La noche era de una claridad meridiana. Cada estrella parecía brillar en el firmamento púrpura y la vista era preciosa en la torre de Astronomía, límpida, tan sólo cortada por la silueta apoyada en la barandilla y el humo que surgía de una mano entornada.

Victoria, de pie en la puerta que daba paso al observatorio, se detuvo un segundo para observar a su compañero, que no parecía darse cuenta de su presencia. El cabello oscuro, revuelto, como si alguien lo hubiera esparcido con enojo poco antes y la espalda relajada como pocas veces, la máscara de la civilidad caída y echada a un lado.

- ¿Theo?- susurró finalmente la niña, comenzando a caminar para llegar hasta donde él estaba.

Él se dio la vuelta y le sonrió. Vasiliki pudo ver el curioso objeto que sostenía entre sus pálidos dedos.

- Victoria- dijo el chico- No te esperaba tan temprano.

- Fumas- dijo la chica en tono acusatorio- Eso es un hábito horrible. Y muggle, por añadidura.

Una risa sacudió silenciosamente a Theodore, quien, sin vacilar, le tendió el cigarrillo.

- No es tan malo. ¿Quieres probar?

Un asomo de duda apareció en los brillantes ojos verdes de Vasiliki, quien alargó la mano antes de poder detenerse. Los dedos de ambos chocaron y una dulce electricidad los recorrió, aunque ninguno reaccionó. Vasiliki miró el objeto humeante entre curiosa y titubeante.

- Muy bien- repuso- ¿Qué hago ahora?

- Aspira- indicó Theo con calma- Deja el humo un tiempo prudencial en tus pulmones y luego expúlsalo en una sola dirección.

Con una mano bajo su codo y con la otra sosteniendo el cigarrillo, Victoria probó, tosiendo grandemente más tarde.

- ¿Qué es esto?- dijo entre toses- ¿Cómo puede gustarte?

Nott contuvo una sonrisa.

- Lo estás haciendo mal- dijo con naturalidad y procedió a explicarle con lujo de detalles lo que debía hacer. Al final ella dio una calada con éxito y le devolvió el cigarro a su compañero.

- ¿Por qué te fuiste de clase?- preguntó tras dejar pasar un tiempo prudencial.

La sonrisa en el rostro de Theo se apagó de pronto. Empuñando el cigarrillo en su boca igual que una navaja, pensó antes de responder.

- ¿Por qué habría de querer que nadie supiera de mis temores? ¿Querías tú que los supieran?

Victoria se apoyó en la torre y contempló las estrellas, reflexionando también, sin prisas.

- Nunca habías faltado a una clase- procedió finalmente, a decir- Pensé que tenías una razón importante para irte.

Theodore no respondió, fumando con tranquilidad, sin ser presionado. A veces sus conversaciones eran así, frases punzantes que eran recibidas en silencio, pensamientos distantes que se iban con la vista de la luna. Pero había más honestidad en su mudez que en un torrente de palabras y ambos lo sabían, instintivamente.

- No sé cuál es mi mayor miedo- manifestó él sinceramente- Y en consecuencia no quería que otros lo supieran antes que yo. Pero lo he estado pensando…

- ¿Le tienes miedo a algo, siquiera?- susurró Victoria casi para si misma. Theo pareció relajarse otra vez.

- Por supuesto- su respiración volvió a la normalidad- No carezco de él. Quizá le tengo miedo al mismo miedo… ¿Y cómo va a representar eso un boggart?

- No lo sé- manifestó con los ojos muy abiertos Vasiliki- Tampoco sé cuál es mi mayor temor.

- Le temes a Malfoy- bromeó Theo y recibió un bufido por parte de ella, con desdén.

Volvieron a quedarse mudos, contemplando Hogwarts desde su elevada altura. Podían ver el pequeño fuego en una cabaña cerca del Bosque, oír los susurros de los árboles, mirar las rondas de los profesores. Ellos no sabían cuándo es que se patrullaba por la Torre, pero nunca los habían encontrado. Parecía como si, al subir, se aislaran del mundo y de sus alrededores para quedar solos y expuestos, un par de figuras vestidas de negro y soñando con múltiples cosas, de las que sólo compartían una parte.

- ¿A qué le temían los demás?- preguntó tras una pausa él- No me fijé.

Ella se lo explicó. Theo meneó la cabeza.

- No muy difícil de adivinar- respondió- Y sin embargo todos han de estar tan molestos por haber sido así expuestos… no los culpo. Pero nos conocemos mejor así, ¿Eh?

- No estoy segura…- vaciló Victoria- De que así sea. O que me guste el profesor Lupin. ¿No previó lo que podría suceder? ¿Creyó que nuestros miedos eran de niños? ¿O por qué querría sacar eso a la luz?

- Tal vez porque pensó que sería interesante- opinó Theo- Parece que quería un inicio que marcara la pauta, algo que nos sorprendiera. Y lo hizo… pero no como él deseaba.

- ¿Y qué sucederá ahora? Es casi como si nos viéramos a través de una luz diferente.

- Somos los mismos. ¿Qué importa lo demás? Seguimos siendo mentirosos que se esconden tras capas de arrogancia, un poder mal utilizado nos revela como implacables jueces de la escuela… tonterías.

- ¿Por qué somos tan vulnerables Theo? ¿Acaso nuestra fuerza no es más que pretendida debilidad?

- ¿Y por qué no habríamos de ser tan frágiles?

-

Theo le tendió el cigarrillo de nuevo a su acompañante. Ésta lo tomó y dio un par de caladas, terminándolo.

Ambos vieron como caía a través de un espacio infinito, hacía el pasto donde no era más que una luz superflua que se perdía en la siempre sempiterna oscuridad nocturna.

- Siempre hemos sido unidos- concluyó Theodore, separándose de la piedra y agitándose con impaciencia el oscuro cabello- Todos los Slytherin nos hemos protegido los unos a los otros, incluso en detrimento de los demás. Eso conlleva saber mucho más de lo que otros sabrían acerca de nosotros. Pero podemos decidir cuánto revelar, ¿No crees?

Una sonrisa apareció en el rostro blanco de Vasiliki. Lo último que dijo antes de que los dos bajaran de allí con cuidado, fue:

- Yo no estoy tan segura. Las verdades siempre salen a la luz