Ultimátum
Otra vez, Mai. Una vez más lo has ayudado a escapar. ¿Es que acaso no te cansas de proteger a ese patético intento de saiyajin? ¿Qué tiene él que lo cuidas tanto? ¿Qué tiene él que arriesgas tu vida una y mil veces por él?
Mírame, Mai... ¿Qué? ¿Ya no me temes? ¡Estuve a punto de matarte!... Al verte en sus brazos, tu cuerpo inerte después de recibir mi ataque... ¿Cómo es que no moriste? ¡¿Cómo es que no te maté?! ¿Acaso eres inmortal? ¡Bah! ¡Tonterías! Me río sólo de haber pensado en ese cuestionamiento tan estúpido, pues no eres más que una simple humana, ¡Una simple mortal!
Te he dado la oportunidad de ser mía, mi Diosa, de regir en el nuevo mundo sin mortales que lo arruinen, y una y otra vez te has reusado; y una y otra vez vuelves a él... ¡¿Qué diablos tiene él?! ¡Ni siquiera puede protegerte... ¡No! ¡Tú eres quien lo protege a él! ¿Por qué, Mai?
Y otra vez, te arriesgas y lo salvas, lo alejas de mi alcance para que viva pero... tuviste la oportunidad de escapar a su lado, huir de mí y olvidarte de este mundo donde traeré la paz en tanto aniquile a los últimos humanos que tanto proteges... Y te quedaste, ¿Por qué, Mai? ¿Por qué no te fuiste con tu patético intento de saiyajin? O... ¿O es que acaso te quedaste... Mai, te quedaste por mí? ¿Por fin aceptarás ser mi reina? ¿Mi Diosa?
Aprovecho ahora que Zamasu está en sus propios asuntos y... ¿Dónde demonios te escondes, Mai? De un modo o de otro, pero te haré salir de tu ratonera, sé cuál es tu debilidad: Tratar de salvar a tantos como puedas de su destino, de mí... ¡Y ha funcionado! Sólo era necesario que esa mocosa de cabello negro saliera de... De donde sea que estén escondidos. La seguiste, ¡Lo sabía! Y como siempre, te has interpuesto tú para darle a ella oportunidad de correr, aunque siendo fríos, ¿Si te das cuenta que sólo has comprado unos pocos minutos de vida para esa mocosa? Eso es lo menos importante.
¡Ese miedo en tus ojos! Me encanta verte retroceder mientras me miras así, esa mezcla de terror mezclado con ese coraje tan extraño que tienes —Nos volvemos a ver, Mai—
La joven de cabellos negros retrocedía lentamente, gritando al perder el equilibrio cuando se acabó la acera de aquella calle en ruinas donde se encontraban. Esperaba sentir el impacto contra el asfalto y posterior, ahora sí, su muerte... y no, al contrario, sintió los brazos de su enemigo alrededor de su cintura —Suéltame— dijo con voz débil y casi en susurro, presa del miedo y el odio que aquel sujeto le inspiraba.
—¿De verdad quieres que te deje caer? ¿No has recibido ya muchos golpes últimamente?—
Mai sentía que todo su cuerpo temblaba al saberse cerca de la muerte, a merced total de aquel terrible ser que había logrado derrotar a los guerreros más poderosos del universo. Hasta ahora había tenido suerte, pero la suerte siempre puede cambiar, incluso acabarse.
Tan frágil, tan vulnerable. Tu pequeño cuerpo entre mis brazos, frágil como el de cualquier mortal... Mai, quisiera asesinarte en este momento, ¿Cómo es que has podido escapar de mí en todo este tiempo? ¿Qué haces? ¿Dónde te ocultas?
Black retrocedió un paso para que Mai pudiera equilibrarse, retirando sus manos de la cintura de ella —¿Has pensado sobre mi propuesta?—
Después del susto de hace unos momentos, Mai ahora sólo podía sentir repulsión ¿Era enserio? —¿Sigues con esa idea? Ya te dí mi respuesta hace tiempo, ¡Jamás! ¡Nunca seré tu reina!—
El rostro de Black se tornó inexpesivo, dando paso a una sonrisa extraña, podría decirse sádica —¡¿No ves que yo traeré paz a este mundo que tanto proteges?! ¡¿Acaso no viste que he alcanzado la máxima belleza?! ¡Todo cuanto ves a tu alrededor volverá a su belleza original! Sin la destrucción a la que lo han sometido los humanos ¿Acaso no quieres ver eso, Mai?— ¡Otra vez retrocedes! ¡¿Cuál es tu maldito problema, Mai?! Te ofrezco la oportunidad de tu vida y tú... ¡Oh! Esa mocosa, conque la muy tonta sólo se escondió, pero sigue aquí... ¿Serías mía para salvarla a ella?
Mai volteó a su derecha al ver la mano de Black extendida en esa dirección, aterrada, observaba a aquella pequeña que en el subterráneo le había dado aquel pañuelo cuando estuvo a punto de quebrase al contarle a Trunks cómo ahora sólo quedaban esos pocos humanos en el mundo. Más fue su temor cuando la mano de Black comenzó a brillar —¡Espera!— Sintió los ojos de él como un par de témpanos de hielo ante ella, aguardando por lo que pudiera brotar de sus labios —¡Déjala ir! Yo...— parpadeó, haría lo que fuera por proteger a los sobrevivientes que quedaban, lo que fuera —¡Acepto! Pero déjala ir—
La mano de Black dejó de brillar, y su sonrisa sádica tuvo un destello de triunfo —Está bien, la dejaré vivir un poco más— rodeó nuevamente la cintura de Mai con sus brazos, quien inmediatamente puso los suyos en el pecho de Black para frenar un poco la cercanía entre ambos —Al menos entraste en razón— acercó su rostro al de Mai quien sólo temblaba de miedo y repulsión al verse en esa situación, y sin embargo llevó sus labios al oído derecho de la joven —Mi diosa—
Mai volteó a donde estaba la niña —¡Corre! ¡Vete de aquí! ¡Ahora!—
La niña se quedó paralizada un momento, pero al ver la mirada determinada de Mai entristeció, pues en su mente infantil lo tomó como un regaño, como si su presencia molestara a Mai. ¡Qué equivocados pueden estar los niños! Y a veces como adultos, muchas veces les damos un mensaje sin pensar en cómo puede impactarles el hacer un gesto que es lejano a lo que en verdad queremos transmitirles. La pequeña corrió tan rápido como sus pequeñas piernas se lo permitían, hasta perderse del alcance de los adultos.
Black sólo observaba a la niña alejarse —Me encargaré de ella después, junto con los que quedan—
—¡No!— Gritó Mai, a este punto todo podía pasar y ya nada importaba, sólo tratar de salvar lo poco que quedaba de su mundo —Soy tu diosa ahora ¿No? Pues como tal te pido, ¡Te imploro! Perdona la vida de los humanos que aún sobreviven y yo...— no podía decirlo, le era imposible pronunciarlo, pero si era el precio a pagar por la vida de los demás, valía la pena, eran centavos a cambio de millones —...yo seré tuya, por completo—
Black la miró, primero con sorpresa, después con su expresión de victoria, había vencido —ya eres mía entonces, Mai— susurró en el oído de ella.
Mai tragó saliva cuando las manos de él subieron de su cintura hacia su espalda acercándola aún más al cuerpo del ser más terrible del universo. Su respiración comenzó a acelerarse cuando vio cómo él comenzaba a acercar su rostro al de ella, era como si todo pasara en una tortuosa cámara lenta.
¡Maldita seas Mai! Tú y tus malditos trucos ¡Te has burlado de mí por última vez! Debí saberlo, ¡Debí saber que tendrías esos gases y esas luces incandescentes contigo! ¡Maldita humana! ¡Te di la oportunidad de tu vida no una, sino dos veces! Y tú... Y tú... ¡Sólo te has burlado de mí! ¡Disfruta tus últimos momentos, Mai! Esta fue mi oferta final porque la próxima vez que te vea, volveré a tener tu cuerpo entre mis brazos, pero esta vez, ¡Será tu cadáver!
F I N
¡OMG! Se los juro que ni sé de dónde me salió inspiración para este nuevo shot! Bueno, veía el capítulo 57 en vivo desde Japón, y aunque Mai y Black ni se ven en todo el episodio... no sé, fue bien raro cómo me dio ese rush inspirador!
Dedicado a Macky que yo sé que mucho pedías una segunda parte! ¡Mua!
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Espero les haya gustado y nos leemos/vemos pronto, Ciao! ¿Reviews?
