, saldría con el hurón? Aquello tenía que ser una broma.

Mientras tanto, el rubio se había quedado pensando en las palabras de la chica. Ojalá Zabini no hubiera sido tan idiota de ponerla en evidencia frente a todos porque ahora las cosas se le complicarían aún más. Maldita la hora en que le había hecho de robar el veritaserum de la oficina de Snape. De haber sabido que aquello era para arruinar sus planes, se hubiera quedado quieto en su lugar.


Después de la partida de Hermione y de sus amigas, el juego no fue lo mismo. Las preguntas fueron menos explícitas y hubo personas que abandonaron de a poco la tienda hasta que ya no quedó nadie. En su tienda, Hermione no podía dormir recordando lo ridícula que se había visto y por ello, estaba pensando seriamente en la idea de no volver a mostrar su cara durante lo que quedaba del año.

Como si eso fuera posible.

Lo que ella no sabía era que Draco Malfoy —quien en ese momento pensaba en ella también—, hubiera estado dispuesto a contestar «sí», si alguno de sus amigos le hubiera preguntado si estaba enamorado de ella.

La ironía más grande era que aquel había sido el fin del juego después de todo.


Este es el fic más tonto del planeta, lo sé. Pero estaba sobre el tiempo y quería ponerlo de cualquier manera. Se llama «siete vidas» y debe contener «siete fics», esa fue la razón de que escribiera este.

En fin, gracias a YyessyY, Doristarazona, SallyElizabethHR, Yaro Alex y a AreRojasDH por sus comentarios y por seguir aquí.

Besos.

Gizz.