Un farsante, un secreto y dos amigos.
La comida la pasó Victoria observando a Theodore disimuladamente. ¿Cómo es que no se había dado cuenta antes de esa manera que tenía de moverse, tan distinta de los demás? Pero lo había hecho, se recordó, siempre pensó que había algo diferente en él, algo que no concordaba. Parecía muy amigo de Draco Malfoy y Blaise Zabini y hasta de vez en cuando se le veía diciendo alguna cosa a Vincent Crabbe o Gregory Goyle más normalmente estaba por su cuenta por el Colegio. Tenía muy buenas notas y no se jactaba de ello, a pesar de que cuidaba de que éstas no bajaran. Y siendo honestos, tampoco charlaba o flirteaba con las demás chicas como hacían los otros, con más o menos éxito.
"´¿Quién eres realmente, Theodore Nott?" se preguntó Victoria y fue la primera vez que se hizo esa pregunta seriamente. Ya en el tren le había parecido hermético pero no había importado tanto como ahora, que ella misma había sido transformada de esa manera.
Terminó de comer sin hacer comentarios. Sus amigas se preguntaban entre sí qué tan buen mago sería su nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, siendo que todos sus nuevos libros eran escritos por él y parecía de un estilo tan diferente a Quirrell en el año anterior. Eso le hizo recordar su última conversación con su abuelo en que él le había revelado que la razón de tanto secretismo con el tercer piso era por la Piedra Filosofal de Nicolas Flamel. Ella pensó que era una razón lógica, todo mundo querría tener las cosas que daba la piedra, aunque, como había oído confesar al alquimista en una cena en casa hace algunos años, sobrevaloraban los poderes de la Piedra Filosofal.
- Si no fuera porque encontré a alguien a quién amar- le dijo a una pequeña bruja de cabello castaño que se sentaba junto a su abuelo mientras lo miraba con ojos verde esmeralda –Esta larga vida se me haría muy pesada, pequeña niña. Por eso no te angusties con todo eso sobre la muerte. En realidad, ésta es más necesaria de lo que muchos imaginan. Conforme pasan los años, hay menos cosas nuevas que me interesen y más de mis orígenes son los que me llaman. Aprendes, ¿Sabes? A apreciar lo que ya tienes y no pedir más.
Dicho esto se terminó su copa de zumo de calabaza y poco después se despidió. Resultaba difícil de creer que ese hombre en plena flor de la vida (pese a sus bien llevadas centurias) moriría pronto, junto con la esposa que tanto amaba.
"Nada perdura" pensó Vasiliki con aquel nuevo desánimo que cargaba desde aquel día en la Biblioteca. "Nada importa tanto".
Aún así era sorprendente como, una vez más, Potter fue tema de conversación de todos mientras ella flotaba en la inconsciencia. Daphne le había contado lo poco de lo que se había enterado y eso, aunado con los datos que le proporcionó su abuelo, le hizo un cuadro más o menos preciso de lo que había sucedido. Y no contento con ello, ahora Harry Potter llegaba a la escuela en un auto volador…
"O es un chico muy desafortunado o el profesor Snape tiene razón y está ávido de gloria. Otra vez, ¿Por qué lo pusieron en Gryffindor? Esa actitud es más propia de los nuestros… pero bueno, es cierto, coraje no le falta"
La comida desapareció de los platos y fue entonces cuando ella se dio cuenta que tenía que dirigirse al aula de Defensa contra las Artes Oscuras. Lo hizo sin el mismo entusiasmo del año pasado, casi barajando la idea – aunque jamás lo confesaría a alguien más- de no asistir. Prefería ir a dar un paseo por el lago o regresar a su Sala Común…
Lo que la detuvo, como tantas otras veces, no fue la prudencia, sino la curiosidad. ¿Así que los libros nuevos eran del tal Gilderoy Lockhart? Ella no les prestó atención cuando su abuelo los depositó en una mochila junto a su cama de la enfermería. De todas formas, habría que ver al mago en persona para juzgarlo.
No supo por qué, pero presintió que no iba a ser como Pociones o Transformaciones.
No, no tan interesante.
…
Al llegar, todos sus compañeros estaban esperando fuera. No parecía que su nuevo maestro resultara demasiado puntual y ella se lo volvió a pensar pero en ese momento Blaise, separándose de su grupo de amigos, acudió hacía ella y le pidió hablar en privado. Tras una mirada, ella aceptó y ambos se reclinaron sobre la piedra.
- ¿Y bien?- preguntó Victoria- ¿Qué sucede?
- Sólo quería saber cómo lo llevabas- respondió Blaise con una seriedad inusitada en él- Durante tu estadía en la Enfermería yo no tuve oportunidad de visitarte, por lo menos y realmente no querría que se formara una enemistad entre nosotros. Además, te debo una disculpa, según el Director, ¿No?- su encantadora sonrisa salió a relucir.
- Lo llevo bastante bien, Blaise, gracias- la voz de Vasiliki se suavizó- Gracias por preguntar. Y no hay ningún problema entre nosotros… Blaise, yo recuerdo bien quién arrojó ese libro... Y no fuiste tú. ¿Cómo llevan tus manos, hacer dos deberes en lugar de uno solo?- la niña intentó bromear un poco, en vista de que Zabini estaba dispuesto a llevar la fiesta en paz. Él volvió a formar su expresión traviesa y negó con la cabeza burlonamente.
- Lune Noire, tu tarea ha cambiado mis dedos- afirmó- El Profesor Snape si que sabe cómo castigarnos.
Vasiliki rodó los ojos.
- Sí, claro- ironizó- Ya me dirás, tomar apuntes dobles es una tortura.-
En ese momento un hombre de aspecto pomposo y cabello ondulado se acercó a ellos y Blaise hizo una mueca que estropeó su encanto.
- No parece muy imponente ¿Eh?- comentó- Bueno, pues te veré luego, Lune Noire.
- Cuando quieras- respondió ella y los Slytherin entraron a clase.
…
Si todos pensaban que Quirinus Quirrell era bastante mal profesor, Gilderoy Lockhart debía estar en esa línea de malo a la enésima potencia. Victoria, que se había sentado hasta delante por Daphne, observó a aquel mago dar su discurso con floridos ademanes. No supo por qué, pero le recordó intensamente a un pavorreal.
- Yo- dijo el mago- Soy Gilderoy Lockhart, Caballero de la Orden de Merlín de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa contra las Artes Oscuras y ganador en cinco ocasiones a la sonrisa más encantadora otorgado por la revista Corazón de Bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue con mi sonrisa con lo que me libré de la banshee que presagiaba la muerte!
Daphne y Victoria intercambiaron una mirada. ¿En serio? Se preguntaron la una a la otra. Luego echaron una mirada al resto de la clase. Draco tenía una mueca despectiva en la cara, Blaise parecía ligeramente desconcertado, Theodore tenía una ceja alzada, Vincent y Gregory no parecían haberse enterado de nada, Millicent ni siquiera estaba escuchando, hasta Anne parecía un poco desilusionada…
Mientras, el profesor les repartía una serie de cuestionarios. Daphne y Victoria juntaron los rostros para leer las preguntas y luego volvieron a dedicarse idéntica mirada a la primera.
Victoria fue la primera en hacer algo. Tomó un pedazo de pergamino que tenía limpio, lo puso sobre el cuestionario y mientras todos hacían el esfuerzo mínimo para responder inútiles preguntas, ella garabateó rápidamente un consejo que le pasó a Daphne y que ella repartió entre todos los Slytherin.
¿A alguno realmente le gusta estar en esta clase? Si la respuesta es no, como la mía, estudiemos por nuestra cuenta y tengamos esta hora libre… nos podemos turnar y así no nos castigarán.
Ella, que ni siquiera había ojeado los libros cuando se los compraron, esperó cinco minutos para que todos leyeran lo que había puesto en el pergamino. Cuando finalmente la hoja de papel regresó a sus manos, nueve respuestas con diferentes letras pero idéntico contenido podían leerse:
De acuerdo.
Se volteó hacía los otros y sonrió. Luego, al final del pergamino, que volvió a circular, escribió:
Somos diez. Que cinco descansen cada clase, ¿Vale?
Los Slytherin asintieron y en ese momento Gilderoy pidió los folios de regreso.
No hace falta agregar que ninguno de la casa verde había escrito una sola palabra. ¿Por qué?
La verdad, ni siquiera a los que les gustaba presumir les interesaban las hazañas mal contadas.
…
Vasiliki regresó a la Sala Común, sintiendo una pesadez que sabía se disiparía en un par de días, pero que por ahora, era inevitable. Todavía se cansaba con cierta facilidad cuando se movía de un lado para otro y el tiempo libre era algo que la ponía de mal humor. Aún así, accedió a sentarse en un sillón con Greengrass cuando se lo pidió y escuchó un par de sus anécdotas, divertida, mientras acariciaba a su gata. Mientras guardaba cama la había bautizado como Iris, el nombre de la diosa mensajera griega. Ya se habían acostumbrado la una a la otra y a Vasiliki le divertía mandar mensajes a sus compañeros e incluso profesores a través de ella. Era sigilosa y totalmente fiel, además de que nunca había extraviado una carta, ya fuera mensaje o respuesta. En ese momento, mientras escuchaba, Vasiliki peinaba a su gata y le acomodaba el lazo donde iban los mensajes, extrañada de que Daphne no le hubiese dirigido algún cumplido. De todos, era a su amiga la que más le gustaba la mascota.
Alzó la vista y advirtió entonces que Greengrass había guardado silencio. Estaba seria, lo que no concordaba con lo que le había contado sobre la Ceremonia de Selección donde su hermana había sido seleccionada Slytherin…
- ¿Qué pasa?- preguntó la nieta de Dumbledore con suavidad- Pareces nerviosa, Daphne.
La chica suspiró y dejó de contemplar al suelo para encarar a su amiga.
- Sabes que no te he preguntado porque me gusta respetar tu privacidad, pero aquí todos querían saberlo después de que pasó la efervescencia de lo del fin de año y Potter y demás. Quiero decir, ¿Qué pasó con tu cabello? ¿Por qué desapareciste durante tanto tiempo antes de vacaciones? ¿Tuvo algo que ver con eso que hicieron Draco y Blaise y tú esa noche en la Biblioteca?- Greengrass bajó la voz y su compañera aparentó relajarse.
- Así que era eso- dijo sin dejar de acariciar a Iris- La verdad es que no tiene nada que ver, Daph. No nos atraparon esa noche… - Vasiliki se desconcertó para sus adentros, ella nunca había mentido antes y le sorprendía lo bien que podía hacerlo- Yo sólo me enfermé, por eso perdí tanto tiempo de clases. Y luego pasé la temporada en zonas más cálidas con mi abuelo, por eso no supiste nada de mí en vacaciones. Espero que no te haya molestado, yo sí que estaba molesta con mi abuelo por otorgarle tantos puntos a Gryffindor- esbozó una sonrisa tranquilizadora- Lo del cabello fue un capricho, ¿Se me ve bien?
Victoria hizo como si posara para la chica, que se río.
- Exótica, pero me agrada- admitió Daphne- Te ves diferente a los demás.
- Y además, son los colores de la casa, ¿No crees?- dijo Victoria con fingida jovialidad- No te preocupes, Daph- puso una de sus manos sobre las de su compañera- Mejor cuéntame, ¿Cómo estuvieron tus vacaciones?
