Capítulo 3: Una Charla con Batilda Baghshot.
El primero de septiembre, Vasiliki Blackmoon estaba tan nerviosa y a la expectativa de lo que iba a suceder ese día, que se despertó a las cinco de la mañana sin poder dormir un minuto más.
Tratando de relajarse, se arregló cuidadosamente y revisó por enésima vez el baúl que contenía todas las cosas que había comprado para ir al Colegio de Magia y Hechicería, revisando que todo estuviera en su sitio. Al final, sintiéndose incapaz de seguir en una actividad tan rutinaria, salió a dar un paseo por el Valle de Godric, saboreando la vista del cielo todavía oscuro y el sonido de sus pasos sobre la hierba salvaje. Paseó por varias casas conocidas donde muchos de los magos adultos se preparaban para ir a trabajar en el Ministerio o en alguna otra parte y se preguntó si los pequeños hijos de las familias que vivían en el Valle se sentían tan inquietos como ella. Como no vio a nadie más, supuso que estaban durmiendo, así que siguió caminando por su cuenta hasta que, ya con el sol clareando la mañana, se topó con Batildha Bagshot, la famosa historiadora mágica que caminaba lentamente para ir a comprar un par de viandas matutinas.
Victoria la saludó alegremente. Aquella señora siempre había sido amiga de su familia y además de respetar mucho a su abuelo, le solía contar historias fascinantes cuando era más pequeña. La niña estaba al tanto de que su vecina había escrito un libro sobre Hogwarts y de hecho había intentado leerlo, sólo para descubrir que si seguía leyendo no sería capaz de esperar para ir a clases. Con emoción, dejó el libro junto a su mesita de noche posponiendo la lectura para cuando hubiera visitado Hogwarts por primera vez.
Curiosamente, a pesar de que fue la misma Bathilda quien le proporcionó el tomo, nunca le preguntó la opinión que le había merecido el libro, suponía Victoria que porque era aún demasiado pequeña para esgrimir un punto de vista de consideración. No podía estar segura de que esa fuera la razón ya que, conociendo a la historiadora, su carencia de preguntas también podía deberse a que a la misma Bathilda no le importaba lo que se considerase de su obra, uno de los rasgos de la mujer que más le gustaban a la niña.
Así que Vasiliki decidió acompañar a Bathilda de regreso a su casa, en parte para gastar tiempo, en parte porque le apetecía hacerlo. Ella conocía bien la casa de los Bagshot –pasó muchas tardes en su sala de estar en su infancia- y acompasó sin dudas su paso al de la señora mayor.
Bathilda no tardó en entablar conversación.
-Así que ya tienes suficiente edad para asistir a Hogwarts. Me imagino que has de estar muy emocionada- dijo la anciana haciendo alusión a la túnica del Colegio, que Victoria ya llevaba puesta- Me alegro mucho por ti, querida. Es cierto que disfruto mucho tu compañía, sobre todo en estos tiempos que mis amigos no tienen tanto tiempo para visitarme, pero creo que lo pasarás mejor si no estás encerrada tanto tiempo sola en esa casa. Si las cosas siguen como creo que son, tu tren no sale hasta las once. ¿Quieres tomar el desayuno en mi casa? Sin duda, debes tener hambre después de tu paseo matutino.-
Victoria respondió afirmativamente a este ofrecimiento y ambas mujeres se acomodaron pronto, como tenían por costumbre cuando Bathilda decidía que la muchacha necesitaba un poco de compañía. Victoria observó primero, desde su posición alejada en la habitación cómo la señora cocinaba, hacía el té en una primorosa tetera azul y acomodaba los bizcochos en la delicada porcelana que terminó pasándole, con manos temblorosas, para las pusiera sobre la sala de estar de la pequeña casa de la señora.
Ella sonrió al estar todo en su sitio, disfrutando de la sensación hogareña. Aprendió a cocinar con gusto para su abuelo pero también era agradable que alguien más cuidara de ella mientras sólo se disponía a disfrutar.
Al fin se sentó junto a ella Bathilda, acabado su trajinar, y Victoria enfrió su té mientras Bathilda volvía a charlar.
-Y bien Victoria, ¿Ya sabes en qué casa vas a quedar? Me imagino que Albus querrá que seas una Gryffindor como él mismo y todos los Dumbledore.-
Vasiliki tomó de su té y se río para disimular sus sentimientos al respecto.
-Mi abuelo y usted hacen las mismas preguntas, señora Bagshot. Incluso me interrogan con el mismo tono de voz.-
Eso no era del todo cierto pero complació a Bathilda, que compartió su risa.
-Bueno, es natural, querida. Nosotros ya somos viejos que han recorrido más de la mitad de su vida y si bien somos personas distintas, no podemos menos que interesarnos por aquellos que apenas están dando sus primeros pasos en este mundo. Y después de todo, ¿Por qué te sorprende la pregunta? Yo diría que es natural en un mago querer saber ese detalle, sobre todo si el niño o la niña va a Hogwarts.
Victoria dejó la fina porcelana en la mesa y la admiró un instante. En su casa no había nada parecido, su abuelo tenía otro tipo de gustos. Luego respondió, mirando a su anfitriona a los ojos y dejándose llevar por los pensamientos que la inundaban últimamente:
-Por sorprendente que parezca, no estoy tan preocupada por ello como por otras cosas. ¿Me permite ser un poco descortés, señora Bagshot, si formulo mi pregunta sin haberle respondido la suya? Pero es que no veo otra ocasión de mencionarlo y hace mucho que aguardo respuesta…
Los ojos de la historiadora eran amables generalmente cuando la miraban. Ahora, sin embargo, la niña advirtió en ella cierta reserva.
-Dime entonces qué quieres saber- repuso, de todas maneras.
-Yo sé que ha estado aquí durante mucho más tiempo que yo, señora Bagshot- empezó Vasiliki, indecisa ahora que había empezado- Y sé que siempre ha sido amiga de mi familia. Incluso aunque suene inapropiado… ¿No podría hablarme de mis padres, si no es mucha impertinencia de mi parte?-
Verdadera angustia habitaba en los ojos de la niña mientras formulaba los deseos de su corazón. No era desusado que ella le preguntara a alguien tan cercano a su familia sobre sus padres, pero conocía la postura de su abuelo sobre el tema y temía que se enojara con ella, además de que no quería dar a entender que existían secretos entre ellos, algo que sin duda la perspicaz mujer podría pensar, sin importar cómo se lo preguntara.
Sin embargo, se había quedado sin recursos; Pronto partiría a Hogwarts y sólo regresaría durante las Vacaciones de Verano. Quizá no tuviera otra oportunidad parecida y … sólo quería saber.
Tal como pensó, la pregunta no fue bien recibida.
-A tu abuelo no le gustaría nada saber que me he entrometido en sus asuntos, Victoria. Nunca le ha gustado que se metan en su vida privada, eso lo sé bien. Pero bueno, lo has preguntado de una forma que casi me gustaría poder responderte.-
Un asomo de esperanza brilló por un momento en el alma de Victoria al escuchar esto y luego se atenuó fugazmente.
- No obstante, es poco lo que sé, querida niña. Conocí a tu madre, claro está, cuando era una niña, si bien nunca supe cómo fue tu abuela o dónde la conoció tu abuelo y no sacarás nada de mí al respecto, ni siquiera conjeturas. Lo que sí puedo decir es que tu madre era una niña dulce y sana que le gustaba jugar con sus amigos y que quería mucho a tu abuelo. Oí decir también que fue una buena estudiante y una excelente persona. Pero me temo que no sé mucho más que eso. Ella se fue del Valle casi inmediatamente después de que acabara el Colegio y nunca fui tan cercana a ella como para saber por qué.-
A Vasiliki casi se le cortó la respiración al oír esto. "Siempre hay más en las cosas que se callan que las que se dicen". Aún así se recuperó lo suficiente para preguntar con voz queda:
-¿Cómo era mi mamá… físicamente, quiero decir?-
-Tenía los mismos ojos azules de tu abuelo- fue la respuesta que consiguió- Y el cabello castaño claro. Te pareces a ella un poco, en el rostro, quiero decir. De todas maneras pienso que quizá hayas salido más parecida a tu padre.-
Bathilda le dirigió una sonrisa alentadora a su protegida que ésta consiguió devolverle antes de terminarse el té en silencio. Entonces se levantó de la silla con una sensación de frío en los huesos y se despidió con cordialidad de la historiadora, aunque faltaba la calidez del saludo que le había dedicado más temprano.
-Ve- fue todo lo que contestó Bathilda- Seguro que Albus estará esperando su desayuno.
Victoria sonrió forzadamente y echó a correr a casa. Su abuelo ya se había levantado y estaba atando sus cartas al Ministerio en una lechuza parda. Ella lo miró como sintiéndose a una gran distancia y con ganas de llorar. Pensara lo que pensara Bathilda, ella sabía la verdad: ¡Su abuelo tenía un gran secreto y ni siquiera podía confiárselo a su nieta, a pesar de que decía quererla!
Como si adivinara su estado de ánimo, el mago la miró con su acostumbrada perspicacia y le preguntó por su paradero en las pasadas horas.
-Fui a dar un paseo y luego desayuné con la señora Bagshot. Le di las gracias por la cena de la otra vez, por cierto- respondió Vasiliki y se dirigió a la cocina con una renovada serenidad- Por cierto, ¿Qué quieres desayunar?-
No había ni qué insistir, era obvio que el Director de Hogwarts no había probado bocado.
…
