Los trazos de la mano eran ahora más rápidos y profundos, como si cada letra quisiera ser grabada en el papel y, al mismo tiempo, no guardar registro. La tinta era indistinta y manchaba los bordes de la hoja. Pero el mensaje era claro.
Ha habido otro ataque. El monstruo atacó a Hermione Granger y a una chica de Ravenclaw, Penélope Clearwater. Pasó tanto tiempo desde el último y todos estaban tan entusiasmados con las mandrágoras de la profesora Sprout que creí que mi silencio no haría ningún daño y podía dejar de investigar y analizar el asunto. Estaba equivocada pero ahora más que nunca me encuentro en una encrucijada. ¡Si tan sólo tuviera más pistas! Pero no las tengo, ni consigo tiempo para reunirlas. No nos dejan ir a clases solos ni tampoco salir de la Sala Común a horas dispares. Todos están asustados y las miradas de culpabilidad se dirigen a los de mi casa porque somos los únicos que no hemos sido atacados. Más, ahora que he tenido tiempo de observarlos, me he percatado que ninguno reúne el perfil del atacante. Todos han estado a la vista cuando los ataques se han producido y ninguno tenía un conflicto directo con los que han sido petrificados. Daphne incluso se llevaba bien con Penélope aunque Merlín sabe por qué, teniendo en cuenta que la chica es todavía más altanera que nosotros.
Las cosas van de mal en peor. Suspendieron el último partido de Quidditch cuando nos anunciaron lo del ataque y hasta curar a Theo se me está haciendo muy difícil, aunque, de todas maneras, él tampoco tiene mucho espacio para practicar. Al fin le he contado todo, porque la presión ya ha sido demasiada, sobre todo cuando el Consejo de Padres del Colegio ha retirado a mi abuelo del cargo de Director porque argumenta que no puede con este problema. Incluso han arrestado al guardabosques, alegando no sé qué de un pasado turbio. Yo no tengo idea de eso, pero lo que sí sé es que esto debe ser por causa de Lucius Malfoy. Sé que está enojado con mi abuelo desde que él lo obligó a hacerse responsable por el hijo que había hechizado a su nieta. Quería arrojarme sobre Malfoy y hacerlo pedazos… Theo me detuvo y no sé cómo pero acabé llorando en su hombro y le conté todo. Él me ha dicho que me cree, que sabe que no he sido yo la culpable y hemos estado reuniendo nombres pero aunque sospechamos de todo el mundo no sabemos quién ha sido. Estoy tan enfadada con Draco que quiero creer que él es el culpable pero sigue sin encajar en el perfil, aunque siempre ha odiado a Granger.
No, ha sido alguien más, sólo que no sé quién es. Es tal mi impotencia que ni siquiera me ha molestado que tengamos exámenes después de todo, siempre y cuando el Colegio siga funcionando. Theo y yo seguimos barajando nombres, incluso hemos ampliado el espectro.
Pero Potter, que era el sospechoso ideal, ha quedado descartado ahora que atacaron a una de sus mejores amigas.
…
La mano escribe con rabia, las palabras son emborronadas con lágrimas de frustración y rabia.
Se han llevado a una alumna a la Cámara de los Secretos. Ha sido la pelirroja de los Weasley, Ginevra creo que se llamaba. Y no quiero irme de aquí pero ¿A quién puedo contarle ahora mis sospechas, cuando todos están tan ocupados y mi abuelo ya no es el director?
Le podría contar a Mcgonagall pero ¿De qué serviría? Ni siquiera sé dónde está la Cámara. Lo único que sé es que no se llevaron a esa chica por casualidad, ahora recuerdo que era la misma que puso esa expresión de terror cuando Draco le quitó el diario a Potter.
¿Qué saben ellos? ¿Y si fuera a buscarlos? Pero no, no me creerían, supondrían que soy cómplice del que sea culpable. ¿Qué hago? Ya no puedo permanecer en silencio.
Pero ¿Qué clase de criatura es la que petrificaría a una persona y cómo lo hace? Es una serpiente, porque puedo oírla. Todas las veces, todos los ataques, excepto el de Halloween, he oído una voz horrible murmurando palabras de muerte. Si nadie más que yo las ha oído significa que es un tipo de serpiente. Y por eso Potter ha estado en las escenas del crimen, eso encajaría, él siguió el rastro de la voz. Pero si él sabe algo ¿Por qué no hace nada? ¿Por qué se queda callado?
¿Por qué tengo que hablar yo? Más, si yo no lo hago, ¿Cómo arreglaremos este desastre?
Iré a ver a la subdirectora. Hoy. Ahora.
La mano suelta la pluma y la niña de cabello blanco se levanta de un salto de la cama. Se pone los zapatos y la capa y sale del Dormitorio y de la Sala Común antes de que nadie pueda impedirlo.
Pero justo cuando llega al despacho de la profesora e intenta colarse, voces suenan. Sin poder creer lo que está haciendo, se esconde tras un pilar de piedra.
Y oye una conversación.
- Gracias a Merlín que ha regresado, profesor Dumbledore- dice con tono ferviente la profesora Mcgonagall- Se han llevado a una chica, la señorita Weasley. ¿Qué podemos hacer? He enviado un mensaje a todos los estudiantes pero me temo que si no resolvemos este asunto, Hogwarts tendrá que cerrar sus puertas.
- Tranquilícese, profesora Mcgonagall. Ya me han informado sobre el asunto. Pero antes que nada tenemos que hablar con los padres de la señorita Weasley. Quizá ellos tengan información que sea de ayuda.
Hay otras voces que se acercan. Victoria se escondió justo a tiempo, aguardan también los que seguramente son los padres de la niña desaparecida.
- Profesor Dumbledore, justo a tiempo- dice una voz de hombre, desesperada, intentando aparentar serenidad- ¿Qué ha sucedido, por qué se han llevado a nuestra hija? ¿Quién querría hacerle daño?
Es lo mismo que Victoria se había estado preguntando, cuando todas las demás víctimas eran hijas de muggles. Por eso ella creía que Ginevra Weasley sabía algo y estaba en ese despacho para compartir su sospecha.
Pero justo cuando iba develar su presencia, el brillo de una criatura que ella conocía aparece en el corredor.
- Fawkes- susurra la chica y ve como Harry Potter, Gilderoy Lockhart y Ronald y Ginevra Weasley se van acercando guiados por el fénix de su abuelo. Se queda momentáneamente desconcertada y fundiéndose en las sombras, espera a que el grupo llegue a su destino.
El despacho se abre entonces, acogiéndolos a todos y ella entra al final, escondida por la luminosidad de Fawkes. Su abuelo la advierte pero no le dice nada. Y ella, medio escondida, medio delatada, oye una historia en la que encajan algunas de las piezas que Victoria barajaba, pero no supo armar.
Y finalmente todos se van y en la habitación sólo quedan el profesor Dumbledore, Harry y ella misma.
Entonces, cree que su abuelo la despedirá pero él no lo hace. La mira a ella, mira al Harry exhausto en la silla de un despacho que no es suyo e inicia una conversación con naturalidad, como si su nieta no estuviese allí.
Y entonces ambos niños se enteran de cosas que no sabían. Pero, mientras Harry se da cuenta finalmente que es un Gryffindor y se va satisfecho, Victoria se queda atónita e inmóvil.
¿Por qué ella debería enterarse de algo como eso? Al final, cuando Harry Potter va a celebrar, los ojos azules de su abuelo la miran y parecen traspasarla. Ella, entumida, sale de su escondite y mira al anciano y al fénix, al fénix y al anciano.
- ¿Lo supiste todo el tiempo?- le pregunta el mago.
- Sospechaba algunas cosas- corrige la niña- Hoy me enteré de otras.
- ¿Por qué no me dijiste nada?
- ¿Por qué sabes tanto de Harry Potter y lo que sufre?
- Hoy nos falla la confianza, por lo veo- dice el Director- ¿Me extrañaste, al menos?
- Si- dice la niña, abrazándose las rodillas- Traté de explicar lo que sospechaba pero tenía miedo de que pensaran que sabía demasiado porque estaba implicada en ello. Por eso no dije nada.
- Comprendo- respondió el anciano y ambos se quedaron en silencio durante largo rato.
- Victoria- dice el anciano al cabo de un momento, gentilmente- ¿Hablas pársel?
Ella parpadea. Luego, avergonzada, agacha la cabeza.
- Sí- responde.
- ¿Hace cuánto?- le pregunta su abuelo.
- Hace mucho tiempo- confiesa Vasiliki. Otro momento de silencio y luego ella pregunta- Ya que te dije la verdad, ¿Me contarás cómo murieron mis propios padres?
Pero el director niega con la cabeza, aún gentilmente.
- Eso, me temo, tendrás que descubrirlo por ti misma. Ahora, Victoria, regresa a tu Sala Común. Hace rato que te esperan y no querrás que crean que tienes algo que ver con todo esto.
La suave humildad de la niña se disipa y, como siempre, una rabia fría se instala en el fondo de su pecho. Pero como es nieta de alguien como él, le responde:
- Nos guardas secretos a todos, ¿Verdad?
Y el mago no se molesta en responder. Pero antes de cerrar la puerta del despacho, la niña musita quedamente:
- Entonces me compadezco de Potter, porque ha de estar tan engañado por ti y tu apariencia de franqueza…
Aquí termina el relato de parte de Slytherin de Harry Potter y la Cámara Secreta o segundo año en Hogwarts.
