Narra Videl:
Le dí otro sorbo al café el cual recorrió mi esófago en tiempo récord, dejando un poco de dolor en él por la temperatura, si la gente que me conoce me viera bebiéndolo tal vez se sorprendería, pues lo detesto con el alma, pero debía reconocer que es un calmante muy efectivo; la secretaría me miró de reojo, era una chica tal vez de mi edad o un poco mayor, aunque parecía tener 45 años pues su actitud no era nada amigable; mi corazón amenazaba con salirse del pecho, comencé a jugar con mis dedos, típico de cuando estoy muy nerviosa, minutos después mi tía apareció en el umbral de la puerta…
-Listo muñeca, entra a hablar con él- me sonrió y prestó su mano para ayudar a levantarme, lo hice con sigilo y apenas en pie acomodé mi falda de tablas azul cielo que hacía juego con mi saco, tragué saliva… ¡dios mío! Quería salir corriendo y no enfrentar al hombre detrás de aquella puerta, comencé a caminar pero mis pasos retumbaban en mis oídos, como si me dirigiera a la horca - ¿Sucede algo Vi?- traté de sonar serena pero mi torpeza me hizo tartamudear –Sólo charla con él, no va a comerte, es un buen muchacho- volví a tragar saliva, respiré profundo y al fin me decidí a entrar… empuje la puerta y lo vi, sentado, tenía esa maldita expresión de siempre, tan seria… esos anteojos lo hacían lucir extremadamente atractivo, levantó la vista y cuando sus ojos se encontraron con los míos un terrible escalofrío me hizo vibrar de los pies a la cabeza…
-Buenos días señorita Satán, tome asiento- su maldita expresión no daba ningún indicio de cambio, pero su voz era tan profunda que me hacía sentir vulnerable- Su tía me dijo que necesita un empleo- le entregué algunos papeles, entre ellos se encontraba mi boleta de calificaciones y algunos diplomas de cursos sabatinos, comenzó a revisarlos y siguió hablando- Debo ser muy sincero, su padre me solicitó que fuera estricto con usted, la verdad desconozco la causa pero así fue, necesito que más que mi asistente sea ayudante general en la oficina y en el lugar donde se llevará a cabo la construcción-
-En primer lugar, me encantaría que dejaras de hablarme de usted, no me siento cómoda, eres el novio de mi amiga, así que no hay necesidad de mostrar tanta formalismo, en segundo lugar, mi padre no haría ese tipo de peticiones y en tercer lugar creo que merezco un buen puesto- hablé sin más, el dibujó una débil sonrisa en su rostro, después fijó sus ojos en los míos y su semblante cambió de inmediato… otras vez la seriedad
-Señorita Satán, me siento terriblemente mal por su padre y su tía, creo que usted no muestra ni una pizca de decencia, ¿cree prudente hablarse de usted en una oficina? Lime no es tema de conversación aquí, así que seguiremos con los formalismos, además se necesita tener un coeficiente intelectual por debajo de lo normal para pedir un excelente puesto el primer día de trabajo, y lo siento, pero las indicaciones del señor Satán fueron claras, no puedo ir en contra de su palabra- dejó mis papeles a un lado- Sus buenas calificaciones no dan muestra de su conocimiento señorita, así que haga un esfuerzo por mostrarse cordial y civilizada, pida a la secretaría que le muestre donde es el archivo, necesito que todo esté ordenado y tiene hasta su hora de comida para hacerlo- giró su silla y me dio la espalda, me quedé atónita, no estaba hablando en serio… tomé mis papeles y me dirigí a la salida sin decir una palabra más…
La maldita secretaria me dio las indicaciones de la manera más "cordial" posible, cuando estuve en aquel cuartucho supe que seria muy complicado terminar de acomodar todo antes de la hora de la comida ¡ese tipo estaba loco!, abrí un estante, saqué todo y comencé a separarlos para ponerlos por orden alfabético… todo seguía en mi contra… definitivamente…
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Las horas pasaron, el cuello le dolía a morir y detestaba el olor a humedad que los papeles desprendían, se sintió enferma y la cefalea amenazaba con controlar el resto de su día, pensó en lo que debía estar haciendo Amy, seguramente la estaba pasando genial en la universidad disfrutando aquella clase de historia del arte con el señor Jimenez o preparando alguna exposición con los compañeros, deseó con todas sus fuerzas regresar a su antiguo hogar, dejó el sobre amarillo en el suelo y abrazó sus rodillas, las lágrimas invadieron sus ojos en tiempo récord y ese terrible nudo en la garganta la paralizó por unos segundos, ¿en qué maldito momento la sensacional y perfecta Videl Satán terminó ordenando papeles en un cuartucho cualquiera? Tal vez su padre la detestaba en absoluto y quería hacer su vida miserable… suspiró profundamente y limpió sus lágrimas llevándose el delineador carísimo entre la tela de su saco celeste, cuando estaba a punto de levantarse la puerta se abrió revelando la figura de aquel hombre que le helaba la sangre…
-Señorita Satán, ya casi es hora de la comida- su mirada amenazante se posó sobre ella –Creí que tenía un carácter más fuerte, por la forma en que le gritó a mi amigo la otra noche- notó que lo decía por el maquillaje algo corrido y los ojos rojos, sabía que debía mantenerse fuerte y dejar los signos de debilidad de lado porque ese sujeto estaba dispuesto a arrollarla
-Estoy bien, sólo soy alérgica al polvo, si me disculpa voy a continuar con mi trabajo- se agachó para tomar algunos sobres y colocarse al frente del estante
-Le dije que es casi hora de la comida- caminó hacia ella y le arrebató el sobre, sus grandes ojos azules se posaron sobre los de él de manera inmediata, estaba confundida- ha pasado mucho tiempo aquí, vaya a comer antes de que me arrepienta
-Una Satán jamás deja el trabajo a medias- lo retó, la ojiazul le arrebató nuevamente el sobre dejándolo perplejo- Usted vaya a disfrutar de su comida- debía confesar que ni en sus sueños más locos había juntado tanto valor para hacer algo así, sólo se limitó a tragar saliva y continuar con su labor consciente que aquellos ojos negros la miraban
-¡Es una orden!- la fuerte voz de su acompañante dejó a la chica helada, no supo que hacer- ¿Y bien? ¿Va a ir a comer o no? El comedor se encuentra en el piso de abajo-
Videl tragó saliva y sin dirigirle la mirada dejó el sobre en el piso y caminó a la salida, él sonrió victorioso, aunque admiraba la manera en que esa niña lo había retado, tontamente, pero se había atrevido, a pesar de ser una llorona.
Cuando caminaba por el pasillo se encontró a su tía, quien la saludó inmediatamente…
-Vi, ¿cómo te va en tu primer día?- la sonrisa de su tía no merecía ser borrada por una respuesta como "detesto estar aquí" "quiero regresar a casa" "el jefe me odia y es un maldito dictador endemoniadamente atractivo", suspiró- Bien, estoy acostumbrándome a esto-
-Buenas noticias ¿no? Parece que tu entusiasmo te llevará muy lejos y encontrarás tu lugar rápidamente-
-"¿Entusiasmo? Detesto la manera en que me tratan" "Odio el maldito olor a tabaco de las oficinas vecinas" "Cosmopolitan no debe saber esto"- Los pensamientos la atravesaban de forma letal, una sonrisa tonta de dibujó en su rostro, tratando de ocultar su desesperación
-Ve a comer linda, te recomiendo la ensalada del día, todo lo demás tiene carne-
Sabía que todo lo malo que había hecho en su vida lo estaba pagando ese día, cuando llegó al comedor notó que la ensalada del día se había terminado ya, así que sólo se compró una soda y una bolsa de papitas, malo para la salud, para la piel ¡para todo!, mientras tomaba el último trago un chico con grandes anteojos se acercó a ella y la saludó de manera cordial, se presentó como Robert y Videl lo invitó a tomar asiento…
-¿Mala mañana?- le dijo mirando su almuerzo
-Algo así- sonrió-
-¿Eres nueva verdad?... Si quieres- se sonrojó hasta las orejas- si quieres puedo mostrarte todo el lugar- La pelinegra se sintió conmovida, por lo menos alguien era cordial
-Me encantaría- le sonrió haciendo que aquel chico retomara el color rojizo de sus mejillas; caminaron juntos por los pasillos, ella se reía de sus chistes malos… por lo menos alguien la había hecho sonreír a pesar del pésimo día, agradecía poder encontrar un nuevo amigo…
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La chica castaña entró al edificio con decisión, abordó el elevador hasta el piso 12, apresuró el paso y llegó hasta la oficina de su novio, llamó a la puerta para captar su atención…
-Hola, ¿estás ocupado?-
-No, pasa, estaba terminando de organizar algunas cosas- se acercó a ella para besar sus labios
-Mira, te traje esto, seguramente no haz desayunado, así que espero que te guste- le entregó una pequeña bolsa de papel con un delicioso almuerzo
-Linda yo… no te hubieras molestado-
-No es ninguna molestia, anda cómelo, seguro te gustará- esperó a que el pelinegro le diera un mordisco a esa baguette-
-Está deliciosa, muchas gracias Lime- besó sus labios nuevamente- Linda, quisiera llevarte a cenar esta noche- la castaña se quedó sorprendida- Creo que no lo tomaste muy bien así que…
-Me encantaría ir- sonrió ampliamente
-De acuerdo, pasaré por ti a las 7-
-Ok, te veré a esa hora… te amo-
-Yo también- dibujó una débil sonrisa en sus labios y se acercó nuevamente a ella para depositar un suave beso sobre sus labios
-¿Sabes dónde está Videl?- se separó bruscamente de él-
-¿Videl? ¿para qué la necesitas?-
-Cosas de mujeres-
-De acuerdo, se supone que está en el archivo-
-Bueno, te veré a las siete- besó nuevamente sus labios
Lime caminó a través del largo pasillo hasta encontrar el archivo, porque las instrucciones de la secretaria no había sido muy claras… entró y encontró a su amiga rodeada de papeles…
-Videl, linda, necesito que me hagas un gran favor- su amiga se levantó y la miró confundida- Necesito que me ayudes a arreglarme, Gohan me ha invitado a cenar y no tengo ni la más remota idea de que usar- hablaba tan rápido que la pelinegra apenas pudo entenderle
-Tranquila… claro que voy a ayudarte, escucha, en casa tengo muchos vestidos ¿de acuerdo? ¿a qué hora debes estar?-
-A las siente- Videl se mostró asustada-
-Tendré muy poco tiempo, pero te veo en mi casa a las 5-
-Gracias linda, eres la mejor- La abrazó efusivamente, haciendo sentir increíblemente culpable a la pelinegra, detestaba ese extraño sentimiento que la llenaba en ese momento, en verdad lo detestaba y así la vio salir flotando en una nube rosa, mientras ella parecía estar tirada en el fango…
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-Gohan porque no lo dijiste desde el primer momento- la mujer de cabellos azules lo miraba con preocupación-
-Bulma, lo lamento pero no quería darte molestias-
-No digas eso, mira, puedo ofrecerte un pequeño cuarto, está en el jardín de mi casa, tiene todo lo necesario ahí solía vivir un ama de llaves que queríamos muchísimo, y si no te sientes cómodo puedes vivir en mi casa- ella lo tomó por los hombros y le sonrió
-Bulma, no quiero problemas con el señor Satán- la mujer lo interrumpió rápidamente
-Créeme que mi cuñado no tendrá ningún problema- sonrió
-Creo que la señorita Satán no estará muy feliz que digamos-
-Mi sobrina se acostumbrará, además, la casa es mía no veo porque no pueda ofrecerte un techo-
-Sólo será provisional ¿de acuerdo? Conseguiré una casa o departamento muy pronto- Bulma sonrió y le dio unas palmaditas en la espalda
-A veces necesitamos ayuda Gohan, no siempre conseguimos lo que queremos solos, si quieres esta misma tarde puedes cambiarte-
-Yo preferiría que se lo comuniques primero a tu cuñado y sobrina para que no haya malos entendidos-
-De acuerdo, si así lo quieres, sabes que las puertas de mi casa están abiertas para ti-
Gohan observó a la mujer alejarse, sabía que era una oportunidad perfecta para conocer un poco más a la tal Videl pero había un riesgo, tendría a Satán más cerca de él y podría ser peligroso, tenía que pensarlo bien, planear una buena estrategia para no afectar a Bulma…
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Videl sacó infinidad de vestidos de su clóset, de diferentes colores y texturas, cortos, largos, etc. suspiró y tomó uno azul rey, en realidad era su favorito aunque estuviera algo pasado de moda, se sentó sobre su cama a esperar a su amiga, sabía que debía esmerarse en arreglarla perfectamente, minutos después Lime apareció con una flamante sonrisa…
-¿Lista?- la pelinegra le ofreció una toalla
-¿Para que es esto?- Lime la miró confundida
-Toma una ducha, anda, eso te servirá- su amiga se dirigió al baño y Videl esperó cerca de 15 minutos hasta que ella pudo salir- Toma este vestido, se te verá hermoso, debo decirte que es mi favorito-
-Es hermoso, muchas gracias Vi- Lime estaba muy feliz, corrió a ponerse aquella prenda y cuando salió su amiga le indicó que se sentara, tomó su cabello, lo secó y luego le hizo algunas ondas que terminó agarrando en una alta coleta, maquilló sus ojos y utilizó un labial muy discreto
-Te ves hermosa, está noche te irá genial- Suspiró- diviértete mucho Lime, de verdad estoy muy feliz de que hayas encontrado un hombre como él
-Lo se, él es simplemente perfecto, es todo lo que esperé, soy muy feliz a su lado- la pelinegra sintió una punzada en el estómago- Le dije que viniera por mi aquí ¿no te molesta?-
-Por supuesto que no linda, aunque debo decirte que conmigo no se ha portado nada bien, fue muy grosero, a pesar de ello me alegra que contigo si sea un caballero-
-Debe ser el estrés de su trabajo, tienes que conocerlo Vi, pueden llegar a ser muy buenos amigos, yo lo se- el celular de la chica comenzó a sonar- Es él! Ay por dios estoy tan nerviosa-
-Tranquila, todo saldrá bien-
-Gracias por todo Vi, eres la mejor amiga del mundo- la abrazó y ella apenas pudo sonreír, se sentía increíblemente extraña
-Vete ya, no lo hagas esperar- la empujó para que se fuera, ella tomó sus cosas y nuevamente la vio salir en aquella nube rosa, se asomó por la ventana y divisó a su ahora jefe portando un traje negro, sintió su corazón acelerarse y se golpeó mentalmente- Videl, eres una estúpida- al verlo abrirle la puerta a su amiga supo que la gran Videl Satán esta vez no conseguiría al chico que quería, esta vez requería mantenerse al margen…
