Al día siguiente…
- Regina… - Murmuraba Emma en sueños.
- ¿Cómo que Regina? – Preguntó Killian arqueando una ceja confundido.
Inmediatamente, abrió los ojos como platos y dio un bote sobresaltada. Suplicó a la tierra que se la tragara pero no funcionó. Sólo quedaba una opción… ¡Pensar una mentira rápido!
- Me has asustado… - Contestó mientras se frotaba los ojos perezosa.
- ¿Qué estabas soñando? – Preguntó Hook un tanto molesto.
- No es nada. – Sonrió. – Simplemente un sueño sin importancia. – Intentó incorporarse.
- Espera… ¿Qué sueño? – Insistió.
Empezaba a molestarle tanta pregunta, ¿no era suficientemente obvio que estaba soñando con Mills? No necesitaba saber nada más.
- Con Regina y Henry. No recuerdo bien qué era así que no preguntes más. – Y se levantó de la cama como alma que lleva al diablo para entrar en el baño.
Se quedó unos segundos mirándose en el espejo, apoyada sobre el lavabo. ¿Qué demonios le estaba pasando con Regina? No lograba entenderlo y eso la tenía preocupada. Suspiró agobiada, se desnudó y entró en la ducha. Necesitaba refrescarse y distraer su mente unos minutos. Cuantas menos vueltas le diera al tema, mejor. Aquello no podía ser bueno…
Unos minutos más tarde…
- Espero que esto salga bien, Emma. – Se dijo a sí misma en voz alta frente a la tienda de Gold, antes de entrar al establecimiento.
- Estaba esperando tu visita… - Comenzó a decir Rumpel mientras caminaba hacia el mostrador. - ¿Qué te trae por aquí esta vez? Dudo que sea una visita de cortesía…
Emma se cruzó de brazos, intentando disimular su nerviosismo.
- Mira Gold, no estoy de humor así que mejor que vayamos al grano.
- Me parece bien. – Dijo éste mientras apoyaba las manos en la mesa, mostrando interés hacia lo que tenía que decir la salvadora.
- Necesito una poción. – Afirmó segura. – Y sé que tú puedes ofrecérmela.
- Una poción, ¿para qué? – Espetó curioso.
- Para saber la verdad. – Dijo finalmente acercándose al ser oscuro.
- Interesante…
Ambos se quedaron unos segundos en silencio, mirándose a los ojos. Luego continuó hablando mientras abría el mueble que tenía detrás de él. Cogió un pequeño frasco con un líquido azul.
- Verás, esta poción es exactamente lo que buscas. Tienes que tomar todo su contenido mientras piensas en eso que quieres saber, pero ten cuidado. A veces es mejor no saber la verdad…
- Ese es mi problema. – Sentenció mientras agarraba el frasco con su mano.
- Tienes razón… Y de nada por cierto. Ya me lo cobraré en otro momento. – Sonrió.
Emma metió la poción en el bolsillo de su chaqueta y se dio la vuelta. Había llegado el momento de saber qué era lo que le pasaba con Regina.
- ¡Ah! Su efecto dura 48h. Aprovéchalas bien.
Emma le hizo un gesto con la mano y salió de la tienda.
Mientras caminaba, jugueteaba con el frasco en su bolsillo. Estaba realmente nerviosa y un poco indecisa. A lo mejor llevaba razón Rumpelstiltskin y no era buena idea averiguar qué pasaba…
"Tonterías". – Pensó. "Tienes que averiguarlo o terminarás volviéndote loca".
- ¡Mamá! – Saludó Henry que corría hacia ella.
- ¡Hola, chico! – Saludó ella sonriente.
- ¿Qué haces? – Preguntó sospechando que algo escondía.
- ¡Nada! Dando un paseo. No tengo un buen día, pero no te preocupes. Mucho trabajo nada más. – Empezaron a caminar juntos.
- ¿Has visitado a mi abuelo? – Preguntó curioso.
- No. – Se limitó a contestar.
Henry la miró, sin creer aquella negación rotunda pero no quiso preguntar nada más y cambió de tema.
- Anoche no me pude despedir de ti, me quedé dormido sin darme cuenta. – Se disculpó.
- No pasa nada. – Y acarició el pelo del chico.
El saber la verdad, tendría que esperar un poco más.
Estuvieron juntos casi toda la mañana. Pasaron a ver a Snow y David, fueron al Granny's como siempre… pero sin ningún detalle especial que sobresaltar. Bueno sí, Killian estuvo desaparecido. Cosa que en parte le alegraba porque después de lo que pasó no le apetecía demasiado verle y que le volviera a interrogar sin reparos. En cuanto tuvo la oportunidad, volvió a casa frotando con ansia el frasquito que seguía manteniendo oculto en el bolsillo de su chaqueta roja. No podía soportar más las ganas de entender que era lo que le ocurría. Una vez que llegó a su hogar, en tranquila soledad, abrió el frasco con impaciencia, lo miró un segundo, cerró los ojos y pidió "su deseo".
- Quiero saber que significa mi sueño. Qué es lo que me está pasando con Regina.
Y sin vacilar, apoyó el bote sobre sus labios y bebió la poción. Ya no había marcha atrás.
Continuará…
