Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son obra de Masashi Kishimoto, la historia si es de mi propiedad.
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Capitulo VI
- Relatos -
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Hinata estaba encogida en la silla de aquella cafetería con la mirada de sus tres amigos sobre ella. Quería llorar, pero no delante de ellos ¿Por qué kenji se abría puesto así? Y después de todo lo que habían hecho hace unos minutos ella pensaba que las cosas cambiarían. Después de que Kenji se había ido decidieron sentarse con ella y pedir algo para tomar y poder hablar tranquilamente.
—Vamos Hinata…no te pongas triste—susurra Sakura mirando a su amiga. La peli-azul suspira tristemente.
—Crei que Kenji estaba comenzando a verme como su hermana. El siempre me trata de esa forma, pero hace unos días el..Estaba cambiado. Es la primera vez que salimos a pasear y pasar tiempos juntos, pero creo que me equivoque—Susurro la chica encogiéndose en su asiento ante la mirada atenta de Sasuke, Sakura y Naruto.
—No le hagas caso Hinata. Estoy seguro que pronto te vera como una hermana. Solo ten paciencia—Dijo el rubio recostando su mano en la mano para luego agarrar un pedazo de su pastel y llevárselo a la boca.
—Eso espero—respondió aun con la cabeza baja mirando su tarta de chocolates con relleno de crema chantillí y trozos de fresas. Agarro un pedazo y se lo llevo a la boca disfrutando de su sabor.
—Oye Hina…te ¿gustaría hablar sobre lo que sucedió ayer? —dijo Sakura mirándola para luego sonreírle dulcemente cuando la chica dirigió su mirada hacia ella.
—Sabemos que tienes muchas preguntas y creo que seriamos los indicados para explicarte la situación—explico el azabache cruzado de brazos mirando a la chica-.
—Yo…. La verdad es que estoy muy confundida. Logre entender algunas cosas y en cierta parte me siento confundida. Hay tantos porque en mi mente. ¿Por qué mi madre se fue? O ¿Por qué me buscan esas cosas?. Me siento…aterrada yo, en verdad no quisiera verme involucrada en cosas que pongan en riesgo mi vida...—dijo la chica bajando un poco la mirada para luego apretar sus manos hasta volverlas puños—También, me siento como triste porque..Nana…Ella…no puedo odiarla, simplemente no puedo—termino de decir para luego sentir como las lagrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.
Cerro sus ojos fuertemente tratando de calmar el dolor de su corazón, se sentía fatal y tenía tantas preguntas pero a la vez sentía miedo de saberlo. Abrió los ojos sorprendida al sentir algo cálido tomar su mano y apretarla. Miro a Naruto sorprendida el cual solo le sonreía de oreja en oreja.
—Tranquila Hinata, yo te protegeré y nada te pasara ¡es una promesa-dattebayo!—Exclamo el rubio para señalarse con el pulgar mientras sonreía.
—Naruto…kun—susurro sorprendida. Esa sonrisa, era brillante y muy hermosa, por un momento se sintió segura y seguramente así seria. Le dedico una sonrisa cálida al rubio para luego asentir con la cabeza y limpiar sus lágrimas con su mano con un leve sonrojo en sus mejillas.
Sakura sonreía mirando la escena. Ella sabía que en el fondo de Hinata la muchacha sentía cierto afecto hacia su amigo y por eso ella misma se encararía de juntarlos. Como se llamaba Sakura Haruno hija de Afrodita.
—Bien Hinata. Primero que nada, debo explicarte como los dioses conocieron a nuestros padres. Veras, los dioses son los protectores de los humanos, ellos poseen cuerpo humanos normales solo que ellos son inmortales ya que son bendecidos con las plegarias de las personas y sobre todo de la naturaleza. Ellos viven entre nosotros, cada dios tiene cierto tiempo de vigencia para estar en la tierra. El tiempo máximo es de 3 meses, vuelven al Olimpo por 2 meses y después de cumplir ese tiempo vuelven nuevamente al mundo de Humanos y así sucesivamente.—Explicaba la chica tomando un poco de su café
— ¿Los dioses no se fortalecían ni tenían sus poderes con las plegarias de los humanos?—pregunta la oji-perla mirando a Sakura.
—No, solo son mitos, a decir verdad los humanos no solo inventaron eso de que los dioses se fortalecían con las plegarias de las personas, si no que la apariencia de algunos dioses en algunas pinturas así como los nombres entre otros tipos de cosas que ves en los libros o encuentras en la internet. A Zeus no le molesta que las personas crean ese tipo de cosas, ya que no nos afecta en nada y eso nos mantiene al margen. Después de todo, los dioses así no podrían ser reconocidos y la tarea de ellos sería mucho más fácil porque no tendrían que estar todo el tiempo ocultándose. —explica mirando a la chica.
—Pero…Saku-chan ¿Por qué les permiten a los dioses tener hijos con humanos?
—Bueno…—Sakura muerde su labio inferior y mira su café por un momento sin saber que decir.
—Está prohibido—dice tomando de su té helado.
— ¿eh? ¿Prohibido?—susurro la peli-azul.
—Los dioses tienen prohibido tener hijos con mortales. Es una regla que no podía ser violada. De ser así, tu castigo es ser desterrado del Olimpo y vivir como un humano cualquiera. Cuando los dioses eran enviados a la tierra para proteger a los humanos ellos no podían evitar enamorarse o simplemente saciar sus deseos con algún mortal del sexo opuesto. Muchos dioses tuvieron a sus hijos ocultos de Zeus. Fueron pocos los que tuvieron hijos—termina de decir el azabache.
—Pero...si son desterrados ¿Por qué mi madre está en el Olimpo? Además…si ella es Artemisa ella era...Virgen?
—Recuerda lo que te dije Hina. Los humanos inventaron todas esas cosas. No creas lo que te dice esos libros o la internet—Sakura sonríe divertida al ver como Hinata se sonrojada levemente.
—Cuando la oscuridad volvió al corazón de las personas Zeus necesitaba ayuda para combatir esos males. Así que llamo a todos sus Dioses para que regresaran al Olimpo. Pues era más peligroso que estuvieran junto a los mortales. Por eso hay tantos secuestros, suicidios y las personas que asesinan a otra. Porque sus corazones se llenan de oscuridad, y todo por culpa de esas cosas…. —Explico Naruto apretando un poco la mano de Hinata.
—Esas cosas…te refieres a ¿esos mounstros que nos atacaron en el parque de diversiones?—susurra la oji-perla
—Sí, son almas en pena. Nosotros le llamamos Dybbuk o Nugle Cuando un humano despierta mucha maldad en su corazón este termina por convertirse en esas cosas horripilantes que no son visibles a la vista de los humanos. Solo los dioses podemos verlos. Esas cosas son capaces de hacer que una persona sea consumida por la oscuridad para que se convierta en uno de ellos. Son peores que las plagas—dice Sasuke
—Por eso los dioses venían con los mortales, para acabar con los Dybbuk. Cuando un Humano tiene oscuridad en su corazón es muy peligroso algunos de los dioses volverlos a la normalidad, porque podríamos morir se lleva acabo mucha energía y poder espiritual. Estas criaturas no son visibles al ojo humano—Sakura suspira para proseguir— Hinata…nosotros los semi-dioses corríamos peligro estando aquí. Pero el simple hecho de tener una mitad humana. Y más si éramos unos simples niños no podíamos defendernos solos y a pesar de que Zeus quería que los dioses se quedaran para protegernos más difícil seria rastrearnos. Así que nuestros padres no querían arriesgarnos así que prefieren ocultarnos hasta que tuviéramos la edad suficiente para defendernos.
Hinata baja la cabeza al escuchar a Sakura. ¿Por eso su madre se había ido? Ella muerde su labio con fuerza. Ahora con más razón quería ver a la mujer que le dio la vida, quería abrazarla, decirle lo mucho que la había extrañado y darle las gracias por haberla protegido, porque si, ella se había ido solamente para protegerla a ella.
—Kurenai-sensei es amiga de tu madre, ella le ayudo mucho mientras artemisa cumplía su labor aquí con los humanos. No soy alguien para relatarte la historia de tu madre y tu nana. Pero creo que deberías hablar con ella—Explico Naruto mirándola
—Yo, no estoy molesta. Solo quería darme mi tiempo para asimilar todo y digerirlo porque… es difícil. 16 años pensando ¿qué he hecho mal para que mi madre se fuera y me dejara… viviendo con un hombre que me trata mal y que a la final no es mi padre?—La chica suspira y contiene las lagrimas, no lloraría, no mas, ella debía ser fuerte.
—Todos vivimos situaciones difíciles…—susurro Sakura recordando como la trataban en aquel orfanato. Los golpes y los gritos aun atormentaban su noche y no la dejaban dormir, por suerte tenia a Sasuke, el cual la hacía sentir segura y la noche no era tan fría ni triste. Después de todo ambos se habían conocido en el mismo orfanato. Sasuke había sido transferido a ese orfanato porque el antiguo donde él estaba había ido a la quiebra por las deudas y no podían dejar a esos niños a su suerte. Con el tiempo se hicieron muy buenos amigos y para su mayor sorpresa un día fueron atacados por una de esas cosas llamadas Nugles. Por suerte,la madre de Sakura llego a tiempo y los salvo.
Sakura recordó ese día como el mejor de todos. Había conocido a su madre y a la vez le había explicado porque la había dejado en aquel orfanato además de que ella y Sasuke se enteraron que eran semi-dioses. Y desde entonces entrenan juntos, cuando fueron adoptados ambos se mantuvieron en contacto y fueron inscritos en la misma secundaria. Allí conocieron a Naruto y desde entonces habían sido los mejores amigos.
—A pesar de todos los golpes seguimos aquí Hinata, y estamos dispuestos a enfrentarnos al mal solo para que nuestros padres puedan venir a visitarnos o vivir con nosotros. Además de que tenemos que salvar a los humanos. Somos Semi-dioses y por lo tanto nosotros también nos veremos afectados. Tu eres importante en esta lucha—explica Naruto mirándola fijamente.
Hinata se muerde el labio inferior nerviosa y luego mira a sus amigos. Ella asiente con determinación.
—Sí, y por lo tanto ayudare en lo que pueda. Yo… ¿tendré que entrenar no es así? —Pregunta la oji-perla mirando a Sakura un poco nerviosa y esta sonríe para luego asentirle.
—No te preocupes Hinata, te volveras mas fuerte ¡oh mi! Que tarde es. Tenía que reunirme con mi madre hace 20 minutos. Vamos Sasuke-kun—Dice Sakura levantándose de la mesa para salir de la cafetería junto a Sasuke no si antes despedirse de Naruto y Hinata.
—Sakura… ¿se encontrara con su madre?—pregunta Hinata mirando la puerta por donde salieron ambos chicos.
—Afrodita trae los recados de Zeus al parecer tiene algo que decirnos—explica con aburrimiento el rubio.
Naruto mira a Hinata o mejor dicho su cabello. Se veía suave y sentía unas ganas incontrolables de tocarlo. Meneo un poco la cabeza quitando esos pensamientos y luego le surgió una pregunta.
—Quieres ver a tu madre no es así—afirma el . Hinata lo voltea a ver pasmada y sorprendida. Luego baja la cabeza y se encoge de hombros.
—Tengo muchos años que no la veo…ya ni recuerdo su rostro. Lo único que recuerdo de ella es su cabello y lo único que me queda de ella es este collar—susurra tomando el dije con su mano.
—Ya veo… yo conocí a mi padre hace unos años atrás. Después de que conocí a Sakura y a Sasuke. La verdad es, que apenas lo vi lo golpee por haberme dejado solo. Llore como un marica según dice Sasuke pero, aun así me sentí feliz de verlo. Me imagino cuando emocionada estas por verla otra vez. —Dice Naruto terminándose el café y el pastel.
Hinata comienza a comer de nuevo su pastel de chocolate. Quería verla, haría su mejor esfuerzo por volver a ver a su mama. Pero primero tenía que ir a casa de su nana y arreglar las cosas, ella después de todo era la que la había cuidado y a la que consideraba una madre. No podía enojarse con ella, tenía que disculparse por haberle dicho que era una mentirosa y desmentir eso de que la odiaba. Porque ella Hinata Toriyama jamás podría odiar a Kurenai, su segunda madre.
—¿Quieres ir a casa de Kurenai? Deberías aprovechar este momento que estas fresca con lo que te acabamos de contar para que escuches la versión de Kurenai. Porque si te lo explica en la escuela será más problemático—dice levantándose de la mesa y le extiende la mano a Hinata, esta lo miraba sorprendida y acepto la mano del chico sonrojándose.
—Que ternura, te sonrojaste — dice divertido.
—C-Cállate—dice desviando la mirada y luego se deja jalar por el rubio.
—Antes de ir a casa de Kurenai, quisiera hablar contigo. No podía hacerlo estando Sasuke-teme y Sakura allí.
—¿Ha-hablar conmigo?—ella solo inclina la cabeza confundida y se deja jalar.
Ambos jóvenes salen de la cafetería y el centro comercial no sin antes pagar la cuenta que les correspondía. Tomaron un bus que iba hacia el vecindario de Kurenai, pero se bajaron unas cuadras antes. Hinata confundida solo se dejaba guiar por el chico que aun jalaba su mano y la guiaba. La pareja llega a un pequeño parque, estaba solo, Hinata recuerda ese parque a la perfección, ella solía ir a allí con su madre de vez en cuando. También iba con Kurenai ya que quedaba cerca de su casa. En aquel tiempo jugaba sola ya que su padre no dejaba a kenji ir con ellas ya que tenia clases de piano por las tardes y Akari nació 1 año después de que su madre se fuera, los tres eran hijas de diferentes mujeres y por cosa del destino o por cosa del carácter de su "padre" todas su esposas acababan dejándolo, Hinata le había contando desde que se fue su madre alrededor de 5 novias, de las cuales solo se caso con 2, la madre de Akari que después de que ella naciera se casaran, pero el matrimonio no funciono y de divorciaron 2 años después.
Akari pasaba las vacaciones con su madre, aunque su "hermana" no quería admitirlo cuando su madre pasaba por ella se le iluminaban los ojos y hasta podría jurar que se sonrojaba. La madre de Akari era modelo profesional, y vivía en Paris, a veces recibía mensajes de la madre de Akari cuando estaba en sus ratos libres o día de descanso de su trabajo, se contactaba para preguntarle cómo estaba, cosa que agradecía la chica ya que los años que esa mujer estuvo viviendo con ella se hizo su amiga y también de Kurenai, pues las 4 siempre salían de compras. En aquel tiempo estar con Akari era más divertido porque era solo una niña y no conocía el significado de "frialdad" y "muéstrate al margen de tu apellido" cosas que su padre le había metido en la cabeza.
Luego de 2 años, su "padre" tuvo otra novia, se casaron, pero desgraciadamente la mujer solo quería a su padre por el dinero así que robo joyas, un auto y se escapo con su amante. Para mala suerte de la mujer, su "padre" tenía contactos y fue localizada rápidamente. Desde entonces está en la cárcel, todo eso paso en 2 años. Cuando tenía 11, su padre tuvo otra novia. Y así sucesivamente hasta estar con la tiene actualmente, una mujer totalmente plástica de la cabeza a los pies, cabello tintado de rubio, operación en su trasero, tetas, labios, pómulos, botox entre otras. En fin, la mujer era bonita pero gracias a las operaciones y maquillaje.
—Naruto-kun… ¿Qué hacemos aquí?—La chica voltea a verlo y el solo sonríe.
—Cuando niño iba mucho al parque con mi madre… desde entonces me gustan mucho. Especialmente los columpios, cuando tengo un problema y quiero pensar voy a un parque. Sé que quieres aclarar tus ideas antes de hablar con tu nana. Asi que… ¿Qué mejor que este lugar? —dice divertido y camina a los columpios seguido de la chica.
Ambos se sientan en los columpios en silencio, disfrutando de la compañía del otro. Naruto comienza a mecerse y Hinata Hace lo mismo, el chico la mira y sonríe haciéndola sonrojar pero regresándole la sonrisa.
—En verdad te pareces mucho a tu madre— La peli-azul deja de mecerse y lo mira sorprendida.
—¿Co...Conoces a mi madre?—
—Si, a decir verdad, podrías conocerla pronto, pues todos los Dioses están en el Olimpo—Dice el rubio aun meciéndose en el columpio.
Hinata mira a Naruto aun sorprendida ¿la conocería pronto? Una leve sonrisa apareció en sus labios, estaba feliz, por fin después de tantos años iba a verla. No recordaba como era su madre pero se sentía contenta por saber que era igual a ella.
—Sabes Hinata…comprendo cómo te sientes. Cuando tenía 10 años me entere que mis padres me había dejado al cuidado de mi padrino, estuve 10 años creyendo que mis padres habían muerto en un accidente automovilístico y que a raíz de eso mi abuelo se hizo cargo de mi. Pero resulto ser que mis padres no tuvieron otra opción que dejarme al cuidado de mi supuesto abuela que resulto ser mi padrino, un hombre común y corriente. Mi padre y él se conocieron en un bar y se hicieron muy amigos— El chico seguía meciéndose mientras miraba en un punto del parque— yo también viví engañado por 10 años, pero aun así, a mi corta edad pensé mucho también me dolió al saber que toda mi vida era una mentira y culpaba a mis padres por ello. Pero…me di cuenta que no era así, ellos solo trataban de protegerme y pude entender que a ellos les dolía mas abandonarme y ver desde a lo lejos como yo crecía feliz y sin que ellos pudieran estar hay—El rubio se detuvo y voltio a ver a Hinata
La peli-azul miraba el suelo con una lágrima corriendo su mejilla. Naruto la entendía, esos eran los mismos pensamientos que surcaban su mente cuanto se entero de la verdad, culpaba a su madre por abandonarla, a su nana por no haberle dicho nada. Se había sentido destrozada y engañada. Pero aun asi, quería ver a su madre y ver a su nana, no podía enojarse y tampoco tenerles rencor, simplemente no podía ni quería. Sintio unos brazos rodearla y un olor varonil y embriagador lleno sus fosas nasales ¡Naruto la estaba abrazando!. La joven sintió la sangre llegar a su rostro al sentir los musculosos brazos de Naruto rodearla en un abrazo y las respiración en su cuello la hizo sobresaltarse. Después correspondió al abrazo y cerro sus ojos dejándose llevar por la sensación que sentía en el estomago, eran como miles de mariposas revoloteando en el. Menos mal que estaba sentada en el columpio porque de no ser así, se hubiera caído pues sentía sus piernas temblar.
El abrazo de Naruto logro despejar sus pensamientos y se sentía muy bien en sus brazos. ¿Por qué el chico la hacía sentir así? Era la primera vez que un chico la abrazaba. Pues gracias a su timidez no tenía la iniciativa de tener amigos hombres a pesar de tener a su "padre" y a Kenji estos dos jamás la habían llegado a abrazar o dar palabras de aliento.
Naruto se separo y luego con su dedo pulgar e índice tomo el mentón de la chica y lo obligo a verlo. Le dedico una sonrisa de oreja en oreja. Hinata podía jurar que su corazón se le iba a salir del pecho y que el rubio llegaría a escuchar los desenfrenados latidos del mismo.
—Kurenai-sensei estará feliz de verte. Vamos—Dice el rubio agarrando la mano de la chica
Ambos caminaron en silencio disfrutando la compañía del otro sintiendo la calidez en sus manos al estar juntas disfrutando el contacto. Naruto debía afrontar que sentía nervioso, después de todo había sentido un impulso en abrazarla cuando se dio cuenta que iba a comenzar a llorar, luego se sintió muy nervioso y solo pudo separarse y sonreírle para luego seguir a la casa de Kurenai. No sabían que decir después de aquel abrazo que fue un poco extraño para ambos.
Llegaron a casa de Kurenai, Naruto fue el primero en tocar el timbre. Hinata se sentía nerviosa y comenzó a morderse el labio inferior con fuerza y cerro sus ojos fuertemente para luego tomar una bocanada de aire y soltarla para calmar los nervios. Debía calmarse, no podía echarse para atrás por más que quisiera. Escucharon a la mujer gritar un "voy" escuchando como bajaba las escaleras rápidamente para abrir la puerta.
Al principio tenía una leve sonrisa que al ver a las dos personas frente a su puerta, cambio rápidamente por una de gran sorpresa más que todo por el a la peli-azul en su puerta.
—Hinata..—susurro la mujer mirando a la chica sorprendida.
—Nana—susurro la chica con la voz un poco quebrada y luego de un impulso se lanzo hacia la mujer y la abrazo ocultando su rostro en el pecho de la mujer.
Kurenai aun pasmada por lo que acaba de suceder mantuvo sus brazos al aire y sintió su camisa mojarse levemente. Correspondió al abrazo y acaricio los cabellos azulados de las chica con una sonrisa mientras sentía las lagrimas deslizarse por sus mejillas. Su niña la que crio como si fuera su propia hija la estaba abrazando y eso quería decir que no la odiaba.
Naruto miraba todo con una sonrisa, se sentía feliz por ambas mujeres.
Al cabo de unos minutos Hinata y Kurenai entraron a la casa junto a Naruto para poder hablar más a gusto. Kurenai acepto contarle a Hinata todo lo que sabía de su madre, ya estaba en edad suficiente para saber cómo habían pasado los acontecimientos.
—Tomen, están recién sacadas del horno—Dijo Kurenai colocando un plato con galletas de avena y chispas de chocolate.
—Gracias Kurenai-sensei—respondió el rubio tomando una galleta para llevársela a la boca y luego tomar un poco de su café con leche.
—Muchas gracias nana, amo tus galletas—dijo la oji-perla sonriéndole a su nana tomando una galleta y saborearla con una sonrisa.
—Hinata, espero me perdones por ocultarte la verdad durante estos años, quise contarte todo. Pero tu madre se comunico conmigo cuando tú tenías solo 12 años y me dijo que no te dijera absolutamente a menos de que cumplieras 16 años.
—Nana… ¿sabes porque mi madre te pidió eso?
—Sí, ella me explico que la oscuridad estaba cobrando mucha fuerza y estaba propagándose de manera alarmante en nuestro mundo. Además, no fue solamente por eso, Zeus quería que te mantuvieras oculta, eras muy joven todavía y si te enterabas de la verdad posiblemente sería más fácil que los Dybbuk no te encontrarían. Hinata, tu madre y tú tienen en su poder a la luna, por eso el color de tus ojos. La luna le brinda poder a ti y a tu madre.
—La luna—susurro la oji-perla llevando una mano inconscientemente a su collar.
—Si, por eso el collar, Tu madre le puso un tipo de encantamiento al colgante. Por eso tu cabello era de otro color. Cuando tú naciste, tu madre oculto tu color de ojos y cabello. Para que ese camuflaje perdurara te dio el colgante. Pero lastimosamente el encantamiento iba a desaparecer con el tiempo. A los 2 años volviste a tener tu color de ojos color perla.
—Nana… ¿Dónde está mi madre?
—En el Olimpo…junto a tus dos hermanos, Neji y Hanabi—la mujer tomo la mano de la chica por lanzar literalmente otra bomba en la cara de la chica dejándola shockeada.
Hinata no podía creerlo ¿dos hermanos? Eso quería decir…que eran hermanos de sangre. Apretó la mano de su nana dedicándole una sonrisa comprensiva. Kurenai regreso la sonrisa mas aliviada ya que se daba cuenta que su niña estaba tomando todo mejor de lo que ella pensaba, Naruto estaba atento a la conversación masticando con sumo silencio las galletas hechas por kurenai sin intenciones de intervenir en la conversación.
— ¿Quién es mi padre?
—Tu padre era un hombre muy trabajador Hinata, a decir verdad, tú eres la segunda hija que Hitomi tiene con tu padre. El se llamaba Hiashi, trabajaba en el restaurante de su familia de lunes a lunes con un horario muy apretado. El e Hitomi se conocieron una noche cerca del restaurante. Tu madre había salido mal herida después de haber peleado contra un dybbuk, tu padre la llevo a su casa y la atendió, desde ese día se enamoraron. Hitomi le conto todo a Hiashi. Ella tenía miedo por su reacción y no lo culpaba pero se sorprendió cuando él le dijo que no le importaba y que la amaba. Cuando nació Neji todo fue felicidad, tu padre se encargaba de Neji e Hitomi los visitaba y salía con ellos en secreto.
—Ya veo…era porque los dioses tiene prohibido tener hijos con mortales—susurro.
—Exacto, cuando Neji tenía 2 años, tu madre salió embarazada nuevamente y esta vez fue de ti. Hinata…tú no recuerdas a tu madre ni a tu madre porque te borraron la memoria. Tú lograste convivir con tu padre durante un tiempo.
— ¿Qué? Eso quiere decir…—susurro la peli-azulada.
—Sí, cuando tú cumpliste 4 años, un dybbuk ataco a tu padre y lo convirtió en uno ellos. Tu madre para quitarle ese sufrimiento acabo con él con sus propias manos. Sé que es duro pero…
—No…Mama hizo lo que tenía que hacer...mi padre seguramente sufría…—susurro bajando un poco la cabeza, tomo un poco de aire y lo saco por la boca para calmarse y aguantar las lagrimas nuevamente.
—Tu madre fue descubierta por Zeus, y tuvo que dejarlos a los tres con familias distintas, una orden del mismo Zeus. Conoció al hombre que pensabas que era tu padre, y te dejo a su cuidado borrándote la memoria en el proceso. A Neji lo dejo en un orfanato y a Hanabi en la puerta de una pareja que tenían deseos de tener hijos y por situaciones del destino no lo lograban. Yo le insistí en que podían quedarme con uno de ustedes pero ella no quería causarme problemas así que me pidió que los cuidara desde lejos. Y eso hice, tu madre me pidió no dejara que se conocieran. Hanabi y Neji se enteraron hace 1 año que eran semi-dioses y ya se encuentran con tu madre. Faltas tú, debes comenzar tu entrenamiento junto a tus hermanos Hinata. —dijo seriamente la mujer de ojos rojos.
Hinata la miro sorprendida. Entonces, por eso no recordaba el rostro de su madre ni de varias etapas de su niñez ¡le habían borrado la memoria! Ahora todo tenía sentido. Se sentía feliz y a la vez triste, su familia había sido separada de la peor manera. No podía culpar a su madre por abandonarlos, eran órdenes de Zeus y ella no podía echarse para atrás, después de todo también tenía que protegerlos. En cierta parte le agradecía a Kurenai por cuidar de ella durante tantos años. Se puso de rodillas frente a su nana y luego coloca su cabeza en su regazo y la abrazo de la cintura, sintió como la mujer acariciaba su cabello como siempre hacia cuando ella era una niña. Cerró los ojos dejándose llevar por las acaricias, como la relajaban.
—Gracias por todo…nana—susurro para luego sonreír aun dejándose hacer.
—Hinata, tienes que saber que el mundo depende de ti y de los demás semi-dioses. Tienes que entrenar y volverte más fuerte. Liberar ese poder que está dentro de ti y usarlo para vencer a la oscuridad—dijo la mujer seriamente tomando con ambas manos el rostro de la chica y mirarla fijamente. Hinata solo asintió decidida y con rostro serio.
—Lo hare, me hare mucho más fuerte. Por mi madre, mi padre por ti y por el sacrificio que hicieron para que estemos aun con vida. No los defraudare nana—dijo la chica decidida para recibir un abrazo de la mujer.
—Así se habla mi niña. Eres igual a tu madre, fuerte, bondadosa, hermosa y sobre todo tienes un gran corazón. Sé que lo lograras—hundió su nariz con el dedo índice haciéndola reír.
—Bueno Hinata, creo que es hora de llevarte a casa. No es buena idea andar de noche. Lo dyabbuk atacan frecuentemente por las noches—Dijo el rubio levantándose de la silla con las piernas un poco entumecidas.
Kurenai le dio la razón al rubio y caminaron a la entrada de la casa. Hinata se despidió de su nana con un abrazo que fue correspondido, Naruto también se despidió de Kurenai y esta le sonrió en agradecimiento, ella sabía que se había tomado la molestia de darle el empujoncito para que fuera a verla y de verdad lo agradecía. Caminaron en silencio hasta una parada de autobús, no esperaron muchos a los minutos llego el bus que los llevaría a sus hogares.
—Naruto-kun… ¿Cuándo empezamos con el entrenamiento?—dijo la peli-azul mirando al rubio sentado a su lado.
—Bueno, primero que nada. ¿Sabes que no podemos entrenar aquí en no? Y menos de día. Además, hay muchos nugles rondando por las zonas. Sera mejor ir al Olimpo para practicar haya. Sakura, sasuke y yo tuvimos entrenamientos con nuestros padres y demás dioses en el Olimpo. Así que tu no serás la excepción—volteo a ver a la chica sonriéndole
— ¿El Olimpo? Eso quiere decir que…
—Sí, veras a tu madre Artemis o mejor dicho Hitomi.
— ¡Qué bien! Por fin...la veré después de tanto tiempo. Mama—lo ultimo lo susurro sonriente para luego apretar su dije en forma de media luna con su mano y cerrar sus ojos.
A los minutos llegaron al vecindario donde estaban las mejores quintas y mansiones de la ciudad. Hinata se bajo del bus no sin antes despedirse del rubio. Estaba comenzando a ocultarse el sol, pues las nubes tenían un color naranja como si el cielo ardiera en llamas.
Entro a la mansión siendo recibida por el sirviente. No se sorprendió de no ver a su "padre", pues al parecer su viaje de "2 días" se había extendido a más de lo previsto, típico de él. Quería ir a dormir, pero antes iba a tomar un baño de agua caliente para relajarse, ya que después de tantas sorpresas le habían tensado un poco los músculos, además así dormiría un poco más relajada. Estaba segura que podría dormir tranquila después de todo no se sentía feliz, ya sabía toda la verdad sobre sus padres y se había enterado de que tenía dos hermanos. A la chica al llegarle a la mente la palabra hermanos de detuvo abruptamente en pleno pasillo frente a la puerta de Kenji ¿estaría en su habitación? ¿Aun seguiría molesto con ella? .
La chica mordió su labio inferior nerviosa y toco con delicadeza la puerta de la habitación de Kenji. Al no obtener respuesta volvió a tocar con más insistencia esta vez llamándolo por su nombre, pero nadie le respondió ¿no estaría dentro? Suspiro derrotada y siguió su camino hacia su habitación.
Tardo 20 minutos dentro de la tina de su baño privado disfrutando del agua caliente y de cómo sus músculos se relajaban, al salir del baño se coloca un pijama de short de color morado y se metió a la cama apagando la luz. Esa noche Hinata soñó que abrazaba a su madre y a sus hermanos solo que no podía verles los rostros, pero jamás en toda su vida se sintió tan feliz
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Continuara...
Bueno, espero les guste el capitulo. Debo decir que no se nada de mitología griega. Solo se que me pareció buena idea hacer el fic con este tipo de temática para que sea algo diferente. Muchas cosas son inventadas. Asi que no me maten.
Espero les guste. :) Disculpen lo corto :(
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