Por fin, sólo me queda un examen por dar, así que aproveche estos breves descansos para continuar la historia. No puedo creer que me tomo tanto. Aun así espero que les guste. En serio lo siento.


Capítulo 4: Ideas

–Así que… ¿Ustedes de qué creen que sea la obra de teatro? –preguntó Conny al grupo en general.

–Obvio que será de una de esas obras ancestrales–respondió Eren a lo cual no pudieron evitar reír.

En los días que había pasado hasta el viernes el grupo había crecido enormemente.

Días antes habían vuelto al mismo lugar en el que habían quedado para reunirse. Cuando llegaron ahí esperaron por diez minutos pero nadie vino. Incluso Reiner se veía algo desilusionado porque su oportunidad de conocer mejor a Christa parecía estar evaporándose. Fue en uno en uno de esos instantes en que Ymir trataba de animarlo cuando pudo escuchar la risa de Sasha. Cuando se dio la vuelta pudo ver que estaban viniendo Jean, Conny, Sasha y Christa. Después de todo habían mantenido su palabra.

Al día siguiente Jean no había venido a su encuentro, tal vez no le gustó mucho la idea. Fue entonces cuando lo vieron venir discutiendo con Eren. Y tras ellos estaban Mikasa y Armin. Miro de reojo a Sasha a la cual se le habían iluminado los ojos. Por razones como esa es que había sospechado que le gustaba. Tal vez este plan de que se reunieran era beneficioso, no solo para Reiner, sino para todos. Incluso ella había estado hablando más con Christa.

Y a partir de esos dos días el grupo se quedó así y siempre se reunían en el patio aunque sea por unos instantes. En ese poco tiempo que se habían conocido parecían llevarse bien entre todos. Sentados en el césped en forma de círculo para que de esa manera todos estuvieran incluidos en la conversación.

Empezó a observar a cada uno de ellos mientras aun discutían de la posible obra que interpretarían sus cursos. Reiner que ahora parecía estar más cómodo con la presencia de Christa, ya no se quedaba tan callado como antes. Bertholdt riéndose de algún chiste que dijo Jean a modo de molestar a Eren que ahora se veía un poco molesto. Armin que había acabado de citar las posibles obras que podrían interpretarse o modificarse. Mikasa que se veía un poco seria pero aun así hablaba con Sasha y Conny.

Es bueno que Sasha se lleve mucho mejor con ella.

Y Christa. ¿Qué puede decir de ella? Ella siempre se ve bien. Tal vez se le quedó mirando por un tiempo porque a los pocos segundos Christa la miró y le devolvió la sonrisa. Ymir inmediatamente desvió la mirada. Por último vio a la persona que estaba sentada a su lado.

Annie no sólo se veía seria sino que también parecía aburrida.

Tal vez tenga que entrar en acción y empujarla a la conversación.

–Annie sonríe un poco. Te ves mejor cuando lo haces– le dijo tratando de que se animara.

–¿Insinúas que me veo mal sino lo hago?

–¿Qué? ¡No! –era obvio que había escogido mal las palabras– Solo digo que podrías conversar un poco más ¿sabes? Verte más feliz.

–Así es como soy–le respondió viéndola directamente a los ojos.

–Lo sé, no digo que sea malo. Sólo que hay momentos en los que aun siendo como eres, no estás así. No sé cómo explicarlo–le comentó sin saber que más decir.

–Sí, tal vez. No sé.

–Entiendo, entonces tal vez debamos irnos.

–¿Ir a dónde? –preguntó Annie confundida.

–Tú sabes–le respondió sonriendo– A que te haga feliz– la vio fruncir el ceño y se dio cuenta de que fue un grave error –¡AAAAUUUUUU! –gritó más fuerte de lo que pensaba por unos segundos atrayendo la atención de todos– Sólo estaba jugando–dijo agarrándose el brazo derecho.

–¿Qué le dijiste ahora Ymir? –preguntó Reiner sonriente.

–Yo sólo le dije- ¡AAAAAAUUUUUU! –gritó nuevamente esta vez agarrándose la pierna– ¡¿Ahora por qué me pegas?!

–Ni se te ocurra decirlo–respondió Annie. Tal vez ella no expresaba sus emociones mediante gestos, pero era una de las pocas personas que podía demostrarlos mediante la mirada. Y la castaña quería pensar que detrás de ese enojo que expresaba, tal vez Annie estaba feliz aun cuando se veía totalmente seria.

–¿Al menos cumplí con mi cometido? –preguntó Ymir con una expresión de dolor.

–Tal vez.

–Que bien–comentó feliz– De todas maneras, qué tienes en las manos, ¿acero? Eso dolió. ¡Y sigue doliendo!

–Supéralo –respondió causando la risa de todos.

–Eso me da una idea– dijo Eren animado.

–¿En serio? ¿Cual? –preguntó Jean.

–Qué tal si hacemos nuestra propia obra de teatro –todos lo miraron sorprendido.

–Oh, eso estaría bien, pero ¿quién escribirá el guion? ¿Tú? –preguntó Conny.

–No, yo no, Armin.

–¿Yo? –preguntó el nombrado– ¿Por qué yo?

–Apuesto que podrías hacerlo en un abrir y cerrar de ojos. Estabas citando todas esas obras, por lo cuál te hace el candidato perfecto para hacerlo.

Todos respondieron positivamente, pero Armin no parecía convencido.

–Vamos Armin, tú puedes hacerlo–le dijo Christa, y no fue la única que lo hizo, todo el grupo le daba apoyo.

–Supongo que podría hacerlo–dijo finalmente causando emoción en el grupo.

–Necesitaré un par de ideas, aunque no prometo nada innovador. ¿De qué quieren que trate? –preguntó Armin.

–Que tenga acción–respondió Eren rápidamente.

–¡No seas idiota! No creo que la acción y una obra de teatro puedan llevarse bien–le dijo Jean.

–¿Por qué no? Es posible ¿verdad Armin?

–Siempre y cuando no dure mucho. Después, realmente no lo creo–respondió.

–Te lo dije, yo creo que debería tener misterio–dijo Jean.

–Oh, yo estoy de acuerdo contigo. Tendríamos que ser capaces de que la gente se interese y no se duerma–asintió Bertholdt.

–¿Tú Reiner de qué quieres? –le preguntó Armin.

–Bueno, yo creo que…–empezó a decir mientras se sonrojaba levemente– El romance estaría bien.

–Yo también quisiera algo así. ¿Así que te gusta lo romántico? –preguntó Christa.

No, le gustas tú. Pensó Ymir. Ella sabía que si la obra fuese con una historia de amor, y los protagonistas terminarían de alguna forma juntos. Entonces él realmente se esforzaría para ganarse el papel principal si la protagonista fuese Christa.

–¿Tú Ymir, de qué desearías qué fuera? –le preguntó también.

–Mientras haya zombis yo estaré feliz.

–¿Zombis? Tienes que estar bromeando–dijo Reiner riéndose.

–Claro que estoy bromeando. Realmente me da igual el género que vaya a ser mientras en la historia haya un giro inesperado–respondió segura de su respuesta.

–Entiendo lo que dices, que tengo algo de realismo–agregó Mikasa.

–¿Realismo? Eso no estaría mal–concordó Annie.

–Aun así cualquier historia que hagas, estará bien Armin– le dijo sonriente Sasha.

–Sí yo también lo creo, no te esfuerces demasiado–añadió Conny.

–Debido a que el romance fue mencionado dos veces, supongo que tendrá que tener romance. Aun así no prometo algo innovador.

– Está bien, de todas maneras no tendríamos derecho de criticar–comentó Reiner.

Todos parecían estar realmente emocionados por ello. Aunque Armin dijo que tendría que hablar con los alumnos de ambos cursos, los profesores, y el director para ver si podían aprobar algo así. Después de todo, ¿quién dijo que sería algo fácil?

–Iré a comprar algo a la tienda. Ya vuelvo–dijo Ymir parándose y alejándose del grupo.

Se fue caminando lentamente hasta que alguien le toco el brazo.

–¿Cómo estás? ¿Estás bien?

–¿Qué quieres decir? –le preguntó confundida.

–Por lo que te golpeó Annie. ¿Qué le dijiste? –se detuvieron por un momento.

–Te diré lo mismo a ti. Así que vamos.

–¿Ir a dónde? –Ymir se acercó levemente a ella.

–A que te haga feliz–le dijo sonriente esperando ganarse otro golpe, pero no esperaba que Christa la viera y le devolviera la sonrisa. Ymir inmediatamente desvió la mirada y reanudó la marcha, sintiéndose un poco extraña.

–No me sorprende que te golpeara–comentó Christa riéndose.

–¿También vas a la tienda? –decidió preguntar para cambiar de tema.

–Sí, compraré algo para Sasha.

–No me extraña que te crea su salvadora después de todo. Tampoco es sólo ella. ¿Sabes?–Christa simplemente se rio.

–¿Qué cosas dices?

–Haciendo algo sin esperar nada a cambio. ¿O es qué quieres algo a cambio?

–Sólo quiero su comprensión–Ymir la miró de reojo pero pensó que no decir nada era lo mejor. –Sólo bromeo.

Caminaron en absoluto silencio hasta la tienda y luego volvieron de la misma forma.

–Está bien a las tres–escuchó a una corta distancia.

–¿Qué está bien a las tres? –preguntó Ymir.

–Estábamos planeando salir mañana en la tarde. ¿Pueden ir? – ambas respondieron positivamente.

–Perfecto, nos vemos mañana entonces–dijo antes de que tocara el timbre. Todos se despidieron entre sí para dirigirse a sus respectivos cursos.

–¿De quién fue la brillante idea está vez? –le preguntó Ymir a Reiner rumbo a su aula.

–¿De quién crees?

–¿Tú? – sólo basto con una sonrisa para que supiera la respuesta. –Así que ahora haces planes malévolos para hablar con Christa.

–¡¿Qué?! No son malévolos. Además yo estaba pensando en todos–le respondió algo molesto.

–Sí, claro. Lo que me hace recuerdo. ¿Romántico? Sí que te gusta Christa.

–Sólo creo que sería una gran oportunidad.

Y antes de que la profesora entrara, vio sonreír a Reiner. Nunca lo había visto tan feliz.

Después del colegio se despidió de sus amigos para irse a su casa. Agradecía que no tuviera ninguna tarea para la próxima semana. Caminaba lentamente viendo el cielo oscuro y sintiendo la suave brisa que había en el ambiente. Llegó a su casa inesperadamente feliz, había sido un buen día. Fue directamente a su cuarto y se vio el brazo. Un sector de su brazo tenía tonalidades verdes. ¿Qué esperaba de un golpe viniendo de Annie? Probablemente su pierna estaría de la misma manera. Tenía que aceptarlo, tal vez se había excedido un poco.

Al día siguiente, Ymir decidió salir un poco más antes. Prefería esperar, a ser la que hiciera esperar.

Fue caminando hasta la plaza principal. Reiner le había dicho que ese era el punto de encuentro. Antes de llegar pudo ver que Christa ya estaba ahí. Se veía bien con su blusa blanca y un par de vaqueros azul oscuro. Se acercó a ella por la espalda sin hacer ruido.

–Te ves bien–le susurró pero Christa se alejó completamente asustada.

–Ymir eres tú. L-lo siento–dijo tratando de tranquilizar su respiración.

–No sabía que me veía tan mal como para hacerte asustar–respondió burlonamente.

–No es eso. Es sólo que estaba toda tranquila y luego vienes tú como ninja y me dices eso. ¿Cómo no quieres que me asuste?

–Oh vamos, ni que te fueran a secuestrar–dijo en tono burlón pero Christa estaba viendo a todos lados–Espera un segundo. ¿Realmente crees que te secuestrarían? –le preguntó pero no obtuvo respuesta. –No importa, sólo dije la verdad. ¿Querías que mienta?

–No, claro que no. Lo siento. Gracias por el cumplido. Tú también te ves bien.

–¿Estás bromeando cierto? –preguntó algo sorprendida– Te das cuenta de que estoy con una polera, unos jeans y zapatillas, ¿cierto?

–Sí, y aunque dudo que vayas a imponer alguna moda, te ves bien para mí–esas palabras junto con la mirada y sonrisa que le daba, hizo que Ymir se sonrojara un poco.

Ella simplemente le ofreció que se sentaran en el asiento que estaba cerca para poder esperar a los demás, los cuales no tardaron mucho en llegar.

Una vez reunidos decidieron que debían ir a tomar jugos. Fueron caminando lentamente, hablando y riendo entre ellos. Llegaron al lugar y pidieron los jugos que cada uno quería. Luego se sentaron en la mesa más grande que había. Por un momento estaban en completo silencio hasta que Eren dijo completamente animado:

–Vamos Armin, díselos de una vez por todas. Son los únicos que no saben. Todo nuestro curso ya lo sabe.

–¿Decirnos qué? –preguntó Bertholdt.

–Ayer hablé con nuestro curso por lo de la obra y estuvieron de acuerdo. No desde un principio, pero al final aceptaron la idea. Aunque no todos claro.

–¿En serio? Eso es genial–habló Reiner.

–Y eso no es todo. Al profesor también le pareció una buena idea. Y fue con Armin inmediatamente a la dirección.

–¿Y qué te dijeron? –preguntó Annie interesada.

–Me dijo que es una buena idea. Que es bueno escuchar que una pequeña parte de ambos cursos se hubieran puesto de acuerdo. Que ese era el espíritu que querían en nosotros este año.

–Eso es increíble, pero nuestro curso no lo sabe–dijo Ymir

–Eso es cierto. Nuestro curso es muy impredecible, tal vez les agrade la idea, tal vez no–agregó Bertholdt.

–Suponiendo que apoyen la noción–dijo Ymir lentamente– ¿Quiénes serán los que actúen?

–Sí, también he estado pensando en eso –se quedó pensativo por un momento. –Lo más justo sería hacer algo así como unas audiciones y ver quién podría interpretar los papeles.

Todos se quedaron reflexivos por un instante, mientras un señor le daba a cada uno su pedido.

–Entiendo, pero… En este instante, ¿Quiénes crees que serían los adecuados? –siguió presionando Ymir.

–Pienso que Christa estaría bien para el papel principal.

–¿Y el otro protagonista?

–Bueno, tal vez Eren…

–¡No! –gritó Reiner interrumpiendo a Armin. Todos se voltearon hacia él –Olvidé que no me gusta la limonada– dijo algo nervioso. Tenía suerte de que en ese instante el señor le hubiera dado su vaso, porque si no habría arruinado esta perfecta reunión. Para los que sabían que Christa le gustaba la mentira era muy obvia.

–Lo siento, ¿puedo hacer algo por usted? –dijo nervioso el señor que había terminado de repartir los jugos.

–No, está bien. Yo cambiaré de jugo con alguien. Ymir dame tu vaso.

–¿Qué? Tómate el tuyo.

–Por favor, Ymir. Me lo debes–le dijo mirándola a los ojos.

–De acuerdo. Adiós jugo de piña–dijo en un tono melodramático mientras intercambiaban los vasos.

–No seas dramática.

–¿En serio? ¿Me lo dices a mí? –le preguntó en un tono burlón– Tú, que acabas de gritar un rotundo no, sólo porque… ¿no te gusta la limonada? Y luego yo soy la dramática– vio a Bertholdt reírse sin disimulo. La única razón por la que había aceptado cambiar el vaso fue porque si tal vez ella no hubiera presionado a Armin, a decir nombres, tal vez Reiner no se hubiera exaltado al escuchar que Eren podría ser el otro protagonista, aunque eso no estaba seguro.

–¿Qué decías Armin? Antes de que Reiner te haya interrumpido–le preguntó Ymir.

–Oh sí, que tal vez Eren podía ser, pero suponiendo que Christa ya sea la protagonista, entonces Eren no podría serlo.

–¿Qué? ¿Por qué no? –le cuestionó Eren.

–Bueno porque los protagonistas serían de nuestro curso. Eso podría hacer que los de su curso se enojen.

–Tienes razón.

–Es por eso que creo que las audiciones serían lo mejor. De todas maneras todavía no hay obra, porque no hay guion– rio algo nervioso.

–Será una estupenda obra Armin. No te preocupes– lo apoyó Eren.

–Sí, incluso si fuera un árbol en la obra, estaría feliz con el resultado–comentó Conny.

–Ya lo escuchaste Armin. Si quieres un árbol, Conny está disponible– ante el comentario de Ymir, Armin rio un poco.

–Estaba hablando hipotéticamente.

–Yo no–le respondió. Y aunque a un principio pareció molestarse a los pocos segundos se rio y empezó a molestar a Ymir, diciéndole que si él sería el árbol entonces ella debería ser algún faro de luz. A partir de esa pequeña broma empezaron a molestarse. Diciendo que cosas podrían interpretar si no llegaban a obtener un papel. Así como cuando Eren le dijo a Jean que podía ser un caballo, y Jean le respondió que Eren podría ser un insecto. Se pasaron la tarde hablando y riendo. Incluso Annie y Mikasa, que eran las más serias del grupo, parecían querer esconder una sonrisa.

Asimismo llegó el momento de despedirse, cada uno yendo a su propio destino.

Ymir se estaba dirigiendo a su casa cuando Reiner apareció a su lado.

–Ymir tienes que ayudarme–le dijo suplicante.

–¿Ayudarte? ¿En qué?

–En la obra de teatro.

–Yo no practicaré contigo, sería demasiado extraño. Además lo más probable es que siempre acabe molestándote en vez de ayudarte, pero si insistes lo haré.

–No en eso.

–¿Entonces? –preguntó confundida deteniéndose de caminar.

–Tienes que apoyar a Christa para que ella sea la protagonista– dijo en un tono desesperado.

–¿Crees que no pueda obtener el papel?

–Claro que creo que pueda obtener el papel, pero quiero asegurarme de que sea ella a quién bese–Ymir se quedó sorprendida.

–En vez de imaginarte eso, deberías empezar a practicar tu actuación.

–Y eso es lo que haré. Por favor.

–¿Por qué yo?

–Porque tú hablas con ella–Ymir no pudo evitar reírse

–Sí, lo hago, como también miles de personas– le respondió burlonamente.

–Sí, pero tú sabes que ella me gusta.

–Después de lo de esta tarde, realmente no creo que eso sea un secreto.

–Hablando de eso, no sé qué me pasó. Me odié en esos breves segundos– se quedó mirando por un momento el suelo y luego levantó la cabeza– ¿Qué dices? ¿Me ayudarás?

–No lo haré–le respondió reanudando la marcha. Ya estaba empezado a oscurecerse.

–¿Qué? ¿Por qué? –le preguntó agarrándola del brazo para que se detuviera.

–¿Por qué? Pues porque no quiero sentir que le habló sólo por ti. –le respondió algo molesta, soltándose de su agarre–Suficiente tuve cuando me dijiste que tratara de llevarme bien con ella. Y lo hice. Realmente me agrada, pero si hago lo que me pides no podré evitar sentir que sólo le habló a ella por ti. ¡Lo que te falta a ti es valor! Con o sin obra de teatro deberías ser capaz de hablarle más y decirle lo que sientes a la larga.

Se quedaron en silencio, y aunque esperaba que su amigo se fuera molesto no lo hizo.

–Tienes razón, estoy pidiendo demasiado. Lo siento–dijo avergonzado.

–Sí, yo también lo siento, no debí hablarte así–le dijo más tranquila– Es sólo que lo sentiría muy forzado.

–Nunca lo había visto de ese modo. Discúlpame. Tal vez es lo que necesitaba escuchar. Gracias Ymir–le dijo sonriente, se despidió y luego se fue.

Reanudó la marcha otra vez sintiéndose un poco incómoda. ¿Realmente le hablaba sólo gracias a Reiner? ¿La pequeña amistad que habían formado se debía a él?

Cuando estuvo frente a la casa de Christa sólo se quedó ahí pensando en la respuesta. Y la respuesta que ella le estaba dando, no le gustaba.

Se lo debo a él.

–Te ves bien–escuchó decir a su espalda pero se volteó con completa tranquilidad. Era Christa.

–Así que no eres de las que se asustan fácil. Y yo que quería vengarme. ¿Qué estás haciendo?

–Yo sólo estaba pensando.

–¿Frente a mi casa? –preguntó divertida

–Lo siento–le respondió con voz apagada.

–¿Qué tienes? –escuchó en su voz preocupación.

–Estoy pensando.

–Ya veo. De todas formas, sé que lo resolverás pronto. Te lo dije antes. Eres una buena persona–le comentó sonriente.

–¿Qué? ¿Por qué dices eso?

–¿Sabes? Antes, en el día me echaste soda y te respondí de la peor manera, me sentí mal por hacerlo. Quise disculparme.

–¿Quisiste disculparte? –preguntó sorprendida, eso era algo nuevo para ella.

–Sí, pero como tú también me respondiste enojada pensé que sólo te burlarías. Y con la mirada asesina que tenías no quise acercarme.

–Yo no tengo ninguna mirada asesina–la miró seria.

–Ves ahí está esa mirada–se rio Christa– De todas maneras nunca lo hice. Y gracias a Sasha y Conny pude hablarte, aunque no de la forma que quería– se mantuvo en silencio por un momento como si estuviera ordenando las palabras y luego continuó. –Sin embargo no se lo debo todo a ellos, porque si bien ellos hicieron que volviera hablarte, no es gracias a ellos que nos llevamos bien. Sino porque somos compatibles.

–¿Compatibles? –le preguntó y pudo ver que Christa se puso un poco nerviosa.

–Me refiero a compatibles como amigas–desvió la mirada.

Eso es cierto

–Tienes razón. Gracias Christa–la abrazó. – Eres la mejor. Bueno entra ya a tu casa no quiero que te secuestren–le dijo riéndose. –Nos vemos otro día–se despidió inmensamente feliz dejando a una muy confundida Christa.

Ella tiene razón. Ella tiene razón. No le debo nada a Reiner. Ante el pensamiento Ymir volvió a la casa de Christa.

–Esfuérzate en las audiciones. Harás un muy buen papel de protagonista–le dijo antes de que entrará a su casa.

–Por lo menos, ¿puedo saber qué es lo que hice?

–Acabas de resolver mi duda. Eso hiciste. Esfuérzate–le dijo y una vez más se despidió.

Llegó más feliz de lo que creía, y una vez que se echó en su cama. Agarró su celular y le envió un mensaje a Reiner.

"¿Sabes? Estuve pensándolo y te ayudaré con Christa."

La respuesta de Reiner no tardó mucho en llegar.

"¿Estás hablando en serio? Mil gracias, ahorita estoy practicando mi actuación. Gracias, nos vemos."

Ymir dejó su celular en la mesita de noche y se echó en la cama con los brazos extendidos. Sonriendo.

Tienes razón Christa. Somos compatibles.