San Valentín.
- Oh Merlín- dijo Daphne Greengrass nada más entrar al Gran Comedor el 14 de Febrero. Victoria, quien no había dormido bien la noche anterior, se frotó los ojos con cansancio y luego volvió a mirar. ¿Seguiría soñando?
- ¿Qué demonios…?-
- ¡Feliz Día de San Valentín!- gritó una voz conocida- ¡Y quiero también dar las gracias a las cuarenta y seis personas que me han enviado tarjetas! Sí, me he tomado la libertad de preparar esta pequeña sorpresa para todos ustedes… ¡Y no acaba aquí la cosa!
No conforme con arruinar el Gran Comedor con flores grandes rosa chillón y confetis en forma de corazones, su supuesto profesor de Defensa contra las Artes Oscuras había contratado una especie de enanos hoscos con aladas doradas a los que llamó "Mis amorosos cúpidos portadores de tarjetas". Los profesores no parecían muy contentos, sobre todo por la clase de promoción que el mago de túnica rosa les estaba haciendo. Daphne y Victoria se aproximaron a su mesa y sentadas desayunaron en silencio. Viendo la cara hastiada e incrédula de sus demás compañeros y a pesar de su cansancio, Vasiliki trató de bromear un poco:
- Hey, Blaise- le dijo a éste quien la volvió a ver, sorprendido- Independientemente de todas las tarjetas que recibas… ¿Sabes? Esta es tu oportunidad de hacer que alguna gryffindor le pida un filtro de amor al profesor Snape. Seguro que la haces meterse en problemas.
El chico le dirigió una débil sonrisa pero quedaba claro que ninguno quería verse sorprendido con semejante regalo. Una cosa era tener que sufrir las clases de Defensa contra las Artes Oscuras y otra muy distinta arruinar un día tan bonito con semejantes payasadas.
Desayunaron lo más rápido que pudieron y salieron en dirección a clases. Vasiliki notó que Theo se llevaba la mano al pecho cada cierto tiempo e intercambiaron una mirada muy clara.
"En la hora libre después de comer" articuló ella "Estoy demasiado cansada ahora mismo"
Él asintió sin decir nada y las chicas marcharon detrás de Malfoy a clase. Oyeron un tumulto entre un enano y Potter, Victoria prestó atención por primera vez. Tal vez, alguna de sus dudas quedará disipada en aquel instante…. O no. El enano derribó al muchacho que trataba de huir y le cantó con voz desafinada:
Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche
Y el pelo negro como una pizarra cuando anochece.
Quisiera que fuera mío porque es glorioso
El héroe que venció al Señor Tenebroso.
Todos, incluyendo a Theo y Victoria, se echaron a reír a carcajadas. Dios, Lockhart era pesado pero hasta él tenía que tener su gracia, ¿No?
Pero de repente Draco se agachó para recoger algo de Potter del suelo y Victoria dejó de reír. Era un pequeño tomo negro, parecido a su propio diario y era obvio que era importante. Su dueño lo recuperó prontamente, incluso a costa de puntaje o lo que fuese y los ojos de la chica se llenaron de curiosidad. Miraron al chico que entraba a clase con interés y por vez primera en mucho tiempo, se acercó a Draco.
- ¿Lograste leer algo?- le preguntó en voz baja. El rubio la miró con aire dubitativo: desde el incidente en la Biblioteca, ella no lo había tratado mal ni lo había culpado de nada, pero rara vez se comunicaba con él. En cambio, aunque Malfoy era demasiado orgulloso para aceptarlo, se sentía en deuda con ella; pero aún así, la pregunta era extraña.
- No- admitió con cierto pesar- Potter me lo arrebató antes de que pudiera ver alguna cosa. ¿Por qué te interesa tanto?
- Oh, por nada- Victoria le quitó importancia con un gesto de la mano- ¿No viste lo aterrorizada que estaba la Weasley? Apuesto a que el librito ese no era de Potter, sino de ella. Ten más cuidado, Draco. No nos metas en problemas.
Ella le dirigió una tranquila sonrisa y siguió su camino. No le había mentido al muchacho, realmente no pensaba que aquel diario fuera del chico. Y había una expresión en la niña pelirroja, como si su vida pendiera de un hilo…
Interesante. Pensó y se desconectó del incidente para asistir a sus propias clases, dejando a lo demás atrás.
La comida la atrapó cansada y con el rostro entre las manos. En lugar de ir a clases, deseaba tomar su hora libre e ir a dormir a su cama. Pero por un lado, una hora no sería suficiente para disipar su agotamiento y por el otro, le prometió a Theo un par de hechizos curativos más en ese tiempo. No pensaba incumplir su promesa y se concentró en los arenques ahumados y su zumo de calabaza mientras tarareaba para sí. Para su desagrado había recibido una tarjeta de San Valentín también, aunque no precisamente de uno de los enanos, pero como no hizo alboroto, nadie se enteró. Ahora oía con una sonrisa las osadas palabras que Anne le había dedicado a cada uno de los estudiantes de Slytherin que le gustaban sin firmar y la mirada de desconcierto de los chicos ante los sobres que iban cayendo en sus platos conforme pasaba la hora. Ella estaba a punto de levantarse para irse cuando Pansy le hizo señas.
Asombrada por ese gesto, se acercó a su lado de la mesa y se inclinó hacía ella.
Pansy le transmitió un mensaje en voz muy baja:
- Millicent Bullstrode le envío una tarjeta a una chica de Ravenclaw. Por lo que más quieras, no le menciones el tema el día de hoy, creo que la rechazó. ¿De acuerdo?
Ambas chicas se miraron. Pansy tenía los labios apretados, lo que hacía sus rasgos aún más amenazadores y en sus ojos no había la menor chispa de su habitual mordacidad.
Victoria asintió y se alejó. Ahora que lo pensaba, no había visto a Millicent después del desayuno. Dándole vueltas a esta situación, se fue a la Sala Común y se quedó dormida en un sillón.
Si Theo la vio, no la despertó y ella no se acordó de nada hasta el otro día.
…
