¿Amnesia?
La sensación de fuego en sus piernas fue lo que la despertó. Quiso moverse y gritar, pero, asustada, comprendió que estaba paralizada. Lentamente, sus párpados temblaron y acertaron a abrirse, como flores al sol. La luz la deslumbró por breves instantes y luego vio la habitación, totalmente blanca... ¿O eran cortinas?
Oyó su entrecortada respiración e intentó incorporarse. Inmediatamente, un rostro oscuro de ojos castaños entró en su campo de visión y sintió una mano en su espalda y otra en su pecho.
- Shhhh- la voz era tan tierna que casi no la reconoció, así como no comprendió por qué aquel hermoso rostro tenía tan fea cicatriz cruzándole la mejilla.
- ¿Blaise?- la lengua le sabía a lija y su voz sonaba a metal pero de algún modo era reconfortante saber que podía pronunciar algo.
Él le sonrió y la ayudó a acomodarse para que pudiera mirar a su alrededor. Descubrió que estaba tendida en una cama con sábanas blancas y tenía las costillas y las manos vendadas.
- ¿Qué pasó?- respirar era como sentir agujas clavadas en su piel pero se fue habituando poco a poco.
- ¿No te acuerdas?- la sonrisa de Blaise dio paso a una tremenda preocupación. Ella negó con la cabeza.
- Recuerdo que tenía el diario de mi abuelo entre las manos y luego...-
Una lluvia de imágenes la aguijoneó, haciéndola gritar y cerrando los ojos. Apenas advirtió cómo Blaise llamaba a gritos a una enfermera, su cabeza estaba matándola.
Y de pronto todo fue oscuridad.
...
La segunda vez que despertó, fueron los familiares ojos de Theo los que la recibieron y sus brazos los que la envolvieron en un abrazo que la confortó.
- ¿Qué ha pasado, Theo? ¿Y Lawrence?- Él la acunaba sin contestarle, al menos hasta que ella fue capaz de sostenerse sin ayuda. Intentó ponerse en pie, pero estaba temblando con tanta fuerza que, supo de inmediato, estaba más débil que un gatito recién nacido.
- Estás viva, es lo único que me importa- Sorprendida, Myrdayr comprendió que la humedad en su bata blanca era causada por las lágrimas de Theodore. En los casi siete años que llevaba de conocerlo, jamás lo había visto llorar. Ahora fue ella quien lo consoló, él parecía tan profundamente afligido...
Lo estrechó fuerte contra su pecho hasta que él fue capaz de calmarse. Suspiró y se separó.
- Va a haber un juicio- le explicó- Hemos perdido y ahora debemos encarar nuestros crímenes.
Ella no podía comprender. ¿Crímenes? Como siempre, su esposo pareció leerle el pensamiento porque le acarició la frente.
- Sé que no puedes recordar- le dijo- El trauma fue demasiado fuerte para ti. Pero cuando recobres la memoria, deberás testificar, ¿Entiendes? Voldemort está muerto.
Lentamente, ella asintió. Todavía le dolía la cabeza y tenía frío. Theo lo notó y la arropó.
- Ahora, duerme- ordenó y ella obedeció.
El mundo parecía un abismo sin fondo.
...
Cada vez que cerraba los ojos, un sueño parecía flotar en la superficie de un lago cristalino hasta que ella, con un caprichoso gesto, lo asía con la mano y lo obligaba a mostrarse. Al principio, las imágenes no tenían color ni sonido, pero, lentamente, fueron cobrando consistencia.
Las personas se mostraban muy pacientes con ella. Blaise y Theo siempre estaban a su lado, la protegían de curiosos y de si misma, cuando perdía el control de si misma y se impacientaba y gritaba en sueños. A veces olvidaba que su abuelo había muerto y lo llamaba hasta que Theodore la abrazaba y entonces lo recordaba. Luego preguntaba por Draco, pero éste estaba cuidando a su madre y todavía no podía venir. Hubo otras personas, al menos hasta que ella se sintió demasiado cansada y harta de verlos. Se hastiaba con mucha facilidad y su cabeza era un lío. Pero podía recordar lo sucedido en los días pasados, como cuando Harry vino en compañía de Hermione, con lágrimas en los ojos y le agradeció lo que había hecho por ellos, cosa curiosa, porque Myrdayr no se acordaba de nada. También vinieron los gemelos, un poco más apagados que normalmente, pero tranquilos. Ella preguntó lo que había pasado, pero no había respuestas.
Mcgonagall vino a verla una tarde, sola. A Victoria le pareció tremendamente vieja y frágil, vestida con ropa muggle y esa expresión de tragedia en los labios. Se sentó a su lado y le acarició la mano helada.
- Has pasado por mucho- le dijo- No sé cómo agradecerte.
Myrdayr sintió una opresión en el pecho, una extraña congoja. Todo era tan extraño, tan vacilante...
- Cuénteme- dijo- Es tan frustrante oír hablar a los otros de lo que he hecho, cuando no puedo recordar...
- Severus está muerto pero Harry me contó lo que pasó, a través de sus recuerdos. El cómo fuiste a ese lugar, tú sola, a matar a la serpiente. Y salvaste a personas, querida. Fred Weasley, Remus Lupin, Nymphadora Tonks, algunas más. Testificaré a tu favor en el juicio.
Saber que su profesor de Pociones había muerto fue un golpe terrible. No dijo nada por un rato y la profesora de Transformaciones, ahora directora de Hogwarts, siguió hablándole durante mucho tiempo, hasta que advirtió que estaba cansada y se marchó.
Una hora más tarde, quisieron hacer que se bebiera la medicina. Myrdayr no sabía por qué, pero tenía la impresión de que estaban envenenándola y no quiso probar nada hasta que Theo le demostró que no era nada parecido.
Luego durmió más. Era agotador, se dijo, no acordarse de nada.
Sólo que, en realidad, si recordaba.
Suave, conspicuamente.
...
La luz era demasiado tenue para que pudiera advertir el rostro en sombras. En cierto modo, eso era una pena, porque siempre resulta conveniente interrogar leyendo las expresiones del rostro y aquel hombre era uno de los más fuertes de voluntad que le había tocado. Ya llevaban una hora variando las preguntas que querían responder y él seguía sin dar su brazo a torcer. A su lado, Blaise parecía aburrido, Draco inmerso en sus pensamientos y Theodore se esforzaba dolorosamente por no reaccionar.
-Señor Tonks, lo comprendo-ella decidió que había que cambiar de estrategia, ¿Cómo podía tardarse tanto la cuestión?-Desea proteger a su hija... pero no es el único. ¿No comprende que si no la localizamos a tiempo, lo hará alguien más y, sin duda, será mucho menos benevolente que nosotros? Lo único que queremos saber es dónde se encuentra, para poder ayudarla. ¿No podría comprender un poco nuestra postura?
Él sonrió despectivamente y le escupió, gesto que ella esquivo sin dificultad alguna.
-¡Me das vergüenza, Victoria! ¡Tú, de entre todas las personas, prestándote a tan bajos engaños! ¡Pero antes me torturarás que decirte donde está mi hija! ¡Ahhh!
- Concedido-dijo Blaise con una mueca desdeñosa, mientras movía la varita para seguir torturando a Ted Tonks. Después de todo, el hombre no era sangre limpia y tenían autorización para hacerle lo que quisieran. Myrdayr miró el proceso sin pestañear siquiera: hacía tiempo que Voldemort los había curtido para semejantes escenas.
Pero pasó otra hora y no pudieron sacarle palabra, ni acerca de la Órden del Fénix, ni sobre Remus Lupin o su hija, Nymphadora. Draco lo hizo beber entonces veritaserum pero Ted debía estar preparado para ello, porque respondió veraz e ingeniosamente a todo lo que le preguntaron, de tal suerte que no obtuvieron ninguna información. Iban a retirarse cuando Theo pronunció las palabras fatales:
-Avada Kevadra-La muerte se llevó al hombre tan rápido que Myrdayr no tuvo oportunidad de protestar hasta que el cadáver se halló, laxo, sobre la silla de interrogatorios.
- ¿Qué...? ¡Theo! ¡Era un testigo potencial!
- Uno que no iba a decirte nada-la miró de ese modo frío que anunciaba su otra personalidad- Me he aburrido de su postura desafiante, tenía que comprender la lección.
Hubo un silencio sepulcral, ¿Tanto les había arrebatado Voldemort?
Era la primera vez que Victoria advertía en todo su esplendor el lado frío y cruel de su esposo.
...
Los ojos de Severus Snape estaban puestos en el diario de la mesa.
-¿Cómo lo has conseguido?-le preguntó a la muchacha sentada sin asomo de sonrisa, demasiado tenso para frivolidades.
-Theo y yo fuimos a buscarlo. Bathilda Bagshot está muerta... ¿Por qué esto significa tanto para ti?
- Tu abuelo sabía más sobre la situación que ninguno de nosotros. ¿Dices que está escrito en Runas Antiguas?
- Sí, son cientos de cartas, escritas para mi abuela, mi madre y para mí. Expresaba sus pensamientos más profundos a través de la escritura, pero hay poco de nuevo para mí. ¿Has oído hablar de las Reliquias de la Muerte?
- ¡Shhh!-Snape miró a su alrededor, inquieto-Cuidado con lo que dices. Es lo que está buscando el señor Tenebroso y si sabe que tienes alguna información... bueno, ¿De qué lado estás?
- Ahora mismo, no lo sé. No he podido salvar a nadie... la Órden del Fénix está desperdigada, Potter desaparecido y el Ministerio tomado. Estoy donde es más conveniente... ¿Qué hay de ti?
- Sabes la verdad. ¿Qué harás con ella?
- Si piensas que voy a traicionarte, estás muy equivocado. Yo protejo a aquellos que me importan, sin importancia de qué lado estén. Pero, ¿Qué debo hacer? Creo saber... donde está la Varita de Saúco.
Severus se puso tenso como las cuerdas de un laúd al instante.
- Deberías decirle... al señor Tenebroso.
Los ojos verdes lo taladraron con serenidad.
- ¿Estás seguro?
- Eso lo distraerá de... cosas más importantes. ¿Necesito recordarte tus deberes?
- No. ¿Están a salvo, en Hogwarts?
Snape comprendió que hablaba de Pansy, de Daphne y de Gregory y Vincent.
- Tan a salvo como se puede estar en estos tiempos. Has lo que debes, Victoria Grindelwald.
- Igual que tú, Severus Snape. Espero que quieras ser el padrino de mi hijo.
Una débil sonrisa apareció en el pálido semblante.
- Ya veremos.
...
Hablar con Voldemort le daba pavor, pero Myrdayr no tenía opción. Sin hacer ruido, cruzó el rellano en dirección a las habitaciones del señor Tenebroso pero un suspiro proferido por una voz conocida la hizo detenerse en seco. La puerta estaba entreabierta, ¿Había peligro?
Se acercó, muy suavemente y la escena que alcanzó a atisbar la paralizó totalmente. En la cama destendida, la cabellera rizada y oscura de una mujer subía y bajaba al ritmo de un vals ya muy practicado. Desde allí se podía ver, la espalda desnuda de ella, mientras el rostro frío de Voldemort, que tenía los ojos cerrados, era visible desde la oscuridad. Era evidente lo que estaba pasando, así como la identidad de los dos amantes.
¿Bellatrix y Voldemort? ¿Pero... cómo? ¿No que el señor Tenebroso estaba disgustado con la mujer? Pero había todo menos disgusto en esas crueles facciones y la mujer parecía estar teniendo la noche de su vida en los brazos de aquel con el que estaba obsesionada.
Myrdayr comprendió de inmediato que había irrumpido en una escena muy privada y, muy lentamente, retrocedió, hasta que, aterrorizada, comprendió, por el silbido a su espalda, que Nagini ya estaba allí.
- ¿Espiando a mi amo, Dumbledore?
- No, Nagini, te lo prometo. Tengo un mensaje para tu señor, pero no sabía... ¿Quieres dárselo por mí?
El grueso cuerpo de la serpiente ascendió por su brazo hasta colocarse al lado de su boca, como si fuera a confiarle algún secreto. Victoria sabía que su vida corría peligro, pero se obligó a respirar suavemente: todo dependía de ello.
- ¿Qué debo decirle a mi amo, chiquilla? Te arriesgas mucho perturbando mi sueño.
- Hay un objeto que él está buscando, uno muy preciado para él. Sé dónde está.
- ¿Y quieres que te ruegue para que me digas su ubicación? ¿No es suficiente con perdonarte la vida?
La serpiente siseó, sobresaltándola.
-Querrás algo a cambio, seguro. Dulce serpiente, si pudieras callarte acerca de esto...
- Tienes algo muy preciado en tu vientre, Dumbledore. Si pudiera probar su sangre...
Myrdayr olió su deseo e, interiormente, se asqueó. Pero no podía echarse atrás, y no lo hizo.
- Te daré media copa de la sangre de mi hijo-prometió-Si callas sobre lo que has visto esta noche.
Nagini acarició con su fría piel la mejilla pálida de la muchacha.
- Dime ahora- ordenó-¿Dónde está la varita de mi amo?
Temblando por dentro, ella se lo dijo.
La suerte volvía a cambiar.
...
Sentados en la habitación de Draco, los cuatro pensaban acerca de su destino. La iniciación como mortífagos los había cambiado como personas, haciéndolos más fríos, más insensibles. Sólo Draco se había salvado de matar a alguien y eso fue porque el asesinato le producía naúseas. Sin embargo, junto con los otros, había participado en las pesquisas de muggles e hijos de, magos rebeldes y otros especímenes. Theodore había sido especialmente duro, no otorgando ningún tipo de misericordia y una parte de su ser se preguntaba si no había transgredido algún límite en algún momento. El único que no se hacía esa clase de preguntas era Blaise, únicamente porque había aceptado lo que le tocaba en suerte.
- ¿Qué vamos a hacer?-les preguntó preocupada Myrdayr, los pulgares debajo de la boca- Si perdemos, nos condenarán definitivamente.
- Tengo un plan- dijo Theo y se inclinó hacia ellos para empezar a susurrar en voz muy baja. Al terminar, todos se dieron la mano, sabiendo que estaban de acuerdo.
Porque debía de haber una manera de exonerarlos, después de 24 muertes, 12 arrestos domiciliarios y tantas otras torturas.
Los "hijos" de Voldemort tenían las manos manchadas de sangre.
...
- Blaise, tienes que decirle-Myrdayr acababa de entrar a la habitación, donde Zabini preparaba sus cosas para otra misión.-Weasley acaba de usar el desiluminador de mi abuelo, sabemos dónde están Potter y Granger, Snape necesita saberlo.
- Baja la voz-dijo Blaise sin inmutarse- Tenemos tiempo.
- No, no lo tenemos-ella desistió de sus intentos de morderse el labio de la impaciencia-Pueden largarse en cualquier minuto.
El muchacho suspiró.
- He de hacer lo que hay que hacer-se burló- ¿Cuándo empezamos a proteger a los valientes y a los fugitivos?
- Cuando tuvimos que protegernos a nosotros-Myrdayr respiró profundamente-Apúrate, Blaise.
El chico asintió y se desapareció con un estallido.
...
Severus Snape hizo un hechizo confundus en cuanto Draco y Theo se llevaron a Luna Lovegood. Éste iba dirigido al aterrorizado padre de la muchacha, que no se resistió.
- Si vienen-dijo el mago de cabello oscuro con voz impasible- Les contarás acerca de las Reliquias de la Muerte y me mandarás una lechuza incluso antes de avisar a los mortífagos. No buscarás a tu hija. Te mantendrás a salvo.
El mago asintió a todo con rostro pálido y desfalleciente. Severus se aseguró que estuviera bien hechizado y se marchó.
...
- ¿Adónde me llevan?-preguntó una risueña Luna. No parecía preocupada por su destino, más bien parecía curiosa, solamente.
- Haces muchas preguntas-observó Theodore-¿No tienes miedo?
- No pareces maligno-Luna lo observó de cerca-Guapo, pero no malo.
- No te molestes, está casado-Draco se burló ausentemente-No te tomará de la mano ni te seducirá. Yo tampoco, he de decir.
- No es eso lo que quería-por primera vez la chica se sonrojó brutalmente-Que joven para estar comprometido.
- Guarda silencio-le recomendó cansadamente Theodore-No estoy de humor.
La encerraron en los calabozos de la mansión Malfoy y la oyeron empezar a charlar con Ollivander. Draco sacudió la cabeza, sorprendido.
- ¿Qué diablos son los nargles?-le preguntó confundido a Theo, que se río.
- No lo sé-admitió-Pero probablemente Myrdayr se llevará un bonito dolor de cabeza si trata de interrogar a esa chica.
...
Cuando apresaron al trío dorado, el pánico ascendió por la garganta de Victoria como ácido caliente. Los reconoció en cuanto los vio, incluso a Potter, que tenía la cara hecha un asco y compartió una mirada azorada con Draco, que también los identificó. Con cuidado de ser discreta, ella negó con la cabeza y así Draco contestó elusivamente a todas las preguntas que le hicieron. Theodore se mantenía particularmente lejano de Bellatrix, que parecía atacada por una nueva dosis de locura y que no tardó en empuñar la varita.
Fueron minutos incomodísimos mientras trataban de ignorar como Granger era torturada. Myrdayr reconoció la valentía de la chica, que aún en plena tortura, era capaz de mentir tan descaradamente, aunque sabía, como los otros, que no siempre los métodos dolorosos daban resultado. Draco no tardó en empalidecer y su frente estaba llena de sudor, a tal grado, que Theo le apretó un hombro para calmarlo.
Finalmente el espectáculo acabó, aunque ya habían llamado al señor Tenebroso, un craso error, en opinión de Victoria, sólo justificado por la sed de gloria. Pero aún era demasiado pronto para llevar a Potter a la justicia del señor oscuro, así que iba a ayudar a liberarlo en cuanto pudiera. Salió de la habitación tan sigilosamente como consiguió y, con ayuda del fragmento del espejo que le había birlado a Harry, se comunicó con Aberforth, comunicándole brevemente de la situación.
No hablaron mucho. Su tío abuelo no le tenía tanto aprecio como Albus y no estaba seguro de sus razones para hacer las cosas pero, tan pronto como se aseguró que era verdad lo que ella decía, mandó a Dobby a ayudar. Ella respiró aliviada y volvió al salón, donde se fingió sorprendida cuando la comitiva empezó a escapar.
Con un gesto, hizo que Narcissa no moviera un solo dedo. Ella, que estaba cansada de las continuas vejaciones a su familia, asintió, pero no había manera de detener a Bellatrix, que se bamboleaba, tan furiosa que era sorprendente que su sangre no ardiera. Empuñó un cuchillo de forma mortal pero, en el último momento, Blaise desvió su trayectoria, haciendo que el golpe no fuera para Potter.
Lestrange se enfureció pero el chico se disculpó pronto, diciendo que había apuntado al elfo, cuando quería darle a Harry. Empezaron a discutir hasta que una presencia imponente anunció la llegada del señor Tenebroso.
Todos se pusieron de rodillas, Myrdayr tan sorprendida por la rapidez de la llegada, que estaba temblando de miedo, aunque consiguió esconder sus pensamientos a tiempo.
Aún así, Voldemort notó su zozobra y la interrogó con dureza, aunque no pudo arrancarle nada de utilidad. Entonces él interpeló a su amante, que, sin levantar la cabeza, contestó a todas las preguntas con temor.
Una ira terrible asoló al hombre cuando comprendió que había estado cerca de atrapar a Potter y, otra vez, había huido a sus garras. Castigó a Bellatrix con su bota, torturó a Lucius, ignoró a Narcissa y se abalanzó sobre Victoria, de la que sospechaba.
Pronunció el encantamiento Cruciatus, pero en el último momento Theodore se interpuso, inexpresivo. Soportó la tortura en total silencio, sin parpadear siquiera. Myrdayr pidió perdón, llorosa, pero Voldemort seguía iracundo y se negó a ceder. Tanta era su rabia, que mordió con sus palabras.
- Aquí tenemos al perfecto soldado con su perfecta debilidad-aquel rostro era una máscara de frialdad-¡Crucio!
- Por favor, señor, parad-Myrdayr se arrodilló una vez más-Creemos que una Reliquia de la Muerte está en posesión de Potter.
- ¡Cállate!-le ordenó Voldemort-A menos que quieras que te haga abortar, Grindelwald. ¿Cómo es posible que dejaras escapar a Potter en manos de un maldito elfo doméstico?
- Perdonadnos, señor, no era nuestra intención- Bellatrix estaba tan desencajada como Victoria-No lo previmos, señor...
- ¡Crucio!
Tardó largo rato en esfumarse el torrente de adrenalina. En todo aquel tiempo y a pesar de la dureza de los hechizos, Theodore no dijo una palabra, demostrando así qué tan macabro y efectivo había sido su entrenamiento. Al fin Voldemort lo soltó y todos respiraron.
- Quiero que los busquen-ordenó el señor Tenebroso al fin-Tú no Lucius. Tienes suerte de que te perdone la vida, a ti, a tu esposa y a tu hijo. Pero Draco deberá responder por ti, otra vez. ¡Quiero a Zabini, los Nott y a Draco persiguiendo a esa pandilla de desharrapados! Y ya va siendo hora de atacar a sus familias. Quiero a los Weasley y Granger de rodillas, buscad al licántropo y a su furcia ¡Rápido!
Obedecieron, aprovechando para respirar y agradecer que seguían con vida. Fueron a Hogwarts porque tenían un fuerte presentimiento y allí los recibió Snape, quien escuchó su relato con atención.
-Así que sólo quedan tres-miró significativamente a Myrdayr-Tienes que acabar con uno. En cuanto a ti, Draco, deberás quedarte. Gregory y Vincent te esperan en la Sala Común.
El rubio asintió y se marchó. Theo, Blaise y ella recorrieron el colegio en busca de presas pero, en ausencia de ellas, no sabían que hacer. Seriamente, estaban planeando escapar, las cosas no pintaban bien para ellos.
Horas más tarde, estallaría la Batalla de Hogwarts. Temporalmente escondidos en un aula, los tres se miraron.
-¿A quién apoyamos?- preguntó hoscamente Zabini-Es hora de tomar una decisión.
- A Potter-Myrdayr estaba muy seria, pero no lloraba ni temblaba- Es hora de salvar vidas, en lugar de quitarlas.
Los otros dos asintieron. Era hora de ponerse a trabajar en el bando que debía ser.
...
Así que pelearon. No se hechizaron para disimularse, porque era necesario que advirtieran en qué bando estaban ahora, pero jamás se entregaron tan profundamente a una misión. Era casi como si desearan redimirse de actos pasados, de todas las atrocidades cometidas y por cometer.
Blaise mató a Rowle, Dolohov y Yaxley. Estaba poseído de una desesperación que lo hacía muy peligroso a sus diecisiete años, la sangre de sus enemigos parecía exaltarlo. Defendió a Mcgonagall del ataque de las arañas, fustigó a los elfos domésticos a luchar e incluso hirió a los Lestrange, que a cambio le proporcionaron la horrible cicatriz de la mejilla, aún así, eso no lo detuvo.
Theodore era terrible. Desatado finalmente su lado oscuro, se batía a diestra y siniestra. Él solo, acabó con gigantes, mortífagos y cualquier amenaza soslayada por igual, los ojos negros tan fríos que resultaban espeluznantes. Estaba en el centro del conflicto, buscando a su padre para matarlo.
Éste también lo buscaba. Nunca relucieron tan terribles los ojos del señor Nott que cuando buscaba a su propio hijo y el duelo se extendió por varios minutos. Theo no pidió ayuda. Y en medio del campo, mientras ojos desconocidos lo miraban, Nott hijo mató a Nott padre y así vengó la muerte de su madre, acaecida muchos años atrás.
Entretanto, Myrdayr buscaba a Harry y Snape, al primero para contarle la verdad y al segundo para tener apoyo. En el camino, desvió un hechizo dirigido a Fred Weasley, con tan mala suerte que cayó sobre Percy y consiguió bloquear las maldiciones asesinas dirigidas a la pareja de Lupin y Tonks, con las que salvó su vida. A ella le resultaba más fácil curar que asesinar, principalmente porque su avanzado embarazo la hacía muy lenta.
Theodore mató a Greyback cuando éste atacó a Myrdayr y Blaise liquidó a Rabastan Lestrange por haber intentado en una ocasión lastimar a Draco en su presencia, al igual que a Selwyn, siendo éste ejemplo de como Blaise ya había perdido el control pues habían sido amigos durante su corta estancia en la Mansión Malfoy.
Teniendo vía libre, Myrdayr escapó hacía la Casa de los Gritos, ya que a alguien había dicho que era allí donde Lucius y Voldemort esperaban el resultado de la batalla.
Llegó justo a tiempo para hacerse un encantamiento desilusionador y presenciar la muerte de Severus Snape. Estuvo a punto de gritar, pero no lo hizo, observando en cambio como Voldemort se marchaba, Harry y Hermione salían de la capa invisible y tomaban los pensamientos de Snape.
Ron se distrajo fatalmente y quedó en manos de Lucius Malfoy sin que Myrdayr pudiera hacer nada...
Los otros dos se fueron. Victoria cayó de rodillas junto a su protector, sacudiéndolo. A Severus le quedaba un resquicio de vida, que utilizó para mirarla.
- Severus, por favor, no te vayas...
- No es hora de lágrimas. ¿Podrías... dejar flores en la tumba de Lily? Iré junto a ella, me reuniré con ella...
Las lágrimas cayeron sin remisión de los ojos verdes de Myrdayr. Con un gesto débil, Snape acarició sus cabellos plateados.
- Tus ojos son como los suyos... quien lo diría...
- Shhh... te sacaré de aquí, te curaré, te cuidaré...
- Sabes que no se puede. A veces uno tiene que morir. Creo que ya... no podré ser padrino de tu hijo.
Y con una sonrisa, el profesor murió, dejándola sola y llorando como una niña, abandonándola, igual que lo habían hecho sus padres, su abuelo, todos...
- Adiós, Severus Snape-y besándolo en la frente, Myrdayr se obligó a ir en busca de Nagini y cobrarle la deuda que tenía con ella.
...
Parecía, después de todo, que Voldemort iba a ganar. Lo decían los rostros cansados de los estudiantes y los brazos agotados de los profesores. Pero todavía había esperanza, ¡Debía haberla!
Myrdayr oyó a Potter como aquella ocasión, hace años, por debajo de la capa invisible. Lo siguió, porque sabía que se iba a sacrificar, porque debía hacer que ese sacrificio no fuese en vano.
Llegó justo a tiempo para verlo todo y para pedirle a Narcissa que mintiera. Ella ahora sabía la hipotésis de su abuelo, que con su sacrificio Harry no moriría, sino que se haría más fuerte.
La matriarca de los Malfoy aceptó y así el engaño fue consumado. Entonces Voldemort creyó estar triunfante y, acompañado por las lágrimas de Hagrid, volvieron al Colegio, donde el cadáver fue presentado.
El pesar de todos era palpable y aún así todos seguían en pie de guerra. Victoria los miró con una sonrisa, Theo, Blaise y Draco estaban juntos, como siempre lo habían estado.
Ella sólo esperaba estar a su altura...
Oyó al señor Tenebroso dar su discurso y esperó el momento preciso. Nagini no la había localizado todavía, protegida como estaba por el encantamiento desilusionador y justo en el momento en que Potter dejaba de simular estar muerto, ella saltó sobre la serpiente, buscando matarla, para vengar a Snape, a ella misma, a su hijo.
El alarido de Voldemort resonó en todo el bosque y Myrdayr se preparó para morir. Pero fue Theo de nuevo el que se interpuso y fue entonces ella la que empezó a gritar de dolor...
- ¡Theo!-la batalla a su alrededor seguía- ¡Theodore Nott!
La obligaron a levantarse, y ella casi no reconoció a su alrededor. Su magia empezó a desbocarse por todas partes, los hechizos salían sin control, mató a Bellatrix sin darse cuenta...
Luego se desmayó.
Y despertó, en otro lugar.
- ¡Cálmate, Victoria, cálmate!- los brazos de él estaba tratando de devolverla a la cama mientras ella empezaba a gritar pero de pronto reconoció el tacto, la voz, los ojos y empezó a calmarse, poco a poco.
- ¿Theo?- la respiración seguía siendo como cubitos de hielo en su pecho- ¿Estás vivo?
Empezó a llorar más suavemente, mientras los brazos familiares la estrechaban.
- Sí, tranquila...- él le apartó el cabello de la frente y empezó a besarla, como si no pudiese creer que aún siguiese viva- ¿Eso quiere decir que ya recuerdas?
Ella respiraba cada vez más entrecortadamente.
- ¿Qué pasó?- temblaba violentamente- ¿Cómo te salvaste?
- El hechizo no me pegó- Theodore la obligó a volver a recostarse- Lo esquivé.
- Pero yo vi...-
- No hagas preguntas-Theodore le puso una mano en la boca para acallarla- ¿Quieres despertar a medio hospital?
- Me estás mintiendo.
- Tal vez. Ahora, tranquílizate.
Victoria suspiró. Le dolía la cabeza otra vez.
- ¿Cómo te salvaste?- preguntó de nuevo.
- Me enviaron de regreso- Theodore le sonrió con ternura- No te preocupes, de todas maneras no lo entenderás.
...
Tranquilos, esto no acaba todavía xD. ¡Dejen reviews por una vez, por el amor del cielo! ¿Soy una bad ficker?
