Serpientes en la noche.
Victoria Blackmoon siempre pensó que Draco Malfoy era uno de los integrantes más molestos de su casa. Lo que nunca imaginó, fue que sería el que más problemas traería a su vida, tambié mañana, ella despertó de excelente humor y ya que tenían clase hasta varias horas después, se quedó en la Sala Común, con Daphne. Pero el heredero de los Malfoy no le quitaba la vista de encima y tenía otros planes. De pronto, sus ojos grises chisporrotearon de malicia mientras él se acercaba al rincón donde Vasiliki y Daphne charlaban.
Draco Malfoy caminaba con paso arrogante, haciendo tanto ruido que las dos chicas lo miraron cuando se detuvo frente a ellas.
- ¿Y bien?- preguntó desafiante Victoria- ¿Tienes algo que decir?-
La sonrisa del chico con sus labios delgados no le resultó agradable de presenciar.
- Yo que tú cuidaría mi lengua hasta probar mi pertenencia a esta casa, Blackmoon. ¿Acaso quieres que te confunda con una sangre sucia? Pero no- el rubio sonrió aún más- Estarías dispuesta a todo por probar que eres Slytherin.-
- Estaría dispuesta a mucho con tal de que me dejaras tranquila, Malfoy- respondió la niña, resignada. Ya había notado que cuando su compañero de casa quería algo, el oponerse sólo hacía que se volviera más persistente.
- Eso me conviene- afirmó Draco- Porque de ser así, entonces te veré fuera de la Sala Común a la medianoche. Tú no nos delatarás, ¿Verdad, Daphne?- el chico le dirigió una encantadora sonrisa a la acompañante de Victoria, hasta entonces callada y ella se la devolvió, entusiasmada.
- Claro que no, Draco- dijo y luego bajó la voz- Simplemente, no dejes que los atrapen, ¿Vale?-
Greengrass le guiñó un ojo, coqueta y se puso en pie. - Será mejor que me marche- dijo- Terminamos de hablar luego, ¿No, Victoria?-
- Seguro- masculló la chica, advirtiendo como su amiga se alejaba. En su lugar, el heredero de los Malfoy empezó a desplazarse para sentarse.
- No vamos a tener esta conversación otra vez- le advirtió Victoria al ver sus movimientos- ¿No te bastó con meter a Potter en problemas y hacerlo perder tantos puntos? Si crees que voy a permitir que me engañes para que Filch me castigue, entonces tendrás que esforzarte más.
- No es ningún engaño- aclaró tranquilamente el niño acabando de acomodarse- Ya he hablado con Zabini y queremos hacer una visita a la Sección Prohibida de la Biblioteca. Mi padre me dijo que había material bastante interesante y si no fueras tan necia, nos acompañarías.
La niña apretó los labios. En realidad no quería ir pero si no lo hacía, estaba segura que el chico le causaría bastantes dolores de cabeza. Ya lo había logrado aquella semana intentando convencerla. Y bueno, ¿Haría tanto daño una pequeña excursión?
- ¿Blaise?- llamó de todas maneras, con desconfianza. El otro chico, posicionado junto a Theodore Nott en su habitual y abundante charla en la que Theo realmente no participaba, se volvió para mirarla.
- ¿Qué sucede, Lune Noire? ¿Draco ya te contó lo de hoy?- él miró a ambos con una sonrisa traviesa y la niña asintió, comprendiendo que no tenía elección.
- De acuerdo- observó de nuevo a Draco- Iré. Pero te prometo que, si tratas de meterme en problemas, te arrepentirás.
- No te preocupes- dijo Malfoy ya levántandose- Jamás le haría daño a una Slytherin... y estoy seguro que si vas, probarás que lo eres.
Aquellas palabras hicieron que Victoria empezara a tener un muy mal presentimiento y se quedó pensativa sobre el asunto hasta que llegó la hora de ir a clases.
...
Una vez que salieron de Astronomía, los chicos se dirigieron a su Sala Común, cada uno hablando de sus propios asuntos. Al final del pequeño grupo iba la nieta de Albus Dumbledore, cavilando todavía si lo que había aceptado era buena idea. Para su infortunio, no tuvo otra cosa en qué pensar ya que la profesora Sinistra no les dejó deberes y ninguna de sus compañeras de casa acertó a decirle nada, dejándola sola con sus pensamientos. Sólo Theodore le lanzó una mirada perspicaz cuando llegaron al pasillo de piedra pero tampoco le dirigió la palabra y Victoria no se acercó. Después de todo, si estaba metida en medio de una broma, Theo lo sabría y por tanto no compartiría información fiable con ella. Por otro lado, no quería que muchos más se enteraran del asunto, ya que sabía que, aunque Zabini y Malfoy manejaban el asunto con despreocupación, si Gemma Farley o algún otro estudiante mayor acertaban a enterarse, el castigo interno de la casa sería mucho más desagradable que el que le pudiera poner un prefecto o incluso Argus Filch yendo de soplón con el Profesor Snape.
Al final resolvió que, por lo menos, se prepararía bien para la excursión y no fue a cambiarse de ropa como las demás para irse a la cama. En su lugar,tomó un libro y fingió que se le iba el tiempo frente a la chimenea labrada, sin que nadie pusiera objeciones. Ella ojeaba el lugar de cuando en cuando,
impaciente y medio enfadada al no advertir señales de sus compañeros de fechorías. Estuvo así hasta pasadas las diez cuando iba ya a retirarse y un ruido en la puerta de su Casa la hizo pararse, vigilante y sintiéndose ridícula al mismo tiempo.
Justo eran Draco y Blaise que venían riéndose en voz queda. Al minuto que se dieron cuenta de su presencia bufaron y Draco habló con su acostumbrada arrogancia:
- ¿Qué haces aquí? Te dije bien que nos iríamos hasta la Medianoche. No habrás llamado la atención ¿o sí?-
Victoria se echó el cabello castaño a la espalda y negó con la cabeza con expresión de disgusto.
- No todos podemos salir por allí sin una explicación antes de que todos se vayan a dormir. Pensé que no vendrían ¿Dónde estaban? No los vi en clase de Astronomía.-
- No todo lo que hacemos es asunto tuyo, por apenado que me sienta al decírtelo- manifestó Blaise- De todas maneras, déjala en paz, Draco. Así tendremos compañía mientras esperamos.-
Ninguno añadió más y en cambio ocuparon un sillón en la penumbra de la Sala. Los colores que teñían la estancia por obra del Lago los mantuvieron
entretenidos hasta que el reloj ostentó las 12:00. En ese preciso instante se levantaron los tres, sin poder negar su nerviosismo y salieron de la sala, escabulléndose rápida y ágilmente por los pasillos, que a esas alturas ya conocían bien.
Subieron luego las escaleras de mármol, calculando sus cambios y sus giros y se deslizaron entre las armaduras y los bustos grabados, chistando a los retratos si hacían ruido y no prendiendo ninguna luz.
No había rastro del celador ni de su molesta gata, tampoco de Peeves, el poltergeist, lo que hizo pensar a la Slytherin que sus amigos habían hecho algo para distraer su atención.
Al fin llegaron al rincón tranquilo de la biblioteca y aflojaron la respiración, que ni siquiera se dieron cuenta que estaban conteniendo.
Draco murmuró un hechizo en voz baja y las puertas se abrieron, dándoles cabida y sin perder tiempo se dirigieron a la Sección que querían visitar.
Estaba cerrada, con cadenas y probablemente más de un hechizo pero Draco sorteó estos contratiempos con facilidad, murmurando lumos cuando pudieron accesar.
- ¿Qué buscamos?- preguntó entonces Victoria, sintiéndose lo suficientemente segura para quebrar la mudez. Blaise le respondió al Draco ignorarle mientras avanzaban con más cuidado que nunca.
- Al padre de Draco le llama la atención que nos hayan prohibido el pasillo del tercer piso y él opina que tu abuelo guarda un secreto. Así que nos dijo que, si nos atrevíamos, buscáramos información aquí, donde ningún estudiante se atrevería a romper la regla.-
La niña comenzó a comprender el motivo de la insistente persuasión de Draco y sintió enrojecer de rabia aunque sabía que no era sensato dejarse llevar por las emociones en ese momento.
- ¿¡Así que por eso me trajeron! ¿¡Esperaban que supiera donde se encuentra escondida la información!
- Baja la voz- pidió Blaise mientras Draco iluminaba los estantes con la luz para leer los pocos títulos expuestos y la miró, su semblante escondido en la oscuridad- ¿Tú qué hubieras hecho en su lugar? Draco no desobedece las órdenes de su padre.-
- Cállense- llegó entonces la voz apagada de Malfoy- están haciendo demasiado ruido. Ayúdenme a buscar, él dijo que podría estar al fondo de esto...
- Lo único que hay aquí son los restos de polvo de tu cerebro, Malfoy- adujo la chica- No sé nada del pasillo del tercer piso, y si es por esa razón que me han traído con ustedes, me iré.
- ¿Qué es eso?- preguntó Draco señalando un libro que parecía el doble de grueso de los demás, rodeado de cadenas igual que la puerta de la biblioteca- Yo digo que luce interesante, es diferente a lo de por aquí.
- Tómalo tú si quieres- dijo Zabini con voz aburrida. Una vez en el lugar y seguros, la expectativa de peligro de la expedición le parecía ínfima- Quizá ella tenga razón y no tenemos nada que hacer aquí.
- No- repuso Draco- No me iré de aquí sin lo que busco. - Sacó con cuidado el tomo del estante y lo iluminó con la varita.
- Me es imposible leerlo- informó- ¿Alguien conoce el lenguaje?-
Apuntó a la portada dura del libro y su compañero negó inmediatamente con la cabeza. Victoria en cambio, guardó silencio.
- ¿Qué sabes?- la interpeló el rubio de inmediato, provocado por su quietud- ¿Es esto lo que busco?-
- Si lo supiera, no te lo diría- replicó la chica, los brazos cruzados, sólo con la intención de fastidiarlo tanto como lo estaba ella. Es cierto que sospechaba de su abuelo... !Pero no compartiría sus dudas con aquellos dos!- Ya déjalo, no encontrarás nada.-
- Yo diría que sí- replicó Draco a su vez- Anda, ábrelo.- le pasó el tomo tentativamente.
- No- dijo Victoria dando un paso hacía atrás- Vámonos.-
- Ábrelo- insistió Draco- Ábrelo o le diré al profesor Snape que has estado aquí.-
- Si caigo yo, caes conmigo- le advirtió la chica- Así que déjame en paz.-
Blaise se volvió de repente.
- ¿Qué ha sido eso?- dijo y avanzó unos pasos en dirección a la puerta. Un ruido les indicó que alguien rondaba por allí- !Vamos!- los apremió Zabini-Si nos descubren aquí nos descontaran un montón de puntos.
Draco, inquieto, le arrojó el libro a Vasiliki.
- Guárdalo entonces- restalló con altanería. La chica, tomada por sorpresa, alcanzó a atrapar el libro por la parte de abajo antes de que tocara el suelo.
Las cadenas se deslizaron hacía la piedra.
- Vámonos de aquí- insistió Blaise y Draco caminó fuera de la Sección Prohibida sin mirar atrás. Zabini se volvió hacía su compañera- ¿Vienes?-
- Está muy pesado- se quejó Victoria y trató de alzarlo para ponerlo en su lugar- No sé como lo levantó Malfoy...-
Las cadenas se deslizaron aún más con el movimiento, abriéndose el libro. Victoria dejó escapar un grito.
Blaise vio, pálido, como su compañera caía al suelo desvanecida y el libro encima de ella.
