Luego lo corregiré

Capitulo 12 Mi Adversario

Los sonidos de la batalla se habían terminado. En ausencia de la agitación, el silencio era casi ensordecedor. Los sonidos suaves de la naturaleza todavía no habían regresado a su máxima potencia, habiendo sido silenciados por el miedo ante los intensos gritos y el derramamiento de sangre. Repentinamente una brisa sacudió el pelo de seras, agitando las ramas del árbol sobre su cabeza y los tallos del trigo con suavidad. Con él llegó el aroma mezclado de muerte y victoria, flotando a lo largo del paisaje y el ardor a la nariz. En medio de la noche la capa se ondulaba en torno a su propietario, obedeciendo a sus propias leyes perversas de gravedad, que ofrece atisbos tentadores de la armadura manchada, un siguiendo brillando.

Alucard miró al suelo ensangrentado, su pelo enrulado caía como cascada sobre los hombros y la espalda, mezclándose con las sombras de los demonios que todavía se extendieron alrededor de su forma. Sus ojos se encontraron con los de ella y se detuvo, mirándola desde detrás del pelo que no se había tomado la molestia de correrlo de la cara. Ella le sostuvo la mirada de manera igual; si aun tuviese un latido del corazón habría sido contra las costillas como un animal enjaulado. La adrenalina aún no se había ido, y cuanto más tiempo la miraba, más pánico ella sentía. Su demonio por el contrario parecía mas bien a gusta, pero por otra parte, no estaba a su vista directa; podría estar proyectando un aire de paz para calmarla.

El solo dio un paso hacia ella. Su bota fue amortiguada por un charco de sangre que no había empapado la tierra, y casi de inmediato la sombra absorbió con rapidez. Hubo un momento en que ella irracionalmente se preguntó si él podía cortarla en dos con su espada también, pero fue hasta que la adrenalina hablo. -Unapelea con él seríabueno- su demonio comentó casualmente, y volvió a estar en silencio. Parecía querer pasar a segundo plano, por el momento, y dejar que las cosas sigan su curso. Ella miró a su demonio hacia atrás, en su forma de lobo sentada lamiendo la sangre con su lengua de sombras. Ella se trasladó al otro charco, sin dejar nada de la pelea anterior, excepto huellas en la tierra.

El dio un paso hacia ella de nuevo, tintineando el metal contra sí mismo a medida que avanzaba. Pensó que él estaba caminando atreves del tiempo mismo; su pelo se acortaba volviendo a estar liso, sus guantes cambiaron al blanco con las runas marcadas, la armadura desapareció en las sombras sustituido por la ropa carmesí victoriana, con la camisa blanca que destacaba, como siempre habia sido. Cuando estuvo frente a ella, el no era el caballero de la edad media, era el Alucard que conocía.-Y que amas- agregó su demonio.

"Y que amo" ella estuvo de acuerdo en silencio, el inclino la cabeza para que ella no apartara el contacto visual. "Lo amo"

-El no te odia.Dehecho, me atrevo decir que el era muy afectuoso a ti- El demonio estaba tratando de ser sarcástica, pero su tono se hizo más bajo al final.

"Tal vez algún día" ella respondió, con un ligero fruncido cruzando su cara por las palabras del demonio. "Tal vez…"

-Quizás- el demonio hizo eco. -El tiempo lo dirá,ytenemos de sobra- hizo una pausa. -Él se preocupa, a su manera- dijo después de un momento, pensando, como si tratara de compensar su declaración anterior.

"Lo sé" Ella confirmó. Su demonio había querido decir acerca de cómo el demonio había actuado hacia ella, mimándola, besándola, mirándola con esos ojos serenos y gentiles que habían sido tan diferentes de su ex amo, incluso si fueran los mismos ojos en el mismo cuerpo. Pero sabía al respecto, y recordar era mucho más fácil que tratar de tomar las emociones y ponerlas en palabras. Era difícil, porque había algunas palabras que simplemente no describían a Alucard, pero su demonio las había personificado a través de él.

-Ah, aquí viene- su demonio señaló antes de que ella tuviera tiempo de expresar su confusión. Ella sacudió de su introspección, literalmente, como el la agarró de su antebrazo y con fuerza la puso de pie. Ella lo miró, pero él no la soltó.

-Gané- El declaró, como si ella no podría haber descubierto por sí misma. Ella se negó a mirar hacia otro lado, aun sonrojada bajo su dura mirada. Se le hiso un nudo en la garganta y que trago, tratando de pensar en algo beneficioso que decir, que no sonara como una rubia tarada. Aflojo un poco los dedos en su brazo; ella luchó contra el impulso de alejarse, ya que la acariciaba suavemente, como si quitara un aguijón para que la contusión no se formara, y que se curara rápido antes de cualquier infección.

-Lo sé- respondió ella finalmente, con la voz ronca. -Has ganado la batalla-

-Pero no la guerra- Su demonio añadió alegremente. -Eso es algo que nunca va a ganar-

"Oh, cállate" Ella respondió con irritación. "No quiero pasar la eternidad luchando con él"

-Entonces es mejor que lo convenzas de darse la vuelta como un pequeño cachorro.De otra manera, eso es lo que vamos a hacer de vez en cuando, por lo menos- El demonio sonaba como si no pudiera esperar para empezar. Se rió con altivez, pero no hizo más comentarios, ya que esperó a que Alucard de el siguiente pasó.

Seras se aclaró la garganta. -¿Esto significa que finalmente estás cediendo? ¿O vas a dejarme en una rabieta?-

-¿Qué quieres decir con eso?- El sonaba casi tranquilo, y la liberación de energía reprimida lo tenía en un buen estado de ánimo.

-Que mataste a todos los pretendientes y luego me dejaras sola- Ella se rió fuertemente. -Me sorprende que aún estés aquí charlando y no te hayas ido. No eres ese tipo de hombre-

-No te molestes en cambiar de tema con una descripción. Además, no vas a deshacerte de mí tan fácilmente, no ahora- El respondió, estando a menos de una pulgada de espacio entre sus cuerpos. -Maté a esos hombres por ti- Lo dijo como si fuera un trofeo que se ganó, un castillo como premio que era suyo. Ella se zafó lejos de su brazo.

-No soy tu juguete- Ella advirtió con severidad. –Quítate esa idea de la cabeza ahora mismo. No me poseerás, sólo porque has matado a unos vampiros más débiles. Nunca más serás mi dueño- Ella proclamó con orgullo. -No voy a volver a ser tu siervo-

-Sí, lo sé. Estaría muy decepcionado si lo hicieras- El dijo, agarrándola otra vez. Antes de que ella se diera cuenta su espalda estaba apoyada contra la roca, y el se inclino sobre ella. -¿Eso es lo que tú piensas que yo quiero?- Ella no respondió, y para su sorpresa el apoyo la cara en su cuello en un gesto que parecía relativamente inocente, en comparación con lo que ella había pensado que el podría haber echo. El volvió a hablar con la voz apagada mientras sus labios se movían contra su piel. -Maté a esos hombres…por ti- El repitió, esta vez en un tono totalmente diferente.

-¿Eh?- Ella vagamente se dio cuenta de que sus brazos se habían envuelto alrededor de el, y se extendía en un ángulo raro a lo largo de la roca. Su demonio tarareó gratamente a la sensación y se deslizo más allá de sus formas entrelazadas como una loba y unirse a su demonio en la sangre. Ella sentía al demonio bebiendo pequeñas ráfagas de energía que corrían como una droga a través de su torrente sanguíneo.

-No sólo fue esta noche que fueron sacrificados por tu nombre- El admitió. -Incluso estos últimos 30 años, ¿pensaste que me importaba Integra?- El se rió con frialdad. -No, ella nunca lo fue. Mate 3.424.467 almas para tener la oportunidad de escuchar tu voz haciendo eco en mi mente, y sólo tuya- Él presionó más profundo, como si tratara de atravesar su piel y ser parte de ella de la misma manera que su demonio lo es. -Imagina mi decepción cuando todo lo que he oído eran fragmentos de una risa, un solo sollozo, fragmentos de una melodía que yo deseaba oír por 30 largos años. Al fin alcance a ver el infierno, y no me gustó tanto como pensé que lo aria-

-L-lo siento- Ella murmuró, no estando segura de qué más decir.

-Habría destruido países enteros si solo tú me lo pidieses- El continuo, como si no la hubiera oído. -Aun lo aria. Tengo el deseo más fuerte- Hizo una pausa. –De suplicarte- Él sonaba mejor ahora, pero incluso eso no le quita el impacto de sus palabras. -Me has convertido en tu sirviente, Seras Victoria-

-Y si... ¿y si no quiero un sirviente?- Ella preguntó. El se aparto lentamente de su cuello, mirándola con una mirada afilada. Ella parpadeó, insegura de sus emociones. Su máscara estaba en su lugar, sin ofrecer una visión de su mente. Qué ganas tenía en este momento estar conectado a él de nuevo, y saber lo que estaba pensando!

-¿Que es lo que quieres?- El casi le grito. Ella tragó saliva, pero se negó acobardarse por su fuerte gruñido.

-¿Un igual?- ella sugirió. -¿Por qué uno de nosotros siempre tiene que ser el dominante? ¿Por qué no podemos ser iguales, y hacer cosas juntos?- Ella vio una de sus manos, tirando desde su cadera antes de apretar los dedos con fuerza. -Como uno- Su expresión se volvió pensativa.

-Nunca he tenido un igual- El reflexionó en voz alta.

-Nunca hubo un igual por mucho tiempo- Ella respondió en voz baja. Desde que ella se había convertido en un vampiro, había sentido la pérdida de camaradas que vienen con el título. Ella fue o es su comandante, o lo suficientemente inhumana que nadie se preocupaba de tenerla cerca. Sir Integra estaba bien, pero ella seguía siendo su jefa, y los sirvientes de la casa estaban bien. Pip nunca fue capaz de durar mucho tiempo, y al final se quedaba sola... a excepción de la otra criatura en la mansión que también estaba solo. ¿No es lógico que estuvieran mejor si están juntos, donde nadie estaría solo?

-Hmm...- Un solo dedo bajó por su mejilla, trazando su mandíbula mientras consideraba su oferta. Ella se apoyó en él sin pensarlo, mordiéndose la lengua para mantener su nombre en sus labios. Su toque parecía volátil ahora, donde no había estado antes. Fue la mezcla de feromonas y sangre que la tenía en sus sentidos híper alerta ¿o estaba ella ahora entregándose inconscientemente a su deseo por él? Ella no podía decirlo. -Creo que... de todas las personas en el mundo en este momento, tal vez tu eres uno de los pocos dignos de ser mi adversario... o igual a mí- Él se inclino salvajemente. -Tal vez ambas cosas, si es el momento correcto

-Um...- Una vez más, ella no tenía idea de qué decir a eso. ¿La deseaba como un adversario? ¿Por qué todo tiene que ser lucha y guerra contra él? -Estaba pensando más bien en aliados en lugar de adversarios- ella aclaró con timidez, pero el sacudió la cabeza con impaciencia.

-Aliados van y vienen, pero siempre habrá un adversario- los labios de ella estan entreabiertos

-Alucard...- Ella inclinó la cabeza. -Yo sé que tú no te irías, pero eso fue un poco romántico- Ella todavía no estaba segura exactamente cómo esta visualización como una enemiga iba a funcionar, pero si él la quería cerca por siempre ¿quién era ella para quejarse? Una sonrisa satisfecha fue su única respuesta. -Si esa es la forma en que deseas jugar... mi adversario-

-Mi adversaria- El repitió, su voz un susurro ronroneo. El se corrió el flequillo de la frente, mirandola fijamente. -Cuando nos besamos, no fui yo quien te beso- dijo conversacional, su voz mezclada con la sugerencia. Ella miró por encima del hombro a los demonios lobos, que estaban viendo con cierto interés.

-Ya lo sé. Yo estaba allí también- Ella bromeó, riéndose débilmente cuando él no reaccionó a ella. Una sola ceja arqueada y el la esperó de nuevo en silencio.

-Creo que ahora- El dijo lentamente -Es el momento de poner remedio a la situación-

-¿Si-situación?- Ella tartamudeó, siendo presionada aún más en la roca. Él asintió con seriedad.

-Sí- El dijo entre dientes suavemente, mirando donde sus pechos fueron presionados contra sus pectorales, contemplando con deseo. -Seguramente no te opondrías a un beso, ya que tú me elegiste como uno de tus pretendientes. Ahora que soy el único que queda, que más se puede... ¿cómo los seres humanos dicen? ¿lluvia de afecto?- Ella casi se rió de la idea de que él de buena gana acepto algo llamado lluvia de afecto, pero logró mantenerse bajo control cuando él la miró una vez más. Ella se mordió el labio por un breve momento y se inclino hacia arriba dándole un beso rápido en la mejilla. Su piel era casi cálida en comparación con su temperatura habitual; se preguntó si todavía se trataba de la pelea, o literalmente estaba caliente debajo del cuello.-¿Eso es todo?- El se encorvo cuando ella se apartó. -Ese es un beso de una pequeña niña, no de un amante, mi querida-

-Sólo recuerda, todo vale en el amor y en la guerra- Ella advirtió en broma, una sonrisa maliciosa en sus labios mientras se movió hacia la cumbre de la roca fuera de su alcance. Una mirada contrariado empujó su máscara, pero el no la alcanzó inmediatamente. Parecía estar esperando su momento, mirándola como un erudito podría hacer en un dilema particularmente desconcertante. Ella no podía dejar de reír en esta ocasión, al ver los engranajes proverbiales girando en su cabeza. A continuación, desde su punto de vista superior, vio a su demonio de pie y agitando su pelaje. Ella estaba tan atrapada en los ojos de la sombra que estuvo a punto de perder su media furtivamente hacia el tobillo, su camino hasta la roca, casi. -Tú todavía tienes que trabajar para su pago-

-Ahora- El chasqueó la lengua mientras ella quito su tobillo lejos de sus dedos inquisitivos. -Al vencedor recibe el botín, y ambos hemos admitido que he ganado-

-Oh, él cree que es ingenioso ahora- su demonio ronroneó, pero no hizo ningún movimiento para pararse, mientras que el antiguo vampiro está decidido a reclamar su recompensa adecuada por sus hechos.

-Como tú adversaria, es mi trabajo asegurarme de que no seas el vencedor por mucho tiempo- Ella aconsejó con timidez, rosando su pierna con los dedos y subir justo antes de que la alcance de nuevo. Su rostro se contrajo en ira y ella arqueó una ceja saludándolo con la mano. Su sonrisa se congeló mientras el trataba de mantener su impaciencia bajo control con ella. Ella encogió las rodillas debajo de la barbilla mientras observaba, preguntándose lo que haría. No era un buen punto de apoyo para que el subiera a la roca después de ella, y mientras que él fácilmente podía saltar para alcanzarla, ella podía fácilmente acercase o alejarse.

-Chica policía- El susurró, el apodo vicioso más pronunciado y casi monótono en su naturaleza. -Ven a mí, mi querida Draculina- Ella sonrió inocentemente, sacudiendo la cabeza. Para colmo de males su demonio se deslizó casualmente a la roca, subiendo a la superficie lisa como una colina y pasando justo en contacto con la distancia de la mano antes de unirse a Seras en su asiento. Su demonio la siguió, pero se detuvo por su anfitrión, enrollando la espesa cola de sombras alrededor de las piernas de Alucard, donde el vacío en sus ojos estaría mirándola con nostalgia. Ella lo vio moviendo su cola una vez antes de centrar su atención en el vampiro cada vez más agitado.

-¿Por qué no vienes tú aquí?- Ella replicó con elegancia.

-¿Y te alejaras de nuevo si lo hago?- Su actitud cordial y suave implorante tono continuo, pero ella no se dejo llevar por una falsa sensación de seguridad, como él claramente quería que así sea.

-Hipnotizandoa un vampiro con una mentesimplepodría haber funcionado- su demonio se rió cínicamente -pero no en nosotras- Seras suspiro en voz baja, un poco irritada que el trate de ponerla bajo su control con pequeños trucos mentales. -Enséñale quién es la jefa- sugirió.

-Di "por favor" y lo pensare- Ella respondió en el mismo tono meloso y dulce que el había utilizado. La sonrisa de oreja a oreja, pero no coincidió con sus ojos ardientes.

-No supongas que puedes ordenarme- El advirtió en voz baja.

-No trates de sacar ventaja sobre mí- Ella acusó, señalándolo con el dedo. -No creas que no me di cuenta lo que estabas tratando de hacer en ese momento. ¿Es esa la forma de tratar a un igual?- Ellos fruncieron el ceño mutuamente por un largo rato, ninguno de los dos hablo hasta que ella se aclaró la garganta. -Sin trucos, sin poderes, sin nada. Sólo compórtate y se tu mismo, si prometes hacer eso voy a dejar de correr- Por primera vez en su existencia no-muertos, su mirada vaciló y el aparto la mirada. -¿No más trucos?- Ella lo dijo suavemente. El la miro nuevamente y alzo sus brazos, los dedos extendidos como las sombras dispersas alrededor de él desaparecieron en la noche.

-No hay trucos- El estuvo de acuerdo solemnemente. -Desciende, Seras-

-Con gusto- Ella se agacho y se deslizó por la roca, se apoyo en la roca para frenar su descenso. Cuando ella llegó a su lado envolvió sus brazos alrededor de su cuello, y apoyo todo su peso sobre él, confiando en él para mantenerla en equilibrio mientras ella lo sostenía en un fuerte abrazo. Hubo una pausa, luego su mano se apoyo en el espacio entre los omóplatos. -Vamos, Alucard- Ella no lo dijo como una orden o una pregunta, mientras frotaba su mejilla contra su cuello inhalando su aroma cálido.

-¿Ir a donde?- El preguntó, su otra mano en su espalda baja. Fue lo más cerca que había llegado a devolver su afecto, aunque ella no diría que él estaba definitivamente abrazándola. Ella se encogió de hombros y movió la cabeza simultáneamente antes de inclinarse hacia atrás para mirarlo a los ojos. Sus narices se rosaron, pero él no hizo ningún movimiento para darle un beso, con los ojos en busca de ella por algo desconocido.

-A casa, supongo. Yo realmente no quiero hacer el amor en un campo- Su nariz arrugada y ella no pudo evitar la risa que broto de su pecho, sonando casi áspero en ausencia de cualquier otro sonido. -¡¿Qué?!- Ella exclamó, inclinando la cabeza. Ella bajó la voz hasta que fue lo más cercano que podía imaginar a un acento sensual. -¿tú no quieres?- El hiso presión con sus brazos alrededor de ella, y los dedos clavados en su columna vertebral.

-Quiero follarte hasta que mi maestro nos arroje hacia fuera por perturbar su paz- El admitió. -Estoy más que bien con tenerte contra esta roca, pero si tú prefieres una pared en su lugar- El se detuvo cuando ella negó con la cabeza.

-La primera vez en la cama bajo las sábanas, sin prisas, sin gritos ni perturbar la paz de nadie, y no te refieras a eso de esa manera- Ella nombro sus demandas marcando con los dedos. Sus cejas se elevaron de manera constante, pero el no estaba de acuerdo o en desacuerdo. Ella se encogió de hombros otra vez después de un momento. -Lo tomas o lo dejas, después de todo, tu eres el que tiene algo que perder aquí. Puedo estar sin ti por una eternidad- Ella agarro su pelo y jugó distanciamiento. El gruñó con diversión, pero aún no le respondió. Ella lo miraba desde la esquina de su ojo antes de hacer clic en su lengua fingiendo exasperación. -Bien, bien, que no tenemos que estar bajo las sábanas. Puedo hacer concesiones-

-Veo que este es el mejor acuerdo que puedo esperar de un igual- El dijo finalmente. Ella rodeo los ojos.

-El hecho de que somos iguales, no significa que no tenga normas. No voy a perder mi virginidad contra la pared de la habitación-

-Estaba pensando más en la oficina de mi maestro- Ella le golpeó su pecho a la ligera, pero lo suficientemente fuerte para hacer un golpe hueco.

-¡Nunca lo aremos ahí dentro!- Sus ojos se estrecharon mientras el la miraba de reojo.

-Ya veremos….- Él la estrecho contra él y las sombras estalló alrededor de ellos, cubriendo hasta la luna y el pasto de trigo que los rodeo. Ella cerró los ojos mientras su estómago se volteo, no acostumbrada a ser llevada en un paseo en vez de sólo teletransportarse a sí misma. Cuando los abrió de nuevo, se sintió aliviada al ver que el los había llevado a su dormitorio. El la sentó y ella lo empujó suavemente hacia el ataúd, una mano para llegar a su armario de la ropa.

-Ponte cómodo; Voy a prepararme. Espérame aquí- Ella dijo, agarrando una camisa de pijama del cajón sin ni siquiera mirar para ver cuál era. El la observó mientras ella corría al baño, ofreciéndole una última mirada alegre antes de cerrar la puerta. Ella rápidamente empezó a quitarse la ropa, su demonio corrió hacia el espejo. -Ayúdame a verme sexy- Ella le pidio distraídamente mientras se desabotonaba su uniforme.

-Pensé que nunca lo preguntarías- el demonio se deslizo felizmente, los guantes ya quitados de sus manos, la reflexión y los dedos trabajaron en el pelo. -Lávate la cara con una toalla, oh, y cepíllate los dientes- Hubo una pausa. -¿Por qué en la tierra elegiste estacamisa?- Hizo una mueca. -¿Rayas?-

-Son favorecedores- Ella protestó, como si se hubiera destinado a elegir esta camisa exacta de su armario. Ella humedeció la toalla y la pasó rápidamente sobre sí misma, las sombras absorbían la humedad mientras la frotaba en la cara y luego la tiró al tacho. Después se abotono la camisa del pijama, que apenas cubría su bombacha, pero ella suponía que podía ser parte del encanto. -¿Es necesario maquillaje o algo parecido? Me veo muy pálida- Ella dijo dudosamente, moviendo el flequillo para estudiar su cara.

-Muybien, señoritaavestruz; tu cabeza a estado en la arena estas últimas décadas, ¿verdad?- El demonio le reprochó. La piel delos vampiros espálida, máspálidosmejor- Seras se peinaba el pelo en un look despeinado mientras las sombras imitaban los movimientos de su cuerpo, luego se acomodo el cuello de la camisa de dormir. -¡Dientes!- Le recordó, y Seras obediente aprovechó el momento extra para lavarse los dientes. Ella pensó que para su primera vez estaría demasiado nerviosa para moverse, pero en realidad estaba... excitada? -Son las hormonas- explicó su demonio en respuesta a sus pensamientos no expresados.

-Cosas de vampiros. Muy excitante.Date prisa y escupe- se quejó, la boca llena de espuma. -¿Bueno?- Le dijo cuando ella se limpió la boca. -Y... una pose para mí- Seras intentó hacer una pose sexy, pero el demonio se limitó a suspirar y se apretó el puente de su nariz. -No hagas eso delante de él, te lo ruego-

-Lo siento- Seras murmuró, sonrojándose rosa brillante y cruzándose de brazos. -¿Qué hay de esto?- Ella trató de una manera diferente y el demonio la miró antes de asentir en señal de aprobación.

-Hazlo contra el marco de la puerta cuando salgas- Le aconsejó. -Y no te preocupes, porque voy a estar ahí contigo-

-Sé que lo harás- Ella admitió, sintiendo una oleada de emoción en su corazón por el demonio. Le sonrió y se deslizó desde del espejo, dándole un pulgar hacia arriba desde el suelo de baldosas. Ella se lo devolvió y abrió la puerta.

-¿Pues, qué piensas?-


-¿Nervioso?- Deslizó su chaqueta de sus hombros convirtiéndose en sombras, luego se quito sus botas fundiéndose en sombras en el suelo desapareciendo rápidamente. Luego Volvió a sentarse en el ataúd, mirando su reflejo en el espejo de la puerta cerrada del baño.

"Por supuesto que no" El respondió con frialdad. En todo caso, él esta... excitado; tenía derecho a esta noche, después de tratar con la semana pasada de mierda con esta mujer solitaria y su insistencia sobre cómo el debe comportarse. Se lo había ganado, habiendo evitado decapitar su cabeza en un ataque de ira (a pesar de que había estado a punto). Incluso ahora, ella le estaba exigiendo cosas de izquierda a derecha sobre cómo podía llevarla! La escuchó murmurar a su demonio en el baño, su voz demasiada baja para escuchar las palabras específicas.

-Yo diría que lo estás- Su demonio comento casualmente, inclinando su cabeza hacia adelante y mirando fijamente desde los mechones en su rostro. -No te preocupes, labrecha entre los amantes no debería meterse mucho con tu 'puterea de sedere', por así decirlo- Él le enseñó los dientes de fastidio y la criatura se rió, encogiendo un hombro en perfecta indiferencia. -y aunque lo hubiera hecho, dudo un poco que una virgen como ella podría incluso molestarse en quejarse de ello-

Con esas palabras, apretó las manos en sus rodillas. Ya podía sentir su cuerpo bajo el suyo; sería cálido, el primer cuerpo cálido que había tocado en mucho, mucho tiempo. No es el implacable calor de la calidez humano, o el frío glacial de algunos de sus hermanos mal alimentados, sino un cuerpo realmente cálido que iguala su propia. "Como iguales" Ella había dicho. "Como uno"

-Como uno- su demonio admitió con una solemne inclinación de cabeza -Este es el verdadero punto de no retorno-

"¿No crees que ya lo sé?" El le dijo, los labios temblorosos con la idea de decirlo en voz alta las palabras que cruzaron su mente. "No soy tonto"

-Queaun no ha sido determinado- Le replicó en el mismo tono, sus ojos brillaron con irritación. -Dime, príncipe caído, ¿De verdad crees que puedes satisfacer todas sus demandas en la cabeza? Que cualquier reto que ella ponga ante ti es absolutamente nada?-

"¿Qué quieres decir?" El se burló, cruzando los brazos para ocultar los puños cerrados desde la mirada del demonio. Pero no sirvió de nada ocultar algo o una parte de uno mismo. En todo caso, el demonio sólo reflejo su propio puño cerrado en una parodia burlona de su propia, el estudio de las runas en la parte posterior del guante impecable con interés.

Tu le dijo antes que tenía el deseo de persuadir. Es cierto, no es cierto? Era cierto. Por extraño que la sensación era, en ese momento se le había llenado de un ardiente deseo por ella para exigir más de él. Por primera vez en su existencia, que había tenido la sensación de no ser dignos, y tenía la intensa necesidad de hacer lo correcto. Para hacerlo digno de su atención. Ella podría haber pedido nada en el mundo, y él tiene el sueño de antemano y alimentos hasta que estaba a sus pies. Los países han caído en el aumento de su mano delgada, las joyas se han llovido sobre ella y decorado como chispeante rocío de la mañana, cualquier cosa que deseaba que podría haber sido la de ella ...

Sin embargo, ¿qué se pide? El demonio le preguntó. Qué se requiere riqueza, la tierra, los sirvientes? Las cosas que se podía, y lo haría, ella ha dado en el aviso de un momento? No, no es lo suficientemente profunda para su gusto en regalos, me temo. Fue presumido ahora, el establecimiento de la trampa para él, y él podía ver una milla de distancia. Sin embargo ... ¿Qué le ruego de ustedes , Rey Vampiro ?

Para ser mi igual , respondió escuetamente, la mandíbula apretada en su cólera. Feliz ahora? Satisfecho en su respuesta o demonio?

No del todo- el demonio admitió. Se puso de pie, mirando hacia abajo desde el otro lado de la habitación, ya que cruzó sus brazos para imitar la de él. ¿Qué harás si ella suplica que la amas? Para ser dulce y suave todas-las cosas que no son, y nunca será? ¿Qué vas a hacer cuando ella le pregunta por algo que simplemente no puede darle? Se quedó en silencio. Mirarme a los ojos, voivoda. Dé su respuesta, el rey caído.

No sé , gruñó, forzando sus ojos a la reflexión. Su mirada se quedó sin desmayos devolvió la mirada, desafiándolo a enfrentarse a lo que ya sabía ... y, que incluso podría decir, temía.

De todas las cosas que temer en este mundo, el demonio dijo en voz baja, casi en tono de disculpa, que podría ser uno de los más prácticos. Se abrió su boca para hablar de nuevo, pero sus ojos se abrieron y luego se fue, desapareció como el puerta se abrió de golpe. ¡Hey! por supuesto, la hembra en el otro lado de la puerta no pudo escuchar su pronunciación, pero la acción involuntaria todavía estaba allí.

-¿Pues, qué piensas?-

Durante un largo momento, él no podía pensar; que solo pudo mirar en estado de shock al ver delante de él. Se apoyó en el marco de la puerta, con los dedos jugando con el dobladillo de la camisa que oh-tan-broma mostró los mismos bordes de su ropa interior sin dar una visión completa de la tela, las mejillas pelo alborotado, pero no enredarse en conjunto, teñidas de color rosa de timidez, así como (se supone) un lavado feroz en el baño, y sus ojos -luz del lavadero se juega fuera de la luz de la habitación, girando el carmesí profundidades en un mar que remolina del color. Él no respondió, y ella comenzó a inquietarse contra la madera del umbral. "W-bien?" -preguntó de nuevo.

"Perfección", respondió él, extendiendo un brazo en una invitación para que ella venga. "Perfección total". Lo más extraño era que él quería decir, también; no había adulación falsa en su mente. Ella se ruborizó aún más, pero no respondió a sus cumplidos. En cambio, se rellena todo el espacio para abrir la puerta, asomándose y mirando hacia arriba y hacia abajo el pasillo antes de cerrar de nuevo y atornillar la cerradura. "Miedo podríamos ser pedido?" bromeó, no sin amabilidad. Ella le lanzó una mirada severa mientras se fija la cerradura, comprobando que dos veces antes de que finalmente se mueve hacia él.

"Tal vez yo no quería ser interrumpido?" ella ofreció. Él sonrió, asintiendo. "Ahora, bajarse de la cama para que pueda levantar la tapa." Obedeció, elevándose en un movimiento fluido mientras se pulsa el botón y apenas falta el borde del ataúd mientras se elevaba, mostrando la cama debajo. Volvió a sentarse y se unió a él, apoyando una distancia educada distancia. Él gruñó con impaciencia, tirando de ella hacia él e ignorando el chillido ahogado de protesta.

Se refería a la voltea hacia la cama y debajo de él, pero cuando llegó la cabeza al ras con el pecho se detuvo. Ella vaciló, así, como si tratara de percibir sus pensamientos y luego trasladado en silencio en sus brazos hasta su abrazo se hizo más de un abrazo. Su demonio ronroneó feliz del espejo, pero eso no era más que el ruido blanco en el fondo de su mente. Sus brazos se apretaron a su alrededor, sorprendido por la extraña sensación de agitación profunda dentro de él. Finalmente , suspiró, disfrutando de la suave calidez de sus curvas se apretó contra él. Por último. Todo lo que había luchado, justo en sus manos, los verdaderos despojos de la guerra , maduro para él para disfrutar.

El no podía esperar para empezar.


Nota del autor Jubali : Por lo tanto, yo tenía originalmente este capítulo seria el final de todo, pero iba a ser largo para un capítulo en comparación con los demás. Para ser breves, lo corté al medio. Espero que hayan disfrutado esta parte, y sintonice el próximo año para el final de verdad! (Bueno, tal vez no el año que viene, por ejemplo, pero aún: incluso no sé cuando estoy a punto de publicar algo).