AVISO: YAOI/SLASH EXPLÍCITO si el contenido no es de tu agrado, anda y quéjate a otro.


Buford estaba en la cocina, comiendo algo dulce para recomponerse.

No dejaba de recordar las sensaciones que haía tenido solo un par de horas antes junto con Baljeet.

Recordaba cada gesto, cada movimiento, cada sonido... Todo, auqnue se había sentido un poco frustrado al llegar al punto importante de la situación.

"Buford estaba besándole, acariciándole por todo el cuerpo, llegando casi a arañarle.

Baljeet solo gemía y jadeaba, sntiendo el ardor subirle por el pecho, el placer aumentar y su cabeza hervir en un caldo de sentimientos, deberes y a saber que más.

El pálido deslizó una mano hacia la entrada del menor, llegando a presionar su ano, pero el hindú le agarró la mano tembloroso.

-Aún no estoy listo para tanto...- Dijo a media voz, esperando que se enfadase y le dejase a medias, simplemente resopló y apartó la mano.

Bien, no quería, pues no iuba a hacerlo hasta escucharlo de sus labios, hasta que no le dijese "Buford, tómame, hazme tuyo y fóllame hasta que no pueda más" no iba a hacerle nada, pero tampoco iba a ser bueno..."

Rió para sus adentros con un toquecito de maldad, teniendo unos deliciosos y pecaminosos planes para el más bajo de ambos.

...

Casi en el otro lado de la ciudad, Ferb comía su almuerzo sentado con Isabella y su hermanastro en un banco del insituto, sin prestar demasiada atención a lo que estaban hablando ambos hasta que Phineas le dio suavemente en el brazo.

-Ferb, te noto raro¿te encuentras bien?- Su hermanastro peliverde solo asintió, mirando de reojo a Isabella de una forma que ponía muy nerviosa a la chica pues se había pasado todo el día mirándola de esa forma, como si fuese... Su postre o algo parecido.

El joven punk se sentía realmente mal, necesitaba decirle de una vez lo que sentía a Isabella, debía decirle como le volvía de loco, como hacía que se sintiera y como su cara aparecía incluso en los cuerpos de las actrices de las páginas para adultos que visitaba casi todos los días.

Vale que eso último no era muy romántico, pero solo le servía para ayudarse a darse cuenta de que era más que atracción lo que sentía por ella, algo muy cercano al amor quizá si, estaba coladito por sus huesos, quería que fuese su Nancy, y él sería su Sid, quería llevar una vida de desenfreno y amor con su querida "Nancy", quería llevarla al bando de los chicos malos y hacer que destacase, como una rosa blanca entre enredaderas espinosas, quería mimarla y cuidarla, como a su rosa... Y luego la atraparía entre sus espinas, la pincharía y la agarraría, y nunca la dejaría ir, eso era lo que deseaba. A ella.

Y ya no le importaba que fuese su hermanastro el dueño del corazón de la linda chica, iba a robársela a toda costa.

...

A la salida de clases, los tres amigos se quedaron sorprendidos de no ver ni a Baljeet ni a Buford, tampoco ninguno contestaba al móvil.

-Se habrán ido.- Dejó caer Ferb y empezó a caminar seguido por su querida Nancy y por su hermanastro.

Iba hacia casa traquilo, sin mirarles pues sabía que iban a estar de risitas, pero ya era hora de actuar.

-Auh, que asco de pelo...- Murmuró la chica cuando un molesto mechón la empezó a molestar, sin que ella pudiese apartarlo pues tenía las manos ocupadas con cartulinas.

Y, en cuanto Phineas se descuidó, estaba Ferb al lado de Isabella y la había apartado el pelo de la cara con delicadeza.

Ella le sonrió, notando un leve rubor mancharle las pálidas mejillas, murmuró un gracias y todos siguieron caminando.

Al llegar a casa, Phineas dejó sus cosas, se puso a hablar con Ferb y de pronto se dio cuenta de algo.

-Eh, ¿y Perry?-

...

-¿¡Te lo puedes creer!? ¡Mi hermano era un alce, y a mi me visieron de mofeta! Y por ello, Perry el ornitorrinco, he creado esta máquina del mal: el animalizador y vicevers... ineitor... Animalidor, no, espera, es dificil, animalizadoryviceversineitor, solo me sale si lo digo muy despacio...-

El ornitorrinco levantó una ceja con sarcasmo desde su jaula de cristal mirando a Doofensmirtz.

-¡Oye! No es tan sencillo tratar de vocalizarlo rápido ¿sabes? bah, tu que vas a saber, solo sabes hacer el "tacatacatacataca" ese...En fin, ¿por donde iba? ¡Ah si!- Dijo al fin el científico malvado mirando a Perry con una sonrisa.

-¡Voy a volver animales a todas las personas del área de los tres estados! Y luego les lanzaré un rallo domesticador, y los tendré a todos bajo mi poder! ¡Aaajaajaja!-RIó malvadamente antes de darse cuenta que el ornitorrinco había salido de la jaula y le pegaba golpes, peleando contra él.

A veces Doof se sentía realmente inútil, ¿cómo demonios un animal tan pequeño podía provocarle tanto dolor? Era humillante.

Pero Perry tampoco quería hacerle daño, solo quería detener a ese estúpido casi viejo amargado que se pasaba la vida tratando de fastidiar a su hermano.¿Porqué no simplemente lo hablaba con él? El animal monocromático había visto muchas veces compasión en los ojos del alcalde de Danville, aunque claro, no debía ser agradable para Doofenshmirtz el casi humillarse delante de alguién que siempre le ha hecho sombra...

-¡Krkrkrkr!-Gruñó Perry cuando, al estar distraido con sus pensamientos, Doof le asestó una patada lanzándole contra una pared, justo frente al nuevo inaitor.

Unas manos metálicas le agarraron de las patas y el ornitorrinco levantó la mirada viendo al doctor que se acercaba a la máquina.

-¿No te has preguntado porque es un anim.. bah, porqué tiene el "viceversa"?-Perry le miró con una mezcla de miedo e incredulidad.

-Si eres humano, Perry el ornitorrinco, no podrás volver a trabajar en tu querida agencia, y así podré encerrarte y hacerte mi mayordomo. ¡Ajajaja! ¿No está mal, eh?-

El ornitorrinco debía reconocerlo, eso de no ser animal iba a impedirle volver a la agencia, pero también con su familia...

Empezó a revolverse en el sitio, tratando de soltarse de las manos justo cuando Doof pulsó el botón riendo malvadamente.

Perry notó un leve dolor, luego su tripa se revolvió... Pero no pasó nada, seguía siendo un pequeño ornitorrinco. Esto le hizo sonreír con superioridad.

-¿¡Qué!? ¡No es posible! ¡Está todo ajustado!-Se quejaba Doof mirando entre los circuitos de la máquina. Perry sacó un a esecie de minisierra de su gorro y rompió las manos metálicas, pateó la cara del doctor que cayó lejos de la máquina con una marcada pata en la mejilla.

-¿Qué demonios...?¡NO!- Gritó antes de que el animal pulsase el botón de autodestrucción de la máquina, saliendo volando por la ventana en un parapente del mismo color de su pelaje.

-¡Maldito seas Perry el ornitorrinco!- Vociferó Doofenshmirtz agitando el puño por la venta por la que huyó el animal monocormático.

Se giró viendo el desastre.

-¡Agh! ¡Siempre lo deja todo hecho un asco! Y para colmo, tengo que comprar una nueva puerta. Dios, no soy de oro.- Se quejaba el científico malvado.

Limpió toda la habitación, dejando los trozos aún útiles en una pila al fondo, jnto con el resto de los inaitors destrozados.

-¿Qué habré hecho mal?- Murmuraba mientras, planos en la mano, empezó a buscar las posibles causas del problema.

Uno por uno, cada milímetro estaba bien, los circuitos, los cables..

-Lo habré montado mal. Que fastdio, porfín había tenido a Perry contra las cuerdas...-

...

-¿Buford?- Sonó una timida voz en la puerta de la cocina mientras el matón acababa de recojer los restos de la comilona para no ser regañado por su madre.

-Buenos días enano-respondió con una sonrisilla, viendo a Baljeet vestido solo con su camiseta negra con una calavera en color gris.

Demasiado sexy a los ojos del matón, pero no dijo nada, prefería ver como se acercaba despacio hasta él agarrando la parte baja de la prenda, como si tratase de esconderse de él, y eso quería el moreno.

Tras darse cuenta de lo que había estado a punto de hacer, se echó a temblar.

Bien, quería cambia, sacar al Baljeet real que tenía encerrado, pero a la vez le daba miedo. Buford siempre había actuado por instinto, solo las ganas de hacer ciertas cosas eran tan fuertes como para empujarle a hacerlas. ¿Y si él no sentía lo mismo por él? ¿Qué tal si solo lo quería para el sexo? ¿Y si lo deshechaba como a un chicle usado?

-Uh...mi ropa...-se apresuró a cuestionar con una mirada temerosa.

El más pálido de ambos le miró, se encojió de hombros y miró a una lavadora.

-Ponla a lavar si quieres, yo no se manejar ese chisme.-

Baljeet suspiró, se giró apurado para ir a buscar su ropa, pero una gran mano le paró por el hombro, le empujó hacia atrás y le pegó al cuerpo semidesnudo del jugador de rugby.

Buford le medio abrazó por los hombros. ¿Porqué demonios había hecho eso? Bueno, no podía decir que quisiera separarse del menor, más bien quería besarle, pero no lo hizo, no quería parecer un blandengue.

Le soltó sin más, viendo a Baljeet correr escaleras arriba, haciendo reír levemente a Buford.

Arriba, el corazón del moreno golpeteaba en su pecho, su respiración estaba acelerada y notaba calor en toda su cara.

Sentía temblarle las manos al recojer la ropa en el baño, pero, al mirarse en el espejo, vió esa camiseta que aún llevaba puesta.

Tantas veces había llevado Buford ropa como esa, tenía tantos recuerdos horribles, pero otros tan bonitos...

Y, porfín, vio esa sonrisa que le salía nada más pensaba en el nombre del matón.

Se sorprendió, pero solo pudo reír y bajar de nuevo con él para poner la ropa en un ciclo corto. Pero entonces vio el reloj.

-¡Santo cielo! ¡Ya se supone que hemos salido de clase! Tengo que irme a casa ya.-Dijo el moreno sobresaltado, Buford resopló, y levantó una ceja cuando le vió tratar de ponerse la ropa sucia.

-Aún te queda un rato para volver, y vives dos casas más abajo, ven, te prestaré algo de ropa.-

-Pero... ¿tienes algo que me valga?-Preguntó Baljeet algo más tranquilo con la ropa en la mano.

-No tiro nada... ¡Ven de una vez!-Ordenó Buford desde lo alto de las escaleras haciendo a Baljeet saltar y correr a su lado.

Buford no tardó demasiado en dejarle unos pantalones de a saber cuando, unos vaqueros con los muslos desgastados, al matón en su momento le habrían quedado justos, pero Baljeet necesitó un cinturón para sostenerlo. Por suerte Buford le pudo prestar uno negro con pequeñas tachuelas rojas y plateadas.

La camiseta era algo que Baljeet no se esperaba: era una camiseta blanca con la parte baja desgarrada de forma que se le veía el ombligo, era de manga larga y los extremos de las mangas hacía a la vez de guantes, pues tenían un par de agujeros para los dedos gordos.

-¿De dónde has sacado esto?...- Preguntó un avergonzado hindú mientras se miraba al espejo.

-Me lo prestó Ferb hace años.-Comentó el matón con tranquilidad.

-Ah...-

Ya todo bien puesto, se puso sus propios zapatos y se dirigió con hurgencia a la puerta, pero Buford le paró.

-Baljeet, mañana paso a recogerte.-

-Pero si es andar para atrás... Es una tontería, si quieres te espero donde siempre...-

-No, después de lo de hoy, ¿te crees que esos dos capullos van a dejarte en paz?- Y Baljeet supo que tenía razón.

Ese par de estúpidos iban a molestarle demasiado, y era lógico que Buford tratase de protegerlo puesto que le gustaba...

"¿¡QUÉ!?"

La bombilla de la vergüenza encendió la cara de Baljeet en un tono rojo intenso que no pasó desapercibido para el matón que sonrió de lado, le agarró de la ropa y le besó agresivamente en los labios.

-Vete de una vez.- Dijo tras besarle y Baljeet asintió cojiendo su mochila y su ropa y yéndose rápido tratando de no ser visto por nadie.

...

-Ferb, estás muy raro.- Comentó Phineas mientras ambos subía a su habitación tras acabar de comer.

-Ah, estás ahí Perry.- Siguió hablando acariciando la cabeza de su ornitorrinco el cual le ronroneó y se recostó feliz en su colchoneta.

-No estoy raro.- Respondió al fin.

Phineas sabía que no era necesario hacer hablar a Ferb para saber que se le estaba pasando por la mente, algo le tenía preocupado, pero no sabía el porqué tenía que ver con él.

El punk se dejó caer en su cama, quitándose las gafas y dejándolas en una mesilla de noche algo desordenada a su lado.

No iba a contale a su hermano los celos que le tenía, ni tampoco la felicidad que le había supuesto ver a su Nancy sonrojarse cuando le apartó el pelo.

-Vamos, sabes que no se lo voy a contar a nadie...- Trató de convencerle su hermanastro, que logró hacer que Ferb le mirase.

-Bien. Me gusta alguien.-

-¿¡Quién!?-

-No grites Phineas.-

-Perdón perdón... ¿quién es?-

-No... No te lo voy a decir.-

-¿Porqué no?...-

-Solo te lo diré cuando la consiga.-Sonrió de lado, haciendo sonreír al pelirrojo que todo el rato había estado emocionado.

-Bueno, a mi también me gusta alguien... Peeero, tampoco te lo voy a contar.-

-Ya ya.-

Ferb miró al tech, puso las manos tras su cabeza y empezó a pensar en la mejor forma de enamorar a una chica como Isabella.

No iba a mentirla, eso estaba claro, no iba a ser alguien que no era, no quería ser un hipócrita. Debía enseñarle como es él en realidad, iba a enamorarla de la mejor forma de todas: primero la dañaría, debía destruirla, solo un poco, para luego quedársela. Robársela a Phineas y a cualquiera que la quisiera tocar. Iba a llenar a Nancy con sus espinas hasta que desease más dolor.

De todas formas, así era el verdadero Ferb, alguien un poco cruel.

...

-Hola, ¿Jeremy?- Candace estaba en su habitación, hablando por teléfono con su amado novio.

Como ya se esperaba, había desarollado el pecho y las caderas bastante tarde, aunque su cuello seguía siendo muy largo, ya no le molestaba tanto como antes.

La ya no tan adolescente había desistido en tratar de pillar a sus hermanos, demasiadas decepciones en muy poco tiempo, aunque los veranos se le hacían cada vez más largos...

-¿Esta noche?¿Al autocina? Claro...- Respondió con algo de nerviosismo.

Jeremy llevaba casi desde que empezaron a salir tratando de llegar a la última base, pero Candace estaba nerviosa y asustada.

¿Y si dolía? ¿Y si se quedaba embarazada? ¿Y si Jeremy la dejaba por no hacerlo bien?

-Oh no, tengo que llamar a Stacy...-

Rápida como siempre, tecleó el número de su mejor amiga, la cual ya se esperaba su llamada.

-¡Stacy! ¡Estoy aterrada! Jeremy va a llevarme al autocine, seguro que quiere hacerlo, y yo no quiero, no me siento preparada, estoy estoy, ¡ugh! Tan nerviosa que creo que voy a llorar.-

-Candace, el sexo no es el fin del mundo, hasta mi hermana ha perdido ya la virginidad... A este paso vas a llegar así a los cuarenta amiga, y esa es una peli muy mala...-

-Pero ¿¡No lo entiendes!? ¡Me da miedo, MIEDO!-

-Hay vale, no me grite... A ver, Jeremy es un buen chico, no creo que te haga nada que tu no quieras, lo sabes. Por dios, se pasó casi un año hasta simplemente meterte algo de mano, no creo que le importe esperar un poco más para acabar de consumar la relación, ¿no?- Stacy sonrió al otro lado de la línea al escuchar un leve suspiro de alivio de la pelirroja.

-Si, tienes razón, gracias Stacy.-

-Para eso estamos.-

Ambas colgaron y Candace se decidió a estar más guaoa que nunca para su cita.

Iba a ponerse un nuevo vestido violeta de medio muslo, aparte de maquillarse.

Normalmente no lo hacía, pero estaba empezando a practicar por culpa de unos tutoriales alucinantes que le había pasado su mejor amiga solo un par de meses antes.

No estaba segura del todo, pero iba a decidirlo en el mismo momento en el que Jeremy se lo pidiera.

Estaba claro que iba a hacer lo mejor, aunque estaba asustada aún, sabía que no era mal chico.

...

Justo a la hora de la cena, Perry empezó a notar unos fuertes calanbres en el estómago que le impidieron comer.

-¿Te encuentras bien amigo?- Dijo Phineas tomándole en brazos y le mimó un poco viendo los gestos de dolor contenido del ornitorrinco.

-Mamá, creo que deberíamos llevar a Perry al veterinario, no tiene buena cara...-

-Esta bien cariño, mañana le llevaré, súbele a la habitación anada, a ver si durmiendo se le pasa un poco.-

Phineas obedeció y llevó a su mascota a la cama, dejándole con gesto preocupado, carició su cabeza y cerró la puerta antes de que perry notase los dolores aumentar...


Bueno bueno bueno, en este capítulo he querido presentar un poco mejor las situaciones de los demás aparte de avanzar bastante la de Buford y Baljeet, la pareja estrella de este fic, pero no la única con problemas.

Confieso que cada vez que escribo a Ferb me enamoro *^* ¿Porqué no quedan hombres así?

Bah.

Nos vemos

~~Lady Vamp~~