Cuidado de Criaturas Mágicas.

El almuerzo fue largo, al menos para Vasiliki. La broma de Potter, tal como Malfoy la contaba, era graciosa la primera vez, pero él insistía en repetirla una y otra vez, crudamente, para reproducir sus mayores efectos.

En consecuencia, bajó la vista hacía su almuerzo y se concentró en él, así como en tomar de la poción vigorizante que ponía todas las tardes en su copa de oro. La verdad, este hecho había llamado la atención en su momento… pero no dijo nada al respecto.

Al otro lado de la mesa, siguiendo a Malfoy con la mirada, aunque sin acercarse, estaba Daphne. A Victoria la asombró advertir el sonrojo en sus mejillas y el silencio de su boca ingeniosa.

Ya empezaba a entender, aunque fuera ligeramente, a qué se refería Parkinson.

Así pues, chocó la copa contra la mesa, atrayendo la atención de su amiga y enarcando una ceja.

Pareciera que Merlín te hechizó en esa expresión-le dijo, advirtiendo como Theodore, que no andaba lejos, ocultaba una sonrisa tras una servilleta- ¿Qué pasa?

Ya lo sabía pero de todas maneras la respuesta de Daphne seguía siendo sorprendente por su vehemencia: se le encendieron las mejillas de rojo carmesí y tosió suavemente.

Yo…-comenzó a decir, y se detuvo al notar que Anne y Pansy la estaban mirando también.

En respuesta, Victoria se llevó un dedo a la boca, instando a silencio y siguieron con el almuerzo, aunque Greengrass seguía teniendo esa expresión y sus ojos se deslizaban, furtivos, hacía el rubio – y molesto- en la opinión de la peliplateada-, chico que seguía bromeando con todo el ego del mundo.

Terminaron de comer y se dirigieron a los Terrenos del Colegio. Tenían Cuidado de Criaturas Mágicas, algo que no los entusiasmaba demasiado, pero ya era demasiado tarde para cambiar de optativa, por lo menos aquel año. Vasiliki tomó del brazo libre a Daphne (en el otro llevaba el libro de la materia) y la apartó del resto mientras caminaban por el mullido y húmedo pasto.

Muy bien-repuso- Ha venido Parkinson y me ha dicho una serie de cosas en Runas Antiguas. ¿Qué sucede, Daphne Greengrass?

Vasiliki fingió el tono regañón, en realidad sólo tenía un poco de curiosidad. Daphne reaccionó con una sonrisa tímida.

Perdona-dijo- No quería decirte porque sé que Draco no te cae especialmente bien… pero parece ser que Parkinson y yo competimos por él, así que decidimos que el reto sería entre nosotras y no meteríamos a nuestras amistades en el problema…

Eso díselo a los prefectos-opinó Vasiliki- Si se enteran que hay un conflicto, no dudarán en acudir a aclararlo.

Por eso mismo no queríamos hacer el asunto más grande de lo que es-declaró Daphne.

¿Y qué es eso de que Draco no me cae bien?- Victoria frunció el entrecejo. Cierto que habían pasado muchas cosas que no hacían a Draco mago de su devoción, pero también era real que no le interesaba que la gente estuviera pendiente de ello. Parkinson y Greengrass no eran las únicas que podrían tener problemas si alguien quisiera investigar la razón de dicha animadversión… ni siquiera Theo lo sabía con certeza.

La chica rubia rodó los ojos.

A los demás bien puedes engañarlos-adujo- Pero yo empiezo a conocerlos bien a ambos. No puedes negar que hay frialdad entre ambos… ¿Será que me ocultas algo, Blackmoon?

Vasiliki sonrió, aunque le recorrió un escalofrío por dentro.

Esa eres tú-replicó- Draco Malfoy y yo no tenemos mucho en común, es todo.

Al fin llegaron frente a la cabaña del guardabosques. Eran las primeras en llegar, y ya estaba allí aquel hombretón barbudo. Vasiliki no lo conocía bien, lo recordaba únicamente porque los había guiado en su primer año. Pero no había oído buenas cosas en Slytherin… ¿Cómo sería en realidad?

Volvió la cabeza y en aquel minuto advirtió a sus compañeros bajar y también a algunos Gryffindor, entre ellos, Potter.

"No va a ser la clase más entretenida" se dijo con ánimo pesimista, segura de que Malfoy insistiría con su ya no graciosa broma.

Así lo hizo, en efecto, pero Victoria ya no le prestaba atención. Ya que estaba allí, prefería saber cómo marcharían las cosas en la nueva clase.

¡Vamos, dénse prisa!-el profesor parecía impaciente por empezar, lo cual era signo de mucho entusiasmo pero poca experiencia, suponía ella- ¡Hoy tengo algo especial para ustedes! ¡Una gran lección! ¿Ya está todo el mundo? ¡Bien, síganme!

"Veremos" se dijo ella mientras todos caminaban en el límite del Bosque Prohibido.

Al llegar al prado, el profesor Hagrid (así se llamaba, ¿no?) les pidió que abrieran los libros. Era un buen comienzo, porque ella no tenía idea de cómo hacerlo. El Monstruoso Libro de los Monstruos mordía y ella lo había atado con celo mágico.

No dijo nada, esperando, pero Malfoy se le adelantó con la pregunta que toooda la clase tenía en mente.

¿Acariciarlo? ¿El lomo? Ingenioso, de acuerdo, pero ¿Gracioso? Victoria suspiró por lo bajo, ¿Así serían todas las clases?

Aquel hombretón se alejó en busca de las criaturas que quería enseñarles. Ella revisó momentáneamente su libro, para ver si era interesante, interrumpida por la exclamación de una Gryffindor que no recordaba ni le preocupaba demasiado.

El profesor estaba de vuelta. Traía, como si se trataran de perros muggles de especial tamaño, a unas singulares bestias, mitad pájaro y mitad caballo. Los picos les brillaban, habían de diferentes colores y además tenían ojos fieros.

Victoria tuvo que retractarse mentalmente. Eran preciosos.

Bueno, aquel no era tan mal comienzo después de todo. El profesor les explicó las características de aquellas criaturas, aunque nadie quiso acercarse a probar a hacer reverencias, ni siquiera ella. Una cosa era advertir la belleza de algo y otra muy distinta omitir advertir que la mirada acerada de los hipogrifos no daba confianza en lo absoluto.

Al final, resultó que sólo Potter quiso acercarse, armando revuelo quien sabe por qué razón entre sus compañeros. Vasiliki lo admiró brevemente, aunque la verdad, le parecía un poco engreído. ¿Así que él porque los demás no pueden?

Miró a Draco, que no había puesto atención a nada y estaba platicando quien sabía qué cosa con sus guardaespaldas/mejores amigos.

"Tienen más cosas en común de lo que creen" pensó Victoria sobre todo por el espectáculo que dio Harry con Buckbeak. Pero era agradable, al menos, así que aplaudió junto con los demás, sin importarle demasiado. Eso a Draco no le gustó y fue la primera vez que se le quedó mirando, al igual que Pansy y Daphne. Pero no le importó; tenía derecho a pensar lo que quisiese.

Sólo Theodore le dirigió una de sus leves, torcidas y divertidas sonrisas. Ella se la devolvió y entonces todos empezaron a saltar la cerca, dispuestos a intentarlo con los hipogrifos.

Junto con Anne y Daphne, escogieron uno que era negro brillante y Victoria fue la primera en mirarlo a los ojos y hacer una reverencia. Era difícil, mantenerle la mirada sin parpadear pero lo hizo bastante bien, al parecer, porque el hipogrifo se arrodilló. En respuesta, ella acarició el suave plumaje, que le daba un poco de cosquillas.

Fue entonces el turno de Anne y Daphne, quienes también lo hicieron bien. Estaban ya las tres muy entretenidas con lo suyo cuando Malfoy hizo su propio espectáculo.

"Oh, por Circe, no otra vez" se dijo Victoria, preocupada. Puede que Malfoy hiciera teatro (tendía a hacerlo, era una de las cosas que más le molestaban de él) pero la sangre era muy real, igual que la palidez en las mejillas del profesor.

"Casi seguro que hay otro profesor ahora" pensó y ya no estuvo tan segura de que eso le gustara…

Dentro de sí, estaba neutral, aunque era la única. Pansy exigía el despido de Hagrid con lágrimas en los ojos, Daphne estaba preocupadísima y había corrido hacía la enfermería, Blaise estaba muy serio y hasta Theo, que siempre parecía tener su propia opinión, no parecía muy contento.

Él captó la mirada dubitativa de su compañera y se acercó para que nadie más que ella pudiera oírlo.

Descuidado-dijo- Seguro habrá problemas, Draco siempre ha sido el mismo y sin embargo esas cosas no pasaban en otras clases.

Ya y aún así…-Victoria se mordió el labio- Es una lástima, no lo estaba haciendo tan mal, ¿No crees?

Si hubo un herido, es un desastre, Victoria-sentenció Theodore mirándola fijamente.

Y así finalizó la primera clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. Por segunda vez, Victoria tuvo que retractarse.

"Pues aburrido no fue…"

Y todos los Slytherin, sin pedir permiso, marcharon al Castillo.