En un intento de conservar la paz de mi espíritu, más me alejo de ti, me hundo en las tinieblas de un mundo que no comprendo. ¿Dónde quedó nuestra antigua complicidad, la inocencia del callado atardecer?

Mi alma te llora aunque sigues aquí, los labios son sombras de la verdad. Estás a mi lado, más te siento insoportablemente lejos.

Nuestros enemigos se solazan en las desilusiones, ¿Cuándo volveremos al ayer que no regresó? Impaciente espero tu venida, me miras en silencio, todo queda por decir. ¿Por qué es tan difícil llegar a ti? Dos pedazos de un todo destinados a encontrarse, falsas promesas nos arrebatan el pensamiento. ¿Por qué escoger la soledad? Y sin embargo, la abrazas, te fundes con ella en mundos a los que no puedo llegar.

Mírame ¿Es esto lo que esperabas encontrar? La puñalada de la traición destinada a tu corazón, los secretos y mentiras que me separan de tu lado. ¿Por qué elegirlo a él? Sigo buscando esa puerta abierta que me lleve hacía ti.

Ven hacía aquí.

Háblame, háblame.

...

- ¿Tienes los deberes de Transformaciones?

- ... aquí. ¿Qué tal te encuentras?

- Un poco cansada, gracias. ¿Y tú?

- Sobreviviendo.

- Draco tendrá entrenamiento mañana, ¿Quieres venir?

- ¿Para qué?

"Para estar conmigo, para olvidarnos de la distancia"

- ¿Vienes?

- ... Lo pensaré.

...

- Somos amigos, Theo, pero esto es una tontería ¿Hasta cuándo el pacto de silencio?

- No es una tontería, ella debe decidir. No se puede estar todo el tiempo en el limbo.

- Pero tú, amigo mío, exageras. Le das todas las armas para escoger el bando opuesto.

- No quiero presionarla.

- Y tampoco convencerla, por lo que veo. ¿Qué harás si se vuelve tu enemiga?

- No sucederá.

- ¿Y si te equivocas?

- No cabe tal posibilidad. Pero, de momento, no la voy a obligar.

- ¿De momento?

- Tengo mis límites.

- Imposible discutir contigo. Ve por ella, ¿Me oyes? Se te escapa entre los dedos igual que arena.

- ¿Y tú, Blaise?

- ¿Yo, qué?

- ¿Hasta cuándo le esconderás a Draco lo que sientes?

- Toda la vida.

- Como si no te acordarás...

- Lo hago, demasiado bien.

- Arriesgas muy poco.

- Y tú arriesgas en exceso.

- Te diré qué. Yo hablaré con Vasiliki el mismo día que tú resuelvas tus asuntos con Draco.

- ¿Estás seguro?

- Completamente.

- Muy bien, hecho. Lo haré.

...

- Millicent, ¿Tú crees que si amas a alguien le perdonarías todo?

- Depende.

- ¿De qué?

- De si la persona es honesta o no.

...

- Daphne...

- ¿Sí?

- ¿Sigues enamorada de Draco?

- No.

- ¿Segura?

- Completamente.

- ¿Por qué?

- Me di cuenta que no éramos adecuados el uno para el otro.

- ¿Así de fácil?

- Así es. ¿Vasiliki?

- ¿Sí?

- ¿Cuándo te diste cuenta que te gustaba Theo?

- No lo sé. De alguna manera siempre ha estado ahí.

- ¿Y ahora?

- ¿Qué quieres decir?

- Si lo supieras absolutamente todo sobre Theo, ¿Lo perdonarías?

- ¿Hay algo que no sé?

- Eso quisiera saber.

...

Iba caminando sin pensar en nada cuando él llegó y me plantó aquel beso. Hacía mucho que no recordaba el sabor de sus labios morenos y la sorpresa inicial me hizo corresponderle antes de saber lo que estaba haciendo.

Hay pocos que conozcan lo suficiente a Blaise para saberlo: es completamente bisexual.

Se dio cuenta a los ocho años, cuando besó a una primera niña y vino a contármelo. En esa época, yo estaba más confundido que ahora y me dio curiosidad por saber qué se sentiría que te besaran. Blaise se ofreció a enseñarme y acabamos sin ropa y riéndonos el uno del otro. Pero él prometió no volver a acercarse ¿Por qué ahora? ¿Qué ha hecho que él sienta la necesidad de nuevo? Aquella tarde en mi casa ya había quedado en el pasado por el bien de los dos.

Pero Blaise insiste en que no ha olvidado y me pone en aprietos porque ahora sé que yo tampoco.

Besarlo se siente muy parecido a regresar a casa, dulces y bombones de menta incluidos. Es glorioso y si no fuera porque estoy enamorado de Astoria, sublime.

Blaise, lo siento, tengo que rechazarte otra vez. Te empujo y me disculpo. No es cortés pero debes de aprender a no besarme otra vez. Me miras como si te hubiera hecho daño y me dan ganas de negarlo pero sé que tienes razón y no sabes cuánto lo lamento.

- Oye- te digo- Eres mi amigo, te aprecio y mariconadas parecidas. Pero eso no incluye besos, ¿De acuerdo?

Te ríes nerviosamente, no te he humillado, pero no sabes cuánto me ha costado decir que no.

Te doy un puñetazo en el hombro

A veces me gustaría poder mentirte y decirte que no eres mi tipo, pero resulta, Blaise, que sólo tengo un corazón y, en su cumpleaños, adivina a quién se lo he regalado.

Correcto. Astoria.

Lo siento, de veras.

...

Cuando te conocí, tenías el cabello castaño y querías estar en Ravenclaw.

Me pareciste tan frágil y solitaria, estupefacta en el andén y decidí hablarte para parecer cortés. Había mirado a muchas chicas antes y pensé que lo manejaría bien, lo que hizo más duro saber quién eras.

No sabía qué decirte, el pasado no era una buena opción. ¿Cómo iba a decirte que fue mi padre el que asesinó a quienes te dieron la vida? Eternas órdenes, yo me avergonzaba de todo. Pero pasó el tiempo y me agradaste y no preguntaste.

Sin darme cuenta, caí bajo tu hechizo y todo en lo que podía pensar eras tú. Creí que se me pasaría y como no ocurrió, te invité al baile. Pocas veces he sido yo tan feliz, ¿No te das cuenta de lo quebrado que estoy?

A pesar de ello, sigues ahí y el abismo que nos separa no es suficiente. Lo haría todo por ti, si me lo pidieras, ¿Lo retribuirías?

Quiero lo mejor para ambos y por eso me callo. Pero Blaise tiene razón y no quiero perderte. Así que voy por ti, porque me rehúso a dejarte por alguien más.

-¿Victoria?-te llamo en eterna oscuridad. Me miras y es como si fuera mantequilla. ¿A qué venía? ¿Qué quería? No dices nada y te tomo de la mano, porque qué diablos, te amo, t-e- a-m-o.

-¿Bailarías conmigo?- Quieres reírte, ambos lo sabemos, pero no lo haces. Bailas hasta que te beso y no preguntas, nunca lo haces.

-Te quiero-te dijo y me aparto, porque quemas, no puedo hacer más.

No te puedo presionar, pero, mientras tanto...

Te puedo decir la verdad.