Llegaron al Castillo, ocupando sus lugares respectivos en el Gran Comedor. Daphne y Anne , que ya estaban sentadas, le lanzaron una mirada elocuente, así como Blaise y Draco con quienes Theodore se reunió sin decirle nada más.

Vasiliki se despojó de la capa negra mientras escuchaba la charla de sus amigas y se sentó. Al parecer, ellas se encontraban en el mismo compartimiento con Pansy Parkinson y Millicent Bullstrode cuando el dementor las sorprendió en el pasillo y las asustó, aunque ya en el Castillo, rodeadas de luces y risas, resultaba difícil sentirse atemorizada por sombras de capuchas negras.

A la chica, le preguntaron dónde había estado, a lo que ella respondió con indiferencia; dormía en su compartimiento, dijo, y la despertó una horrible pesadilla además del frío. Finalizó su relato agregando que deberían irse acostumbrando ya que Hogwarts sería custodiado por esas criaturas ese año pero, antes de que pudiera explicar por qué o cómo lo sabía, la interrumpieron.

Las carcajadas de Malfoy, Crabbe, Goyle y Zabini resonaron en todo el Comedor, apenas amortiguadas por los niños que entraban en el recinto, sin duda para ser seleccionados por el Sombrero.

Draco, que era el más cercano a las chicas, les ofreció una copa de lo que parecía zumo de calabaza.

¿Tienen sed, chicas?-preguntó, su maliciosa sonrisa contorneando su rostro pálido- Tomen, les aseguro que les gustará.

Blaise esbozó una sonrisa confiada pero Victoria miró a Theo, quien hizo un leve movimiento con la mano, como diciéndole "No es lo que parece."

Así que, desconfiada, e impidiendo que las otras bebieran de la copa, murmuró:

¿Qué es, Malfoy?

En ese momento, un nuevo Slytherin fue seleccionado, pero apenas le prestaron atención. En primera porque sabían que los prefectos acaparían la atención de los de primero una vez iniciara el Banquete y en segunda porque las caras de los chicos tenían expresiones demasiado divertidas para ser pasadas por alto.

No lo envenené, lo juro-dijo Draco poniendo una mano encima del corazón en ademán casi burlón- ¡Como piensas eso de mí, Blackmoon! Pero bueno, ya te enterarás en la Sala Común. Ahora, callada.

La chica le lanzó una mirada afilada y ya no hablaron hasta que Albus Dumbledore se puso en pie con la luz de la vela reflejándose en su barba. Lenta y seriamente, pronunció su habitual discurso y por una vez no sembró ni sonrisas ni carcajadas entre los estudiantes.

Lo de los dementores no era agradable, se jactaran o no algunos de poder resistir su influjo pero el nuevo aspirante de Defensa contra las Artes Oscuras tampoco parecía especialmente fuerte para dar una excelente impresión, ni ganar rápidamente popularidad.

Vasiliki observó a Remus Lupin con ojos inquisitivos. Tanto secretismo de su abuelo le había dado curiosidad, pero, como siempre, el resultado era desconcertante. El profesor vestía una túnica raída y llena de remiendos, su rostro joven no alcanzaba a disimular las canas en su cabello castaño y parecía increíblemente cansado. Le echó un vistazo a sus compañeros, que miraban a la nueva adquisición del colegio con marcado desdén y suspiró en tono quedo:

Espero que no sea un completo inútil como los instructores de años pasados-aún con sus dudas, les sonrió a Daphne y a Anne- Pero mi abuelo en persona fue a buscarlo, así que no debe ser tan malo…

De todas maneras, parece que no le cae bien al Profesor Snape-observó Sally señalando a la mesa de los profesores.

Vasiliki se mordió el labio, indecisa. Severus Snape era su Jefe de Casa.

Bueno…

¡Eh!-interrumpió Malfoy, enfadado- ¿Oyeron? Ese tonto de la cabaña nos dará Cuidado de Criaturas Mágicas… pero ¿Por qué me extraño? Con este director y ese libro que muerde- su enfado se transmutó en mordaz ironía.

Oh, cállate- dijo Victoria, molesta- Y ni siquiera se te ocurra echarme la culpa a mí o te echaré un hechizo. Yo tampoco estoy contenta… No sé si ese hombre sea el adecuado para el cargo.

Por supuesto que no lo es-afirmó Parkinson, altanera, por encima de los aplausos- De haberlo sabido, no me hubiera inscrito a esa optativa.

Compartimos tu opinión-medió Theo, hablando por primera vez- Pero ahora tengo hambre. ¿Por qué no comemos y seguimos con la charla en la Sala Común?

En efecto, los ojos de Bullstrode brillaban mirando los platos recién llenos del Banquete y Goyle y Crabbe (que prestaron atención sólo hasta que se aburrieron) empezaron a comer con verdadero entusiasmo.

Entretanto, los ojos verde esmeralda de Vasiliki taladraban los de Blaise.

Dime la verdad-dijo- ¿Qué es eso que traen allí? Jugo de calabaza… no te creo.

Whisky de Fuego-río Zabini, bajito- Pero ni se te ocurra mencionarlo, lo pasamos bajo las narices de Filch, pero si nos atrapa la prefecta…

La expresión de la chica se aclaró.

Callada-imitó a Malfoy, haciendo como si se hechizara la boca. Blaise sonrió.

Ah, Lune Noire, ¿Por qué no te incluimos más en nuestros haceres y deshaceres?

Porque me pondrías en un predicamento-le recordó Vasiliki, por una vez, sin recordar lo del evento del primer año escolar- Que la nieta del Director se porte mal no quedaría nada bien en ningún titular…

El chico sonrió y disfrutaron el Banquete. Definitivamente, Hogwarts era su segunda casa.