Harry intentó terminar sus deberes sin pensar más en los incidentes pasados, más los libros pulcramente ordenados en la mesa de biblioteca le recordaban continuamente a la muchacha ausente y su insatisfacción por lo funesto del final del encuentro le escocía.

Dijera lo que dijera el Sombrero Seleccionador o Hermione Granger, lo cierto era que el chico nunca había depositado muchas esperanzas e la amistad entre las casas. Gryffindor y Slytherin eran demasiado antagónicas para reconciliar el desagrado mutuo y, aunque Ravenclaw y Hufflepuff apoyaran a los leones en ese enfrentamiento, solían unirse en contra de Gryffindor de ser necesario, por lo que, incluso esas alianzas, solían ser precarias. La arrogancia de las serpientes, por otra parte, los dejaba en aislamiento, cosa que no parecía importarles y Harry nunca se había puesto a pensar en las cualidades de la Casa en cuestión, temeroso de hallar afinidades que hicieran retractarse al Sombrero de su consentimiento a la pertenencia del joven a la casa de Godric.

Sin embargo, ignorar esas afinidades no significaba que no existieran, como había comprobado brevemente al hablar con Vasiliki. La chica desprendía un aire autosuficiente y solitario, así como una despreocupada independencia y desenvoltura que al chico le resultaba extrañamente reconfortante, como si por fin hubiese encontrado a alguien que se valiese por si solo, muy diferente del humor gregario de Ron, lleno de deseo de agradar o de la severa disciplina de Hermione, que le gustaba compartir ese rasgo suyo.

En compañía de la Slytherin, a pesar de que había una dosis de apoyo, había también un cierto respeto por la intimidad y, aunque peculiar, resultaba agradable, lo que le había llevado a preguntarse si la Casa Verde era en verdad tan terrible; la llegada de Malfoy había estropeado bastante la sensación, pero no la idea, lo que convertía en imposible olvidar los acontecimientos.

Además, le invadía la curiosidad. Aunque ya llevaba tres años en el Colegio, no recordaba haber siquiera divisado a la muchacha que lo había ayudado y eso constituía un misterio por sí solo.

Por lo general, solía identificar a las serpientes, no tanto por reconocimiento como por sabia cautela, la mayoría de sus enemigos tenía un método para molestar y le gustaba estar prevenido antes de contestar.

Así pues, resultaba complicado no haberla visto antes, por lo menos alguna vez.

Harry hizo memoria. ¿La había oído mencionar alguna vez, en boca de Malfoy o sus amigos?

¡Harry! Te estuvimos buscando por todos lados, ¿Qué es eso?

Él alzó la vista. Ron y Hermione ya habían salido de Adivinación y miraban la enorme cantidad de libros con una sorpresa poco halagadora para Harry.

Estaba adelantando mis deberes de Pociones. –explicó el chico mientras se ponía en pie- ¿Ya comieron?

No-respondió Ron- Queríamos encontrarte primero.

Bueno, vamos-repuso Harry recogiendo sus cosas- Acabaré esto después.

Los tres se dirigieron juntos al Gran Comedor donde Harry escudriñó la mesa de Slytherin en busca de Vasiliki, pero no la encontró. Entretanto, tenía hambre, así que devoró su porción con marcado entusiasmo.

Permaneció en silencio hasta que Hermione habló.

Bueno, esto es un poco extraño. ¿Por qué el profesor Dumbledore no ocupa su lugar acostumbrado en la mesa de los profesores?

De inmediato, Harry alzó la vista hacía allí, sólo para encontrar la silla central vacía. ¿En qué podría atarearse el Director para no asistir a la comida?

Como si quisiese responder sus preguntas, un ruido alteró levemente la entrada del Gran Comedor, seguido por la figura pálida de Vasiliki, que Harry observó con sorpresa hasta que la vio sentarse al lado de Draco y Theodore Nott, lo que le hizo desviar la mirada. Para cuando volvió la vista a la mesa de los profesores, el director ya había ocupado su sitio y todo el lugar era un hervidero de murmullos.

Vaya-se oyó entonces el quedo susurro de Hermione- Así que esa es la razón.

¿Qué pasa?-preguntó Harry, sintiéndose, no por primera vez, ignorante de los acontecimientos del Mundo Mágico.

Ron respondió por su amiga.

¿Ves a esa chica que acaba de entrar?-señaló disimuladamente justo hacía donde se hallaba Vasiliki- Es Victoria Dumbledore, la nieta del director. Corren muchos rumores sobre ella este año, principalmente porque no se sabe mucho acerca de sus costumbres… dicen que podría ser seguidora de Quien-Tú-Sabes.

¡Eso es una acusación muy seria, Ron!-es escandalizó Hermione- Sólo por unos rumores no podemos juzgar, no significa que de verdad sea partidaria de Quien-Tú-Sabes.

Pero es Slytherin-objetó Ron- Todos los magos tenebrosos han surgido de allí. Además…

Sí, pero en realidad no sabemos nada de ella. Además, es pariente de Dumbledore, del cual si sabemos que es el único mago que Quien-Tú-Sabes ha temido. ¿Por qué serían esas sus lealtades?

Y entonces, si es tan inofensiva, ¿Por qué se relaciona únicamente con los miembros de su casa? Que yo sepa, no tiene otros amigos…

Eso no tiene nada de raro. He oído que es muy brillante, incluso más que lo que correspondería a nuestra generación. ¿Cómo habrá conseguido ese puntaje…?

¡Valiéndose de las Artes Oscuras, seguro!-opinó Ron, irguiéndose como si eso hubiera liquidado la cuestión.

¿Tú qué opinas, Harry?- preguntó Hermione a su amigo, escéptica ante los argumentos del pelirrojo para juzgar a la chica en cuestión.

Harry tardó en responder. Costaba digerir la nueva información que había llegado a sus manos y, por un momento, sintió el deseo de hablarles a sus amigos del extraño encuentro con la Slytherin. Pero miró hacía ellos y recordó las palabras de Ron y ya no le pareció tan buena idea.

Pienso que hablan de ella como hablaban de mí el año pasado sólo por saber pársel. Aunque no me gusten los de Slytherin, es cierto que no sabemos nada de ella, al menos no yo y no suena justo que la juzguemos sin conocerla.

Bien dicho, Harry-asintió Hermione aprobando sus palabras, lo que pareció calmar a Ron. No obstante, pese a que la discusión había terminado, las dudas acosaban a Harry.

¿Por qué Vasiliki no le había dicho que era nieta del profesor Dumbledore? ¿Por qué éste parecía tan contrariado al sentarse en la mesa de los profesores?

Y lo más importante, ¿Lo había ayudado Vasiliki por propia iniciativa o lo hacía bajo las órdenes de su abuelo?

Harry divisó una vez más al profesor Dumbledore y le sorprendió advertir que él le devolvía la mirada, seria y preocupadamente.

¿Le molestaría que hubiera hablado con su pariente?

La comida siguió su curso pero a Harry se le había quitado el hambre.

Todo lo que quedaban eran preguntas sin resolver.