- ¡Los vi! ¡Te digo que los vi!
Vasiliki arrastró a Anne hacía un sillón y puso un dedo en sus labios.
- ¿Qué viste?- preguntó en voz baja.
- A Potter y Granger besándose fuera de la Sala Común de Gryffindor.
- Oh por favor, Anne, no empieces a dispersar chismes. Todos sabemos que ella fue con Krum al baile y él con Patil.
- Pero te juro…
- Shh, Anne, no digas otra cosa. Guárdate el secreto un poco más, ¿Vale?
- Pero siguen allí…
- ¿Ah sí? ¿Y cómo sabes tú donde está su Sala Común?
- Yo… bueno…
- ¿Ves? Tienes tanto que esconder como ellos. Ahora, ve a desayunar.
Anne obedeció y Victoria sacudió la cabeza. Bonita mañana después del baile… ¿Se puede uno extralimitar con la diversión? ¿Sería verdad lo que dijo Sally?
Quizá tendría que averiguarlo, después de todo. Por el bien de Harry.
…
Un sonriente Harry se dirigía al Gran Comedor ajustándose la corbata cuando vio a Vasiliki con los brazos cruzados y una mirada severa, apoyada en una armadura.
- Tienes buen aspecto- observó ella- Bastante bueno para esconder un secreto.
La sonrisa de Harry se borró.
- No comprendo de qué me hablas.
- Sabes bien que sí. Tú y cierta persona en la torre de tu sala común, afuera. ¿Por qué no tienes más cuidado donde te luces, Harry? He tenido que callar a una compañera de mi casa o serías el chisme de todos, el pan de su día.
- Tú… ¿Por qué harías eso?
- Por sorprendente que parezca, me caes bien, Potter. Pero no te equivoques, no estaré todo el tiempo cuidándote las espaldas. Ya tienes a tu padrino para eso, ¿No?
Una mirada fría reemplazó la confusión de Harry.
- Tú no sabes nada de eso.
- Claro que lo sé. Pero finjamos que no, por tu bien. Aunque si luego él te pregunta sobre cuestiones personales, también fingiremos que yo no le dije nada.
Sin decir más, la chica desapareció entre los pasillos, dejando a un muy preocupado e interrogante muchacho camino al Comedor.
…
- Te traje toda la comida que pediste y algunos dulces. ¿Cómo lo llevas?
- Preocupado. A veces sueño y me despierto pensando que Harry casi no lo cuenta. ¿Cómo está?
- Feliz, por lo que vi. Tiene algo con Hermione Granger, ¿Sabes?
- ¿La hija de muggles?
- ¿Prejuicios?
- Para nada. ¿Y tú, como lo llevas?
- ¿Qué quieres decir?
- Toda esa emoción de ser testigo del Torneo de los Tres Magos y eso. Y el baile de Navidad. ¿Bailaste, al menos?
Una sonrisa apareció en el rostro de Vasiliki al recordar exactamente cómo había bailado.
- Me fue bien- admitió- Mejor que a ti, encerrado en este lugar. ¿Cuándo buscarás uno más adecuado?
- Bueno, ser prófugo te quita posibilidades, ¿Sabes?
- Podrías ser la mascota querida de algún mago acomodado
- No estoy como perro tanto tiempo. Además, tengo pulgas.
Vasiliki lanzó una carcajada. No era por nada, pero platicar con Sirius siempre tenía su punto divertido.
…
- ¿Dónde estuviste toda la mañana? No fuiste a desayunar.
- ¿Así que por fin estás interesado? Parece que lo hice mejor anoche de lo que pensé.
- No juegues conmigo.
- Está bien, lo siento. Me quedé durmiendo hasta tarde. Tenía que recuperar mis energías, ¿No?
- ¿Dejarías de bromear?
- ¿Y por qué?
- Es serio, trato de demostrarte mi preocupación.
- Y es enternecedor, tanto, que me gusta molestarte.
- …
- Oye, no te enfades. ¿Te he dicho que te quiero?
- Deberías.
- Y tú también. ¿Qué vamos a hacer con todo esto, Theo?
- No creo que cambie mucho a como somos ahora. Besarte no debería hacerte una persona diferente, ¿Sabes?
- ¿Quién es el que bromea ahora?
…
Despertar y no saber en qué brazos despiertas no debería ser la rutina de nadie, a ninguna edad. Pero estamos hablando de Blaise y vaya que había sido precoz. Miró la cabellera rubia de la chica en cuestión y supo de inmediato que no era Sally, pero no le importó demasiado. Tenía sueño, demasiado y quizá no quería recordar todo lo que pasó ayer o en lo que pensó o recordó…
Pero justamente el protagonista de esos pensamientos apareció en su habitación lanzándole la túnica del colegio. Blaise se frotó los ojos esperando no estar soñando. Pero sí, era Draco, impecablemente hecho y a su… ok, no a su medida.
- Vístete- le dijo, displicente- Tengo que contarte algo.
Y parecía que realmente requería de las cualidades de Zabini como confidente, porque lo esperó cortésmente afuera y permaneció en silencio mientras caminaban, uno más despierto que el otro, por los pasillos.
- Creo que estoy enamorado, Blaise.
- Sí, ya lo sé, confesaste tus sentimientos por mí en segundo, Draco. ¿Podemos dejarlo allí?
Malfoy le dio un puñetazo amistoso en el hombro. A Blaise le dolió, de todas maneras, pero no dijo nada. Quejarse con alguien como el rubio significaba ser objeto de sus burlas y era demasiado temprano para eso.
- Hablo en serio, genio.
- ¿Ah sí? ¿Y de quién esta vez? La última vez fue Pansy, ¿Recuerdas?
- Sabes que no hablaba en serio cuando se lo dije, por mucho que ahora lo lamente. Pero tengo un problema.
- Me estás asustando. ¿De quién me hablas?
- Creo que me gusta la hermana de Daphne
- ¿Astoria?- y de pronto Blaise recordó el suave cabello rubio de la muchacha a su lado, su cuerpo cálido descansando a su lado.
- ¿No viste quien era mi acompañante?
- ¿Y eso por qué importa ahora?
- … No, por nada, por nada. ¿Qué piensas hacer?
- No sé, es muy pronto para declararme. Ahora mismo me importa más la reacción de la hermana, estaba enamorada de mí, ¿No?
- La vi bastante feliz ayer del brazo de Durmstrang. Pero qué opine de tú y su hermana enredados, eso si no puedo saberlo.
- Convéncela con tu impecable encanto, ¿Está bien? Realmente necesito este favor.
- … Lo intentaré
- Gracias amigo.
…
- Mira Ron, tú la has tenido a tu lado demasiado tiempo y yo me di cuenta antes que tú… Lo siento Ron, pero ella me gusta y el sentimiento es mutuo… No sé, Ron, pero realmente creo que estoy enamorado de ella…
- ¿Pensando en el huevo?
- Hermione, todavía tengo mucho tiempo para pensar en el huevo de oro. Estoy preocupado por cómo se lo diremos a Ron, no sé si quiero perder su amistad otra vez.
- Tendrá que aceptar alguna vez que no soy de su propiedad, ¿No crees? Yo que tú estaría más preocupado por la segunda prueba.
- Más tarde. ¿Un paseo por el lago?
- ¿Por qué no?
…
- Oye, con respecto a lo de anoche, discúlpame. Si quería ir contigo, pero de verdad, no creía que bailar una chica con una chica fuera correcto, ¿Me perdonas?
- Está bien, Magda, no importa. La verdad es que creo que si no estás lista para cómo te vean los demás, no estás preparada para estar conmigo
- ¿Es tu última palabra, Millicent?
- Sí, lo siento. Debo ir a desayunar… si me disculpas, tengo mucha hambre.
- ¿Nos veremos? ¿Después?
- Tal vez. Cuando hayas pensado qué es lo mejor para ti.
- Yo…no sé
- Entonces tienes tu respuesta.
…
Daphne se levantó con un terrible dolor de cabeza e inmediatamente se dio cuenta que no era su cama. Oh cielos, había bebido demasiado de esa horrible petaca que traía Blaise…
Recuerdos de lo sucedido la noche anterior se filtraron por su dolorida cabeza y un jadeo se escapó de sus labios. Rápidamente, juntó sus ropas y empezó a vestirse, demasiado preocupada para pensar que todas las pertenencias allí eran precisamente de Zabini.
¿Por qué había aceptado la invitación del pelinegro a pasear un poco? Demasiado encandilada con su chico de Durmstrang, había creído que estaba más allá del bien y del mal y ahora sabía, recién despertada, que tan equivocada estaba.
Podía volver a su dormitorio y olvidar todo lo pasado pero ¿Podría realmente? ¿Quería olvidar?
¿O quizá una noche es suficiente para cambiar la dirección de un alma?
