En serio lo siento, mi intención no era tardar tanto en actualizar. En mi defensa realicé un viaje y a pesar de que llevé mi computadora, apenas la toqué. Cuando volví, mis familiares llegaron y pues prácticamente estuve todo el día con ellos. Lo siento, en serio.

De todas maneras espero que les guste el capítulo.

Disclaimer: Shingeki no Kyojin le pertenece a Hajime Isayama.


Capítulo 6: Papeles

–Reiner, ya que es la hora del recreo vam-

–Lo siento debo irme–se levantó rápidamente. –Bertholdt acompáñame– Eso fue lo último que dijo antes de que Ymir los viera salir, dejándole con las palabras en la boca.

–¿Qué demonios pasó?

–Creo que recibió un mensaje–respondió Annie quién ahora estaba a su lado.

–Ya nos contará lo que le pasó.

Ambas salieron del aula lentamente, mientras Ymir pensaba en el motivo por el cuál su amigo se había ido de esa forma. Fueron al patio a reunirse con los demás, pero no había nadie allí más que las dos. Al cabo de un momento llegó Sasha con una gran sonrisa en el rostro.

–¿Y esa sonrisa? –preguntó Ymir. Sin embargo no recibió una respuesta, sólo una sonrisa más grande.

Luego llegaron Bertholdt y Reiner. Sus expresiones felices y sonrientes, todo lo contrario a cuando salieron del salón de clases.

–¿Por qué están tan felices? –les preguntó pero tampoco hubo respuesta. –Annie, ¿sabes por qué están actuand-? –pero fue incapaz de completar la pregunta cuando se giró a verla. Ella se tapaba la boca con una mano pero había un brillo en sus ojos muy particular. –¿Estás sonriendo?

–No, no es así–se quitó la mano de la boca para volver a su expresión seria. –Creo que ya sé la razón por la cual están así. Sólo estoy algo feliz por ellos– Ymir la miró y volvió a mirar a Reiner. Con tan sólo una mirada, Annie había captado la situación. En cambio Ymir había visto a todos y aún no entendía lo que estaba pasando.

–¿Me perdí de algo?

–Creo que te perdiste de todo–dijo Eren mientras se veía algo más decaído.

–¿Qué pasa contigo? Te ves algo triste.

–No pasa nada. Lo haré mejor ahora–respondió algo más alegre.

–¿Realmente no lo sabes? –le preguntó Mikasa.

–¿Saber qué?

–Mikasa por favor no le digas, estoy disfrutando de este momento–le pidió Sasha a lo cual la pelinegra simplemente asintió.

–De acuerdo, ya sé qué es–dijo Ymir confiada de la respuesta que daría.

–¿En serio? –le cuestionó Bertholdt.

–Hay dos posibilidades.

–¿Dos? –la confusión se hizo presente en su tono de voz.

–Una, todo esto es un sueño– Bertholdt se echó a reír– Lo cual dudo por tu forma de reír.

–Lo siento, es muy gracioso. Continua.

–Y la segunda, que ayer hubo algo así como una proclamación para que hoy todos sonrieran de forma diabólica. Exactamente como el tipo de sonrisa que ustedes tienen. Y como no vi las noticias ayer pues fácilmente pude habérmelo perdido.

Primero estuvo el silencio con expresiones de "no puedes estar hablando en serio" y luego lo único que se escuchó fueron las risas de sus compañeros.

–Bueno por lo menos ahora les di una razón para tener esa sonrisa. Yo me voy.

–¿Dónde irás? –escuchó una voz en su detrás.

–¡Christa! –le dijo entusiasmada pero su expresión cambió cuando la vio más sonriente de lo habitual– ¿Tú también? Creo que estoy sola.

–¿De qué estás hablando? –dejó escapar una risita.

–No entiendo lo que está pasando.

–Ya veo. Dime Ymir, ¿dónde está tú celular?

–Está en mi casa, lo dejé por salir rápido. ¿Por qué?

–Entiendo, te lo explicaré en el camino. Sígueme.

Ymir se dio la vuelta para ver si alguien más les seguiría, pero nadie se movió de su lugar y simplemente se quedaron ahí como si le estuvieran dando permiso para irse.

Espero por alguna explicación lógica para el asunto, sin embargo no obtuvo ni una durante todo el camino. Caminaron en completo silencio, Christa aún con la sonrisa en el rostro y Ymir con la confusión. Finalmente se detuvieron cerca de la oficina del director.

–Aquí está tú explicación–Ymir esperó a que agregara algo más a la oración, pero nunca pasó.

–¿Dónde está exactamente?

–¡Ymir! –le dijo molesta– ¿Dónde estamos?

–De hecho, eso exactamente lo que te iba a preguntar.

–Solo mira el tablero de anuncios.

–Nunca hay nada interesante ahí.

–¡Míralos!

–De acuerdo, está bien, Señorita Mandona. No hay necesidad de gritar–le dijo mientras se acercaba lentamente al tablero, nerviosa de lo que se iba a encontrar.

Vio papeles con el himno del colegio, las reglas que había que seguirse en la institución, los horarios de clase. Fue entonces cuando algo le llamó la atención, primero vio las cláusulas que tenían que hacerse para las audiciones y justo a su lado vio otro papel que llevaba de título: "Resultado de las audiciones". Por alguna razón su nerviosismo se incrementó y dejó los ojos en el título no queriendo ver las demás líneas. Después de unos segundos vio el resto de la página. En un principio estaban el nombre de Christa y de Reiner. Habían ganado los papeles de los protagonistas y eso explicaba sus sonrisas. El nombre de Eren estaba para otro personaje, él quería ser el protagonista pero era obvio que no había conseguido el papel. Eso también explicaba su decaimiento. Un poco más abajo estaba el nombre de Sasha y debajo del de ella, estaba el suyo.

Su respiración se le paró por un momento y una sonrisa se empezó a dibujar en su rostro sin ser llamada. Ahora los entendía perfectamente, la manera en que sonreían, era una satisfacción única. Antes de darse la vuelta trató de disimular su sonrisa tratando de fruncir los labios pero sabía que lo único que conseguiría era hacerla más notoria. Después de unos segundos de concentración cumplió su cometido. O por lo menos hasta que escuchó murmullos detrás de ella.

Cuando se dio la vuelta vio a Sasha dando pequeños saltos y gritando de felicidad.

–¡Lo hiciste! ¡Lo hicimos! –luego se detuvo de saltar. –Menos tú Eren, lo siento. Sin ofender.

–No te preocupes, yo lo haré mejor–respondió algo apagado.

–Y por favor no te olvides tus líneas esta vez–le empezó a molestar Jean.

–Tú cállate, ni siquiera participaste en las audiciones.

–Oh, la razón por la que no participamos fue porque no queríamos ser nosotros los que te rompen el corazón – se rio Conny.

–Bien, entonces–Sasha la tomó de las manos–Y tú que pensabas que lo habías hecho mal, lo conseguiste–le dijo mientras la abrazaba efusivamente–¡Lo conseguimos! – Ymir también la abrazó demostrando su alegría– ¡Felicidades! –se quedaron abrazadas por un tiempo más.

Reiner se aclaró la garganta y dijo: –Mucho amor–ante la frase ambas se separaron rápidamente.

–¿De qué estás hablando? –le preguntó Ymir molesta.

–Oh vamos, sólo acéptenlo. Nosotros sabemos que Sasha se quedó en tu casa hasta altas horas de la noche. ¿Por qué será?–dijo divertido Reiner. Era cierto que Sasha se había quedado, pero era porque Ymir le estaba enseñando geometría para sus exámenes. No por cualquier otra razón que esa sonrisa indicaba.

–¿Eso es cierto? –Mikasa se veía un poco enojada.

–B-bueno sí, p-pero- –Sasha miraba al suelo, demasiado nerviosa para responder.

–Estábamos haciendo tareas–respondió por ella, esperando salir de esa situación.

–Ya me imagino que clase de tareas–la respuesta de Reiner le dio un mal presentimiento a Ymir. Estaba en desventaja en esta situación y ella no quería prolongar más la discusión ya que vio a todos sorprendidos. Tenía que hacer algo y rápido.

–Puedo abrazar a cualquier chica que esté aquí y no por eso significará que tengo algo con ella.

Con suerte eso será suficiente.

–Entonces, hazlo.

Eso es un reto. Vio a Mikasa a la que definitivamente no iba a darle un abrazo porque estaba molesta, tal vez celosa, lo cual era bueno para Sasha pero no para este momento. Luego miró a Annie quién estaba de brazos cruzados y negaba suavemente con la cabeza viéndola como: "si me abrazas te golpeo". Otra opción descartada. Y por último estaba Christa.

Se acercó lentamente y la abrazó. Escasas eran las veces que se habían dado un abrazo. O que habían tenido esta cercanía. Por lo menos desde que ella misma había decidido no ser tan efusiva con ella ya que por alguna extraña razón se sentía incómodo. Incluso ahora se sentía así. Tal vez era por la situación, de darle un abrazo por un reto. Pero si no quería meter en problemas a Sasha ella tenía que hacerlo, tenía que estar el mismo tiempo que la abrazo.

De todos modos, ¿cuánto tiempo estuvimos abrazadas? ¡Maldito Reiner, fueron unos segundos! ¿O fue más tiempo y yo lo sentí así? ¡Maldición!

Vio hacia abajo y no pudo ver la expresión de Christa.

¿Cuánto tiempo más vamos a estar así? Debe de estar molesta. Mejor dejo de hacerlo.

Y de repente un estremecimiento pasó por todo su cuerpo. Vio hacia abajo pero todavía no podía ver la expresión de Christa, la diferencia era que ella la abrazaba fuertemente. Sintió su corazón acelerarse, y lo único que Ymir quería, era que la rubia no se diera cuenta de ello. Pero a cada segundo que pasaba ella se ponía más nerviosa.

–Está bien, está bien, lo entiendo–dijo Reiner separándola de Christa– ¿Estás sonrojada?

–¡E-eso es porque me haces hacer cosas estúpidas!–le respondió rápidamente– Como esa vez que me hiciste tomar toda una botella de soda fría en tres minutos, también cuando me hiciste ir al gimnasio todo el día, o como…–pero se calló, incapaz de completar el resto de la oración, recordando cómo días después de ese reto Christa la había besado. –¡Ah, mira que por tú culpa no vi quiénes más actuaran!

Se dirigió rápidamente al tablero de anuncios tratando de calmarse y borrar esa escena de su cabeza.

–No te enojes, tampoco es para tanto–escuchó la voz de Reiner.

¿Así que piensa que estoy enojada? Creo que es lo mejor.

La verdad era es que estaba demasiado nerviosa como para encararlo. Puso una mano sobre su mejilla sólo para darse cuenta que aún estaba caliente.

Esto es malo. ¿Qué fue ese abrazo?

Miró de reojo para ver si podía ver a Christa, pero no pudo. ¿Qué expresión tenía ella? ¿Ella estaba sonrojada de la misma manera? ¿Estaba enojada? ¿Estaba riéndose junto a los otros?

–Ya se acabará el recreo y olvidé comprarme algo, nos vemos–la escuchó decir pero al momento que se giró sólo la vio alejarse del grupo.

Al final no pude ver qué tipo de expresión tenía.


Ymir dejó escapar un bostezo mientras se acomodaba mejor en el asiento.

Esa mañana había entrado el director a su curso para anunciar a las personas que actuarían en el teatro y dar un discurso de agradecimiento a los participantes que no lo lograron. Dejaron la hoja de resultados pegada en la pared y mencionaron que habría otro cerca de la dirección. A pesar de que no era mucha sorpresa para ella, cuando su nombre fue mencionado sintió otra vez esa felicidad. Felicidad que se desvaneció cuando escuchó que ensayarían los días lunes, martes, jueves y sábado por las tardes en el teatro del colegio.

Y ahora estaba sentada, sola, a la mitad de una fila de asientos alejada de la profesora para evitar que la viera dormir. Lo único que estaba viendo era a Reiner y a Christa leer su guion y a dos chicos más a quienes no conocía en el escenario. Los que aún no estaban actuando, estaban sentados en primera fila. Ella tampoco estaba actuando pero no quería sentarse en primera fila como los demás lo estaban haciendo.

Se recostó más en el asiento tratando de evitar dormirse pero cada vez era más difícil mantenerse despierta.

–No deberías dormir–escuchó decir y se enderezó en el asiento.

–No estaba…–se giró sorprendida–Oh, eres tú–dijo mientras reconocía a la persona que estaba sentada a su lado. Era la chica a la que había amenazado con golpear aquella vez en el baño– ¿Qué estás haciendo aquí?

Ahora podía observarla mejor. Su cabello negro hasta la altura de sus hombros. Sus ojos oscuros la miraron sonriente.

–Vine a ver a Christa–Ymir automáticamente frunció el ceño–No te enojes, se ve que te preocupas por ella.

–Claro que lo hago, ella es mi amiga.

–¿Realmente lo es?

–¿Qué estás haciendo aquí? –le repitió la pregunta más molesta que antes.

–Verás, vine a ver a Christa, pero no solo a ella sino a todos, incluso tú– la sonrisa que le estaba dando realmente no le agradaba.

–¿Cuáles son tus intenciones? –le preguntó acomodándose nuevamente en el asiento.

–Vaya, creo que aún piensas que soy una interesada–Ymir sólo la miró por unos segundos deseando poder irse, pero quería escuchar lo que tenía que decir– Lo siento, de aquella vez, yo me deje llevar p-

–No debería ser la única con la que te disculpes–le interrumpió–También deberías disculparte con…

–¿Christa? Ya lo hice–Ymir la miró con cautela. Sus disculpas parecían sinceras por la forma en que veía a otro lado y movía las manos nerviosamente. Ya no se sentía tan molesta pero tampoco tenía los ánimos de hablar con ella– Yo sólo quiero llevarme bien contigo.

–¡¿Estás hablando en serio?! –le preguntó en un tono más alto de lo que pretendía. Así que cuando miró a la profesora, ésta le indicaba con señas que hablara más bajo.

–Sí, a lo que me refiero es que no quiero que seamos amigas, por lo menos no ahora, pero tampoco quería que sigas pensando que soy una interesada. Después de todo soy la encargada de la escenografía y la profesora me pidió que venga a cada ensayo a ayudarla.

–Ah, así que de eso hablabas cuando dijiste que nos habías venido a ver–Ymir ya no estaba molesta para nada pero aún tenía sus dudas.

–Espero no se haya escuchado muy acosador.

–Pues lo fue–respondió totalmente seria– Bueno, ya veremos con el tiempo que pasa–le dijo recostándose en la silla, viendo a sus compañeros.

El silencio y su cansancio la estaban haciendo dormir nuevamente.

–Creo que hacen una buena pareja–la escuchó decir pero Ymir no dijo nada–Reiner y Christa, ¿no lo crees?

Ymir finalmente la miró y se rio por un momento.

–Oh no, ellos no son pareja.

–¿No crees que lo serán? –la pregunta por un momento perturbó su tranquilidad.

–Pues…

–Después de todo son los protagonistas en esta historia de amor–la interrumpió haciéndola sentir incómoda.

–No tiene que ser necesariamente así.

–Incluso tendrán que besarse.

–Pueden fingirlo, que parezca que se están besando cuando en realidad no lo hacen.

–¿Tú crees que alguien no intentará que sea real? –Ymir no respondió la pregunta y simplemente vio nuevamente a sus compañeros. Reiner usaría perfectamente la ocasión para besarla.

Si Christa no le corresponde podría decirle que estaba actuando, pero sí lo hace…

Fue incapaz de completar su propio pensamiento sintiéndose molesta de algún modo.

–Además no sólo es un beso, son-

–¿Crees que no lo sé? –le interrumpió enojada– Yo también leí el libreto.

–Tranquila, ¿por qué estás enojada?

¿Por qué estoy enojada?

Se quedó en silencio por bastante tiempo viendo a sus compañeros actuar mientras trataba de disimular su enojo y ansiedad.

–De todas formas, quisiera que Christa fuera más honesta.

–¿De qué estás hablando ahora? –le preguntó acercándose a ella. Toda la tranquilidad que había logrado se esfumó.

–No debería decirlo yo.

–Dímelo de una vez por todas–le dijo fastidiada– Si puedo yo te diré si es verdad o no– realmente no se interesaba en lo que ella tuviera que decir, pero algo en su interior quería escucharlo.

–Ymir, ¿p-puedes separarte un poco? –al acabar de formular la pregunta Ymir se dio cuenta de que se había acercado demasiado a ella.

–Lo siento– se separó inmediatamente de ella y trató de tranquilizarse.

–Está bien, no sabía que te ibas a poner así. Lo decía porque-

–¡Oigan, ustedes dos! ¡Sepárense! –exclamó la profesora–¡Ruth ven aquí inmediatamente!

–Está bien–dijo parándose y cuando estaba a punto de irse Ymir la detuvo.

–¿Qué ibas a decir? –Ymir la agarró suavemente del brazo, no queriendo quedarse con la duda.

–No importa en realidad. Debo irme.

–¿En serio? –la castaña le vio abrir la boca pero no dijo nada, sólo vio el escenario y luego a ella.

–La profesora está llamándome y no creo que-

–¡Ymir deja de coquetear y deja que venga! –gritó una vez más la profesora

–¡¿Qué?! –preguntó sorprendida– Yo no estaba- –se sentó bruscamente en el asiento y se cruzó de brazos al darse cuenta que la profesora tenía fija la vista en sus otros compañeros.

No hay caso de hablar con nadie.

Se puso los audífonos y se puso a escuchar música esperando relajarse. Le tomó varios minutos pero al final lo logró.

De todos modos tal vez sólo era un estúpido rumor.

Nuevamente el cansancio y el silencio del ambiente hacían que tenga sueño. Después de estar cabeceando por unos minutos, se quitó los audífonos y finalmente se durmió.


–¡Ymir despierta! –escuchó decir a Reiner mientras la agitaba por lo hombros–¡Despierta!

–¡Estoy despierta! ¡Sueltame! –lo empujó para luego agarrarse inmediatamente el cuello.

–Y así Christa, es cómo despiertas a Ymir–dijo en un tono orgulloso.

–¿Estás bien? –le preguntó la rubia al ver que se agarraba del cuello.

–Me duele el cuello.

–Oye genio, dormiste con el cuello doblado–la castaña le lanzó una mirada de mala gana a Reiner, quién mantenía una sonrisa.

–Tal vez si me hubieras despertado más gentilmente, no dolería tanto–intentó lentamente mover su cabeza.

–Eso intentamos. Christa estuvo por dos minutos diciendo tu nombre mientras te empujaba suavemente. Oh, pero adivina qué. ¡No despertaste! Así que recurrí a mi método.

–Tú método apesta–replicó frotándose el cuello.

–Pero es efectivo–dijo totalmente feliz.

–De hecho sí es efectivo.

–Ya lo ves

–Es efectivo si quieres que la persona a la que despiertas ¡te golpee! –le dijo parándose, pero el sonido de algo impactando el suelo llamó su atención. Cuando miró hacia abajo, vio una chaqueta en el suelo. La alzó inmediatamente.

–¿Esto no es mío? ¿De quién es? –preguntó viendo a los de su alrededor.

–De Ruth–le dijo Reiner sonriente.

–¿De quién?

–De la chica de cabello negro con la que estabas hablando.

–Oh, así que así se llama.

–Sí, esa con la que estabas coqueteando.

–¡Yo no estaba coqueteando! –le dijo enojada.

–Así que ya despertaste–escuchó una voz en su espalda así que se dio la vuelta– Pensé que me iría sin ella.

–Gracias, supongo–le alcanzó la prenda de vestir no muy segura de que decía gracias– Aunque no estoy segura del por qué lo digo.

–Oh, no te preocupes. La profesora me dijo que te tapara con algo para que no tuvieras frío–se puso la chaqueta–Y ahora yo tampoco tendré frío gracias a ti. Nos vemos luego––le guiñó el ojo y se fue.

–Creo que ya encontraste a alguien–Ymir sólo miró a Reiner de mala manera y fue caminando lentamente para salir del teatro.

Por alguna razón estaba nerviosa, pero no por la conversación de hace un momento. Ni siquiera por la chica de estatura semejante a la de ella. Estaba nerviosa por lo que los demás pensarían.

¿Desde cuándo me importa lo que la gente piensa? Cerró los ojos y vio la imagen de Christa.

Se dio la vuelta para ver a sus amigos. Reiner estaba hablando con Eren y Sasha. Y cuando vio a Christa, ésta le dio una sonrisa, pero pronto desvió la mirada y se unió a la conversación.

Caminó con ellos, siguiéndolos a donde vayan no queriendo estar sola con sus pensamientos, sólo escuchándolos hablar sin unirse a la conversación. Observó a Reiner y a Christa quiénes hablaban más fluidamente. Ciertamente se habían vuelto cercanos.

Así que Reiner puede que cumpla su objetivo de estar con Christa. ¿Por qué no puedo estar feliz con eso?

–¡Ymir! –el gritó del rubio le sacó del hilo de sus pensamientos– Nos separaremos aquí. ¿Estás bien?

–¿Qué? S-sí, claro. Es el cansancio, sólo eso– le respondió esperando que sonara sincero.

–De acuerdo– le respondió viéndola sospechosamente– Yo me iré con Eren y Sasha. Me imagino que irás con Christa.

Simplemente asintió y se despidió de ellos. Durante el camino hablaron del teatro, de lo nerviosas que se sentirían en ese momento, de cualquier cosa, sólo para que no se presente el silencio. Cuando llegaron a la casa de Christa ya era de noche. Así que Ymir se despidió a la distancia y se alejó lentamente. Sin embargo justo cuando se estaba yendo escuchó a la rubia hablar.

–Ymir, ¿te gusta esa chica? –le preguntó viéndola a los ojos.

–¡¿Qué?! ¡No! –respondió acercándose a su casa–Recién la conocí hoy, ella no me gusta. Y no creo que lo haga nunca– mantuvo su expresión seria para que se diera cuenta de que no mentía.

–Ymir, ¿te gusta Sasha? –la observó por un momento pero ella ya no le dirigía la mirada.

–¿Tú también? –se acercó a ella– No, ella solo es mi amiga–respondió algo molesta por la pregunta.

–Es sólo que me puse a pensar. Ustedes se llevan bien y tal vez-

–No, de acuerdo. Ella no me gusta–la agarró de los hombros, para poder captar su mirada– Además a Sasha le gusta…–se quedó callada no sabiendo si decir la verdad.

–¿Mikasa? –soltó una risita– A juzgar por tu expresión de asombro, supongo que es verdad.

–¿Cómo lo supiste?

–Oh vamos, ella está en mi curso y es mi amiga. Cada vez que ve a Mikasa sonríe más de lo habitual. No hay que ser un genio para saber eso–la castaña por un momento se sintió mal de haber preguntado.

–Así que ¿quién crees que dé el primer paso? –le preguntó la rubia con una sonrisa.

–No lo sé. ¿Mikasa? –trató de imaginarse a Sasha haciendo algo para que Mikasa supiera de sus sentimientos, pero no se le venía nada a la mente.

–¿Tú también lo crees? Yo igual creo que será Mikasa.

–Sí, bueno Sasha es algo tímida en ese aspecto–empezaron a discutir.

–Pero Mikasa parece tan seria. La mayoría de las veces no sé en qué está pensando.

–Espera, espera. ¿Cómo fue que llegamos a hablar de esto? –ambas se rieron–Bueno ya es de noche, tal vez debería irme–le dijo agitando su mano a modo de despedida, pero una vez más fue retenida.

–Ymir, ¿te gusta alguien? –la seriedad con la que preguntaba hizo que pensara bien su respuesta. ¿Alguien le gustaba? Miró los ojos de Christa y se puso un poco nerviosa.

–No lo sé–le respondió esperando que no la presionara en el asunto–¿Por qué lo preguntas?

–Tenía curiosidad–esbozó una sonrisa pero no duró mucho tiempo.

–Ahora si ya debería irme–pero una vez más fue retenida.

–Ymir, despídete bien–la observó confundida no sabiendo que hacer–¿Por qué no lo haces?

Porque tengo miedo.

–Hasta luego Christa, nos vemos mañana en el colegio. Exactamente en el descanso–le dijo pero simplemente la escuchó reír.

–Tonta, no así–le dijo en modo de juego. Ymir siguió sin entender exactamente que hacer hasta que Christa se acercó y la abrazó– Cuídate.

–¿Te das cuenta que vivo a la vuelta de tu casa? –se rio nerviosamente mientras se separaban del abrazo.

–No está demás decirlo–se miraron por un par de segundos hasta que ambas desviaron la mirada.

–De todas formas ¿cómo querías que me despida bien?

–No lo sé. Cualquier forma menos verte a la distancia mientras agitas la mano y dices adiós como si recién nos hubiéramos conocido– la miró sorprendida por sus palabras y sin pensarlo dos veces se acercó a ella y la abrazó.

–Nos vemos mañana, que tengas dulces sueños–le dijo mientras se abrazaban. Se quedaron así por un momento– ¿Mejor? No sabía que mi forma de despedir influyera tanto.

–Es sólo que parecía que te despedías de esa forma sólo conmigo– Ymir se quedó en silencio. Era cierto lo que le decía. Ella se despedía de los demás con un abrazo, o un beso en la mejilla. Pero cuando lo hacía con Christa se sentía nerviosa. Ese beso en la mejilla que poco o nada podía significar más que una forma cordial de despedirse. Así que lentamente dejó de hacerlo para simplemente agitar la mano.

–Lo siento–se separó de ella–No lo volveré a hacer.

–¿Qué estás haciendo? –le preguntó cuándo vio la mano de Ymir extendida.

–Planeo despedirme de cualquier forma menos la que mencionaste. Así dame tú mano–vio a Christa sonreír.

–Así que esto es como cerrar un pacto–le respondió sonriente mientras la miraba extrañada.

–Puedes tomarlo de esa manera, si quieres–le respondió mientras agitaban sus manos–Que tengas un lindo sueño con los ángeles y por supuesto conmigo–ambas rieron.

–Entonces sería más una pesadilla con demonios que un dulce sueño–le dijo de manera divertida mientras se cruzaba de brazos.

–De todas formas, estaré presente–le respondió sonriente.

–Ya que estamos invocando ángeles y demonios. Espero ser parte de tus sueños como un bello ángel.

–Ya lo creo–le respondió sin pensarlo y vio a Christa sonrojarse–Lo siento, tengo sueño y debo irme antes de que se haga más tarde. Practica para la obra si puedes– le dijo mientras se alejaba. Y luego una pregunta vino a su mente y no pudo retenerla ahí– Christa–la llamó antes de que entrara a su domicilio– ¿Te besarás con Reiner para la obra?

¿Qué demonios le estoy preguntando?

–L-lo siento, es estúpido ni siquiera llegaron a esa parte y-

–Tranquila Ymir–la miró confundida– ¿Por qué lo preguntas? De hecho no me había puesto a pensar en ello. La profesora dijo que hagamos buenos papeles para la obra y quiere que se vea lo más realista posible.

–¿Eso es un sí?

–Bueno, eso es lo que ella quiere

–¿Qué es lo qué quieres tú? –Christa la miró por varios segundos y finalmente respondió.

–No lo sé.

Ymir le dio una sonrisa y dijo: –Lo sabrás eventualmente. Nos vemos.

Caminó lentamente hacia su casa y una vez que llegó se preparó para hacer sus tareas. Aun así no podía llegar a concentrarse.

¿Qué siento por ella?

No queriendo contestar la pregunta se puso a cantar tratando de distraerse mientras hacia sus deberes. Manteniendo ocupada a su mente con lo que sea. Casi a media noche finalizó sus trabajos y se preparó para dormir. Apagó la luz, decidida a dormirse; pero simplemente se quedó viendo el techo esperando a que llegue el sueño.

Se echó de costado y metió la mano debajo de la almohada para sacar su celular. Desde que había ido a su colegio hasta ahora no lo había tocado. Encendió la pantalla y vio que tenía un mensaje de Armin.

"Los resultados de las actuaciones están en el tablero de anuncios cerca de la dirección. Suerte"

Ymir se rio al finalizar de leerlo.

De no haberme olvidado el celular, nada de lo que pasó hoy hubiera sucedido. ¿O sí?

Dejó aquel aparato sobre su mesita de noche. Y luego nuevamente la pregunta vino a su cabeza. ¿Qué es lo que ella sentía por Christa?

Creo que ya sé por dónde va todo esto. Aun así espero que yo también conozca eventualmente la respuesta correcta.