CAPITULO 4

NOTA: Historia 100% melosa… lo se, soy muy exagerada para esas cosas :9 besos!

La pelinegra introdujo la llave en la cerradura e ingresó a su nuevo hogar, después de pasar por la universidad para dejar sus papeles deseaba tomar un baño que relajara sus nervios, luego del altercado del día anterior con aquel chico que descompuso su bicicleta tuvo que caminar hasta el recinto y eso dejó sus pies hinchadísimos, además debía estar lista para la fiesta que tendría su padre en la noche… ¡menuda cosa! Y no tenía nada que ponerse, después de ese encuentro ya no tuvo cabeza para elegir, estaba muy nerviosa y se sentía como aquella vez a los 14 años cuando George Madison le dio su primer beso… subió la escalera rápidamente y caminó por el gran corredor… fijó su vista en una mancha en la alfombra, cerca de la puerta de la habitación de su tía donde derramó el perfume favorito de su madre, nunca se pudo quitar y el corredor olió a fresas por meses, se detuvo para agacharse y tocarla con su dedo índice… como deseaba que aún existiera ese aroma tan peculiar para poder sentirla a su lado otra vez, algunos segundos después decidió seguir su marcha, pasó dos, tres puertas y la cuarta estaba algo abierta, su corazón latió a mil por hora, quiso acercarse pero recordó las palabras de su padre, además de los castigos por pedir entrar en repetidas ocasiones a esa misteriosa alcoba: "Videl, sabes que está prohibido entrar ahí"… ¿Qué ocultaba?, tomó la perilla y empujó aquel pedazo de madera para poder descubrir lo que la había aquejado por años… la puerta se abrió revelando una pequeña habitación, con muebles color marfil y una base de cama, la chica encendió la luz para poder ver mejor, caminó por toda la alcoba, abrió un pequeño ropero pero no encontró nada, hasta que se topó con aquel tocador repleto de fotografías en marcos de madera, se acercó rápidamente y las tomó entre sus dedos… sus abuelos lucían muy jóvenes con sonrisas relucientes y parecían estar en un parque de diversiones, en sus brazos yacían dos pequeñas, una de cabellos azules de aproximadamente cuatro años y otra de cabellos negros que no llegaba a los siete años de edad, sostenía un algodón de azúcar en la mano… Videl acarició aquella parte de la fotografía… su madre de pequeña… tomó otro marco el cual portaba una imagen que la paralizó… sus padres estaban ahí… él mucho más joven sostenía la mano de una hermosa mujer vestida de blanco, sonrió casi al instante… en la última su padre estrechaba la mano de un hombre muy atractivo, de cabellos negros, a su lado estaba una mujer hermosa, tenía entre sus brazos a un pequeño niño de aproximadamente 3 años… al lado de su progenitor yacía su madre cargando un pequeño bultito, envuelto en una frazada color rosa, al fondo existía una manta con la leyenda "empleado del mes", le pareció bastante extraño, pues desde que tenía memoria su padre odiaba dar ese tipo de reconocimientos, de pronto el sonido de la puerta la sacó de su trance haciendo que colocara los portarretratos a velocidad luz sobre su lugar además de salir de la alcoba de la misma forma, ya afuera escuchó la voz de su tía… -Videl, ¿estás en casa?- con los nervios de punta (pues esperaba ser descubierta en aquel lugar) sólo un débil "si" salió de sus labios - ¿puedes venir a la sala por favor?- la chica sin pensarlo caminó hasta el lugar para toparse con dos mujeres, más o menos de su estatura, una de cabello rubio corto y otra castaña, cuando la vieron se mostraron muy sorprendidas

– Videl ¿de verdad eres tu?- se acercó lentamente la castaña con una enorme sonrisa en el rostro-

-Tía… ¿qué es esto? ¿De verdad son ellas?- la pelinegra sintió que las lágrimas salieron solas de sus ojos, no podía creer que tuviera a sus amigas de la infancia frente a ella

-Me tomé la libertad de llamarlas, pensé que eso te haría sentir mejor, además las invité a la fiesta de hoy en la noche- la mujer de cabellos azules sonrió – Bien, es momento de dejarlas charlar un rato, están en su casa chicas- se alejó presurosa, no quería arruinar más el momento

-Videl, no puedo creerlo, estás hermosa- la rubia corrió a abrazarla seguida de la castaña, las tres tenían lágrimas en los ojos

-Estoy muy contenta de tenerlas aquí… las extrañé mucho, pero cuéntenme que ha pasado con ustedes, siento que tenemos una vida sin vernos, díganme que cosas maravillosas les han pasado-

-Pues… estar a punto de casarse ¿cuenta?- la rubia cambió el semblante para después dejarse caer en el sillón

-¿De qué hablas?- Videl estaba confundida

-Salí dos años con un sujeto… pensé que realmente sabía lo que quería, que era un hombre inteligente, pero no-

-Entiendo…- la pelinegra estaba sorprendida

-Estábamos tan "enamorados" que queríamos casarnos, así que juntamos algo de dinero y un día me dio un flamante anillo de compromiso… meses después el tarado se estaba besando con una tipeja que trabaja en un bar, le arrojé su anillo a la cara y terminamos… para siempre- la rubia trató de endurecer su semblante- pero dinos que te ocurrió a ti en todos estos años

-Ireza, debes afrontar lo que pasó tal vez…- la rubia miró a su amiga algo molesta

-Videl, dejé el tema cerrado hace varios meses, así que no me hagas entrar en detalles-

-Lo siento- bajó la cabeza- … este… yo estuve muy bien, ya saben la universidad y todas esas cosas, de hecho retomaré mi carrera en artes aquí-

-¡Vaya! Me alegro que pudiste cumplir tu sueño- Lime sonrió

-Si, es algo que quise desde siempre… y tu Lime ¿qué te ha pasado?-

La castaña se sonrojó al máximo haciendo que la rubia que yacía molesta sonriera y contara a su amiga pelinegra el motivo de su gesto…

-Pues nuestra querida Lime, está saliendo con el hombre más guapo de la cuidad ¿puedes creerlo?, la señorita "no tengo oportunidad con un hombre" está enamorada y de un gran partido-

-¡WOW! Me alegro mucho por ti linda, de verdad tiene que ser un hombre perfecto para que pueda estar contigo, si no ¡deséchalo!-

-No lo creo Vi… es el hombre más maravilloso que te puedas encontrar, es como un sueño-

-¿Y tu Videlita ya le echaste el ojo a alguien?- la rubia sonrió

-Pues… hay un chico… lo vi ayer y me pareció muy bien parecido- Videl sonrió al recordarlo

-Dinos como es tal vez lo conocemos y podamos juntarlos… ya sabes-

-Era muy alto… y…- la chica fue interrumpida por su progenitor el cual hacía acto de presencia en la sala

-Hola Videl, ya volví… ¿quiénes son las chicas?- el hombre las miró extrañado

-Son Ireza y Lime papá-

-No puedo creerlo, que gusto verlas de nuevo, ¿vendrán a la fiesta esta noche?-

-Claro, Bulma nos invitó- añadió la castaña

-Me alegro, bueno las dejo que debo prepararme… y otra vez, gusto en verlas chicas- ambas sonrieron

-Bueno, creo que es momento de irnos, te vemos en la fiesta Vi- dijo la castaña mientras tomaba su bolso

-Claro chicas-

Se despidieron, dejando a la pelinegra muy feliz, pero segundos después recordó que tenía una asunto pendiente con su arreglo, así que corrió a su habitación esperando que un milagro llegara

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La gran casa se iba llenando poco a poco de distinguidas personalidades, hasta el alcalde de la ciudad estaba presente… Videl acomodó aquel vestido color uva que se amoldaba perfecto a su silueta, su cabello suelto llegaba hasta la mitad de su espalda, estaba perfectamente acomodado en aquellas traviesas ondas, el maquillaje no era muy exagerado pero resaltaba a la perfección sus finísimas y bellas facciones... volvió a admirarse, parecía estar satisfecha a pesar de usar un vestido "pasado de moda", respiró profundo… llamaron a la puerta, abrió rápidamente descubriendo a su tía, lucía muy sorprendida…

-Videl, luces hermosa- la miro de arriba abajo sonriendo, orgullosa

-Gracias tía, tu también luces hermosa… perfecta-

-¿Sabes? Mi hermana estaría muy orgullosa de tenerte como hija- acarició su mejilla- bueno corazón, bajemos que los invitados ya llegaron

La pelinegra divisó a su padre charlando con otros hombres, el al verla bajar la escalera quedó sorprendido, después sonrió disculpándose con los sujetos para recibir a su hija y ofrecerle su brazo…

-Luces muy bonita princesa- sonrió enternecido- Creo que mi pequeñita se ha ido y vino una hermosa chica a suplirla-

-Gracias papá, mírate tu estás muy guapo, creo que te vigilaré por si alguna mujer trata de pasarse de lista contigo-

Esa amena charla fue interrumpida por Bulma quien les anunció que el invitado de honor había llegado ya… Hercule se dirigió a la puerta principal casi de inmediato, para encontrar a su discípulo…

-Muchacho, me alegra que llegaras- le dio unas palmaditas en la espalda

-Si… ¿no le molesta que haya traído a unos amigos verdad?- señaló a los chicos a su lado

-Claro que no, pueden pasar son bienvenidos, además las chicas ya estaban invitadas, son amigas de mi hija- Hercule se mostró sorprendido al ver a Lime tomada del brazo de aquel joven- ¡Vaya! Veo que la pequeña Lime tiene un buen partido… ¡adelante chicos!-

Las chicas se mostraron sorprendidas por toda la elegancia que embargaba la fiesta, el rubio se dedicó a admirar a las mujeres jóvenes que ahí se encontraban y Gohan se sentía inútil, deseaba golpear a ese sujeto son todas sus fuerzas… caminaron a través del gran salón hasta que Satán se disculpó con ellos y atendió otros asuntos dejándolos disfrutar la velada…

-Nosotras iremos a buscar algo de beber, necesito entrar en ambiente- la rubia jaló a Lime hasta la barra dejando a los chicos solos

-Veo que no te equivocaste, creo que aceptar ese proyecto es la mejor venganza- el rubio sonreía cínicamente mientras miraba a las mujeres que se encontraban a su alrededor

-Trataré de hacer las cosas lo mejor que pueda, no quiero involucrar a Bulma en esto, así que iré despacio…-

-Y ¿dónde crees que esté el engendro de ese sujeto?, necesitas comenzar desde hoy, aunque parece que Ireza y Lime la conocen muy bien- miraba a una rubia y le sonreía

-Es una locura, ¿cómo pueden ser amigas de personas así?-

-Aprovéchate de eso, tal vez ellas de puedan ayudar, dándote más información- seguía en el coqueteo con la rubia

-No quiero lastimar a Lime, ella es una chica excelente-

-Ya te lo dije, ella debe entender… mientras iré a tomar aire fresco, con aquella rubia- caminó hacia la chica, le habló al oído y ambos salieron del recinto

El pelinegro se quedó solo, hasta que sintió una mano aterrizar en su hombro…

-Muchacho, que bueno que te encuentro, quiero presentarte a mi hija, ella es Videl… princesa, el es nuestro nuevo discípulo, Gohan Son-

Parecía ser tan juguetón el destino que otra vez los hizo verse, Videl sintió su cuerpo colapsar y luego volver a reconstruirse en milésimas de segundo, su corazón latía a mil por hora, estaba muy nerviosa…

-Un placer señor Son- trató de sonar segura, le estiró la mano y el la tomó casi al instante, la besó haciéndola estremecer… aún tenía ese semblante serio, como de militar, lo detestaba…

-Señorita Satán un placer conocerla- después de besar su mano hizo una breve reverencia, como si se tratase de alguien de la realeza… Videl no lo podía creer, estaba sorprendida, hasta que un pequeño cuerpo se deslizó al lado de aquel atractivo muchacho, entrelazó sus dedos con los de él y restregó su cara en su brazo… no podía ser posible… no, tal vez era un mal sueño y deseaba pellizcarse… algo le impedía respirar…

-Hola Vi, veo que al fin se conocen-

No podía ser… aquel hombre era el enamorado de Lime… Videl le regaló una falsa sonrisa

-¡Vaya! Es una gran coincidencia ¿no te parece?, que sea el discípulo de mi padre y tu…-

-Novio… esta tarde acaba de pedírmelo- la chica le dedicó una dulce mirada al pelinegro y el dibujó una débil sonrisa- Gohan, debes saber que Videl es una gran amiga y que deseaba que la conocieras…

-Pues, aquí estoy, espero que cuides bien a Lime, es una gran chica- sonrió falsamente, otra vez- Me disculpan un momento, voy a buscar a mi tía olvidé decirle algo… ustedes disfruten la velada, te veo en un momento Lime-

Caminó hasta el jardín trasero, en el trayecto respiraba profundo, trataba de asimilar aquella situación… de ahora en adelante debía alejarse lo más que pudiera de él, por su amiga y el cariño y respeto que le tenía… debía actuar como una Satán… ser una Satán.