Theo y Victoria pasaron un 14 de febrero muy agradable, visitando Hogsmeade y renovando su ligeramente deteriorada relación. Al atardecer acudieron a las Tres Escobas en compañía de Draco, Astoria, Blaise y Daphne para tomar algunas bebidas, y evitaron la mesa donde estaban reunidos Potter, Granger y una mujer que Astoria identificó correctamente como Rita Skeeter.
- ¿Esa no era la periodista?- comentó la chica tomando la sombrillita de su vaso- Pensé que ya no escribía más.
- Me pregunto qué estarán tramando- se preguntó Zabini pero Draco estaba demasiado feliz por estar con la hermana de Daphne para querer resolver misterios y se dedicaron a hablar de otros temas, tales como Quidditch, magia y planes para el futuro sin comprometerse en las cosas de otros, por una vez.
Regresaron a Hogwarts, un poco bebidos, pero cantando y felices. No tenían ninguna razón para pasarla mal en aquellas fechas y todos parecían haber alcanzado lo que querían. Incluso la noticia de que había mortífagos libres era más de regocijo que de tristeza, ya que ellos aprobaban el movimiento sin lugar a dudas. Draco llegó a efectuar un brindis por su liberación y, sorprendentemente, se vio secundado.
¿Cómo iba a ser de otra manera? Porque ellos eran partidarios de Voldemort, lo aceptaran al público o no.
Pero su alegría no duró mucho. Lo que bajó sus ánimos vino en forma de revista de la mano de Pansy, que siempre parecía enterarse de todo. Tiró el ejemplar en medio de la mesa y les leyó retazos del reportaje en voz baja. Entretanto en la mesa de Gryffindor Harry parecía estar siendo la sensación otra vez con la correspondencia pero la mesa de Slytherin estaba demasiado ocupada escuchando lo que Pansy tenía que decir como para prestar atención a nada más.
- ¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Daphne en voz baja. Era, junto con Blaise y Victoria, la única que no tenía antecedentes en aquellos nombres pero era evidente que la noticia le afectaba tanto como a los demás.
- Esto era lo que queríamos, ¿No?- Theo suspiró, estaba demasiado cansado para huir y sabía que no había vuelta atrás, quizá nunca la hubo para él- Que los demás supieran.
- Pero no así, como una difamación- replicó Draco, estaba más enfadado que todos los demás. Tomó la revista y le prendió fuego, lanzándole una mirada sombría a Crabbe y Goyle, pero eso no arreglaba nada.
- No diremos nada- sentenció Zabini, tomando lo que le quedaba del jugo de calabaza- Mantendremos un silencio digno.
Pero fueron los únicos que no lo comentaron, pues el colegio entero era un hervidero de murmullos. Al prohibir su lectura Umbridge había logrado, en efecto, que todos los que no sabían nada del asunto se decidieran a enterarse y en poco tiempo, todo el colegio ya sabía acerca de lo que Harry había declarado. No había manera de evitar las miradas y los cuchicheos pero, igual que habían conseguido mantener su apariencia impoluta cuando Vasiliki fue acusada de complicidad con Sirius Black, ellos evitaron, en la medida de lo posible, los enfrentamientos.
Por supuesto, había que detener a Draco, Vincent y Gregory, que parecían dispuestos a actuar en la comodidad e inmunidad de la biblioteca contra "cararajada". Theodore los detuvo diciendo con sensatez que eso sólo asentaría las sospechas del alumnado en contra suyo y lanzó una mirada desagradable a Granger. Hubo un tiempo en que pensó que la chica no era tan horrible como los demás pero ese momento ya había pasado. Por debajo de la mesa, Victoria le estrechó una mano. Comprendía su desagrado pero también opinaba que, si las cosas iban a destaparse, no importaba mucho el momento.
De todas maneras, todos iban a enterarse tarde o temprano.
Aquella noche Vasiliki le preguntó a Blaise la contraseña del dormitorio de los chicos e irrumpió allí con un propósito muy definido. Sabía perfectamente cuál era la cama de Theo y apartó las cortinas con un gesto decidido. No pasaron dos segundos y él ya estaba incorporado apuntándole con la varita. En cuanto la divisó, dudó y luego esbozó una de sus sonrisas torcidas.
- ¿Estoy soñando?- le preguntó pero, con un gesto, Victoria lo hizo callar y buscó la calidez de las mantas a su lado. Theodore le hizo espacio y la abrazó.
- ¿Sabes que estás rompiendo un montón de reglas, verdad?- le preguntó en un susurro pensativo y la sintió asentir.
- No me importa ni un poco. Esto es mejor que la fría torre, ¿Sabes? Aquí realmente te puedo sentir.
- ¿Y qué clase de cosas querría sentir, señorita Blackmoon?- le preguntó Theodore con picardía. A ella le hacía gracia su pijama lleno de estrellas plateadas pero era agradable apoyarse en su pecho y saber que estaba en el lugar más seguro del mundo.
- El sonido de tu corazón, por ejemplo- repuso soñadora- Te extrañé mucho este año, Theo, de verdad.
- Y yo a ti- el chico se puso serio- ¿Por qué has venido, me dirás?
- Es peligroso exponerse de este modo. Y tu padre debe estar furioso, ¿Ya has hablado con él de lo que pasó?
- Me gusta mantenernos a salvo de su rabia. ¿Qué ganaría avisándole? Creéme, un Nott enojado es peor que cualquier catástrofe. Me sorprende que aún tengamos casa, a estas alturas él debe ya haberla hecho polvo.
- Entonces, procuraré no hacerte enojar-Sintiendo como la pacífica situación iba arrastrándola al sueño, Vasiliki cerró los ojos.
- Sé lo que estás haciendo con los amigos de Potter- Victoria pensó que él bromeaba y se acurrucó.
- ¿Ah sí? ¿Buscándoles regalos de navidad?
- Sabes que se reúnen cada cierto tiempo. No quiero que me mientas, no necesitas hacerlo. La Brigada Inquisitorial los encontrará pronto, ¿Entiendes?
Estas palabras disiparon el momento y Victoria abrió los ojos.
- ¿Qué estás diciendo?
Theo le acarició dulcemente el cabello.
- Ya es hora de que aprendas que esconderme cosas es bastante difícil, Blackmoon. Ni siquiera Draco lo imagina pero yo sé adónde vas por las tardes.
- ¿Quieres que deje de ir?- las palabras están teñidas de tristeza.
- No, quiero que tengas cuidado. Seguro que podemos convencer a alguien de que los traicione pronto y no quiero verte en medio. Además, sabes que la información que tengas puede resultar valiosa para nosotros, deberías tener cuidado con lo que dices.
Ella no acertó a decir palabra. Se sentía, no por primera vez, dividida en dos bandos. El lugar que ocupaba por amor y el lugar que quería por amistad.
...
A pesar de sus deseos de contarle a Harry lo peligrosas que eran las reuniones con el ED, Vasiliki no podía traicionar a sus amistades por sus otros amigos y prefirió pensar en una solución alternativa. Estaba contenta con sus progresos en cuestión de defensa y fue una de las primeras en lograr un patronus decente. Pensó que podría enseñarles a los Slytherin un par de cosas, pues llegaría un momento en que todos lo necesitarían y quería ver sus patronus con tanto deseo como quiso ver el suyo (una pantera, para su sorpresa, jamás pensó que pudiera ser un felino) pero entonces un elfo doméstico interrumpió la tertulia, llevándolos a todos a echar a correr.
A Vasiliki le latía el corazón dolorosamente: no sólo estaba en juego su permanencia en el colegio sino que además, si era verdaderamente la Brigada Inquisitorial la que estaba detrás de aquello, toda la casa de Slytherin podía acusarla de traición. Dudó, insegura de si enfrentarse a ello o no pero no tuvo que hacerlo.
Nott, que se había unido a la Brigada para mantenerse al margen de los sucios manejos de la Suma Inquisidora, fue quien la encontró y le dijo que pretendiera unirse a los captores. "No se puede hacer nada por ellos" articuló en silencio y la angustiosa tarea fue realizada.
Se encontraron con un eufórico Draco en los pasillos, afirmando que había atrapado a Harry y también había entrado a la Sala de los Menesteres. El corazón de ella dio un salto al recordar la lista.
- Estoy perdida- le dijo a Theo- No se me ocurrió ponerme con un seudónimo en el pergamino que nos señala como pertenecientes al... Ejército.
- Más bajo- la reprendió él mientras miraba a los lados para vigilar que nadie los estuviera escuchando- Mírame Victoria. Estás en una situación bastante complicada aquí y caminas en el borde de la navaja. No es por Umbridge por quien estoy preocupado ahora...
Respiró profundamente y se pusieron en marcha.
- Tendrás que decir- le dijo- Que tú fuiste quien convenciste a Marietta Edgecombe de delatar a tu grupo, que estabas espiando para nosotros con la intención de traicionar a los allegados a tu abuelo, ¿Me entiendes?
Victoria asintió, muy lentamente. Sabía que era lo más conveniente para ella y para los demás pero resultaría muy duro ver las expresiones de incredulidad de todos cuando se enteraran. Y peor, seguro que hundiría a varios de sus compañeros ante la Suma Inquisidora. Ella no podría negar nada cuánto le preguntaran, pues en su calidad de espía, no tendría por qué tener remordimientos...
Pensó en Luna Lovegood, que la había acogido cálidamente cuando todos la miraron con desconfianza. Pensó en el pobre metepatas Neville, que siempre tardaba tanto en aprender pero nunca cejaba en intentarlo. Ron y sus bromas, Hermione, que nunca daba su brazo a torcer, Ginny, con su simpática sonrisa, hasta Parvati y Dean, los Ravenclaw, los Hufflepuff...Incluso Cho había sido una amiga y aún así...
Pero los ojos de Theodore eran implacables y no cabía duda de cuál debía ser su postura en aquella situación. Ambos se pusieron a servicio de Umbridge y se enteraron después de lo que pasó. Todos los miembros del ED estuvieron vigilados desde aquel momento pero su abuelo había logrado escapar y eso era más de lo que esperaba ella.
Por supuesto, ahora Umbridge era la nueva directora, pero Vasiliki persuadió a la gárgola de piedra para que no la dejara pasar y se solazó con su berrinche. Ella era ahora adicta a la nueva política y quizá apoyaría a Theodore allí donde nadie más que los Slytherin lo harían, pero tenía derecho a permitirse su rebeldía mientras pudiera y por eso mantuvo una cuidadosa selección de sus pensamientos cuando Umbridge la citó en su despacho.
- Pasa, querida, pasa- le dijo con voz gorjeante que tanto detestaba- Estoy segura que querrás algo de beber. ¿Jugo de calabaza, té, café?
Era obvio que cualquier cosa que pidiera tendría veritaserum, el profesor Snape la había puesto sobre aviso, pero Victoria no pensaba negarse. De todas maneras, se dijo, no tenía nada de importante qué decir y podía asumir convincentemente a una víctima de la poción de la verdad sin demasiados problemas.
- Café, por favor- dijo, posicionándose en una silla y echándose hacía atrás para dirigirle una mirada inescrutable a la nueva directora, que preparó un café en un santiamén.
- Tengo entendido que te gusta frío- le dijo con falsa cortesía. Victoria no se molestó en asentir: sabía que había sido vigilada y que era una persona poco confiable para el ministerio. Fudge la había abordado antes de largarse de Hogwarts, encolerizado, en busca de información acerca del paradero de Dumbledore pero, aunque Vasiliki se había visto obligada a dar su dirección y otras posibles ubicaciones, declaró que no sabía adónde había ido su abuelo y era lógico que no visitara los lugares habituales. La dejaron ir con una advertencia, más realmente no importaba. Aquí era donde realmente la interrogarían.
Umbridge esperó a que Vasiliki fingiera beber para iniciar la conversación. Realmente parecía un horrible sapo satisfecho y no había sonrisa más dulzona y plástica como la suya.
- Vamos a ver, señorita Blackmoon- le dijo- ¿Podría decirme dónde está su abuelo?
- Perdón, ¿Dónde está quién?- Vasiliki improvisó una expresión de absoluta inocencia y fingió que tomaba más café.
- Tu abuelo, querida, Albus Dumbledore. ¿Tienes alguna idea de dónde se encuentra?
Vasiliki pestañeó, como si sintiera bajo un influjo irresistible y una ligera arruga de preocupación se marcó en su rostro.
- Yo.. la verdad es que no tengo la menor idea. ¿Hogsmeade, quizá?- su sonrisa era tan falsa como la de su interlocutora.
- No lo creo- repuso la directora con frialdad y rodeó su escritorio- Sabes bien que tu historia no será creída hasta ser corroborada, ¿Verdad? Debo informarte de tu precaria situación al estar en la lista de una organización delictiva... no lo creo. Así que dime, ¿Qué sabes del criminal Sirius Black? Y ya que estás en eso, sigue poniéndome en antecedentes sobre un posible paradero de Albus Dumbledore, Blackmoon.
Victoria le dirigió una sonrisa mientras "seguía bebiendo" y luego "pensó".
- ¿se refiere al prófugo de Azkaban? Bueno, espero que esté muy lejos de Escocia, pero claro, eso no tengo oportunidad de saberlo. Y en cuanto a mi abuelo, podría decirle centenares de lugares y, aún así, estar muy lejos de la verdad. Lo siento, realmente quisiera ayudar, pero no sé nada...
Omitió decirle, por supuesto, acerca de la carta con instrucciones que su abuelo le había dejado, así como su conversación con la profesora Mcgonagall sobre las circunstancias. Nunca fue la favorita de la Jefa de Gryffindor pero evidentemente la mujer se había sentido impresionada de saberla apoyando a Potter y eso fue suficiente para que accediera a comentarle cosas que no le diría a alguien más.
Aún así, incluso a pesar del juramento que ataba a Vasiliki, no pensaba revelar nada de eso a aquella bruja ni tampoco pensaba ser coaccionada. ¿Hablar con Theodore del asunto? Tal vez, pero en privado y haciéndole prometer que no revelaría nada.
Umbridge esperó todavía un momento para que Vasiliki agregara algo más pero ella se limitó a decir en silencio el hechizo "Evanesco" y entregar la taza vacía a la bruja.
- Que tenga buena tarde- repuso la chica y se fue, dejando a una muy contrariada mujer tomando notas con su infernal mano regordeta.
Mientras tanto, Vasiliki resolvió que era hora de hablar con la Orden del Fénix. Habían estado todos muy pasivos desde que su abuelo se fue y ella todavía no había sido ordenada mortífaga.
"Puedo hacer lo que quiera, mientras tanto" pensó la chica y se fue derecha al Gran Comedor a cenar.
