Sospechas Infundadas.

Al salir de la biblioteca, Vasiliki experimentó una sensación de incomodidad. Aunque había aceptado el encargo de su abuelo acerca de vigilar al Niño-Que-Vivió, lo cierto es que nunca había estado en sus planes que sus compañeros lo supieran. Pensaba que hasta entonces había sido cuidadosa – no hablando del chico en cuestión, dedicándole miradas discretas cuando debía hacerlo- pero ahora que Draco la había "atrapado" hablando con el gryffindor, descubría que no encontraba una razón para explicar su comportamiento y tampoco estaba segura si tenía que hacerlo.

A su lado, Draco no parecía excesivamente interesado en hablar del asunto. Caminaba con su habitual porte altanero y lanzando miradas afiladas a los demás pero había algo raro en todo aquel asunto. Para empezar, ¿Por qué había estado buscándola?

Vasiliki esperó un poco más, hasta que comprendió que tenía que ser ella quien hablara. Incluso aunque hasta hace poco no habría dado nada por su nula relación amistosa, lo cierto es que había hecho una tregua con el rubio y no le interesaba para nada romperla y más si la razón era tan nimia como el famoso Potter.

- Draco yo…- comenzó a decir- Lamento haber interrumpido tu hechizo en la biblioteca, pero no quería que nos quitaran puntos o que salieras lastimado. Yo simplemente quería un libro que Potter tenía…

- Lo comprendo- dijo el chico con aplomo, para su sorpresa e hizo un gesto desdeñoso con la mano- No me interesa el por qué estés hablando con cararajada. Es más, hasta puede ser beneficioso para ti ahora.

El desconcierto de la muchacha aumentó. Normalmente, habría esperado, por lo menos, una actitud amenazadora y desdeñosa del heredero de los Malfoy, acusaciones maliciosas tras una máscara de arrogancia y una exposición a todo su curso. Pero Draco incluso parecía serio, lo que le hizo pensar que, en efecto, allí había algo raro.

- No estoy segura de comprenderte- acertó a decirle ella tras un instante. Draco se detuvo y la miró. Aparentemente, habían llegado al punto que él realmente quería abordar.

- No vine aquí para hablar de Potter, Blackmoon. Lo que sucede es que hace como una hora estuve escuchando a un par de estúpidos Ravenclaw… estaban hablando de ti. Y no eran los únicos. Por lo que escuché, has cobrado una fama peligrosa en Hogwarts. Sabes que siempre han circulado rumores sobre ti, aún así…

Vasiliki no se sorprendió demasiado. Al contrario de lo que otros pudieran pensar, ser nieta del director no le había atraído buenas cosas. En ocasiones pasadas más de uno la había visto con recelo debido a su pertenencia a la casa de Slytherin y aunque no se hablaba de ello, era verdad que su fama no era muy buena fuera de las esferas de serpientes, su nombre había sido incluso barajado el año pasado con el incidente del basilisco.

- ¿Y?- lo apremió tras unos instantes- ¿De qué se me acusa ahora?

- No se esconde que alguien tuvo que haber ayudado a Black a entrar al Castillo. Los rumores que circulan es que tú tuviste algo que ver con el asunto y que como nieta del director no podría haberte costado nada hacer que Black entrara. Aunque es una cosa muy estúpida y sin fundamentos, creo que esto puede causarte problemas. Por eso estoy aquí.

- ¿Y por qué te importa? Sólo son estúpidos rumores.

- Tengo una deuda contigo, Blackmoon. Quiero que sepas que los de Slytherin te apoyaremos, no sólo porque seas de nuestra casa. Ya es hora de que aprendan que sólo nosotros podemos difundir esa serie de cosas.

Victoria sonrió. Él sonrió.

Bueno, parecía que su acercamiento hacía Draco Malfoy no había salido tan mal después de todo.

Lo que no sabía ella es que era apenas el inicio de la tormenta.