Ya amanecía, era una hermosa mañana.

-ya pasaron semanas-dijo Kagome en un largo suspiro y mirando el cielo a través de la ventana.

-¡Hola!-dijo la enfermera, abriendo con una mano la puerta, y, con la otra la ventana-toma, aquí tienes.

-mmm, se ve delicioso- dejo Kagome sonriendo.

-y, qué tal va esa pierna- dijo la enfermera tratando de mirar a través del yeso.

-por qué no lo sacas-dijo Kagome sonó más como un mandato que una pregunta-y ame pica estar tanto con este yeso-.

-ya va a venir el doctor no te preocupe-dijo la enfermera sonriendo-al menos ya estas mejor, mira quienes vinieron a visitarte-.

-¡hola!- dijo sus amigas, su mamá, su hermano y su abuelo.

-ho-la...-dijo Kagome tartamudeando que la tomaron por sorpresa, y con un brillo en los ojos.

-hay mi hijita, que linda como siempre que bien que te ves se nota que estas mejorando-dijo su mamá-perdón por no venir a visitarte pero estoy ocupada-.

-no importa que bien que estas aquí-dijo Kagome ya casi llorando.

-no llores- dijo su mamá abrazándola.

-aaah-dijeron todos con la cabeza ladeada, de ese momento tan lindo que estaban presenciando, y los abrazaron todos.

-buen, bueno ya-dijo Kagome casi aplasta, por una pequeña partecita de todo ese amontono logro mirar hacia la puerta, se sorprendió al ver a una cara conocida-no es la enfermera menos un doctor porque se ve muy joven además no tiene su bata-pensó.

-vamos a terminar por aplastarla- dijo Eric.

-quien es sigue parado allí pero no le veo la cara esta de espalda pero ese cabello plateado lo conozco-penaba Kagome mirando con intriga hacia la puerta.

-¿qué le pasa?-se preguntaron todos pero susurrando casi como un pensamiento.

-o no-dijo su mamá, Kagome levanto la mirada para ver a su mamá que la escucho hablar, se sorprendió cuando noto que miraba hacia la puerta.

Vio hacer una seña hacia los demás y todos se movieron como cubriendo la puerta para que no vieran, y logro ver cuando su mamá agarro del brazo aquel extraño y lo llevo.

-¿qué sucede aquí?-pensó Kagome- y mamá ¿a dónde fue?-.

-no, es que bueno... ella-decían todos.

-se fue a buscar algo de agua-dijo Yuka.

-pareces mintiendo ¿por qué dudaron tanto en responder? ¿Por qué tanto misterio?-dijo Kagome.

-por qué lo haríamos-dijo Yuka-no te miento.

-bueno perdón-dijo Aome- y Ayume ¿que tuvimos prueba?-interrogo.

-si, algo es que ya nos entregaron las notas-respondió Ayume.

-no, ahora que hare-dijo Aome la cabeza agachada y una mirada de preocupación, escucho la puerta abrirse y vio entrar su mamá.

-¿y el vaso de agua?-dijo Aome.

-¿qué v...?- se detenio al ver las señas de los otros-aaah, no... No había-.

-¿con quién hablabas?- pregunto Kagome.

-¿yo?, no, no hablaba con nadie-dijo su mamá nerviosa- ¿con quién podría hablar?-.

-mmm, no sé con quién, talvez con la persona que estaba allí-dijo Kagome molesta, miro a su mamá que la miraba sorprendida de su contestación.

-no yo solo…-dijo su mamá tartamudeando si saber que decir.

-perdón, no quise hablarte así es solo porque me siento como si me ocultaran algo-dijo Kagome tranquilizándose.

-bueno ya es hora de que nos vallamos- dijo su mamá agarrando la cartera.

-perdón-dijo o través Kagome.

-no tienes por qué pedir perdón, tranquila, además yo me voy porque tengo muchas cosas que hacer en casa-dijo su mamá.

-si es verdad- dijo Sōta- Además tengo una cita con Hitomi.

-mi pequeño galán después de todo funciono todo lo que hicimos con I…-dijo Kagome, todos la miraron- ¡aaa!-dijo Kagome agarrándose la cabeza y ciñendo sus ojos.

-Kagome-dijo su mamá y la abrazo-¡hablen al doctor!- grito a los demás, y Sōta salió corriendo a buscar al doctor con Eric- ya tranquila ya va a pasar- le decía para tranquilizarla.

En tanto dolor Kagome levanto la cabeza y miro hacia la puerta, cuando vio pasar a ese chico ahora lo veía bien.

-¡in…inuyasha!- grito Kagome recordando todo, mientras aún se sostenía la cabeza y volvía a agachar la cabeza, cuando volvió a levantar la cabeza y vio al chico tratar entrar a la habitación, en ese momento lo vio bien y se dio cuenta de que era él, pero lo detenían no lo dejaban entrar más aún su abuelo que se ponía frente a la puerta tratando de cubrirlo.

-¡Kagome!-grito el chico.

- Inuyasha- dijo Kagome y se levantó corriendo justo cuando él se logró soltar, se perdieron los dos en un fuerte abrazo llorando.

-ahora me acuerdo de ti- dijo Kagome agarrando su cara acariciándolo y lo beso.

Días después Kagome salió del hospital.

Volvió a la escuela.

A la época feudal.

FIN