Se Llamará Lawrence.

La puerta se abrió con un crujido, revelando el dormitorio del hombre muerto. Con una mirada, Theodore revisa que no haya nadie y luego deja pasar a Myrdayr.

Ella penetra en la habitación, la ventana está abierta, hace frío.

- ¿Dónde está el mensaje?- Theo está inusualmente impaciente. Victoria registra la habitación vacía, es obvio que ha sido registrada más de una vez y por más de una mano, es difícil reconocer el cuarto como era originalmente. Y sin embargo, su abuelo había dicho que le dejaría un mensaje, seguramente no lo dejaría al alcance de la mano.

Probaron varios hechizos, ninguno funcionó, pero una vista más minuciosa delata la tabla suelta del piso. Con ayuda, Victoria la levanta y encuentra la caja de zapatos, cuidadosamente envuelta, con el pesado libro y las fotografías. Theodore examina el contenido con mucho cuidado y lo empaqueta de nuevo para marcharse, esta vez a la casa de Bathilda Bagshot, inusualmente silenciosa. Myrdayr toca el timbre y llama a la dueña, sin éxito. Ambos se miran, piensan lo mismo.

Susurran el conjuro al unísono, la puerta desaparece.

El cadáver aún está caliente, balanceándose macabramente en la mecedora. Hubo un gato, pero ahora los recibe el murmullo del viento.

Victoria suspira, ajustándose la bufanda y colocando dos dedos en el cuello de la anciana para confirmar lo que su corazón ya sabe. Demasiado tarde, siempre es demasiado tarde.

- Supongo que ya no podremos preguntarle... ¿Qué hacemos?

- Llama al señor tenebroso- Victoria miró los ojos vacíos de la anciana- Creo que esto le interesará.

Theo mete la mano bajo su capa y saca aquel artefactito muggle que habían aprendido a usar por practicidad. Marca con ceño el número y dijo un par de cosas con voz seca.

- Viene hacía acá, confía en que arreglemos lo que sea imprescindible- El muchacho miró a su esposa- ¿La conocías?

Era como mi abuela... no pude creer que le dijera todas esas cosas a la asquerosa Rita Skeeter.

- Lo importante es que Harry Potter quiera hablar con ella- sentenció él- Será mejor que nos vayamos, ya no hay nada que hacer y no queremos interrumpir lo que sea que nuestro señor quiera hacer.

Myrdayr asintió y desaparecieron de nuevo, sin saber el oscuro ritual al que sería sometida la última de los Bagshot.

...

Acostada en la cama , sin decir nada, Myrdayr miraba al techo, de espaldas a la puerta, donde Theodore estuvo observándola con la esperanza de entender sus pensamientos, pero nada había en su cabello su inmóvil figura que él pudiera leer.

- ¿Qué sucede?- le preguntó entonces, despegándose del umbral y acostándose a su lado de manera que sus rostros se tocaran y se vieran, los pies apoyados en la base de la cama.

Victoria lo miró, los ojos verdes bebiendo de los negros como de un sediento al pozo se tratase.

- ¿Debería tener algo?

- Estás tan triste que me podrías hacer llorar. ¿Querrías compartir el motivo de tu tristeza?

- No estoy triste, querido amor. Estoy... asustada. Y confundida.

- ¿Debo preocuparme?

- Esto que sucede debería ser motivo de júbilo en otro momento, más, dadas las circunstancias, no sé cómo lo tomarás.

- ¿Me dejarás en suspenso?

- Por nueve meses, probablemente. ¿Querrías un niño o una niña?

La boca de Theo se entreabrió, estaba tan sorprendido que no sabía qué decir.

- ¿Cómo?- preguntó de pronto suavemente- ¿Cuándo?

- Probablemente en el verano- recibió la respuesta del mismo modo suave- Estuvimos mucho tiempo solos. ¿Estás enojado?

- No... estaba pensando en su nombre. ¿Querrías ponerle Lawrence?

- Es un nombre bonito. ¿Y si fuera niña?

Theo se incorporó y la besó.

- No lo será- afirmó- Puedo apostarlo.