He perdido la cuenta de las veces que me he disculpado por tardar, así que creo que voy a decir lo mismoq ue dejé en el perfil.

Problemas personales sumados a una gran falta de inspiración han sido los causantes de esta ausencia tan enorme, pero aquí estoy al menos para dejar terminadas las dos historias que he dejado a medias.

Como siempre, contiene yaoi, aunque no mucho, y si has leído las anteriores sabrás cómo va esto.

Un beso.


El vestido violeta había sido una muy buena elección pues el sonrojo en la cara sonriente de Jeremy fue algo tan encantador que a Candance no le importaba que su maquillaje hubiese tenido que cambiar en el último momento pasando de un precioso ahumado oscuro y unos labios suaves a solo máscara de pestañas azul y brillo de labios.
La película era aburrida, pero ya sabían la razón. Jeremy estaba muy emocionado por ese corto vestido, tenía la mano ya en uno de sus muslos y ascendía despacio entre besos suaves en el cuello de la contraria cuando ésta decidió apartarle. Estaba asustada, tal y cómo le dijo a su amiga.- Lo... Lo siento, no puedo... No puedo ir más allá, es muy... Muy dificil para mi.- Dijo con los ojos llenos de lágrimas por el miedo al rechazo por parte de su novio. -Candance, hey... Tranquila cariño, no hay nada por lo que pedir perdón.- Le pasó una mano por los hombros desnudos y fríos y le besó la mejilla.

-Te quiero, no voy a enfadarme porqué no estés lista, cada persona lo esta en un momento distinto.- -Eres... Agh, eres adorable.- Respondió la peliroja antes de besarle los labios suavemente y continuar el resto de la película tomándose de las manos y acariciándose suavemente sin llegar a más de lo que habían logrado avanzar. Que razón tenía Stacy sobre él... Y cómo le iba a molestar tener que decirle que tenía razón.

...

Al llegar a casa refugiada del frío por una chaqueta de su novio no pudo ver cómo su mascota salía por la puerta al ir ella a cerrar. Necesitaba ayuda, le dolían las patas, el estómago se sentía cómo un maldito estropajo siendo estrujado una y otra vez, estaba mareado y el miedo de morir o algo pero era constante. A toda prisa fue a entrar por una de sus puertecillas, pero no podía. Se miró las patas delanteras... No, las manos. Se tocó el pico inexistente viendo que había en su lugar una nariz algo achatada y una boca pequeña. Gritó, pero de su garganta solo salió aire.

Aterrado salió corriendo. Quería llamar a la agencia, pero su reloj estaba perdido a saber dónde, aún tenía el collar pero igualmente si llamaba ¿qué iban a hacer con él? Sin pensarlo más se coló en la casa de un vecino para coger ropa del tendedero. Fue a ponerse una camisa que parecía del padre pero le quedaba muy larga. Rodó los ojos, encima de humano era pequeño. Suspiró antes de coger un chandal de color azul de una talla más pequeña y ponérselo junto con unas playeras aún húmedas. Sabía a quién debía ir a ver y los golpes ya estaban preparándose en su cabeza.

En el laboratorio todo estaba bastante tranquilo, el doctor dormía en su habitación, todo estaba más o menos arreglado y la puerta había sido sustituida por una sábana pegada con cinta adhesiva por la cual pudo pasar Perry que aún no se acostumbraba a tener un cuerpo grande. Pudo verse de camino a la habitación del doctor, tenía el cabello del mismo color verdoso azulaod de su pelaje, ojos oscuros y atentos y una figura claramente trabajada, al menos eso lo agradecía. Cansado de esperar entró en la habitación y encendió la luz haciendo que Doff soltáse una queja sonora.-Agh... ¿Qué hora es?- Miró el reloj, eran las dos de la mañana y había un extraño en su habitación.

Le apuntó con una pistola de rayos laser al tiempo que se sentaba sobresaltado, cubriéndose con las sábanas el pecho aunque llevaba pijama.-¡Largo de aquí o disparo!- Gritó asustado. Perry se cruzó de brazos, levantó una ceja y observó tranquilo cómo la luz de la batería de la pistola se apagaba antes de clavar los ojos en los del contrario. Abrió la boca para hablar... Pero no había sonidos saliendo. "Perfecto, soy mudo" Pensó con desgana.-Ghh...- Era lo único que parecía poder pronunciar. Se acercó al escritorio y le escribió.

Doff, soy el agente Perry el ornitorrinco. Sé que suena poco creible pero si, tu rayo como se llamase funcionaba.

No quiero ser grosero, pero si no me arreglas y me vuelves animal de nuevo voy a patearte tan fuerte que se te va a olvidar

hasta tu nombre.

Le entregó la nota y esperó. Los ojos de huevo del doctor se abrieron más de lo que acostumbrara al leerlo. Se puso de rodillas en la cama mirándole, incluso tiró de su mano para ver que no era un traje pellizcándole. -Ha funcionado... ¡HA FUNCIONADO!- Rió arrugando el papel por la emoción haciendo resoplar al agente.- ¡TE LO DIJE! -Se levantó orgulloso, mirando al aún pequeño agente que estaba cada vez más enfadado. -¿Porqué debería cambiarte? Ahora eres lo que yo quería... No vas a poder volver a tu agencia, no vas a poder frenarme nunca más... ¡JAJAJA... ! ¿Jah?- Estaba escribiendo de nuevo. Le pasó la oja de papel con un suspiro mudo y la mano temblorosa de la ira.

Tengo muchas razones para volver a mi forma animal, y tu para que vuelva.

No voy a rogarte, si no quieres ayudarme buscaré a otro que este dispuesto a arreglar lo que has hecho.

-Tché...- Doff miró a un lado algo molesto. Cierto era que quería verle humillado, pero al mismo tiempo quería tenerle cerca... -Te ayudaré, pero vas atener que hacer unas cosas por mi empezando por conseguir una puerta nueva ¿Entendido?- Perry asintió y salió de la habitación del contrario tan enfadado que los ojos se le llenaban de lágrimas a cada paso que daba hacia el salón.

...

Por la mañana temprano el timbre de la casa de Baljeet empezó a sonar con insistencia haciendo que fuese rápido viendo al matón con el dedo puesto en el botón, como si se lo hubiese pegado. -Ya lo he escuchado...- Le regañó poniéndose la mochila a la espalda para luego salir y echar la llave a la puerta llevándose un beso en los labios en cuanto volvió a girar hacia Bufford. -Pe-pero qué haces- avergonzado giró rápido la cabeza a un lado. Aún no eran nada oficial, o eso pensaba el moreno pero estaba claro que el amtón tenía otras ideas en la cabeza. - Sólo era un besito de buenos días, no dramatices tanto.-
-Ya pero no me lo des en la calle, me da vergüenza.- Replicó abrochándose la chaqueta mientras iba cainando con el contrario hacia el instituto.

Durante la noche había tenido tiempo para pensar en lo que había sucedido entre ellos dos, y también dentro de su propia cabeza. Había experimentado sentimientos de rebelión, de ponerse en contra de todo y dejar salir a un Baljeet que llevaba encerrado toda la vida. Le seguían gustando las clases, estudiar era divertido pero ¿qué era todo eso de tener que casarse y tener una familia ejemplar? ¿Y si él no quería casarse con una mujer? Tenía algo más claros los sentimientos hacia el pálido y estaba claro que solo una chica le había atraido de pequeño y de eso hacía bastantes más años de los que parecía. Tampoco descartaba ser bisexual, eso siempre era una posibilidad, pero más bien iba pareciendo que era gay del todo.

-¿Estás bien? No hablas...- Dijo el más alto de los dos que se iba comiendo un sandwich mientras llegaban al edificio.-Ah, nada, estoy aún dormido...- Se excusó entrando a su clase solo. La siguiente la tendría con Bufford, y cómo esperaba llegado el momento se sentó a su lado echando ala chica que se había ofrecido con muy malas maneras.

Le tenía que ayudar, eso no iba a dudarlo, pero si realmente quería estar en esa clase era porqué podía estar junto a su hindú favorito. Economía era una asgnatura complicada, ya al principio se vio tomando tantos apuntes que al final de la clase le dolía la muñeca, pero no era nada que le molestase del todo si podía ver el gesto de concentración de su nerd moreno. Iba a ser un curso complicado pero interesante a su parecer.

En otra clase Ferb había empezado con su guerra contra su hermanastro. Estaba apuntando mentalmente todos los puntos que iba a romper de Isabella y ya había uno claro, Phineas la quería, pero no sentía pasión por ella. El segundo era su inseguridad con su aspecto, ella parecía contenta pero siempre miraba de reojo a las chicas que se atrevían a ir a clase con conjuntos más maduros y provocadores manteniendo una mirada algo recelosa. El tercero bien podía crearlo en cuanto la hubiese dañado un poco primero.

En el descanso entre clases fue junto a ella, se quitó las gafas de sol y le habló directo a la cara.-Isabella... ¿Qué crees que haces? Phineas está demasiado metido en sus experimentos cómo para hacerte caso.- Eso le hizo ganarse un empujón que le movió del sitio.- ¿A-a qué viene eso? Phineas es... Ya sabes cómo es, él me quiere a su manera.- -Como amiga.- Concluyó el punk para luego verla correr lejos de él. Se puso las gafas girando para caminar hacia el otro lado con una leve sonrisilla. Una vez sembrada la semilla de la desconfianza todo iría rodado.

Ya pensaba que iba a librarse de su enfado cuando un libro le dio en la cabeza haciendo que se desequilibrase y cayese contra una taquilla. -Ugh...- Se frotó la nariz dolorida mirando hacia atrás, viendo a Isabella con los ojos llorosos pero encendidos de la ira. Dios... Si hubiese podido llevársela a los baños en ese momento lo habría hecho, estaba preciosa.- No se que te pasa, pero no me valen esas tonterías. Llevo toda mi vida detrás suya, no por que vengas tu a decirme cosas crueles vas a hacer que cambie de opinión. Así que aléjate de mi camino o le voy a decir a tu hermano lo del tatuaje.- -¿Cómo?...- -¿Qué? ¿Te acuestas con mi prima y crees que no me lo va a contar?- La cara pálida del punk se volvió roja de pronto para luego ponerse más blanca que nunca. Puede que acostarse con su prima al principio del verano hubiese sido una mala idea... Aunque siendo francos, no llegó al final con ella.

-Vale, pero no me acosté con ella. -Se puso recto de nuevo mirándola con el libro en la mano.- Solo quiero evitarte dolor. -Se excusó malamente viendo cómo Isabella levantaba una mano para pegarle, la cerróe n un puño y luego cogió el libro retirándose las lágrimas suavemente.- Gracias, pero no es necesario..- La campana sonó y ambos tubieron que volver a clase. Ya no estaba del todo seguro sobre haber hecho bien el primer movimiento... Debería recurrir a sus apuntes antes de volver a intentar nada más con ella.

...

En el camino de vuelta las cosas estaban raras. Bufford se metía con Baljeet, pero no cómo siempre, casi parecía que lo hacía de forma tierna; Isabella, aunque animada, no dirigía una sola mirada a Ferb y este sólo caminaba en su perpetuo silencio sin hacer ademán de que le molestase. Phienas se sentía realmente confuso, como si se hubiese perdido algo y eso lo notó su hermanastro que recibió una mirada inquisitoria al llegar a la habitación.- A ver... ¿Qué está pasando aquí?- El inglés se encogió de hombros y se tumbó en la cama quitándose las botas con los pies para solo mirar al techo cómo siempre que necesitaba pensar. -No, algo está pasando... Todos estáis raros, y yo parezco de otro planeta.. - -Bufford y Baljeet parecen haber tenido algo más que palabras por fín.- Ante la mirada de cachorro confundido de su hermanstro solo pudo suspirar.- Vamos... No puedo ser el único que vio que se gustan, es demasiado obvio.- Phienas se puso cómo un tomate tan rápido que pareció que sus orejas iban a explotar.- No... Ellos no se gustan, lo habrían dicho ¿no?- El punk negó con la cabeza y dejó que siguiese con sus conejturas en voz alta.

El solo pensaba en su Nancy, en cómo le había mirado con tanta ira y en cómo se había excitado con solo esa mirada. Cómo quería llevársela al baño, a dónode fuese que estubiesen ellos dos solos para poder tenerla solo para él. Robársela a su hermanastro... Sonrió levemente para si mismo volviendo a la conversación con el pelirojo.- Phineas, se quieren, desde siempre de atrevería a decir. Si no me crees ve y pregúntales.- Con eso se levantó viendo que la cama del ornitorrinco estaba vacía. Frunció levemente el ceño sin decir nada, él le quería pero estaba claro que quién más se apoyaba en el animal para todo era su hermanastro y decirle que Perry no estaba era mala idea... Mejor si le iba a buscar por la casa sin decir nada más.

En la hora de la cena tubo que mentir diendo que había llamado a un amigo para que llevase a Perry al veterinario al medio día y aunque eso no le gustó mucho a la familia todo quedó en que irían a verle en cuanto hubiese tiempo claro que niguno sabía que lo que realmente le sucedía al animal es que ya no era tan animal, era un hombre que llevaba todo el maldito día montando una puerta y limpiando mientras el villano que debía ayudarle iba de arriba para abajo por el laboratorio repitiendo que no sabía dónode estaban los planos, que era culpa suya estar así, que se iba a quedar siempre con esa forma... Tanto lo repitió que si hubiese podido hablar le habría hecho burlas pero sólo pudo soltar resoplidos.

Doff era insufrible, estaba seguro que le estaba tomando el pelo y que iba a dejarle en ese aspecto para siempre, incluso le había dejado un regliato en la cama de invitados, un traje de sirvienta francesa en una caja. Enfurecido y avergonzado entró a la habitación del doctor y le tiró el traje a la cara levantando el dedo de enmedio. -Awh... Vamos, pensé que te quedaría bien dado que eres mi sriviente hasta que pueda solucionar tu destrucción.- Un suspiro de frustración y ver cómo el hombre bajito se llevaba una mano al cabello le hizo sonreír con malicia. -Bueno... Si no te lo pones es posible que los planos no aparezan...-

Perry resopló nuevamente, le miró a los ojos con los propios entrecerrados por el enfado, le arrancó el vestido de las manos y se fue. Si pensaba que iba aponérselo estaba loco. Debía encontrar ropa, pero al menos por esa noche iba a dormir desnudo mientras su chandal robado era lavado en otra sala. Ni de broma se iba a poner eso, no podía humillarse de esa forma tan horrible sólo porqué hubiese destruido uno de sus inventos y necesitase su ayuda... Definitivamente no.


Bueno bueno, ¿cómo os ha ido todo? A mi no muy bien, pero estoy de nuevo aquí para dar caña.

Un saludo.

~Lady Vamp~