Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen ni me pertenece la historia canon. Lo que sí es de mi autoría es el fic. No plagien ¬¬ cualquier duda o aclaración, deje review xD
La Maldición
Blaise Zabini, presintiendo ya que estaba en un montón de problemas, se inclinó hacía la niña desmayada. Draco, quien había vuelto la vista al oír el grito, se había quedado tan pálido como él pero no se atrevió a decir nada o a moverse cuando el chico de piel oscura se arrodilló junto a su compañera de casa para despojarla del libro. Sintió una breve quemadura y lo arrojó lejos, empezando a zarandear los brazos de la niña para despertarla.
-¡Vamos, Victoria, deja de hacer teatro! ¡Tenemos que irnos!-le dijo en un momento, desesperado, como si aquella frase fuera a hacerla despertar. Pero la nieta de Dumbledore estaba blanca como la nieve y ante los azorados ojos de Blaise, su cabello castaño empezó a aclararse hasta hacerse más que níveo y su rostro exangüe adquirió un aspecto congelado.
Draco, en cambio, echando miradas hacía la salida y hacía el interior de la Sección Prohibida, tenía todas las intenciones de correr pero dudaba. Sabía que alguien sin duda había escuchado a Vasiliki gritar y si la dejaban allí y ella despertaba, no dudaría en acusarlos a los dos, por lo que los expulsarían de todas maneras.
A pesar de saber esto, el rubio intentó apremiar a Zabini:
-Intentemos transportarla o algo, lo último que quiero es ser encontrado aquí y ser culpado por…-
-Será mejor que tengan una buena explicación de qué hacen aquí a esta hora tardía, señor Zabini, señor Malfoy, sobre todo usted en particular.-
Asustados, los dos chicos advirtieron entonces que Severus Snape salía de la oscuridad para mirarlos a ambos con sus espeluznantes ojos como túneles oscuros y los labios una línea tan delgada de rabia que dejó a Draco sin saber que decir. Blaise, más asustado por cómo se veía Victoria, se puso en pie.
-Señor, necesitamos su ayuda. Mi compañera no despierta desde que ese libro le cayó encima y temo…-
No acabó la expresión pero no hizo falta. En cuanto el profesor de Pociones advirtió a la niña en el suelo, los apartó a ambos y revisó con rapidez sus signos vitales, relajándose sólo momentáneamente al advertir que respiraba.
Todavía lívido de rabia, miró a los otros dos chicos.
-Malfoy, vaya inmediatamente a la Enfermería a despertar a Madame Pomfrey. Zabini, quiero que acuda al despacho del profesor Dumbledore y le diga que acuda a la Enfermería. Después, ambos me darán una explicación de por qué estaban aquí y qué le hicieron a su compañera. Entonces, decidiré si serán expulsados. Ahora, muévanse.-
Ninguno de los interpelados respondió y, a pesar de la situación, se movilizaron para hacer lo que Severus Snape exigía. El profesor, por su parte, usó un hechizo levitatorio para transportar a Vasiliki hasta la Enfermería, después de echar una ojeada al libro caído y ensombreciéndosele la mirada.
Una vez que el hombre de cabello negro llegó con la niña a la Enfermería, su ingreso fue rápido. Madame Pomfrey lo esperaba en la entrada, con la redecilla en el cabello y expresión alerta que se volvió alarmada en cuanto advirtió el estado de la paciente que tenía que tratar.
Acostaron a la Slytherin en una de las camas y se realizaron varios hechizos a su alrededor. La enfermera abrió la boca a la estudiante para introducir una poción reanimadora a la chica pero aunque esto la hizo respirar más regularmente, no la despertó.
Viendo que por el momento nada más podían hacer, Snape y Pomfrey esperaron hasta que Albus Dumbledore y Minerva Mcgonagall, acompañados por un Zabini cabizbajo, penetraron en el lugar.
Lo primero que hizo el Director del Colegio fue acercarse a mirar a su nieta que, yacía en la cama, ajena a todo lo que la rodeaba. Luego miró a la enfermera, que negó la cabeza y al profesor Snape, que encaró su mirada, aunque en la suya no había la menor alegría o serenidad.
Entonces el mago se dirigió a los dos chicos que, apartados y por primera vez en su vida, tímidos y asustados, esperaban inquietos el veredicto de sus mayores para lo que había sucedido.
-Quiero que me digan lo que ha sucedido-dijo el profesor Dumbledore sin su aire de benevolencia acostumbrado- Y no quiero que se ahorren ningún detalle.-
Blaise fue el que se encargó de contar como los tres habían ido a una excursión ilegal a la Sección Prohibida para "curiosear" según describió y Victoria había abierto un libro que la hizo gritar y desmayarse. Describió el aspecto del libro encadenado pero no explicó cómo es que Victoria pudo abrirlo.
Con voz ahogada y extrañamente carente de acento, Draco confesó que él la había instado a abrirlo. Dijo, sin ni un poco de orgullo en la voz:
-No sabía qué esto pasaría. Yo sólo pensé que ella no quería abrirlo porque me estaba molestando. Así que le dije que pusiera el libro en su lugar, se lo arrojé, las cadenas cayeron y entonces…
El chico no siguió hablando pero era fácil adivinar el resto. A ambos los sacaron de la habitación mientras el Director, Madame Pomfrey y Mcgonagall discutían sobre lo que había qué hacer, y Severus Snape se quedó con los dos alumnos, mirándolos tan fijamente que ellos sintieron un afilado vacío en el estómago. El silencio se expandió tanto que llegaron a creer, nunca terminaría.
-¿Nos van a expulsar?-preguntó Draco, finalmente.
El jefe de su casa los miró y negó con la cabeza.
-Eso no serviría de nada. Pero deberán hacer las tareas y otros requerimientos de su compañera mientras dure su inconsciencia y tras la convalecencia. Ninguno podrá sacar nunca más un libro de la Sección Prohibida, y tendrán que pagar los ingredientes de las pociones que mantendrán viva a la señorita Blackmoon. También tendrán que disculparse con ella cuando despierte. Me ocuparé de que no los expulsen pero recalcaré que lo que acaba de suceder es muy grave. Tienen suerte que ella no leyó ninguna palabra de ese libro o estaría muerta ahora mismo-
Blaise, con un tono nervioso en la voz, preguntó:
-¿Habrá… consecuencias? ¿Es decir, ella tendrá algún problema?
Snape lo miró durante un minuto antes de responder.
-La señorita Blackmoon no podrá volver a usar una escoba, una traslador o cualquier otra cosa que incluya volar, de manera muggle o mágica. Su aspecto físico quedará permanentemente cambiado y su cuerpo se debilitará. Tendrá que tomar pociones vigorizantes el resto de su vida. Por eso es que ella no será castigada. Ahora, ya que ustedes dos han demostrado su incapacidad de manejar esta situación, les sugiero que regresen a su Sala Común y reflexionen sobre sus acciones. Ah y…
Los chicos, que ya se habían vuelto para irse, esperaron.
-No suelo decirle esto a los alumnos de mi propia casa pero, si incurren en alguna otra infracción a las reglas, los expulsaré a ambos, sin excepciones.-
-Sí señor.-
El profesor dejó de prestarles atención y Zabini y Malfoy caminaron hacía su Sala Común.
Muy despacio. De pronto, todo parecía haber cambiado.
Aquí acaba la narración Slytherin de primer año. El siguiente capítulo trata sobre los eventos sucedidos en el libro Harry Potter y la Cámara Secreta desde el punto de vista de Vasiliki.
