Al despertar, Vasiliki dio un gran bostezo.

Incluso aunque había rehúsado probar el alcohol, se había quedado dormida a hora tardía y todavía tenía sueño. A su lado, Iris estiró sus patas y se acurrucó en las sábanas, provocando su envidia, hasta que pensó en sus otros compañeros.

Sonriente ahora, la chica se puso en pie y acudió al baño donde se dio una larga ducha con agua caliente.

Tras terminar de arreglarse y oyendo las quejas por dolores de cabeza de sus amigas y compañeras, bajó a desayunar.

En la mesa de Slytherin sólo estaba Nott quien le entregó su horario al servirse café, huevos y tocino.

Mmm… mi primera clase es Aritmancia. Dicen que es la más difícil-le comentó Victoria tranquilamente- Y luego viene Runas Antiguas.

Compartimos clase-el chico le dedicó una breve mirada- ¿Y tu gata?

Durmiendo-respondió Victoria. Por alguna razón, él se había aficionado a Iris y viceversa, así que, cuando ella desconocía su paradero, ya sabía dónde encontrarla: en el regazo de Theo.

No existía explicación a eso ni más que añadir así que continuaron desayunando hasta que se les unieron los demás de mucho mejor humor, atormentando a su víctima favorita: Potter.

Malfoy les hizo una representación del desmayo del gryffindor en el tren, animado por las risas a su alrededor y Parkinson le gritó desde la mesa con desprecio:

¡Eh, Potter! ¡Potter! ¡Que vienen los dementores! ¡Uuuuuuuuuh!-y los otros volvieron a reírse.

Victoria observó cómo el chico se molestaba mientras caminaba hacía la mesa de su Casa.

"Muy fácil de perturbar" pensó y luego se encogió de hombros, concentrándose en lo suyo.

Tenía ganas de conocer a la profesora Septima Vector, que impartía Aritmancia. Decían que era la más estricta de todo el Colegio…

Aunque, eso sí, podía poner las manos al fuego a que su clase sería mejor que la que diera el guardabosques.

A las nueve en punto, justo cuando apenas llegaban aquellos que escogieron Aritmancia como optativa, una mujer alta de cabello y ojos oscuros, vestida de terciopelo rojo, avanzó con aire imponente hacía su propia aula, abriéndola para dejar entrar a sus alumnos.

Victoria miró a su alrededor. El aula no tenía nada de especial, más allá de su cuidadosa pulcritud, la buena iluminación de las ventanas y el pergamino doblado en la esquina derecha de cada pupitre. Theo, que aguardaba a su lado, le indicó con un movimiento de la mano el pupitre de adelante y a la izquierda, que ocuparon sin decir nada. Los chicos observaron con detenida atención a su profesora hasta que ella se paró enfrente de todos sus alumnos y, con una mueca, advirtieron entonces que compartirían con Granger la clase.

Vamos a tener que competir por puntos para la Casa-susurró Vasiliki a Nott quien miró a la Gryffindor con indiferencia.

Ganaremos- le aseguró él muy tranquilo, antes de que la profesora Vector los mirara. Entonces guardaron silencio y fue la mujer quien comenzó a hablar.

Mi nombre es Septima Vector. Soy su profesora de Aritmancia y desde un principio les advierto que no toleraré indisciplinas u holgazanerías en esta clase. Quien no sea capaz de seguir mi ritmo, se quedará atrás. Dado que mi asignatura es una optativa, éste es su momento por si quieren abandonar el aula y escoger otra optativa. Si no lo hacen ahora, no podrán abandonar a menos que yo les impida la entrada a clase. ¿Está claro?

Ninguno se movió y todos asintieron. Tras observar a toda la clase, la profesora Vector continuó.

Muy bien. Para comenzar, es primordial saber en qué consiste la materia que imparto. Aritmancia, también conocida como Aritmomancia o Numerología es la ciencia que estudia las propiedades mágicas de los números, el estudio del valor cualitativo de los mismos aplicados a los magos. Es también una rama de la Adivinación aunque mucho más precisa que otros estilos. Aquí la magia se encuentra en los dígitos mismos, en las operaciones y combinaciones que realicemos con las tablas que les iré enseñando a lo largo del curso. Es un trabajo delicado y meticuloso, uno que deberán realizar por ustedes mismos. Sé de artilugios muggle que ayudan a facilitar este tipo de operaciones pero de una vez les advierto que nos los admitiré en mi clase.

La voz de la profesora era seria, de buen volumen y acompasada. Sus ojos marrones, bajo las espesas cejas negras, no dejaban lugar a dudas sobre lo que quería comunicar. Todos asintieron en respuesta.

Todo es posible contarlo o expresarlo númericamente. Eso lo aprenderán pronto. Incluso los fonemas que utilizamos para el lenguaje cotidiano se pueden convertir en números. ¿Cómo? En cada pupitre he colocado una tabla aritmántica que deberán copiar y será uno de sus principales instrumentos. No quiero que se les olvide traerla en nuestras siguientes horas, ni permitiré tampoco que maltraten mis pergaminos. Su deber para lo que resta de la clase es trasladar la tabla a un pergamino suyo. Una vez que hayan terminado, utilizarán otro rollo diferente en el que, separada cada letra por un espacio, escribirán su nombre completo, tal cual fue registrado en el Tribunal Mágico en el día de su nacimiento. Empiecen a hacerlo…

Los Slytherin escucharon las instrucciones y sacaron sus instrumentos de trabajo. Era la primera vez que Victoria trabajaba junto a Nott y ciertas particularidades que estaba acostumbrada a observar le maravillaban del chico en aquel momento, incluso haciendo su propio trabajo.

Ella transportaba sus instrumentos en una bolsa negra de terciopelo, ligera y con los cordones plateados y verdes en honor a su casa. Había logrado que su abuelo le bordara el escudo de Slytherin en la parte de adelante y le ayudara a colocar un bolsillo para tinteros y plumas en una pequeña bolsa debajo del escudo; en consecuencia, siempre transportaba lo necesario, más no siempre en un orden igual. Los cuadernos cambiaban de lugar y su diario siempre estaba escondido entre lo demás. En cambio, Theodore portaba una especie de cartera grande y negra, de un material duro y resistente que parecía contener varios compartimientos en los que guardaba un solo instrumento, aislado, mejor protegido. Sus pergaminos eran impolutos y doblados cuidadosamente, algo que ella no esperaba en un chico (Draco los compraba con un hechizo para hacerlos más rígidos y planos, Vincent y Gregory los entregaban en muy mal estado, Blaise solía garabatear en las orillas), su letra era adornada y hasta ornamental, utilizaba lo justo de tinta al hacer los apuntes. Durante aquellos minutos, él se mostró retraído y concentrado, ni siquiera levantando la vista cuando Hermione Granger empezó con sus acostumbradas preguntas a la profesora Vector.

Simplemente por contrastar, Vasiliki volvió la vista a su propio trabajo. Su tinta negra tenía matices de verde, sus pergaminos eran color crema y se enrollaban conforme iba deslizando la pluma por su superficie hacía abajo, escribía apretadamente y con firmeza, además de que nunca antes había dejado margen, como hacía Nott con tanta confianza. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ella descubrió muy pronto que era más cómodo y fácil trabajar junto a su compañero de Casa, que no parloteaba inútilmente, parecía leerle el pensamiento cuando la miraba y Victoria necesitaba algo y se distribuía en el espacio que compartían con desenvoltura.

En consecuencia, terminaron pronto su labor, lo que les dio tiempo de observar a los demás. Eran los únicos de la Casa Verde, los demás eran Ravenclaw, un Hufflepuff de cuyo nombre no estaban enterados y la sabelotodo Gryffindor cuyo carácter ya conocían por compartir Pociones.

Enfrente, sin variar su posición, la profesora Septima seguía mirando a los demás, vigilándolos. Cuando advirtió que la mayoría había terminado, recogió con un accio sus tablas y los miró.

Ahora que tienen su nombre y la tabla, quiero que utilicen ésta última para asignarle a cada letra el número que le corresponde. Una vez hecho esto, podrán sumar cada dígito. El resultado será sin duda un número mayor a 9, por lo que sumarán cada dígito del resultado hasta que les de un número menor o igual a nueve. Según las reglas de la Aritmancia, lo que sacarán de esta actividad será el número que les corresponde por su carácter.-En aquel instante, la profesora Vector observó sus expresiones y dio una vuelta por el salón. Luego, revisando cada tabla mientras pasaba, siguió hablando.

Comprenderán lo que esto significa leyendo el primer capítulo de Numerología y Gramática, el libro que les fue requerido. Ahora bien, como sé que no les dará tiempo para lo que les diré que tienen que hacer a continuación, los siguientes dos números se quedarán como deberes.

Ella hizo una pausa, como si esperara protestas que acallar, pero nadie dijo nada. Entonces, siguió.

Para la siguiente clase, quiero que sumen los valores de las vocales de su nombre y reduzcan el resultado tal como harán con el Número del Carácter. Una vez obtenido el segundo número, obtendrán el tercero haciendo lo mismo con las consonantes. Les hablaré del por qué de estas acciones y su utilidad cuando hayan acabado el proceso. Así que, comiencen.

Durante el resto de la hora, no se oyeron más que los rasgueos de las plumas sobre los pergaminos. Para sorpresa de ambos, Theo y Victoria acabaron sendos y, después de intercambiar una mirada, se pusieron a leer el primer capítulo. No iban ni por la mitad cuando advirtieron que la hora había terminado.

Los estudiantes fueron saliendo en tropel. Con mucha más calma, puesto que el aula de Runas Antiguas les quedaba a los Slytherin más cerca, recogieron sus cosas.

¿Y?-inquirió Nott mientras aseguraba su cartera.

¿Qué?- preguntó ella deteniendo su labor.

¿Te gustaron?

¿Los qué?

Tú sabes. Tus números. ¿Te gustaron?

La interrogada lo pensó. 6, 5, lo que leyó en el libro…

No-admitió- Siento como si hubiera cometido algún error**** ¿Y los tuyos?

Theodore esbozó una sonrisa torcida antes de encaminarse a la puerta del salón.

Encajaban.

**** Los números del nombre de Victoria Dumbledore son incorrectos según la Aritmancia porque ese no es su verdadero nombre. Más adelante se explicará por qué.

Por cierto, el que no pida reviews no significa que no los aprecie (: si alguien me lee y le gusta (o le disgusta) lo que escribo, sería genial conocer su opinión. ¡Saludos y abrazos!