Cosas que no concuerdan y cosas felices.

Una mano fina y de dedos largos empuñando una pluma larga cargada de tinta negra con retazos verdes, escribía en un pequeño librillo de pastas negras:

No me gusta todo lo que ha estado sucediendo últimamente. Reconozco que no había prestado suficiente atención a todo ese misterio de la prohibición del pasillo del tercer piso porque como mi abuelo no me había contado nada, supuse que era algo importante, pero no algo que tuviera que saber, así que me metí en mis asuntos. A mi abuelo no le hubiera gustado nada que me entrometiera pero, incluso aunque trato de no pensar en ello, hay cosas aquí que me llaman la atención.

Ya era bastante malo que el profesor Quirrell nos arruinara Halloween con su anuncio del Trol en las mazmorras pero que además después de eso el profesor Snape cojeara me dio mala espina, incluso aunque fui una de las pocas personas que se dio cuenta de este hecho. Corría el rumor de que Potter y Weasley habían hecho algo por contener a esa bestia torpe…!Que cosas se inventan en este Castillo! Ninguno de los dos es un destacado estudiante, son demasiado jóvenes y además, hay quien dice que Granger anduvo metida en el asunto. Pero es raro, porque lo que sé de esa chica es que es muy rígida con las reglas y no se lleva bastante bien con ninguno de los dos chicos.

Pero aún así parece que Harry Potter es más que la celebridad que llegó a Hogwarts, también es un imán de cosas irregulares que llegan a suceder. En los últimos tiempos he oído tanto de él que me he hartado para un buen rato, aunque ese incidente en el Quidditch, donde su escoba pareció volverse loca, no me gustó nada. Suena del tipo de cosas que haría Draco si pudiera y si tuviera la habilidad pero lo oí decirle a Blaise que sus intentos de molestar a Potter no estaban funcionando, lo que lo fastidiaba, así que estaba pensando en buscar a quien había estropeado la escoba de Potter para felicitarlo.

Para ser honesta, a quien me gustaría fastidiar a mí es al propio Malfoy. Si no hubiera sido por él, Potter no hubiera sido nombrado buscador y nuestra casa hubiera ganado ese partido de Quidditch. Además, me molestó mucho que empezara a burlarse del chico porque se quedara en el Castillo en Navidad, cuando yo también lo haré. Esa es una de las cosas que más me extraña, desde que recuerdo mi abuelo siempre regresa a casa por Navidad. ¿Será que el hecho de que esté en Hogwarts ahora le permite a él prolongar su estadía en el Castillo?

Y aún así, extraño casa y nuestras divertidas cenas a la luz de la chimenea. Yo siempre le tejía algún tipo de ropa para que se la pusiera y él lo hacía ese día, me saliera bien o no. ¿Dónde quedó la calidez de antaño? Ahora siento que la Navidad será solitaria, muchos de mis amigos se irán a casa y mi abuelo, aunque simula estar muy contento y preparando el Castillo para el Banquete y esas cosas, en realidad parece esconder más cosas de lo normal y muy atento a otras sobre las que yo no tenía idea que él mostrara tanto interés. Y hay como una reserva cuando habla conmigo, por lo menos la última vez que fui a visitarlo a su despacho y estaba conversando con el guardabosques, Hagrid, creo que se llama.

Eso, combinado, con nuestro ritual de Navidad de intercambio de regalos estropeado por ese paquete medio escondido que encontré y que él no quiso decirme para quién era…

¡Y dice que soy yo la que le escondo cosas! Lo que me lleva a preguntarme si me contaría más cosas si yo fuera de otra casa más fiable, Gryffindor por ejemplo.

Pero en serio, antes me arrojaría de la Torre de Astronomía que volverme una leona.

No, me gusta mi casa, incluso aunque Draco sea idiota a veces y Pansy increíblemente chismosa.

Todos los demás tienen sus peros pero en realidad, hacemos mejor equipo del que queremos reconocer.

Bueno, Olvida la última anotación. Parece que mi abuelo no está tan cerrado conmigo después de todo, aunque en verdad no pudo alegrarse por mí cuando mi casa empezó a estar al frente de las otras. Como siempre, teníamos una fuerte rivalidad con Gryffindor y Ravenclaw pero de la nada, la casa roja perdió ciento cincuenta puntos. Cuando nosotros nos enteramos, no cabíamos en nosotros de alegría. ¡Cuánto trabajo nos estaban ahorrando! Hasta Gemma, que siempre es tan precavida, decía que a partir de allí sería pan comido ganar la Copa de las Casas. Pero vaya, de verdad quería saber cómo conseguimos semejante hazaña. No tardé en enterarme, era cosa de Draco. Resulta que él descubrió algún tipo de secreto de Potter, Granger y Weasley y los metió en problemas, junto a Longbottom. Eso estuvo muy bien, lo reconozco, aunque él no estaba demasiado contento porque también lo castigaron por estar fuera de la cama a la una de la mañana. Aún así, no lo lamento. Como dice Theo, Draco se lo tiene bien merecido, a ver si se muestra menos petulante en los siguientes días. Como sea, el caso es que yo tengo información de primera mano de lo que sucedió. Quería saber si mi abuelo me contaría el por qué y de hecho me lo dijo, sospecho yo para que no se me ocurriera hacer nada parecido.

Resulta que el secreto que Hagrid escondía y por tanto también mi abuelo, es que el hombretón ama los dragones y tenía un huevo. Eso en sí parece poca cosa pero es ilegal en Gran Bretaña, por obvias razones para quien sepa algo de dragones. Al parecer, los Gryffindor lo ayudaron a deshacerse del dragón y de los problemas pero no contaron con Draco, que se enteró e inmediatamente acudió con Filch y la profesora Mcgonagall. Brillante plan, ciertamente, pero como a la profesora le gusta hacer bien las cosas, pues le salió el plan un poco torcido.

En fin, estoy bastante feliz. Vamos a la cabeza por la Copa de las Casas y todo esto nos pone a todos de excelente humor….