Entre fuego y locura
Corro lo más rápido que puedo, me abro paso entre la multitud que va en dirección contraria a la mía. Estoy desesperado por lograr llegar al lugar de donde todos huyen; todo esta vuelto loco. Las necesito encontrar, fui un imbécil al sacarlas del departamento y todo para buscar a mi madre, que bien se está muerta. Busco en el rostro de a las personas que me pasan cerca para ver si no son mi novia ó su madre. Sigo por una cuadra más cuando se escucha otra explosión que hace que todo se vuelva peor. La marabunta de personas que se abalanza sobre mí me hace trastabillar, me prohíbo car pues eso significaría mi final en esta locura. Las sirenas vuelven a sonar, es el característico sonido que indica que hay un incendio. Suena por toda la ciudad, la cual ahora está envuelta en llamas. A lo lejos puedo distinguir como una nueva columna de fuego se erguía, era como ver que el infierno se abriera paso por entre la tierra y edificios y quisiera envolver todo en su perversión.
Mientras ando por la multitud maldiciendo el haber perdido a mi castaña y su madre, puedo escuchar como una mujer grita sandeces, un hombre se deja caer de un tercer piso y un niño llora. Esto es demente. Una anciana me toma del brazo y me dice que me arrepienta de mis pecados, que el juicio está comenzando. No puedo entender en qué punto todo se volvió patas arriba, en donde la razón se desvaneció en la mente de las personas. Me zafo del agarre, no puedo perder el tiempo con locuras. Necesito encontrar a Mimi. No quiero que la desesperación me tome por completo, lucho por el que mi mente no comience ha crear ideas de lo que le pueda suceder. Aprieto el paso, impacto con otros cuerpos que no reparan en mí. Por la carretera los militares tratan de mantener el control, pero parte de la multitud está más allá de la comprensión e imaginan que los quieren eliminar. Hay muchos disturbios.
— ¡Aléjense! Lo digo muy enserio — Un soldado raso apunta con su arma a un grupo de civiles alterados que le ruegan que en el siguiente comboy los saquen de la ciudad —. Les he dicho que vayan en forma ordenada al punto de extracción.
— Ese lugar esta abarrotado — Hablo un hombre regordete —, y dicen que se acaban los transportes. ¿Cómo es posible? ¿No tenían en cuenta este caos? ¿Nos abandonaran?
Paso de largo de aquella conversación, pero no puedo evitar pensar en lo cierto de las palabras del hombre. Todo se fue a la mierda en cuestión de un par de horas. Después de la primer explosión — la que provino del hospital general de Odaiba —, seguido del de el estadio, la gente comenzó a pensar que el gobierno eliminaba a la gente infectada y salio de sus hogares rompiendo el toque de queda. Todos querían salir huyendo de la ciudad, y para empeorar las cosas los militares y policías tomaron una postura rígida en la que castigaban a las personas que entraron en un estado de euforia. Escuche también que hay un grupo enfrentándose a los militares con lo que pueden, no puedo evitar pensar que esta era la gota que faltaba para derramar el vaso. Ya todo estaba tenso, el ambiente tan cargado que con una pequeña chispa se encendería el fuego.
Veo como una edificio de departamentos, parecido al de la madre de mi novia, arde en llamas por el sexto piso; no puedo evitar recordar cómo es que llegue a este punto.
Mimi me miraba con esos hermosos ojos, estaba tan expectante como viendo venir mi reacción de salir corriendo en busca de mi madre. En cambio, yo estaba estupefacto viendo las escenas que transmitía, era tan surreal todo lo que en tan poco tiempo habíamos vivido que este nuevo suceso no me lo creía. A lo lejos escuchaba la voz de Mimi y su madre, no entendía, era como si tuviera tapado los oídos. El vacío amenazaba con dejarme sordo. El contacto de la piel de mi castaña con la mia fue lo que me regreso, su mano se posó en la mía y con un gento de cariño me pregunto que planeaba hacer.
— Hijo, no hagas alguna locura — la voz de la señora Tachikawa llevaba consigo un dejo de miedo y terror —, lo mejor es no salir de aquí por el momento. Seguro afuera estará la locura por contener los incendios.
No sé cómo he volteado a ver a la señora, por su reacción supongo que no fue nada grato. Sus palabras me dolieron, me sonaron como que dejara a mi madre; que la abandonara a su suerte. Pero el pensar en aquella mujer tan hermosa, la que me dio la vida y la que me aconsejo en todo momento, hizo que recordara nuestra última conversación. El pensar en sus palabras que me inducían a dejarla en aquel estadio tan extraño y desolado, me producía molestia. Se incrementaba aquel sentimiento por el solo hecho de que lo tomaba en cuenta me odiaba; me odio. Imagino que suavice mi mirada al ver como se relajaba la madre de mi novia. Les doy la espalda, no soporto más la situación.
— Matt.
Me obligo a no reaccionar al llamado de mi amada, no quiero que mi molestia busque otro ente en el cual descargar. Yo soy el único dueño de este dolor.
— ¿Qué haremos?
Como la amo, el solo escuchar que está conmigo para lo que sea me hace que me relaje un poco, pero no lo suficiente. Sin voltearme veo en la mesa central de la sala el pase holográfico. La decisión fue rápida, debíamos irnos en ese instante de esta ciudad, poner tierra de por medio de lo que estuviera sucediendo. Para mis adentros me disculpo por mi madre, de mi padre. Dios, perdóname.
Lo siguiente que sucedió fue de locos, algo que nunca pensé que sucedería. Mi mayor temor fue que no me dejaran salir por ser de noche, pero estaba dispuesto a jugármela. el terror comenzó pocas cuadras transitadas, un grupo de locos nos cerró el paso y nos obligó a bajar del vehículo. Al parecer no éramos los únicos con planes de tratar de huir de la ciudad, pero nunca imagine su motivación. La gente desato la demencia pocos minutos después.
Regreso a mis sentidos y me dispongo alejarme de aquel punto: debo encontrar a Mimi. Doy unos cuantos pasos en dirección al punto donde perdí a mi novia, cuando escucho su voz entre tantas. Es un grito de auxilio lo que proviene de su garganta, lucho por localizar la ubicación de su voz, ruego por el que no le hagan nada. Doy una vuelta de trecientos sesenta grados hasta que doy con ella. Se halla a lo lejos junto a su madre, son rodeadas por tres sujetos de mala pinta; uno se acerca por detrás de Mimi y le toca su trasero. Invadido por la rabia corro empujando a las personas sin importarme que les paso por mi acto. Estoy por llegar cuando veo como un sujeto castaño se le echa encima al agresor de mi novia, esto hace que se gane la molestia de los tres agresores. Lo comienzan a rodear en forma agresiva, el salvador de mi castaña no se ve que tema por lo que le piensan hacer. Veo que les dice algo, no logro distinguir que es, no me importa por lo que aprovechando que me dan la espalda golpeo al más cercano y tumbo a un segundo.
— ¡Matt! — Escucho la voz de Mimi en lo que golpeo al hombre debajo de mí.
No hago caso a su voz y descargo mi ira sobre el hombre que no se si era el que toco a mi castaña. Siento como uno de los amigos de mi victima me va tomar por detrás, solo que es detenido por el castaño que se arriesgó por ayudar a las mujeres. Su pelea no dura mucho debido a que otros dos hombres se nos acercan y toman a los agresores para descargar golpes y patadas sobre ellos. Incluso me quitan de encima del que yo estoy golpeando para descargarse sobre él. Sospecho que estos hombres tiene cuenta pendiente con ellos, aunque cabe la posibilidad de que solo sea el caos y estos nuevos sujetos solo quieren pelear.
— Aprovechemos y alejémonos — Me toma del hombro el sujeto castaño.
— Mimí — Digo reaccionando.
— Amor — Se me acerca mi castaña junto a su madre que aún no logra salir de su shock.
No decimos más y seguimos al sujeto que nos indica por dónde ir. No me percate, pero el castaño luce un traje gris muy elegante, como si de un ejecutivo se tratara. Cuando pasamos por un alumbrado puedo distinguir que sus facciones son de alguien que no sobrepasa los treinta. Cuando pienso mejor, no entiendo porque lo estamos siguiendo con tanta confianza. Me detengo de golpe y en el proceso hago que Mimi y mi suegra lo hagan también.
— ¿Qué hacen? Debemos seguir si queremos salir de este infierno.
— ¿Cómo sabemos que no eres uno de esos locos?
El sujeto me mira con el ceño fruncido. Parece que analiza mis palabras porque no parece molesto ni ofendido por mi manera tan descortés de hablar.
— Es verdad, con este caos todos somos un peligro latente — Saca un pañuelo de su bolsillo y se limpia la cara —. De hecho, ni yo debo confiarme de ustedes.
— Es lo lógico.
El sujeto nos mira de manera detenida, primero ve a la señora Tachikawa pasa por mi novia y termina clavando su mirada en la mía. Pasan unos cuantos segundos antes de que pronuncie alguna palabra.
— Parecen limpio, como sea, llegando al punto de extracción los analizaremos.
— ¿Qué demonios dices?
— Tranquilo, soy alguien bueno — El sujeto guarda su pañuelo en el mismo bolsillo del que lo saco, nos volvió a pasar la mirada y agrego —: Mi nombre es Taka, no doy mi apellido y espero que comprendan.
Mimi asintió ante eso último, pude notar como en su semblante ella entendía algo que yo no. en cambio me mostraba reacio ante aquel sujeto. Pronto comprendí lo que pasaba por la mente de mi novia.
— Yo soy Sakura, el es Syoran y ella es Katara — Nombres falsos, sin agregar parentescos ni nada. Mimi comprendió lo que el supuesto Taka le nos dio a entender.
— Me alegra que lo entiendan — Taka se da un medio giro para apuntarnos a la torre de Odaiba —, en estos momentos es mejor andar en grupo que solo, y si queremos llegar a ese punto de extracción será mejor no separarnos.
— ¿La torre de Odaiba? Pero en las noticias han dicho que pasemos a los puntos de extracción y ninguno menciono el que tú dices.
Mi novia tiene razón, las noticias nos han solicitado que pasemos a los puntos que ya estaban marcados; y según el gobierno puntos de seguridad. En cambio, Taka viene y nos pide que nos dirijamos a otro lugar, uno que se aleja de todos los demás. No me agrada, pero el ver ese no se que en sus ojos me hace ver que dice la verdad. El hombre con traje no agrega más que un solo confíen. Volteo a mirara a Mimi que sujeto de los hombre a su madre que con el tema del punto de extracción recobro lucidez. En esos ojos marrones puedo entender lo que con palabras tal vez nunca entendería, ella me dice que le cree al sujeto, pero, si yo decido tomar otro camino ella me sigue.
— Te advierto, si es una trampa no la contaras.
— Amigo, cuando estemos en un camión blindado camino a Tokio me estarás agradecido.
Con una última mirada de advertencia tomo la mano de mi novia y nos ponemos en marcha a donde el llamado Taka nos ha dicho que vayamos. Dios quiera que ya no suceda no empeoren la situación, ruego por el ya estar en un lugar seguro y civilizado.
¡Cuarto Capítulo!
Antes que nada debo de pedir una disculpa por la tardanza y el hecho de que no les contestara sus reviews, lo cual se los agradezco tanto porque son el motor de que continúe aquí. Pero bueno, he aquí un nuevo y corto capitulo para emocionarlos de lo que se está avecinando. Sé que alguno de ustedes quieren que cada capítulo sea más largo, pero por cuestión de tiempo no he podido escribir y alargar más escenas ó agregar otras. Aun así, prometo que me daré tiempo para que los siguientes sean de un tamaño aceptable n.n Nos leemos la próxima y espero verlos en mis otros proyectos.
Sin más por decir
Au Revoir.
