El Torneo.
…Dumbledore cogió el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo a la luz de las llamas, que habían vuelto a adquirir un color blanco azulado.
- El campeón de Durmstrang- leyó con voz alta y clara- Será Viktor Krum.
En medio de vítores y aplausos, Krum se levantó de la mesa de Slytherin y caminó hacía el director, desapareciendo por la puerta de la derecha.
- ¡Bravo, Viktor!-bramó Karkarov, tan fuerte que todo el mundo lo oyó por encima de los aplausos- ¡Sabía que serías tú!
Se apagaron los aplausos y los comentarios. La atención de todo el mundo volvió a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos para volverse nuevamente rojo. Las llamas arrojaron otro pedazo de pergamino.
- La campeona de Beauxbatons-dijo Dumbledore- es ¡Fleur Delacour!
Una chica que parecía una veela se puso en pie elegantemente, sacudió la cabeza para retirarse hacía atrás la amplia cortina de cabello plateado y caminó por entre las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw, dejando a sus compañeras afligidas por su fracaso.
Cuando Fleur Delacour hubo también desaparecido por la puerta, volvió a hacerse el silencio, pero esta vez era un silencio tan tenso y lleno de emoción que casi se palpaba. El siguiente sería el campeón de Hogwarts.
Y el cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, la lengua de fuego se alzó, y de su punta Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.
- El campeón de Hogwarts- anunció- ¡Es Cedric Diggory!
Todos los de Hufflepuff se habían puesto de repente de pie, gritando y pataleando, mientras Cedric se abría paso entre ellos con una amplia sonrisa hacía la mesa de los profesores.
- ¡Estupendo! Bueno, ya tenemos a nuestros tres campeones. Estoy seguro de que puedo confiar en que todos ustedes, incluyendo a los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons, darán a sus respectivos campeones todo el apoyo que puedan. Al animarlos, todos ustedes contribuirán de forma muy significativa a…
Pero Dumbledore se calló de repente, y fue evidente para todo el mundo por qué se había interrumpido.
El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo y arrojó otro pedazo de pergamino.
Dumbledore alargó la mano y lo cogió. Hubo una larga pausa, durante la cual Dumbledore contempló el trozo de pergamino que tenía en las manos, mientras el resto de la sala lo observaba. Finalmente, Dumbledore se aclaró la garganta y leyó en voz alta:
- Harry Potter.
Harry Potter y el Cáliz de Fuego, págs. 242-243.
Vasiliki abrió mucho los ojos y la boca. ¿Cómo era posible? Rauda, miró a sus compañeros en busca de posibles culpables de la broma más estúpida que habían hecho nunca, pero todos parecían tan sorprendidos como ella e igual de disgustados. Harry no se puso en pie. Ella miró su expresión e incluso desde lejos le parecía tan pasmado que comprendió, él no había sido el culpable de aquella estrategia. Tuvo ganas de impedir lo que estaba sucediendo, pero no sabía cómo.
Su abuelo llamó al muchacho, que acudió trastabillando y cruzó la puerta. Nadie sonreía. Ni tampoco comprendían muy bien qué había sucedido.
Un hervidero de murmullos y protestas se alzó en todo el Gran Comedor. Los de Hogwarts parecían sorprendidos y confusos, mientras que los estudiantes de los otros colegios parecían más bien indignados. Del lugar se retiraron todos los directivos junto con los dos miembros del ministerio y pronto la profesora Mcgonagall mandó a todos a sus camas.
Todos se fueron dispersando, al comprender que no habría más explicaciones. Ella se paró, muy despacio y miró a todos en busca de alguna sonrisa cómplice o alguien contento con lo que acababa de hacer pero no encontró a nadie. Theo la alcanzó en dos minutos.
- ¿Quién crees que lo haya hecho?- le preguntó en voz baja, mirándola fijamente con sus ojos negros. Ella sacudió la cabeza.
- No lo sé, Theo. Pero tengo el presentimiento de que no lo hicieron para beneficiar a Potter.
Ambos parecieron comprenderse y salieron con aire muy grave hacía su Sala Común.
"Parece, Potter"pensó Vasiliki, "Que todo, siempre, te pasa a ti."
…
En pijama, Vasiliki llevaba bastante rato en la gárgola de piedra esperando a su abuelo, quien no llegó solo. Parecía estar en medio de una discusión muy fuerte con el jefe de su casa, Severus Snape y Alastor Moody por otro lado. La conversación se extendió durante unos minutos más, durante los cuales ella se escondió de los presentes pero al irse los dos magos y murmurar su abuelo la contraseña con aire severo, ella salió de su escondite.
- ¿Quién pudo hacerlo?- fue lo primero que dijo- ¿Cómo?
Su abuelo la observó con expresión cansada.
- No tengo la menor idea, Victoria. Estamos investigando.
- ¿Tú crees que Potter haya echado su nombre en el cáliz?
- ¿Lo crees tú?
- Por supuesto que no. Deberías haberle visto la cara antes de que se parara. Parecía como si le hubieran pegado en el estómago.
- Bien. Estás de acuerdo conmigo, entonces. Es un alivio tener a alguien de tu parte en estos días.
- ¿Tiene que participar? Es demasiado joven.
- Es un contrato mágico vinculante- apuntó Dumbledore mientras se introducían en su despacho y ella se sentaba frente al escritorio.- No tiene elección.
- ¿Qué puedo hacer?
- Gracias por tu ayuda, mi querida niña. Pero ya sabes lo que hay que hacer: avisa a Sirius y manténte alerta. Tengo la impresión de que Harry necesitará más que nunca nuestra ayuda este año.
- Lo haré.
Albus Dumbledore observó a su nieta detenidamente.
- ¿Estás bien?- preguntó finalmente- Te veo un poco pálida.
- Estoy preocupada, abuelo, pero espero que todo salga bien. No te ofendas, pero entre una cosa y otra, Harry Potter significa problemas todos los años, ¿Eh?
El director asintió sin comprometerse y Vasiliki salió del lugar muy compungida. Resultaba evidente que no iba a ser nada fácil proteger a Potter aquel año.
…
- ¿Dices que alguien echó su nombre en el cáliz de fuego de manera que sólo él pudiera ser escogido?- la arruga de preocupación en la frente de Sirius estaba tan marcada que a Vasiliki no le hubiera sorprendido que se hiciera cicatriz.
- No sé cómo pudo pasar. Mi abuelo está tan sorprendido como yo y estoy segura que Harry no quería esto. La está pasando mal.
- ¿Alguna idea de quién pudo hacerlo? – los ojos grises de Sirius la miraron con seriedad.
- Ninguna. Creo que eso es lo más preocupante, no sólo que no sepamos quién fue sino con qué motivo. Yo no bajaría la guardia.
- ¿Crees que quieran matarlo?
- … Tal vez. No lo sé. Pensaría que es una broma de mal gusto o alguien que quiere desesperadamente que Hogwarts gane el torneo pero, ¿Por qué Harry? O quizá quieren desacreditar al Colegio y a mi abuelo. Si no supiera que no es posible, hasta yo desconfiaría de él. No es un secreto que Harry es su alumno favorito.
- Tu abuelo jamás haría semejante cosa. ¿Algo nuevo además de eso?
- Nada. Todo está muy normal para las circunstancias, nada de ataques…
- ¿Qué sabes de Karkarov? ¿Cómo reaccionó con lo de Harry?
- Por lo que sé, estaba indignado, muy enojado. Lo oí discutir con mi abuelo una vez, quería que descalificaran a Potter de alguna manera. Pero no se puede, ya lo pregunté.
- ¿Crees que haya alguna posibilidad de que alguno de tus amigos haya hecho esto… como una broma?
- Lo dudo, no tuvieron la fuerza ni para inscribirse ellos mismos. Y mi casa está tan enojada como el resto de que Harry sea campeón. Existe la opinión generalizada de que él sólo está buscando gloria, como siempre.
Sirius respiró profundamente.
- Está bien, gracias por informarme. Será mejor que vuelvas al Colegio.
Vasiliki asintió y se puso en pie.
- ¿Black?
- ¿Sí?
- Ten cuidado.
…
Una semana después de que saliera el penoso artículo de Rita Skeeter, Vasiliki decidió que ya era hora de hablar con Potter. Lo buscó después de una de las comidas, no extrañándole que estuviera solo y lo llamó.
- ¡Harry!
- ¿Qué…? Ah, eres tú.
- Sí, soy yo.
Se miraron a través de un abismo. La posición defensiva de Harry era tan acusada que Victoria se sorprendió de no haber sido hechizada inmediatamente. Él estaba muy preocupado y concentrado en sus pensamientos, era obvio que no deseaba ser molestado. Pero al menos, no parecía tener miedo.
- ¿Y bien? ¿Qué quieres?
- Sólo quería saber cómo lo llevabas. Suponía que nada bien pero no pude hablarte hasta ahora.
- Bueno, ya lo has visto. Ser elegido en este torneo no fue lo mejor que podía sucederme.
- Lo imagino y lo lamento. Realmente te deseo suerte y espero que te vaya bien.
- … Gracias. Ahora debo…
- Irte, sí. Pero, si necesitas ayuda, no dudes en pedirlo, ¿De acuerdo?
El chico dudó por un momento, como si las palabras se agolparan en su garganta, pero al final decidió no hablar y se despidió con una sonrisa triste.
"Que solo está"pensó Vasiliki "Y que poco parecen notarlo los demás"
Ella deseó que Potter pudiera con lo que se avecinaba.
…
El día de la primera prueba fue apacible, soleado y tranquilo. El frío de las últimas semanas parecía estar cediendo y todos estaban emocionados por lo que se esperaba. A mediodía interrumpieron las clases para que pudieran contemplar el espectáculo y así los convocaron a todos como si fueran a ver un partido de Quidditch, cuando en su lugar verían algo, quizá, mucho más interesante.
Vasiliki se sentó en las gradas de Slytherin con el corazón en un puño y observó la acción desde lejos.
En una mesa especial estaban todos los jueces, Madame Maxine, el señor Crouch, su abuelo, Bagman y Karkarov y, no muy lejos, una tienda de campaña dispuesta para los campeones.
En medio del campo, sin embargo, había mucha más gente. En cuatro jaulas dispuestas cuidadosamente, un dragón de diferente especie y condición esperaba a su campeón.
- ¿Están locos?- murmuró una asombrada Vasiliki a Nott, que estaba apoyado en las gradas y miraba hacía abajo con halagadora atención.
- Es normal, tampoco les iban a poner a alfeñiques de enemigos. Ahora, relájate- le indicó él y esperaron a que los campeones estuvieran listos, dieran la cara y mostraran de qué estaban hechos.
Y en ese momento, salió Cedric Diggory a enfrentar a su dragona.
…
Hubo varios momentos relevantes en el Torneo, como cuando todos exclamaron porque Diggory había recibido una fuerte quemadura en la cara, a Fleur se le prendió la falda, y la dragona de Krum aplastó la mitad de sus huevos. También estuvo la sorprendente actuación de Harry montado en su Saeta de Fuego y la mueca de rabia de toda la casa de Slytherin al ver que el chico lo conseguía.
Ninguno escondía que habían esperado el fracaso del gryffindor y su triunfo no era para nada dulce. Pero, tal como dijo Blaise, quedaban todavía dos pruebas por superar y quién sabe si el Niño que Vivió podría con ellas.
Entretanto, Draco se dedicaría a hablar mal de Harry, Pansy a burlarse de Hermione y los demás a reírse de sus bromas.
Nada cambia, porque en fin, ellos siguen siendo Slytherin y él sigue siendo Harry Torneo.
…Dumbledore cogió el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo a la luz de las llamas, que habían vuelto a adquirir un color blanco azulado.
- El campeón de Durmstrang- leyó con voz alta y clara- Será Viktor Krum.
En medio de vítores y aplausos, Krum se levantó de la mesa de Slytherin y caminó hacía el director, desapareciendo por la puerta de la derecha.
- ¡Bravo, Viktor!-bramó Karkarov, tan fuerte que todo el mundo lo oyó por encima de los aplausos- ¡Sabía que serías tú!
Se apagaron los aplausos y los comentarios. La atención de todo el mundo volvió a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos para volverse nuevamente rojo. Las llamas arrojaron otro pedazo de pergamino.
- La campeona de Beauxbatons-dijo Dumbledore- es ¡Fleur Delacour!
Una chica que parecía una veela se puso en pie elegantemente, sacudió la cabeza para retirarse hacía atrás la amplia cortina de cabello plateado y caminó por entre las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw, dejando a sus compañeras afligidas por su fracaso.
Cuando Fleur Delacour hubo también desaparecido por la puerta, volvió a hacerse el silencio, pero esta vez era un silencio tan tenso y lleno de emoción que casi se palpaba. El siguiente sería el campeón de Hogwarts.
Y el cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, la lengua de fuego se alzó, y de su punta Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.
- El campeón de Hogwarts- anunció- ¡Es Cedric Diggory!
Todos los de Hufflepuff se habían puesto de repente de pie, gritando y pataleando, mientras Cedric se abría paso entre ellos con una amplia sonrisa hacía la mesa de los profesores.
- ¡Estupendo! Bueno, ya tenemos a nuestros tres campeones. Estoy seguro de que puedo confiar en que todos ustedes, incluyendo a los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons, darán a sus respectivos campeones todo el apoyo que puedan. Al animarlos, todos ustedes contribuirán de forma muy significativa a…
Pero Dumbledore se calló de repente, y fue evidente para todo el mundo por qué se había interrumpido.
El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo y arrojó otro pedazo de pergamino.
Dumbledore alargó la mano y lo cogió. Hubo una larga pausa, durante la cual Dumbledore contempló el trozo de pergamino que tenía en las manos, mientras el resto de la sala lo observaba. Finalmente, Dumbledore se aclaró la garganta y leyó en voz alta:
- Harry Potter.
Harry Potter y el Cáliz de Fuego, págs. 242-243.
Vasiliki abrió mucho los ojos y la boca. ¿Cómo era posible? Rauda, miró a sus compañeros en busca de posibles culpables de la broma más estúpida que habían hecho nunca, pero todos parecían tan sorprendidos como ella e igual de disgustados. Harry no se puso en pie. Ella miró su expresión e incluso desde lejos le parecía tan pasmado que comprendió, él no había sido el culpable de aquella estrategia. Tuvo ganas de impedir lo que estaba sucediendo, pero no sabía cómo.
Su abuelo llamó al muchacho, que acudió trastabillando y cruzó la puerta. Nadie sonreía. Ni tampoco comprendían muy bien qué había sucedido.
Un hervidero de murmullos y protestas se alzó en todo el Gran Comedor. Los de Hogwarts parecían sorprendidos y confusos, mientras que los estudiantes de los otros colegios parecían más bien indignados. Del lugar se retiraron todos los directivos junto con los dos miembros del ministerio y pronto la profesora Mcgonagall mandó a todos a sus camas.
Todos se fueron dispersando, al comprender que no habría más explicaciones. Ella se paró, muy despacio y miró a todos en busca de alguna sonrisa cómplice o alguien contento con lo que acababa de hacer pero no encontró a nadie. Theo la alcanzó en dos minutos.
- ¿Quién crees que lo haya hecho?- le preguntó en voz baja, mirándola fijamente con sus ojos negros. Ella sacudió la cabeza.
- No lo sé, Theo. Pero tengo el presentimiento de que no lo hicieron para beneficiar a Potter.
Ambos parecieron comprenderse y salieron con aire muy grave hacía su Sala Común.
"Parece, Potter"pensó Vasiliki, "Que todo, siempre, te pasa a ti."
…
En pijama, Vasiliki llevaba bastante rato en la gárgola de piedra esperando a su abuelo, quien no llegó solo. Parecía estar en medio de una discusión muy fuerte con el jefe de su casa, Severus Snape y Alastor Moody por otro lado. La conversación se extendió durante unos minutos más, durante los cuales ella se escondió de los presentes pero al irse los dos magos y murmurar su abuelo la contraseña con aire severo, ella salió de su escondite.
- ¿Quién pudo hacerlo?- fue lo primero que dijo- ¿Cómo?
Su abuelo la observó con expresión cansada.
- No tengo la menor idea, Victoria. Estamos investigando.
- ¿Tú crees que Potter haya echado su nombre en el cáliz?
- ¿Lo crees tú?
- Por supuesto que no. Deberías haberle visto la cara antes de que se parara. Parecía como si le hubieran pegado en el estómago.
- Bien. Estás de acuerdo conmigo, entonces. Es un alivio tener a alguien de tu parte en estos días.
- ¿Tiene que participar? Es demasiado joven.
- Es un contrato mágico vinculante- apuntó Dumbledore mientras se introducían en su despacho y ella se sentaba frente al escritorio.- No tiene elección.
- ¿Qué puedo hacer?
- Gracias por tu ayuda, mi querida niña. Pero ya sabes lo que hay que hacer: avisa a Sirius y manténte alerta. Tengo la impresión de que Harry necesitará más que nunca nuestra ayuda este año.
- Lo haré.
Albus Dumbledore observó a su nieta detenidamente.
- ¿Estás bien?- preguntó finalmente- Te veo un poco pálida.
- Estoy preocupada, abuelo, pero espero que todo salga bien. No te ofendas, pero entre una cosa y otra, Harry Potter significa problemas todos los años, ¿Eh?
El director asintió sin comprometerse y Vasiliki salió del lugar muy compungida. Resultaba evidente que no iba a ser nada fácil proteger a Potter aquel año.
…
- ¿Dices que alguien echó su nombre en el cáliz de fuego de manera que sólo él pudiera ser escogido?- la arruga de preocupación en la frente de Sirius estaba tan marcada que a Vasiliki no le hubiera sorprendido que se hiciera cicatriz.
- No sé cómo pudo pasar. Mi abuelo está tan sorprendido como yo y estoy segura que Harry no quería esto. La está pasando mal.
- ¿Alguna idea de quién pudo hacerlo? – los ojos grises de Sirius la miraron con seriedad.
- Ninguna. Creo que eso es lo más preocupante, no sólo que no sepamos quién fue sino con qué motivo. Yo no bajaría la guardia.
- ¿Crees que quieran matarlo?
- … Tal vez. No lo sé. Pensaría que es una broma de mal gusto o alguien que quiere desesperadamente que Hogwarts gane el torneo pero, ¿Por qué Harry? O quizá quieren desacreditar al Colegio y a mi abuelo. Si no supiera que no es posible, hasta yo desconfiaría de él. No es un secreto que Harry es su alumno favorito.
- Tu abuelo jamás haría semejante cosa. ¿Algo nuevo además de eso?
- Nada. Todo está muy normal para las circunstancias, nada de ataques…
- ¿Qué sabes de Karkarov? ¿Cómo reaccionó con lo de Harry?
- Por lo que sé, estaba indignado, muy enojado. Lo oí discutir con mi abuelo una vez, quería que descalificaran a Potter de alguna manera. Pero no se puede, ya lo pregunté.
- ¿Crees que haya alguna posibilidad de que alguno de tus amigos haya hecho esto… como una broma?
- Lo dudo, no tuvieron la fuerza ni para inscribirse ellos mismos. Y mi casa está tan enojada como el resto de que Harry sea campeón. Existe la opinión generalizada de que él sólo está buscando gloria, como siempre.
Sirius respiró profundamente.
- Está bien, gracias por informarme. Será mejor que vuelvas al Colegio.
Vasiliki asintió y se puso en pie.
- ¿Black?
- ¿Sí?
- Ten cuidado.
…
Una semana después de que saliera el penoso artículo de Rita Skeeter, Vasiliki decidió que ya era hora de hablar con Potter. Lo buscó después de una de las comidas, no extrañándole que estuviera solo y lo llamó.
- ¡Harry!
- ¿Qué…? Ah, eres tú.
- Sí, soy yo.
Se miraron a través de un abismo. La posición defensiva de Harry era tan acusada que Victoria se sorprendió de no haber sido hechizada inmediatamente. Él estaba muy preocupado y concentrado en sus pensamientos, era obvio que no deseaba ser molestado. Pero al menos, no parecía tener miedo.
- ¿Y bien? ¿Qué quieres?
- Sólo quería saber cómo lo llevabas. Suponía que nada bien pero no pude hablarte hasta ahora.
- Bueno, ya lo has visto. Ser elegido en este torneo no fue lo mejor que podía sucederme.
- Lo imagino y lo lamento. Realmente te deseo suerte y espero que te vaya bien.
- … Gracias. Ahora debo…
- Irte, sí. Pero, si necesitas ayuda, no dudes en pedirlo, ¿De acuerdo?
El chico dudó por un momento, como si las palabras se agolparan en su garganta, pero al final decidió no hablar y se despidió con una sonrisa triste.
"Que solo está"pensó Vasiliki "Y que poco parecen notarlo los demás"
Ella deseó que Potter pudiera con lo que se avecinaba.
…
El día de la primera prueba fue apacible, soleado y tranquilo. El frío de las últimas semanas parecía estar cediendo y todos estaban emocionados por lo que se esperaba. A mediodía interrumpieron las clases para que pudieran contemplar el espectáculo y así los convocaron a todos como si fueran a ver un partido de Quidditch, cuando en su lugar verían algo, quizá, mucho más interesante.
Vasiliki se sentó en las gradas de Slytherin con el corazón en un puño y observó la acción desde lejos.
En una mesa especial estaban todos los jueces, Madame Maxine, el señor Crouch, su abuelo, Bagman y Karkarov y, no muy lejos, una tienda de campaña dispuesta para los campeones.
En medio del campo, sin embargo, había mucha más gente. En cuatro jaulas dispuestas cuidadosamente, un dragón de diferente especie y condición esperaba a su campeón.
- ¿Están locos?- murmuró una asombrada Vasiliki a Nott, que estaba apoyado en las gradas y miraba hacía abajo con halagadora atención.
- Es normal, tampoco les iban a poner a alfeñiques de enemigos. Ahora, relájate- le indicó él y esperaron a que los campeones estuvieran listos, dieran la cara y mostraran de qué estaban hechos.
Y en ese momento, salió Cedric Diggory a enfrentar a su dragona.
…
Hubo varios momentos relevantes en el Torneo, como cuando todos exclamaron porque Diggory había recibido una fuerte quemadura en la cara, a Fleur se le prendió la falda, y la dragona de Krum aplastó la mitad de sus huevos. También estuvo la sorprendente actuación de Harry montado en su Saeta de Fuego y la mueca de rabia de toda la casa de Slytherin al ver que el chico lo conseguía.
Ninguno escondía que habían esperado el fracaso del gryffindor y su triunfo no era para nada dulce. Pero, tal como dijo Blaise, quedaban todavía dos pruebas por superar y quién sabe si el Niño que Vivió podría con ellas.
Entretanto, Draco se dedicaría a hablar mal de Harry, Pansy a burlarse de Hermione y los demás a reírse de sus bromas.
Nada cambia, porque en fin, ellos siguen siendo Slytherin y él sigue siendo Harry Potter.
