Disclaimer: No les había dicho esto antes, pero supongo que ya lo saben, ¿No? Ninguna de las obras ni personajes de J.K Rowling me pertenece ni tengo poder alguno sobre ellos, porque de ser así Harry sería Slytherin, se quedaría con Hermione y sería mejor amigo de Draco Malfoy (Ok, lo último no xDD). Tal vez hayan visto (en el capítulo del Torneo y en éste) algunos pedazos del libro cuarto y sexto respectivamente, eso es lo único que no es mi autoría. Por lo demás, el impulso creador de esta historia sale de mi cabecita y no autorizo a nadie a compartirla sin mi permiso.
Sin más, disfruten del capítulo.
Mientras viajaban de camino al andén, Draco parecía especialmente serio. Quizá ya había tornado de opinión y había pensado mejor las dificultades de su tarea. Resultaba un poco impensable que le hubieran adjudicado semejante misión al pálido, petulante, talentoso y aún así bravucón hijo de los Malfoy.
Siempre que lo pensaba, era el propio Voldemort el que asesinaba a su abuelo, era el motivo de sus pesadillas. Pero las cosas no siempre resultaban como fueron planeadas o esperadas y ahora estaban esperando en el elegante auto en silencio, por primera vez en paz, como si ya supieran qué hacer y cuándo. Theo estaba especialmente relajado, la corbata impoluta, espalda recta, túnica impecable, al contrario que Blaise quien se encontraba despeinado, tenso, inquieto. Antes de partir, les había dicho que se le había ordenado matar a Ginevra Weasley ¿Por qué? No lo sabía, aún así no planeaba desobedecer...
- ¿Y Pansy?-quiso saber Myrdayr en un momento dado.
Blaise contestó sin dejar de mirar a la señora Malfoy, la única adulta que los acompañaba.
- Vendrá a Hogwarts... ¿Has oído? Dicen que Slughorn estará este año en el Colegio.
- ¿El viejo Slughy? ¿Por qué?
- Al parecer tu abuelo lo reclutó. ¿Es parte de la Órden del Fénix?
- No que yo sepa. ¿Qué enseñará?
- Pociones.
- ¿Bromeas? ¿Y qué tendrá a cambio el profesor Snape?
- La vacante, imagino. Defensa contra las Artes Oscuras.
- Querrás decir, Artes Oscuras... Llegan las navidades adelantadas para nosotros, ¿Eh?
- Vamos-interrumpió Draco con molestia y salieron del auto para adelantarse hacía el Expreso. Theo y Victoria ocuparon un compartimiento diferente al de los demás, ella sin cumplir sus labores de prefecta y conversaron tranquilamente hasta que llegó la invitación.
En esencia, Theodore Nott conocía mejor a Horace Slughorn debido a la antigua amistad con su padre pero no se sorprendió cuando no fue invitado a aquel evento.
- No creo que le gusten los mortífagos- comentó despreocupadamente- Averigua qué quiere, ¿Lo harás?
Myrdayr asintió y salió del compartimiento. A medio camino se encontró con Zabini, quien entrelazó afectuosamente su brazo con el suyo.
- ¿Sabes qué quiere?
- No lo sé, pero no suena particularmente divertido. Preguntó por tu esposo y no estaba nada contento cuando oyó lo de tu suegro.
- Me lo imaginaba. Tampoco invitó a Draco, ¿Verdad?
-No, y aunque espero que no se lo digas, es mejor para su ego. Si lo hubiera invitado, sería insoportable.
- ¿Y a ti? ¿Ya se te subió a la cabeza?
- Es sólo un viejo. ¿A quién más crees que ha llamado?
- Potter, probablemente. ¿Alguien más?
- Vamos a averiguarlo.
Entraron en el compartimiento. Allí se encontraban Marcus Belby, Cormac Mclaggen (que Blaise detestaba), Ginevra Weasley (Oh, ¿En serio? ¿Qué hace aquí?, le preguntó con curiosidad Myrdayr a Blaise en voz baja) y después llegarían Neville Longbottom y Harry Potter.
Un grupo singular, sin duda. Ahora había que ver qué se quería de ellos.
- Bueno, ¿ya los conocen a todos?-preguntó Slughorn a Harry y Neville- Blaise Zabini asiste a su curso, claro, igual que la señorita Dumbledore.
Ni Zabini ni Victoria los saludaron ni dieron muestras de reconocerlos y tampoco lo hicieron Harry ni Neville: los alumnos de Gryffindor y Slytherin se odiaban por principio.
- Éste es Cormac McLaggen, quizá ya hayan coincidido en... ¿No?
McLaggen, un joven corpulento de cabello crespo, levantó una mano y Harry y Neville lo saludaron con la cabeza.
- Y éste es Marcus Belby, no sé si...
Belby, que era delgado y parecía una persona nerviosa, forzó una sonrisa.
- ¡Y esta encantadora jovencita asegura que los conoce!- terminó Slughorn. Ginny asomó la cabeza detrás del profesor e hizo una mueca.
- ¡Que contento estoy!-prosiguió Slughorn amablemente-Ésta es una gran oportunidad para conocerlos un poco mejor a todos. Aquí, tomen una servilleta. He traído comida porque, si no recuerdo mal el carrito está lleno de varitas de regaliz y el aparato digestivo de un pobre anciano como yo no está para esas cosas... ¿Faisán, Belby?
El chico dio un respingo y aceptó una generosa ración de faisán frío.
- Estaba contándole al joven Marcus que tuve el placer de enseñarle a su tío Damocles-informó Slughorn mientras les ofrecía un cesto lleno de panecillos- Un mago excepcional, con una Orden de Merlín muy bien merecida ¿Ves mucho a tu tío, Marcus?
Por desgracia, Belby acababa de llevarse a la boca un gran pedazo de faisán y, con las prisas para contestarle a Slughorn, trató de tragárselo entero. Se puso morado y empezó a asfixiarse.
- ¡Anapneo!-dijo Slughorn sin perder la calma, apuntándole con la varita, al fin pudo tragar y sus vías respiratorias se despejaron al instante.
- No mu...mucho-balbuceó por fin Belby con ojos llorosos.
- Bueno, claro, podría asegurar que está ocupado-- dijo Slughorn,
mirando de manera intrigada a Belby. – Dudo que haya inventado la
Poción Mata Lobos sin considerable trabajo duro.-
--Supongo-- dijo Belby, que parecía temeroso de tomar otro bocado
de faisán hasta que estuviera seguro que Slughorn hubiera terminado
con el –Y… él y mi papá no se llevan muy bien, sabe, así que no se
mucho de él-
Su voz comenzó a disminuir mientras Slughorn le dedicó una fría
sonrisa y volteó hacia McLaggen.
--Y tú Cormac-- dijo Slughorn – Se que tú ves mucho a tu tío
Tiberius, porque tiene una espléndida foto de ustedes dos cazando
nogtails en Norfolk.
-Oh si claro, eso fue divertido- dijo Mclaggen. – Fuimos con Bertie
Higgins y Rufus Scrimgeour- esto fue antes de que se convirtiera en
Ministro, obviamente-
- Ah, ¿conoces a Bertie y Rufus también.- sonrió radiante
Slughorn, ofreciendo a los demás una pequeña charola de pasteles, por
alguna razón dejó pasar a Belby.
Blaise y Victoria se miraron con el mismo pensamiento: aquello estaba siendo absolutamente ridículo y se sabía cómo tomaban ellos las cosas que resultaban así.
Después de Cormac, fue precisamente Zabini el interrogado. Éste, dedicándole una breve mirada con sus ojos oscuros a su compañera, respondió sosegadamente.
- Zabini, ¿Y tu madre? No he tenido noticias de ella desde que se casó por...
- Sexta vez. Desafortunadamente, mi padre murió y ahora ella está felizmente casada otra vez. Lamento decir que mi madre ha tenido mala suerte con los hombres, no le duran.
- Al menos no le han dejado en la miseria, ¿Eh? - la voz de Slughorn parecía un poco seca. Myrdayr y Blaise volvieron a mirarse y se rieron.
- Siempre he opinado que la señora Zabini es una persona encantadora- dijo Victoria sin perder la sonrisa- Sabe lo que quiere y es muy centrada. ¿Qué hombre puede competir con eso?
- Y tú, una cínica.- la culpó Zabini para luego mirar a Slughorn sin pestañear. Realmente no le importaba hablar de su frívola y calculadora madre en frente de todas aquellas personas, hacía mucho que él había superado los prejuicios de cualquier clase. El profesor alzó las cejas, evidentemente impresionado y siguió preguntándole acerca de las nuevas sobre su familia y sobre sus planes, preguntas que Blaise respondió con aplomo. Una de las primeras lecciones ofrecidas por su madre había sido el aprovechar la oportunidad cuando ésta se daba e incluso aunque él pensara que su profesor era un payaso, no deshonraría su imagen y la de su casa contestando tan lamentablemente como Belby. Al terminar recibió una mirada aprobadora de su amiga y fue ella quien recibió las preguntas ahora.
- Y bueno, señorita Dumbledore, sigue usted. No podrá negarme que se comunica con su abuelo, ¿Eh? ¿Cómo es vivir con él?
- No es la primera persona que me hace esa pregunta, profesor. Y mi pregunta es por qué debería ser diferente vivir con uno de los más famosos magos de la época que con cualquier otra persona- Myrdayr le ofreció su más dulce sonrisa mientras tomaba un panecillo.
- Aguda observación, pero eso no responde mi pregunta, ¿Qué tal se encuentra tu abuelo?
- No muy bien de reflejos, sufrió una herida recientemente pero presumo que usted lo sabe mejor que yo... ¿No lo vio este verano para convencerlo de que se uniera a Hogwarts?
Era más una corazonada que una certeza, algo relacionado con lo que habían oído decir, pero Slughorn pareció incomodarse levemente, porque le sonrió y no volvió a preguntarle más, para arremeter directamente con Neville. Pobre Longbottom, pensaba Myrdayr, tener que hablar del lamentable suceso que había vuelto locos a sus padres no debía ser una buena idea. Pero, por otro lado, a todos les estaba haciendo decir cosas que hubiesen preferido callar.
Observó a Blaise, quien tenía sus ojos castaños puestos en Potter con recelo y se preguntó si seguiría lamentando tener a una madre con hielo en las venas. Sin duda amaba a su hijo, a su extraña manera, pero su manera de demostrarlo dejaba mucho que desear. Muchas veces, parecía aleccionarlo en lugar de educarlo, como un hermoso pájaro al que enseñarle modales más allá del egoísmo de una mujer empeñada en conservar su propia salud, estabilidad y belleza a costa incluso de la felicidad de su propio hijo, esa era una de las razones por las que Blaise se escondía tras esa pátina de vanidad y arrogancia, para no resultar herido. De todas maneras, tenía todo su encanto.
Zabini advirtió su mirada y le respondió con una ligera inclinación de cabeza. Ella sabía lo que estaba pensando: ¿Qué tanto podía querer a su abuelo como para aceptar heladamente que uno de sus amigos lo asesinara y ni siquiera tener el valor de protestar?
Lo que él no sabía y que era su secreto mejor escondido, es que Victoria sabía que de todas maneras Albus Dumbledore iba a morir y que no importaba lo que ella hiciera o dejara de hacer, no podía hacer nada contra lo inevitable...
Dedicaron su atención a lo que quedaba de la entrevista, con un monosilábico Potter, que sin duda sabía que no podía estar regalando declaraciones a diestra y siniestra. A los Slytherin no les sorprendía que hubiera captado toda la atención de alguien como Slughorn, con toda la fama que Potter tendía a atraer sobre si mismo, lo quisiera o no, pero resultaba un poco tedioso oír y una otra vez ensalzarlo.
Quizá el chico pensaba lo mismo, porque no parecía más contento que ellos de estar ahí. No hubo nada digno de mención que escuchar, con la quizá excepción de la furibunda expresión de Ginny al espetar a Zabini su desprecio. Ahora fue el turno de Myrdayr de alzar las cejas... ¿Por qué? Aquello iba más allá de que la pelirroja fuera Gryffindor y él Slytherin y que ella quisiera defender a Harry.
Sí, quizá allí hubiera gato encerrado. Se despidieron de Slughorn en cuanto él les dio luz verde para irse y fueron por los pasillos en dirección a sus compartimientos. Victoria decidió acompañar a Blaise para saber cómo estaban los demás y mientras volvían a entrelazar sus brazos, le preguntó en voz muy tenue:
- ¿Qué es lo que tiene Weasley contigo? Y no me digas que nada... sonaba personal.
Una curvada sonrisa apareció en los labios de Blaise quien se inclinó familiarmente para susurrarle en el oído:
- Salí con ella una vez, hace un año... ¡Pero cállate! Pansy querría fusilarme si se enterara y también Draco, posiblemente. Pero que va, fue cosa de un día... era un poco aburrida.
- ¡No! ¿En serio? Qué picaro eres... mira que salir con una gryffindor...
- ¡Shhh!-
Ambos se rieron, de tal suerte que no vieron a Harry seguirlos, aunque si les sorprendió que no se pudiera cerrar el compartimiento cuando Blaise entró. Afortunadamente, Draco si se dio cuenta y les hizo un gesto harto particular al acomodarse en sus asientos, desde su posición en las piernas de Pansy, después de gruñirle a Vincent un rato por caer encima de él.
Todo Slytherin que se precie de serlo sabe que cualquiera puede espiar sus conversaciones. Ellos lo habían hecho de vez en cuando (la información es poder) y la prueba viviente de cuánto puede torcerse una palabra era Anne Sally, su "radio" mágica de todos los acontecimientos a lo largo y ancho de las cuatro casas. En consecuencia, desde hacía años, ellos habían acordado un ligero movimiento con las manos, repetido dos veces, por si alguno se daba cuenta que estaba siendo escuchado por alguien que no convenía. Por supuesto, era esa información de gran valor, ya que podía modificarse la información para que el oyente no diera con nada importante.
La primera que lo entendió fue la propia Pansy, quien sonrió de esa manera que tenía cuando las cosas le gustaban. Zabini arqueó una ceja y los únicos que no se dieron por enterados fueron Gregory y Vincent, aunque eso importaba bien poco porque casi no participaban en la conversación, estaban ocupados, uno leyendo un cómic y el otro con la mirada en el vacío.
Victoria ni siquiera parpadeó, Daphne había ido al baño. La conversación siguió su curso y ellos se comportaron tan fríamente entre sí que cualquiera hubiera dicho que no se conocían. Draco maltrató a Blaise, ambos fingieron que uno sabía cosas que el otro no y Pansy aguijoneó a Blaise tan sólo para que le dijera lo que deseaba oír. Gregory pudo haberlo estropeado todo al alzar la cabeza para comentar lo estrafalario de la situación pero Myrdayr puso un dedo en sus labios como si estuviera entre silenciándolo y jugando y lo acalló.
El tren llegó finalmente a su destino y todos recogieron sus cosas. De común acuerdo, dejaron a Draco solo y Victoria fue por Theodore quien parecía ceñudo.
- ¿Qué te tomó tanto tiempo?- le preguntó y fue informado inmediatamente. Al cabo de dos minutos se les unió Draco, que se estaba riendo y les contó acerca de la intrusión de Potter y lo que había hecho para vengarse.
Theodore se río sonoramente, palmeándole la espalda y hasta su esposa sonrió. Cierto es que una vez había simpatizado con Harry Potter y había participado en muchos buenos momentos en el Ejército de Dumbledore, pero también era verdad que Draco le había contado su desagradable encuentro en el Callejón Diagon y el espiarlos ya era demasiado entrometimiento. En consecuencia, se rieron los tres y luego dos cuando Malfoy decidió arreglar sus cosas y alcanzarlos más adelante.
- Bueno, espero que Harry llegue bien a Londres- comentó Victoria y Theo silbó, de buen humor.
- No llegará, ¿Te imaginas el escándalo que se armará cuando tu abuelo no lo vea en el Gran Comedor o solamente entrando? Apuesto a que mandan un destacamento de aurores a buscarlo. Espero que Draco no tenga problemas.
- Es que estaba muy enojado con él, ¿Sabes? Siempre he pensado que, si Draco no odiaba a Harry y sólo le tenía un poco de envidia y resentimiento, ahora en verdad lo aborrece.
- Normal. Supongo que yo también me enfadaría...
- ¿Quieres decir que no estás enfadado? Harry hizo que encarcelaran a tu padre.
- Sí, pero mi padre no es un hombre decente, ¿Eh?- la abrazó- Vamos, tengo hambre.
...
Entraron en el Gran Comedor, donde fueron recibidos con sonrisas por Daphne, Anne, Pansy y Millicent, las más distanciadas de los otros durante las vacaciones. Anne levantó la mano izquierda de Myrdayr en señal de júbilo y empezó a atosigar a preguntas a su amiga, con la esperanza de conseguir una buena reproducción de los acontecimientos. En cambio, Blaise estaba con una expresión de pocos amigos sosteniendo una cuchara. Theo se preguntó qué le habría pasado.
- ¿Slughorn es insoportable?- le preguntó sentándose a su lado- ¿O estás pensando en tu misión?
- En nada de eso, en realidad- Blaise lo miró seriamente.- Estaba pensando... ¿No te imaginas que estarás haciendo después de esta guerra?- bajó la voz- Todo esto del Club Slugh me ha hecho pensar en el futuro. Verás, no creo que ser... partidario sea bueno para mi curriculum. Ni siquiera sé qué voy a estudiar o si lo haré.
- Te comprendo. -tomó un tenedor, fingiendo estar muy concentrado en él, pero realmente pensando en lo que Zabini había dicho- Todo este proceso hace ver las cosas como solucionadas pero sabemos que sólo está empezando. Me levanto cada mañana con toda la inseguridad que tenemos ahora y me encuentro preguntándome si hice lo correcto. Es inevitable.
- Sí, pero, tienes un plan, ¿Verdad? Te conozco, Nott. No te habrías unido a la causa si no tuvieras esperanzas de continuar con tus propias cosas.
- ¿Me preguntas si pienso que él ganará?-sonrió sardónicamente- No hago esto porque crea que no va a haber otro vencedor. Ahora las cosas se pintan bien para nosotros, pero ¿Luego? Nadie puede decirlo, falta mucho camino.
- ¿Y entonces? Tuviste oportunidad de escapar, ¿Por qué no lo hiciste?
- Igual que tú. Pero tampoco te fuiste. No, Blaise, la verdad es que quería conservar mi vida y la de Victoria. Yo sabía que si no hacía esto, mi padre me mataría y también a todos mis seres queridos. Pero si me preguntas qué quiero hacer cuando esto acabe, no es muy difícil. Para empezar, querré vacaciones.
Blaise se río ligeramente.
- Sí y luego buscar algo en qué ocupar tanto tiempo libre. Me gustaría enseñar magia. Encantamientos o ¿Por qué no? Aritmancia. Ser alguien respetable.
Blaise meneó la cabeza.
- ¡Sueños humanos! ¿No deseas algo más? ¿Gloria, poder, más dinero, algo más grande?
- Bueno, me reservo lo mejor para mi almohada. Me gusta soñar pero también ser realista.
- ¿Y tu adorable esposa?- Blaise la miró de soslayo, al igual que Theo.
- Me gustaría creer que me acompañará, pero eso no puedo saberlo, supongo.
- Y vamos a eso otra vez. ¡Sólo tienes que pedírselo! Se casó contigo, ¿No?
Theo murmuró un par de frases y luego arremetió.
- ¿Y tú? ¿Tienes alguna idea de lo que quieres hacer?
- Quiero ser una estrella de rock.
- ¿Bromeas?
- ¿Tengo cara de bromear? He estado tocando el bajo desde los cinco, ahora no puedo dejarlo. ¿Crees que Draco quiera acompañarme?
Theodore se echó a reír.
- Claro, el dúo más gay que haya conocido. Pero tendrías que llevar a Astoria con ustedes. ¿Por qué no hacen una banda?
El pelinegro se puso de malhumor.
- No querrá- se cruzó de brazos- He estado tratando de convencerlo de viajar desde que tenemos diez años, pero siempre sale con alguna eventualidad. Dime la verdad, Theo, ¿Alguna vez aceptará que me ama, aunque sea un poco?
- No lo creo, amigo. Tú sabes que está Astoria también.
- Sí, lo sé. Pero a veces, cuando lo veo y veo como me trata, tengo esta esperanza...
- No, no me convertiré en tu consejero sentimental. ¿Podemos comer? Me muero de hambre.
El banquete empezó, Draco no tardó en llegar. Les interpretó a toda la mesa el cómo le había roto la nariz a Potter, haciéndolos estallar a carcajadas e hicieron caso omiso de la canción del sombrero. Tenían razones para estar tan felices como inquietos y lo compensaron como si estuvieran celebrando.
Sabían que tenían un muy largo año pero mientras...
Un poco de calor...
Y whisky de fuego por debajo de la mesa, cortesía de Blaise, por supuesto.
