Como era la primera noche que pasaban en el Castillo, los diez estudiantes de tercero de Slytherin se juntaron en una mesa negra alejada del fuego. No ocurría a menudo, pues entre los diez había secretos, diferencias y pequeñas disensiones que los llevaban a un lado u otro pero, por el momento, el whisky de fuego les alegraba las venas y les ablandaba un poco las defensas. Además, incluso aunque no lo admitieran, el dementor había despertado el rastro de sus propios miedos y ninguno quería irse a dormir sin antes tener un poco de calidez en el alma.
Así pues, mucho después de que varios estudiantes de grupos más altos se hubieran ido a acostar, ellos seguían en la mesa negra. Blaise le había pedido permiso al prefecto y éste había sido conseguido aunque, como no era Gemma Farley, no lo hubiera dado tan alegremente de saber que sus compañeros tenían bebidas más fuertes que la cerveza de mantequilla que solían beber los estudiantes de Hogwarts en Hogsmeade.
La charla era constante, aunque enfocada en temas muy predecibles. Todos tenían su propia opinión acerca del fugitivo de Azkaban y además Draco tenía una baraja mágica que, junto con los naipes con tréboles, diamantes, corazones y espadas venía equipada con cartas especiales de penalizaciones y preguntas indiscretas, lo que adquiría un nuevo nivel estando también ellos y no sólo ellas.
-De cualquier forma-dijo Draco en un momento de la noche, un poco bebido- No entiendo por qué esto de encerrar a Black por matar a unos cuantos muggles. Hasta donde sé, éste era de un gran linaje mágico, ¿Por qué desperdiciarlo en ese sitio tan lóbrego?
-Porque mató a un mago también, Draco-comentó Parkinson como si tal cosa- Una cosa es exterminar muggles, pero un mago…-
-Bah-el rubio hizo un gesto despectivo con la mano- Peter Pettigrew no servía para nada, todo mundo lo decía.-
-¿Estás diciendo que le profesas respeto a Sirius Black, Draco?-preguntó Theo quien era el único, junto con Vasiliki, que no se había arriesgado a emborracharse con la botella prohibida- Me sorprendes, nunca había oído algo así de ti.-
-Qué importa-dijo en respuesta Malfoy- Yo no hablé de respeto, simplemente lo considero un desperdicio. Aunque también oí que Black era la oveja negra de la familia y se llevaba con traidores a la sangre y muggles, así que se merece lo que le esperaba.-
-Pareces saber mucho de él, para no importarte-deslizó Vasiliki, interesada ya, aunque fingiendo que bebía como todos los -demás- ¿Por qué?-
-Era parte de mi familia-espetó Draco altaneramente- El apellido de soltera de mi madre es Black.-
-¡Que afortunado!-siguió Victoria con suavidad- Con lo involucrado que te has de estar sintiendo en estos momentos…-
Los ojos grises del muchacho la miraron, recelosos. No confiaban entre sí, ni siquiera Draco estando alcoholizado. Pero la niña sonrió.
A su lado, Anne y Zabini se coqueteaban el uno al otro.
-Oh, vamos, es sólo un beso-le decía Sally a Blaise- Como si nunca en tu vida hubieras dado uno.-
-¿Acaso dudas de mi reputación?-Zabini alzó una ceja con fingida indignación.
-Lo dudaré hasta que me lo compruebes- se río la chica, con la botella en la mano, sólo parando cuando el chico la besó de improviso.
Los otros se les quedaron mirando una milésima de segundo.
-Era de esperarse-sentenció Daphne- Pero Draco, ¿Decías?
Con los comentarios de su compañera de cabello plateado, Draco había perdido las ganas de hablar.
-No importa-dijo, bebiendo y luego mirando a los dos que siempre lo acompañaban- Crabbe, Goyle, ¿Qué no piensan participar en la conversación?
Tenemos sueño-admitió Gregory- Mañana nos van a dar clases muy temprano y sabes bien lo que cuesta levantarnos.
Doy fe de ello-atestiguó Zabini lanzándoles una sonrisa desde los brazos de Anne y volteando a ver a las chicas, les recomendó, su cara encantadora encendida de alegría y alcohol-¡Nunca estén con un chico que duerma más que ustedes!
Pansy soltó una risita. Había estado inusualmente callada, al menos al principio, quizá porque el whisky la hacía de lengua menos afilada, pero ya se le notaba que el alcohol le estaba dando sueño a ella también.
Fue un chiste estúpido, pero me hiciste reír, Zabini, lo reconozco-admitió- Aunque quizá sea esta cosa, no estoy acostumbrada a tomar. ¿Y ustedes?- se dirigía a las chicas, aunque Anne no estaba en posición de contestar, Daphne ni siquiera la miraba, Millicent hacía rato que se había escurrido hacía su cuarto y sólo Victoria la miraba.
-¿Tú qué crees?- fue todo lo que dijo la Slytherin y la conversación versó sobre otros temas, como el odio a estar en Clase de Cuidado de Criaturas Mágicas estando Hagrid como profesor, la manía de Parkinson por el gusto de las grageas Bertie de todos los Sabores, algunas fantasías escandalosas de Blaise, los comentarios soberbios de Draco y los sorprendentemente vencedores Goyle y Crabbe que sonrieron estúpidamente antes de irse a la cama.
Los únicos que no dijeron nada relevante fueron Theo y Victoria.
Ella todavía se pregunta qué hubiera dicho en caso de no hacer caso a esa advertencia muda que suele ser peor recibida que seguida y acompañada.
