Campo de Muerte
El camión fue sacudido a tal punto de girar varias ocasiones provocando que nos golpeáramos por todos lados. Sospecho que fuimos lanzados por algún barranco. Al terminar de girar e impactar contra algo, adolorido me incorporo como puedo para buscar a mi novia que está a unos metros de mí. Esta inconsciente a lo que corro hacia ella, la tomo en mis brazos y me aseguro que respire y su corazón este latiendo. A mí se me acerca Taka quien con sangre en su boca y cráneo me hace una seña con su dedo índice sobre sus labios; quiere que guarde silencio.
Ignoro lo qué sucede y no cuestiono, solo me limito hacer lo que me pide. Guardo silencio y agudizo mi oído para tratar de escuchar lo que sea que haya afuera. Distingo a lo lejos los extraños sonidos de hace pocos minutos, también puedo escuchar voces de personas; sospecho que son los militares que conducían el camión. No sé qué es lo que ocurre afuera, pero tan pronto escucho los extraños sonidos venir hacia nosotros un sudor frío recorre mi espalda. Alaridos. Aullidos. Bramidos. Mugidos. Todo tipo de sonidos se hicieron presente a las afueras del camión.
Era una suerte que Mimi estuviera inconsciente, con su reciente perdida no estaba seguro de como tomaría este nuevo evento. Nos quedamos en silencio solo para presenciar con nuestros oídos el terror que se está desatando afuera. Gritos, maldiciones, disparos son lo que escuchamos en un principio… al parecer los soldados luchan con lo que produce los sonidos aterradores. Pronto cesan las agonías y disparos por parte de los soldados, no necesito estar afuera para saber que han muerto.
Nos quedamos en esta parte trasera del camión, en su obscuridad y protección falsa que nos provee. No sé cuánto ha pasado, pero nos quedamos quitos sin mover un solo musculo y con una respiración a lo más mínimo. Los bullicios se van perdiendo a lo lejos dejándonos pronto en un silencio sepulcral. Ni Taka ni yo hablamos, solo nos dejamos abrazar por la obscuridad de la caja en la que estamos.
Yo soy quien toma la iniciativa después de sentir que el peligro está ya lejos de nuestra posición.
— ¿A dónde vas? — me pregunta Taka al ver que dejo a Mimi en un lugar seguro y voy a la puerta.
— Debemos salir de este lugar — ya estoy en la puerta —. Quedarnos seria lo peor que podemos hacer.
.— ¿Qué no escuchaste esos ruidos? Salir es lo peor.
— ¿Tienes algo con que comunicarte con tus amigos militares? — su silencio respondió por él —.Eso creí, no podemos quedarnos… pero tampoco podemos salir a lo estúpido.
Abro un poco la pesada puerta para observar donde estamos. Puedo divisar unos matorrales y unos cuantos arboles; el cielo sigue negro.
— Ya no ha de tardar en amanecer — vuelvo a cerrar la puerta y colocó el seguro —. A primera luz partimos hacia la carretera.
— No lo se… me parece arriesgado.
— Te puedes quedar si lo deseas.
Enseguida me arrepiento de esa respuesta, este sujeto nos ayudó en lo que pudo. Nos sacó del embrollo de la ciudad, y aunque no salió todo como quisiéramos nos puso en un transporte. Los eventos posteriores no fueron su culpa, no debería desquitarme con él.
El ver su rostro empeora mi culpa, está en un estado de miedo. Sus ojos lo delatan. Me acerco hacia donde está sentado y le tomo del hombro, no digo nada, solo me quedo junto a él. A veces es mejor solo estar allí cerca solo con tu presencia, las palabras no son necesarias. Me mira por unos momentos, se seca el sudor en su frente y asiente.
Esperamos a que el sol haga su aparición y sus rayos de luz se filtren por aberturas de la puerta. Mimi despierta en mis brazos poco antes, me mira con esos ojos marrones tan hermosos y me pregunta su inquietud, le explico lo necesario, ella solo escucha. Los recuerdos de su madre pronto florecen en su memoria y las lágrimas no se hacen esperar, quiere mostrarse fuerte, no lo consigue.
Cuando los primero rayos de sol de filtran por las aberturas de la puerta me dispongo ir a corroborar que nadie peligroso se encuentre afuera. Apenas me levanto Mimi me sostiene la mano con fuerza, no se quiere separar de mí, pero entiende que debe de hacerlo. Me acerco a la puerta, quito el seguro y la abro poco; lo necesario para ver hacia afuera. Al comprobar que estamos solos en el bosque abro por completo la puerta y me giro hacia mi novia y Taka.
— Dejen hecho un vistazo, no salgan por nada.
Mimi me mira con inquietud, una que amenaza con hacerme volver adentre, pero se que no podemos seguir allí ocultos. Tardo o temprano alguien o algo nos pueden encontrar, y no aseguro que sean buenos.
Cierro la puerta tras de mí solo por precaución, aunque si he de ser sincero en estos momentos no sé si eso pueda servir. Lo primero que hago es ir a la parte delantera del camión volcado. Allí veo lo que suponía, los cuerpos inertes de dos soldados. Ensangrentados, decapitados, abiertos por el tórax. Un escalofrió me recorre la espalda al presenciar tal masacre, pero, entonces me pregunto quién pudo haber hecho tal atrocidad. Pudiera que los ruidos fuesen producidos por algún tipo de animal que desconozco, y los soldados no tuvieron oportunidad ante el número que los rodeo. Pronto veo una realidad inimaginable.
A unos metros de los soldados, donde supongo libraron su combaten antes de morir, yacen en el suelo varios cuerpos de personas. Todos con agujeros de tamaño visible por sus cuerpos, lo que indica que es donde las balas impactaron. Lo que me hace erizar los vellos de mi cuerpo son sus rostros desfasados, sus ojos desorbitados llenos de locura, y esos dientes bañados en sangre. Los ruidos no venían de animales sino de personas o lo que antes fueron personas.
— ¿Qué demonios está sucediendo?
Sé que no puedo dejar que Mimi vea esto, no en un momento como en el que está pasando. Por mi mente tantas preguntas se saturan que no puedo darle prioridad a una, y es que todas están tan relacionadas con esos cuerpos. No quiero dejarme influenciar por el pánico, pero sospecho que algunos cuerpos tienen deformaciones.
— Taka, puedes venir un momento.
Le llamo cuando me acerco de nuevo a la puerta de la parte trasera del camión. No me percato, pero estoy temblando, lo veo en mi mano izquierda; la sujeto con la otra. La puerta se abre y sale solo Taka, eso es bueno. Con la mirada me pregunta que sucede yo respondo de la misma forma que me acompañe. Al ir delante del camión ve lo que yo, se ve sorprendido, aterrado y asqueado, pero no reacciono del todo como yo. Él tiene las respuestas a mis preguntas, debe hablar.
— ¿Me dirás que es lo que sucede o haremos esto difícil?
Palidece a mis palabras, se ve que no es un sujeto de tomar armas y eso lo aprovechare. Me haré el duro, pero si es necesario lo seré.
— No te miento al decir que no…
— Brinquemos la parte donde mientes — me le acerco y lo tomo del cuello de su camisa— Habla, eres del gobierno has de saber que carajos sucede.
Se queda callado con su rostro desencajado, tiene miedo, quiere hablar, pero algo lo detiene. Los políticos y sus secretos. Como los odio, mentir a su pueblo y dejarnos a nuestra suerte… no, me equivoco, nos están aniquilando.
— Habla — me contengo para no gritar, hacerlo solo alertara a mi castaña.
— El virus… el virus ha… mutado.
No sé qué decir ahora, se que es una respuesta simple sin mucho que decir al solo escucharlo, pero que si lo analizas lo es todo. La gripe silenciosa ha mutado, ya es otra amenaza, y por lo que veo es una peor. ¿En que ha caído la humanidad?
— La gripe silenciosa a mutado a lo que denominamos La rabia.
— ¿La rabia?
Taka asintió con pesadez como si lo que estuviera haciendo, el revelar aquello, fuese un delito. Abre la boca para seguir explicando lo que sucede, pero se detiene. Estoy tan absorto en mis pensamientos que no me percato de lo que sucede a mis espaldas, y no es hasta que el castaño abre la boca y apunta hacia mí que me doy cuenta. Al girarme la escucho gritar.
— ¡Mimi!
La veo siendo arrastrada por sujetos vestidos de blanco, llevan consigo una armadura blanca, un casco como de motociclista y van cubiertos hasta el último centímetro de su cuerpo. Nos apuntan con sus armas, dos de ellos se nos acercan de muy mala manera. Ver como tiene a mi novia me irrita, pero dejarme llevar por mis emociones seria lo peor.
— Levanten las manos — ordena una voz de mujer.
Obedecemos sin cuestionar nada, se nos acercan y rodean quedando a nuestras espaldas. Siento el cañón frio en mi espalda.
— Escanéelos.
La orden proviene del sujeto cerca de mi novia, y por la manera en que todos se rigen ante él y obedecen puedo decir que es el líder.
— El que este infectado, entiérrenle una bala en la frente.
Esa última orden me transporta a la noche anterior. La imagen de la madre de mi novia cayendo al suelo con un agujero negro y rojo en la frente me hace querer gritar. Temo. Estos sujetos no parecen ser salvadores, estamos frente a exterminadores. Comienzo a dudar de que podamos llegar algún lugar seguro.
¡Sexto Capítulo!
Las cosas van de mal en peor para nuestros protagonistas, y eso que aún no viene lo mero bueno hahaha. Espero que les haya gustado mucho este nuevo capítulo, y para los que ya me han leído quizás se hayan dado cuenta de algo importante… y si lo han descubierto quiero que me hagan saber que les parece la idea n.n
En fin, nos leemos pronto y sean felices!
Sin más por decir
Au Revoir.
