Purga
Entre más avanzamos a la torre de Odaiba, menos gente es la que nos encontramos. La mayoría trata de ir a los puntos de extracción que fueron anunciados con anterioridad, pero las pocas personas que vemos — que por suerte es desde una distancia segura —, es hostil. Hombres aprovechándose de las mujeres, mujeres maltratando a hombres, niños llorando. Mimi quiso salvar a uno que vimos echo un ovillo a lo lejos, lloraba gritando por su madre mientras a lo que pude apreciar sujetaba un peluche. Por más que me doliera tuve que detener a mi novia en su impulso altruista, me siento fatal por abandonar a un pequeño a su suerte, pero puedo ver como una pareja se le acerca. Espero que sea para bien.
Taka, o ese dijo que era su nombre, nos guía por lo que parece ser una ruta segura. Es como si ya la tuviera trazada con anterioridad. De entre los edificios puedo ver la torre alzarse en su majestuosidad. No puedo evitar que tanto la emoción por salvarnos y el nervio por ser una trampa florecen en la boca de mi estómago. Hemos confiado muy rápido en un extraño y estamos poniendo nuestras vidas en sus manos al seguirlo tan ciegamente. Esto podría resultar una trampa, no porque este sujeto este bien vestido es sinónimo de que es confiable.
— Estamos cerca — apunto a lo más alto de la torre — Pronto estaremos a salvo.
No puedo decir lo que estoy pensando cuando a lo lejos se comienzan a escuchar detonación de armas; por el sonido son de alto calibre. La madre de mi novia se estremece, Mimi me aprieta fuerte de la mano y con la otra no suela la de su madre. Taka por su parte no parece sorprendido, lo que hace que mi sistema de advertencia se active.
— Debemos darnos prisa.
No oponemos resistencia y le seguimos mientras las detonaciones continúan, solo que ahora, para hacerlo más terrorífico, se escuchan gritos de dolor de personas. Gritos acompañan nuestros pasos hasta que llegamos a la calle que nos da pase libre a la torreo de Odaiba. Puedo ver que hay un pequeño destacamento militar en la base de la torre, se trata de un convoy con varios camiones y jeeps de combate. Por un momento siento que lograremos huir de este lugar demencial.
— Lo conseguimos.
Apretamos el paso para llegar hasta el convoy. Al vernos ir hacie ellos un grupo de soldados se interponen impidiendo que avancemos. Que nos apunten con sus armas es suficiente para que nos detengamos.
— Identifíquense — ordeno el del en medio.
— Tranquilo, soldado, soy un regente — buscó algo en su bolsillo con cuidado para no alterar a los hombres armados —. Ve — en lo alto sujeta un pase dorado de un material similar al holograma.
— Bien, ¿los demás?
— Vienen conmigo.
— Ese pase solo le cubre a usted — lo soldados nos apuntaron a nosotros.
Sabía que esto era bueno para ser cierto, ahora nos abandonaran en este lugar sin posibilidades de poder huir, y con los disparos a lo lejos el caos está a la orden.
— Ellos tienen un pase igual — Taka se voltea a nosotros — Demuéstreselo.
No entiendo el cómo, pero sabe que nosotros poseemos el holograma que mi amigo nos ha dado antes de partir. Mimi en cambio no pensó mucho en la situacion y saco de la bolsa de su chamarra el pase. Los soldados se miraron cuestionados sobre que debían hacer, pero pronto hablo de nuevo el de en medio.
— Bien, ustedes viene con nosotros, pero antes…
Uno de los hombres a su derecha saco un extraño aparato, uno similar a esos que miden la velocidad de los objetos, solo que esta tenía una gran pantalla del lado que daba hacia el militar. Nos pidió que nos acercáramos hacia él, el primero fue Taka al que le coloco el lector en su ojo derecho. Hubo un pitido y una luz verde se encendió en la parte superior del instrumento. Logre ver como en la pantalla mostraba el iris con la pupila en el centro, y un recuadro donde decía una palabra en inglés: Clean.
— Esta limpio — informo.
— Pase — con esto dejaron pasar al castaño —, el que sigue.
La siguiente fue mi novia, quien quiso que fuese primero su madre la que fuese verificada por el aparato, pero le dijo convenció de que fuese primero ella. Siguiendo el procedimiento usado en Taka mi novia coloco el ojo a centímetros del lector y a los pocos segundos sonó el pitido con la luz verde. Mi nervios se desvanecieron cuando la dejaron pasar y se juntó con el castaño.
El siguiente fui yo por orden de la señora, me quise rehusar a ir primero yo pues como el hombre que soy jamás me adelantaría a una mujer, pero la insistencia de la madre de Mimi fue tal que no quise contradecirla. Miro al soldado que me coloca el aparato a centímetros de mis ojos y espero el veredicto. Imagino que si la luz no es verde algo malo sucederá, es un presentimiento. A los pocos segundos el miedo que me invadía se desvanece al ver la luz verde y escuchar que me dan el pase. Me acerco a mi novia que me abraza tan pronto estoy en rango de alcance.
— Sigue usted, señora.
— Sí.
La manera de hablar y actuar de la señora no me da buena sensación, es como si ella supiera algo que nosotros no. Eso me pone nervioso. La señora da un paso adelante y se coloca cerca del instrumento del soldado. Esperamos los segundos que tarda para encenderse la luz verde, nos parecen una eternidad cuando escuchamos el pitido. No hay buenas noticias, la luz verde no se encendió y por lo que veo en la pantalla el recuadro que aparece es rojo y dice Infected.
— Lo tiene — informa el soldado del aparato.
— Debemos proceder — dijo el de en medio.
— ¿Qué pasa?
Apenas mi novia hizo la pregunta lo siguiente que vemos nos deja helados de la impresión. Incluso Taka no puede creer lo que sus ojos presencian en ese momento. El soldado de en medio saco su pistola y sin titubear le disparo en la cabeza a la madre de mi castaña, no le dio tiempo de reacciona por lo que el impacto fue certero en su frente. Verla sangrando allí en el suelo, inerte, con esos ojos viendo a la nada y sin vida me hace perderme a mi mismo. No me percato de que los soldados nos comienzan a llevar a uno de los camiones que conforman el convoy. No es si no hasta que escucho los gritos desgarradores de mi novia que vuelvo en sí.
Mimi patalea, grita, maldice, lucha por volver por el cuerpo de su madre que nos ve partir. Ver a mi novia de aquella manera hace que me dé cuenta de la demencia que se ha desatado en este tiempo. Trato de oponer resistencia, sacarme del agarre de los soldados e ir por la madre de mi castaña, pero estoy débil y no físicamente. Nos introducen en el camión donde solo vamos nosotros tres, cierran la puerta dejándonos en con la poca luminiscencia que nos dan unos focos ahorradores de energía. Bajo esta luz hace que el semblante demacrado de mi novia se acentué mostrando una mujer más allá de la aflicción.
Enfurecida, dolida, afligida mi novia patalea la puerta del camión, sigue vociferando maldiciones y sigue de esa forma hasta que sentimos el avance del vehículo. Yo estoy a unos pasos tras de ella, se gira y corre a mis brazos para resguardarse. No le queda nadie más, somos lo único que nos tenemos.
— ¿Por qué han hecho eso?
Mi voz es débil.
— Están siguiendo órdenes, cumplieron el decreto 22.
Escuchar eso del hombre que significaba nuestra salvación me hace rabiar, él sabía sobre la forma que deberían de actuar los soldados en casos como el anterior y no dijo nada. Quiero lanzarme contra suya, pero comprendo que él nunca imagino que nosotros estuviésemos infectados, en todo caso jamás se nos hubiese juntado. ¿O no?
— ¿Qué es eso del decreto 22?
Dudoso Taka me mira directo a los ojos, no sé si es porque quiere ver si puede confiar en mí o simplemente no me dirá nada. Le mantengo la mirada, no dejare que me deje con la intriga menos cuando recuerdo los disparos antes de llegar a la torre.
— El gobierno ha tomado la decisión de comenzar una purga — estoy a punto de hablar cuando él me detiene con un gesto de su mano —. El virus se está expandiendo por el mundo de forma preocupante, por lo que es necesario erradicar a los portadores antes de que esto siga avanzando — sus palabras no tienen sentido para mí, me suene a locura —. Y eso solo es el principio.
— ¿El principio?
Taka suelta un gran bufido antes de contestar, pero no lo logra ya que el camión sufre una sacudida que nos pone alerta a todos. Los sonidos que prosiguen me provocan un escalofrió, y por la manera de estremecerse sé que mi novia también. Están golpeando al camión que se comienza a sacudir peligrosamente.
— ¿Qué ocurre? — Pregunta Taka golpeando la ventanilla que da hacia los conductores.
Golpea unas cuantas veces más hasta que dé respuesta obtiene un sujétense y el arrancón del vehículo que lo lanza peligrosamente hacia atrás. El conductor acelero queriendo evitar alguna multitud o eso quiero pensar, pero por cómo se escuchó su voz y los extraños ruidos de afuera dudo de que sean personas. Avanzamos y llega un punto donde creo que todo se ha normalizado, puedo sentir que el conductor ha bajado la velocidad y Taka se incorpora.
— Esto es una mierda.
Se queja mientras va a su lugar y se coloca el cinturón. Se soba la cabeza con su mano viendo su no está sangrando. El trayecto sigue su curso a Tokio, donde nos aseguró el castaño que nos dirigimos y que ya no me dio tiempo de corroborar.
— Pronto estaremos a salvo.
Hablo pronto porque lo siguiente que sucede es tan confuso que se vuelve negro y silencioso.
¡Quinto Capítulo!
No puedo creer que ya haya pasado casi dos meses desde el ultimo capitulo. El tiempo sé que se pasa volando, pero por fin he vuelto para traerles un nuevo capítulo. Espero que lo hayan disfrutado y prometo que el siguiente capítulo no tardara tanto hahaha. Espero sus comentarios con emoción n.n
Sin más por decir
Au Revoir.
