Antes de nada, debo pedir disculpas a todas aquellas personas que me leían seguidamente y, que por culpa de mi ausencia, seguramente no lean ya esto.

Quiero aclarar que no he desaparecido por gusto, las circinstancias familiares, me impidieron en un primer momento seguir con la historia, y una reciente crisis familiar-existencial fueron la gota que colmó el vaso.

El no tener acceso a un ordenador, también dificulta las cosas, aunque ya estoy de vuelta y espero por mucho y más seguido.

Vuelvo a pedir disculpas, y espero seguir recibiendo vuestro apoyo, que es mucho más importante para mi de lo que muchos creeis.

Dicho esto, espero que os guste.

AVISO : YAOI/SLASH Si no te gusta este género, puedes leer otra cosa.


Buford estaba aún enfadado.

Iba por la calle, molesto, pateando todo lo pateable, y odiándose en gran parte.

Solo podía acordarse de la cara de terror del moreno de ojos cobrizos.

Y de sus palabras... ¿Ser violado? Vale que tubiese una "pinta" un poco agresiva... Pero Buford nunca dañaría en tan alto grado al moreno...

Aunque, seguía enfadado.

...

Ya en el instituto, Isabella estaba con los hermanos Flynn Fletcher.

Phineas hablaba con ella como si nada, aunque Ferb, como siempre, solo mraba a través de sus oscuras y pintuagudas gafas.

-Jo Phineas, ¡Estoy tan emocionada por el nuevo curso! Aunque este año va a ser algo aburrido... Ya no estás en mi clase...- comentó la dulce chica con una sonrisa algo avergonzada, a lo que el pelirrojo respondió con una risilla.

-Jaja, Tranquila, tienes a Ferb, seguro que con él sacas las mejores notas.-

-Ya... No estoy tan segura...- Rodó los ojos y entonces vio a aparecer a Baljeet, solo. Eso fue lo que sorprendió a todos, y no que llevase un pañuelo tapándole la mayor parte del cuello en el cual, habían quedado marcas de la discusión con el matón.

-¿Dónde esta Buford?- Preguntó la chica.

-Ni idea... No le he visto desde ayer...- Respondió el hindú cabizbajo, sin querer mirar a sus amigos pues no se sentía capaz de afrontar sus miradas inqisitivas y sus, posibles aunque poco probalbles, reproches.

-Hum... Que raro, puede que se haya puesto malo.-

-Lo dudo.- Contestó secamente Ferb. Aunque no hablaba demasiado, en los últimos años había lograo intervenir algo más, aunque las caras de sorpresa de sus amigos y hermano siempre l hacían suspirar.

No sabía que era, pero sabía que algo peor que un posible costipado o catarro le había pasado a Buford.

-Es igual, esta tarde... Me pasaré por su casa. De todas forma,s tengo que entregarle lo que demos en clase... Está en economía conmigo.-

Eso si que sorprendió a todos, que miraron a Baljeet con cara de haber visto un fantasma.

-¿En serio? ¿Economía? ¿Buford?- Dijo Isabella. Baljeet, sin entenr porqué, se sintió ofendidio con la medio burla de su amiga, y la miró a los ojos.

-Si, ha estado estudiando todo el verano comigo para poder entrar a economía. No es tan raro que porfín elija un camino.-

Y el tono casi agresivo, si que les sorprendió, excepto a Ferb, que ya se estaba haciendo una ligera idea de lo que pasaba entre ellos dos... Tan amienamigos... Tan juntos... Solo podía esperar una cosa de esa relación, y sabía que los otros dos lo pensaban, pero ninguno iba jamás a confesarlo.

-En fin, vamos a clase...- Comentó Isabella que abrazó a Phineas y le besó la mejilla antes de irse a su clase casi corriendo y totalmente sonrojada.

-Oh... Claro... -Respondió el pelirrojo encantado con el beso.

Aunque su hermano empezaba a hartarse de ser el tonto de los dos.

...

Todos fueron a clase, Ferb se sentó al lado de Isabella porqué ella se lo pidió. Phineas entró sonriente y saludó a un par de viejos compañeros de cursos anteriores. Pero Baljeet se sentía tan solo...

En su clase solo había a dos personas a las que conociera, y, precisamente, era dos personas con las que no quería cruzarse.

Uno de ellos, era Zac, un joven alto, rubio y fuerte, una promesa en el baloncesto, y el otro era Steven, un aspirante a mago que solo sabía hacer el ridículo. Pero ambos tenáin algo em común: varias veces trataron de ser los matones de Baljeet, pero como estaba bajo la protección y maltrato de Buford, no se atrevían a tocarle.

Hasta hoy.

-Vaya vaya vaya... ¿A quié tenemos aquí? ¡Si es Appú!- Comentó Zac, agarrando la mochila del moreno y tirándola al suelo.

-¿Qué hace una ratita como tu tan sola?- Intervino el pésimo mago.

-Si, ¿dónde esta? a ver, como se llamaba... ah si, Van Stromm- Una risilla del rubio sobresaltó a Baljeet que había tratado de mantenerse sereno.

-No... No ha podid venir hoy... Pe-pero no creo que tarde demasiado en...- -Espera, ¿dices que no ha venido?- Respondió el mago.

-Si, creo que eso es lo que ha dicho.- El rubio le seguía el juego, y etaba funcionando. Baljeet solo pudo tragar saliva y tratar de defenderse con la palabra, pero fue cortado antes de siquiera acabar de abrir la boca.

-¿Porqué no te vienes por el instituto con nosotros?-El mago rió.

-No, yo...-

-¿No? Steven, esta rechazando nuestra oferta, ¿puedes creerlo? Encima de que somos buenos compañeros.-

-Yo... No soy nuevo... Se... Se como es el instituto.- Se sorprendió a si mismo, pues había sido valiente al decir aquello que dejó pasmado a los matones. Pero duró poco.

Apenas cinco minutos después le tenían en el baño y estaban a punto de meter su cabeza en el wc.

-¡Cómo te atreves a ser tan insolente! ¿¡No sabes con quíen estas habalando!?- Gritaba el supuesto mago mientras su fuerte amigo sujetaba la cabeza del pobre empollón contra la taza.

-¡No porfavor!-Gritó Baljeet lloriqueando, pero era tarde. Su cabeza estaba, en menos que canta un gallo, dentro del agua.

Era lo más asqueroso que le habían hecho nunca.

Ni si quiera Buford le había hecho eso nunca. El calzón chino, demasiadas veces, pero ¿eso? Ni por asomo. Sabía perfectamente el asco que le daba al moreno.

-¡Jajajaja!- Las risas le sonaban lejanas, pues su cabeza entraba y salía del agua tan rápido que empezaba a marearse.

Por suerte, le dejaron enseguida, yéndose ellos a clase, tiraron la mochila del hindú por la ventana, dejándola caer cerca de la entrada del centro.

Baljeet se apoyó en los bordes del wc. Temblaba, estaba aterrado, asuqeado y mareado. Y solo pudo pronunciar una cosa mientras sufría por su situación.

-Buford... Buford...¿Porqué me dejas solos?...- No aguantó más el asco provocado por estar empapado de esas aguas y devolvió lo poco que había desayunado, llorando, se quedó apoyado en el suelo, con la puerta del baño cerrada.

Se abrazó las piernas temblando. ¿Así eran los matones de verdad?...

...

Las botas de suela de goma resonaban en el suelo de la calle.

Hasta que vió una mochila con una chapa colgada de los elfos delbosque.

Sabía de quién era esa mochila, pero no tenía ni idea de porqué estaba ahí.

La cojió y se la puso al hombro.

Al entrara al centro, le enseñó un justificante médico falso al vigilante de los pasillos y se dirigió hacia su clase de economía. Aunque dos voces familiares le llamaron la atención.

Zac y Steven se reían mientras volvían a clase.

-¡Jajaja! Le hemos dado una buena a "Appú"- comentó el mago, haciendo reír a Zac pero enfurecer al recién llegado que les placó y les puso contra la pared agarrando sus cuellos, cada uno con una mano, a pesar de que Zac era más alto que él, pudo agacharle para tener a su nivel.

-¿Qué le habés hecho a Baljeet?- Preguntó Buford rechinando los dientes.

-¿Qué? Nada ¡nada!- respondió el rubio, pero su amigo, más asustado que nunca, habló antes de haber sido apenas apretado.

-¡Le hemos dejado en el baño!- Dijo haciendo sonreír al matón que les soltó.

-Iros, pero aún no he acabado con vosotros.- Ambos se sintieron aliviados, pero Buford poco tardó en asestarles un puñetazo en el estómago, doblándoles.

-Y eso solo es el principio.-

Corrió hasta el baño, escuchando sollozos que se cortaban ligeramente al escuchar pasos y el abrir la puerta.

Baljeet aún estaba nervioso, hipaba, aunque se había tratado de limpiar la boca, no tenía el valor de salir del pequeño cubículo en el cual estabva refugiado.

Aunque ese sonido de goma, le hizo pensar en quién más nevesitaba ver.

-¿Buford?...- Dijo en un susurro.

El pálido, al escucharle sintió una punzada en el pecho.

¿Porqué le habría dejado solo? Ahora iba a fiarse aún menos de él.

-Si, soy yo...¿En qué baño estás?...- Dijo lo más tranquilo que pudo.

-En el último...- Respondió volviendo a llorar.

Buford se apresuró en acercarse a la puerta para descubrir que estaba cerrada.

-Baljeet, abre, no puedo romper el cerrojo.-

-No quiero...-

-Joder...-

La situación no mejoraba.

Su moreno amienemigo estaba tan asustado como un conejito al que acabasen de poner una vacuna. Y sabía bien Buford que los conejos no se tranquilizaban facilmente. Hacían falta dulces y suaves palabras, justo de lo que él carecía.

-No pienso irme hasta nque salgas de ahí.- Dijo y se sentó apoyado en la pared, al lado de la puerta del baño en el que estaba refugiado el moreno.

-...-

No hubo respuesta, y eso le puso nervioso.

Pasó una mano por su pelo casi rapado y abrió su mochila pasándole bajo la puerta una botella de agua.

-He cojido tu mochila. Y bebe, a ver si así te relajas un poco.-

Nada, no era capaz de ser "tierno" ni "dulce".

-Gracias...- Pero el recibir esas palabras, y el ver como el moreno cojía la botella, le ayudaron a ver que iba por el buen camino.

-Yo... Joder... No hago más que cagarla contigo Baljeet...- emepezó a hablar el matón.

-No debería de haberte dejado solo... Menos con esos dos gilipollas en clase...-

Golpeó la cabeza contra la pared.

-Lo siento.-

-No... Yo.. Si no hubiese sido así ayer contigo... Hoy no habría pasado nada... Lo siento.- El hibdú se apoyó en la puerta asomando una temblorosa y pequeña mano bajo la puerta.

Buford la miró en silencio, se apoyó de igual manera y tomó su mano despacio, tratando de no volver a asustarle.

-Ya todo eso da igual... ¿Vale? Solo fue... Una confusión, nada más.- Dijo a duras penas sin soltarle la mano, sin querer soltarle... Aunque preferiría poder abrazarle, se conformaba con saber que estaba mejor de lo que él mismo pensaba.

-Voy a matar a esos dos hijos de puta...- Comentó, y no notó que la mano del moreno se apartase cuando lo hizo.

-Lo hecho, echo está, Buford... Ya no puedes hacer nada para remediarlo... Pegarles no servirá de nada.-

-¿Cómo que no? Servirá de mucho. ¿Sabes lo cabreado que estpy ahora mismo?- Miró a la puerta, como si atraves de ella pudiese ver al moreno encojerse sobre su cuerpo.

-Lo se, pero...-

-Pero nada. Nadie toca lo que es mío.- Sentenció con un gruñido. -Abre la puerta.- Ordenó y vio como Baljeet le obedecía casi al instante.

El pálido le agarró del brazo y le llevó junto a la ventana viendo sus ojos enrrojecidos de llorar.

Gruñó nuevamente viendo la cara de sorpresa de siempre del menor y abrió la ventana dsde la cual, había apenas un metro de distancia hasta el suelo.

Le agarró y le bajó de un salto junto con él y las mochilas.

-Nos vamos a mi casa. Mi madre no está.-

-No, espera, no puedo faltar el primer día.-

-Pero no vas a ir con el pelo y la ropa sucios.- Dijo tajante. Esa agresividad era lo que más quería y admiraba de Buford. La capacidad que tenía para hacerle cambiar de ruta era, sencillamente, impresionante, pero a la vez demasado peligros, pues podría hacerle tomar un camino que no es corecto.

Y si mal no recuerda, una de las razones por las que le rechazó el día anterior, era, ni más ni menos que porqué no era su camino estarcon un hombre. Tenía, Debía tener hijos, Debía ser un gran médico, físico, abogado para poder sacar a su mujer y a sus hijos adelante. Debía ser patriótico con la India, y debía dejarse de tonterías de amores adolescentes pasajeros.

Pero estaba también cansado de hacer lo que se espera de él.

-Está bien... Espera, y qué ropa me pongo?- Preguntó estando ya casi en la casa de los Van Stormm.

-Tengo ropa vieja que seguro que te vale.-

-Ah... Está bien...-

...

Ya dentro de la casa, se repetía el episodio del día anterior. Baljeet en el baño, a punto de ducharse y Buford en el piso de abajo, comiendo para tranquilizarse y porqué no había desayunado por su preocupación.

Ahora debá contenerse, no ir y empezar a toquetear al bajito como si no pasara nada. Debía estarse quieto, tranquilo, y sobretodo, comiendo para ignorar la imagen del delicioso cuerpo de Baljeet mojado... Limpiándose el vientre con la esponja, enjabonándose los hombros, el cuello... La espalda para más tarde bajar a su redondo y perfecto tra...-¡Ya es suficiente!-

Se dijo a si mismo más rojo que un tomate.

Tiró la comida por la cocina y se fue al salón a ver un poco de televisión. Aunque la programación no era muy buena a las nueve de la mañana. Todo dibujos para bebes.

-Agh, por el amor de dios.- Apagó la televisión y simplemente se tumbó en el el sillón boca arriba, escuchando el agua de la ducha.

Baljeet estaba tranquilo, duchándose con agua caliente para quitarse el mal sabor de boca. Buford le había dejado un cepillo de dientes de usar y tirar, y vaya que si lo estaba usando.

Pero seguía con la cabeza fuera de si.

Cuando el matón tomó su mano había sentido tanta ternura... Y tanta fuerza que le daba miedo. Pero así es la vida si te dcides por hacerte amigo de un matón.

Seguía con la idea de no dejarse llevar con lo que siempre le habían pedido hacer, de ser por una vez él mismo pero claro.¿Quié era él si no un buen chico que sacaba notas excelentes? No podía saberlo.

Había estado tanto tiempo siendo ese Baljeet que no tenía ni idea de quién era el verdadero.

Aunque lo que si tenía claro es que no iba a pasar el resto de su vida de una forma desagradable, teniendo que casarse, que tener hijos y que trabajar como un esclavo. Ya no iba a ser nunca más uno.

Aunque seguía platónicamente enamorado de las matemáticas.

Y todo este apogeo de rebeldía y de números, le llevó hasta una época en la que si era un poco más libre.

Entonces, emepzó a cantar.

-¡Oh yeah! ¡Yo tengo que protestar! No hay nada que, se parezca a un plan, que defina mi cirriculum. No hay más normas ni obligación de seguirlas de un modo rígido. Quiero un plan de estudios bien severo en disciplina evaluarme desde-l cero al diez. Lo que para rimar tuve que sudar y soltais tamaña estupidez.- Estaba cada vez más emociona. Su voz era igual de Rasgada y de aguda en ciertos puntos. No había perdido esa capacidad de enamorar con su "ira".

-¡Que me den nota esta vez! ¡hablo de puntuación!- Tararea los coros moviendo la cabeza de un lado a otro.

-¡No hay boli rojo en el cajón! ta-tatararara ta~ ¡Las notas quiero, que salgan del fichero de un juez! ¡Dadme ya un diez!-Gritó en su última estrofa.

Estaba feliz, no sabía porqué.

Pero había dejado a Bufrod, en el piso de abajo, con los ojos abiertos ocmo platos y el corazón totalmente acelerado.

Sus mejillas estaba rojas, y su cabeza solo pensaba en una cosa: hazle tuyo.

Y, como ya acostumbraba a hacer, subió al baño tan rápido como pudo, sacó al menor de la ducha y le empotró contra la pared besándole con todas sus fuerzas y ganas contenidas.

Baljeet por poco había gritado, pero no lo hizo, solo siguió el beso, algo asustado, pero totalmente deseoso.

No pasaron ni dos minutos cuanto Buford tenía puestas las manos en el trasero del menor, le apretaba, le masajeaba y le movía a placer, juntándole, ffrotándole, haciedno que sintiese su robusto y fuerte cuerpo contra el suyo tan fino.

Y Baljeet no podía sentirse mejor.

Su antiguo yo, le diría que parase, que le separase, pero ¿qué demonios? ¿Acaso no había dejado atrás al Baljeet que solo pensaba en el qué diran?

Solo le quedaba una cosa por hacer, disfrutar.

Y eso hacía. Su cabeza daba vueltas, pero mandaba mensajes muy claros: tócale, siéntele, deja que haga lo que quiera, hazle lo que quieras, siente placer, estremécete, llora, eso le gustrá...

-Ah... Buford...- Los cobrizos ojos del moreno miraron al pálido rostro del que iba a ser el activo en la cama. Derramando una lágrima, y con los ojos empañados, le dijo al oído-Llevame a la cama...-

Buford no podía creerselo. ¿En serio? ¿Tan pronto?

Algo raro estaba pasando, pero eso no le importaba, solo quería disfrutar de poder tocarle, besarle, y, de una maldita vez, poder tocar algo más que su simple, aunque delicioso, trasero.

Le cojió en brazos, besando, más bien, deboradon por completo su cuello, llevándoselo hasta su habitación, tan tétricamente decorada, y le tiró en la cama, la cual estaba deshecha.

Eso no habría agradado a Baljeet si no tubiese los ojos puestos en la cara y el cuerpo del mayor que se desnudaba para él.

"¡Menudo cuerpo!" Pensó el moreno al fijarse en sus perfectos hombros y en sus músculos tan bien marcados... Aunque la llamada "tableta de chocolate" estaba parcialmente "derretida". Ver eso le hizo sonreír pues siempre le había gustado ver a su matón con algo de tripa.

Otra vez... Como el día anterior. ¿Siempre?

Ninguno de los dos había vuelto a pensar en desde cuando sentían atracción, hasta que Baljeet lo pensó, quedándose quieto unos segundos, miró al pálido y se sonroj´p hasta el expremo al descubrir en un cachito de su mente un "desde siempre"...

-¿Qué te pasa?- Preguntó Buford que le miraba desde arriba no muy convencido de sus reacciones. ¿Tendría que escuchar que es un violador de nuevo?...

-No es nada, solo me he quedado algo pillado... pero estoy bien.- Respondió al notar la cara de preocupación y molestia del mayor que, sin más miramientos, se apresuró a besarle y a robarle el aire a medida que lo hacía.

Una mano nerviosa y ansiosa agarró el miembro del hindú, haciéndole gemir en los labios del pálido que empezaba a mover la mano en un vaiven, primero lento, pero que fue aumentando a medida que el teimpo pasaba, cada vez más y más rápido.

Solo recibió quejas un par de veces pues Baljeet opinaba que iba demasiado rápido, pero Buford pensaba que no, que solo era cuestión de intentarlo, hasta que...

-¡A-aaah!- Un último gemido culminó el orgasmo del moreno que se tapaba la cara avergonzado. Eso si que le pertenecía a los dos Baljeets...

-Vamos... No es para tanto...- Buford se relamió y le miró a los ojos, apartó las manos y le obligó a limpiarle la mano.

-Vamos, no pienso hacerlo yo, enano.- Le gruñó, viendo entonces como los ojos cobrizos se nublaban, pero obedecía a su mandato.

Siempre tan demandante... Siempre tan agresivo... Tan delicioso...

-Ya...-

-Que va, aún no hemos acabado.-

-¿Qu-qué?...-

-Vamos, yo sigo en pie~ Si lo haces bien prometo ser bueno~-

-No lo vas a ser...-

-Lo se.-


Bueno bueno bueno, no os penséis que dejo un final raro y corto porque sea una vaga, es que es lo que mejor queda, a mi parecer.

Espero que os haya gustado y que siguais leyéndome.

Nos vemos.

~~Lady Vamp~~