Sorpresas

-lizara- comenzó a hablar tomando el también asiento- tenía cinco años cuando sus padres murieron, fue una accidente de auto, pero siempre se sospechó que fue provocado, de hecho preparaba una investigación sobre eso- saco otra carpeta- era muy hábil investigando si te soy honesto

-¿no son hermanos?

-no

- pero Judal…

- Judal no lo sabe

-¿ah? ¿Cómo que no lo sabe?

-Judal apenas tenía dos o tres años cuando sus padres murieron

-¿de que murieron?

-fueron asesinados, creo que intentaron robarlos, no lo sé muy bien, lo encontraron frente a su casa sin vida, escucharon a un niño pequeño llorar y lo llevaron al orfanato, donde curiosamente estaba lizara; al verlo ella se apegó mucho a el

- ¿Por qué?

-bueno antes de que sus padres murieron le comentaron que tendría un hermanito, ella se había ilusionado mucho con esa noticia y había ideado muchos juegos- rio levemente- Judal era el único pequeño en ese orfanato, de hecho estaba ahí provisionalmente, sería trasladado a otro donde estaría con niños de su edad o menores… lizara sintió que debía protegerlo ya que todos allí eran mayores a ella y obviamente a él, entonces cuando se quiso trasladar al chico ella ya no lo permitió y el también parecía haberse encariñado con ella; fueron conocidos como "hermanos" desde entonces

-esto es extraño… no sé qué decir

- no tienes que decir nada, Judal es alguien muy complicado si lo analizas un poco

- ¿Por qué los adopto?

- como se la pasaban juntos era imposible que alguien adoptara a dos niños a la vez, las parejas buscan más que todo a los menores, por lo que lizara tenía pocas oportunidades, y Judal decidió sabotear sus entrevistas para no separarse de ella. Como no eran adoptados empezaron sus clases en el orfanato, y ambos demostraron ser muy listos, en especial lizara; yo solo estaba de paso revisando que los orfanatos funcionaran bien, Solomon me envió con Setta pero el no quiso ir, fui solo… revisando papeleo vi sus notas y me dieron curiosidad, al verlos no sé, se puede decir que me conquistaron, cada uno de ellos era muy peculiar y era entretenido observarlos. No quise seguirlos dejando a su suerte, así que pensé en adoptarlos pero sin esposa no me iba a dejar, así que convencí a falan y a su novio ahora esposo, no fue nada fácil

- ¿Por qué no se lleva bien con Judal?

- no lo sé, creo que simplemente somos diferentes, nunca fingí ser su padre, desde un inicio sabía que era adoptado, además fui muy tonto, le prometí algo que nunca cumplí

-¿puedo saber qué?

-oh si, le prometí que salvaría a lizara – aunque sospechaba que tendría que ver con ella no imaginaba ese tipo de promesa

-entonces esa enfermedad tiene cura…- murmuro

-no, no la tiene… pero hubo un momento en el que una operación en el extranjero parecía ser la solución

-¿la operación se llegó a dar?

-no, lizara entro en crisis en los días que viajaría, nos demoramos mucho en trasladarla; sin saberlo peleábamos contra el tiempo y ella no resistió más y murió

-¿entonces como sabe que no iba a funcionar?

- por los exámenes que realizamos después de su muerte, en la autopsia pudimos ver muchas cosas que no notábamos antes, la operación hubiera sido insuficiente; estábamos frente a una enfermedad huérfana que ataca directamente su sangre y órganos vitales

-¿e…enfermedad huérfana?

- sí, se dice que de cada mil individuos uno presenta una enfermedad que nunca antes se ha visto o de la cual se sabe tan poco que ayudarlos es imposible

- ¿y ella padecía eso?- el asintió- ¿Cómo se llama?

- nunca le pusimos nombre, guardamos todos los registros por si un nuevo caso con esas características se presenta, quizás alguien más a futuro logre sobrevivir a ello

-pero… espere, me está diciendo que es imposible que dos sujetos tengan una enfermedad de ese estilo, y que Judal y lizara no eran hermanos…entonces… entonces…

-¿Por qué creemos que Judal podría tener la misma enfermedad?- Kougyoku asintió, ese volvió a levantar y de nuevo se dirigió hacia el archivero- sencillo, porque Judal estuvo a punto de morir – saco una carpeta roja, y la coloco enfrente de ella

-¿m…morir?

- cuando tenía diez años y recién se mudaban conmigo, lizara lo convenció de salir a jugar a un parque cercano, habían más niños y se entretuvieron, todo iba bien hasta que uno de los niños pateo muy fuerte el balón con el que jugaban, Judal no vio problema en ir por él, estaba tan concentrado en el juego que no se dio cuenta de que un auto se acercaba a mucha velocidad

-¿Qué paso?- se levantó de la silla, no quería ver la carpeta…

- creo que no necesito describir un accidente de ese estilo- Kougyoku volvió a sentarse- descuida sobrevivió – intentaba reír, Kougyoku quiso imitarlo pero no podía… quizás sospechaba asía donde iba dirigida esa charla- el accidente lo dejo gravemente herido, llego al hospital con pocas esperanzas de vida

-¿Por qué?

- bueno, principalmente necesitaba un donante de sangre, y nadie en todo el hospital era compatible, tampoco habían reservas de tu tipo de sangre, Judal siempre fue especial, hasta en eso… aunque esa ves quizás le hubiera costado la vida si lizara no hubiera sido compatible

-¿tenían el mismo tipo de sangre?

- si eran compatibles, no había tiempo que perder así que yendo contra varias normas ya que un menor de edad no podía donar, le pusimos sangre de ella a el

-entonces…

- entonces logramos estabilizarlo, salvarlo en ese momento…- hizo una pausa que fue muy incómoda- años después lizara se dio cuenta de su enfermedad, en un principio creyó que podía lidiar sola con ella, cuando su salud comenzó a decaer en vez de mejorar busco ayuda médica, los que la revisaron en ese entonces no le prestaron atención a los síntomas, creyeron que tenía baja las defensas, ineptos- escucho esa palabra con mucha ira- pero ella sabía que su enfermedad no era simple debilidad, algo andaba mal con ella y averiguaría que… te dije que era buena investigando, pues se realizó exámenes exhaustivos a escondidas de nosotros en un laboratorio privado

-¿supo que era?

-No, siendo algo desconocido ellos fueron más realistas con ella, le dieron un diagnostico un poco cruel pero no lejos de la realidad

-¿Qué dijeron?

-que moriría, que su salud seguiría decayendo y que al no poder detectar que era, no tenían como ayudarla

-eso en verdad es cruel… pero podían estar equivocados

- puede que sí … pero, lizara estaba más preocupada por saber si su enfermedad podía ser contagiosa o si aquella trasfusión a Judal seria peligrosa para el; yo estaba en un viaje que se extendió varios meses, lizara tuvo que soportar su enfermedad sabiendo que era mortal sola, porque por obvias razones no le diría a Judal, además comenzaba a sentirse culpable de quizás haberlo enfermedad involuntariamente, los síntomas hicieron más agresivos y dolorosos, pero ella nunca se quejó frente a él, aunque si se aparto, jugaba poco y se la pasaba encerrada en su habitación "estudiando"

- ¿entonces usted como lo supo?

-cuando llegue, aproximadamente un año después ella me dijo, estaba desesperada; me suplico ayuda, pero más que para sí misma… quería descartar que Judal estuviera enfermo. Nuestro diagnostico no fue diferente al que le habían dicho excepto por algunas cosas

-¿Cuáles?

- que lizara estaba muy débil, sus órganos podrían fallar en cualquier momento… en pocas palabras, nos demoramos en darnos cuenta -apretaba los puños- si hubiéramos estado desde que ella busco ayuda… quizás hubiéremos podido hacer algo… lizara tenía la edad que Judal tiene ahora cuando fue hospitalizada, luego murió seis meses después

-b…bueno, aunque no es seguro que este enfermo

- no, pero si lo está… será algo similar a lo de lizara… quizás ya sea tarde

- no- se volvía a levantar de la silla- no es tarde

- no lo sabemos- él también se levantaba- Judal no ha querido someterse a los exámenes

-¿no hay forma de salvarlo?- no pudo evitar que su voz se quebrara un poco

-bueno, una solución radical sería un donante… pero no cualquier donante

-¿Qué necesita?

- se necesitaría que el donante fuera un paciente en estado vegetal sin posibilidad de recuperación y que fuera compatible con Judal

-¿Por qué en esas condiciones?

-te dije que la enfermedad en cuestión ataca órganos vitales y la sangre… se necesita en esas condiciones porque técnicamente tendría que ser un donante completo, que le diera desde su medula ósea, quizás hígado, riñones y hasta su corazón… y eso que no sabemos mucho de esta enfermedad

-es una locura, no hay un donante así

- exacto, la otra solución sería un milagro

-¿milagro?

-sí, encontrar un nuevo donante de sangre… y hacer lo mismo que cuando se accidento, esperando que sus defensas fueran más fuertes de lo usual y su cuerpo se resista a la enfermedad, una transfusión de sangre podría salvarle

-un milagro…- repitió sonriendo tristemente

- si hablando solo de su sangre, si sus órganos llegan a estar comprometidos ya sería el final

- no, no, me niego a creer que Judal esté enfermo

- y yo, si te soy honesto lo he visto bastante sano… es decir no cualquiera tiene una condición física como la suya, lizara para ese entonces no podía correr mucho, pero la duda siempre estará ahí hasta que no se realicen los exámenes

- ¿si sospechaba que Judal estaba enfermo, porque lo dejo por su cuenta?

- cuando lizara murió Judal escapo de casa, duro cerca de una semana en las calles; lo traje de vuelta pero volvió a escapar… te dije que le prometí algo que no cumplí, bueno me culpaba y me sigue culpando por la muerte de lizara, así que su resentimiento por mí se hizo más grande, simplemente no podía estar bajo el mismo techo que yo así yo no estuviera presente. La única solución que encontré fue proponerle que se fuera a vivir a otra parte, que yo pagaría sus gastos, no quiso recibir mi dinero así que le dije que pertenecía a una herencia que le habían dejado sus padres, entonces acepto… se fue a vivir por su cuenta

-¿una herencia?

-sí, bueno fue lo que le dije para que no rechazara mi ayuda… sus padres si le habían dejado algo, pero era muy poco, en un año ya lo habría gastado y no lo digo porque el sea derrochador, además quería darle ese dinero cuando fuera mayor, para que pudiera hacer lo que quisiera ya que obviamente no iba a querer y nada le iba a impedir, vivir aquí conmigo

-de todas maneras…

- cuando liz murió insistí con los exámenes para Judal, ella estaba desesperada por lo mismo, quería saber… pero él nunca lo permitió, creo que si llega a estar enfermo no planea decirlo solo por atormentarme con lo que paso

- pero…

- y lo ha conseguido, cuando se fue a vivir por su cuenta pensé que sería algo de unos meses, quizás un año, pero no… Judal se negaba a volver, además de que me mintió

-¿Cómo?

- una de las condiciones para dejarlo irse por su cuenta era que debía cuidarse, comer y dormir bien y especialmente, que yo debería saber dónde estaba… dirección y número fijo, me dio una dirección y un número, junto a su anterior numero celular; me confié y no lo moleste en un mes, quería darle tiempo

-¿Qué paso?- volvía a tomar asiento, el no, permanecía al lado de la ventana que estaba tras su escritorio-

- un día me llamaron del colegio, Judal llevaba más de una semana sin asistir, me enfade y fui a buscarlo a aquella dirección, para mi sorpresa… la dirección era de una casa abandonada, obviamente el número también sería falso o estaría desconectado; lo único que tenía el celular al que siempre lo había llamado pero…

-¿pero?

- por más que marque nunca contesto, un día el numero sonaba también muerto… así que no tuve como localizarlo durante varios meses, en el colegio tampoco había actualizado su ficha de datos, tenía incluso mi dirección aun

-¿Cómo lo encontró?

- bueno, cuando volvió al colegio lo obligaron a dar sus datos, corroborando que fueran reales ya que ellos también estaban preocupados, a decir verdad me sorprendió que volviera… algo debió motivarlo, no supe qué, pero fue bueno, los profesores me llamaron y dieron sus datos, nuevamente comprobé la dirección y aunque no era una casa abandonada Judal se había mudado de ahí, estaba decidido a no dejarse localizar. Lo único que me quedaba era el número de celular, pero sabía que si era realmente el suyo y se daba cuenta de que lo estaba llamando volvería a desconectar la línea

- ¿y si era el de el?

- si era su número, de hecho es el que aún tiene, pero en ese entonces no pude llamarlo, coloque a una enfermera a hacerlo, que preguntara por alguien más, es decir fingí una llamada equivocada, el contesto… me sentí tan aliviado- regresaba a la silla- así que ya habiéndolo ubicado, al menos teniendo un numero donde hallarlo, lo que me quedaba era conseguir que me contestara, fue un camino arduo y complicado pero al menos conseguí que no cambiara de número, aunque debo agradecerte que le dieras mi mensaje, esa fue la primera vez en meses que el volvía a atender a mis llamados

-bueno… no hice mucho

- es curioso sabes, Judal ha cambiado un poco desde que esta viviendo en tu hogar- ella se sonrojo levemente

-¿ca…cambiado?

-sí, te aseguro que si fuera como antes el jamás habría accedido a quedarse aquí de nuevo, ni aunque hubiera colocado muros de plomo y barrotes en las ventanas, creo que le hizo bien llegar contigo y tu madre- sonrió- gracias por haberlo cuidado, pero es mi turno de cuidarlo

-no sé qué decir

- no tienes que decir nada, solo te pido que cuides de el cuándo lo veas… sé que estudian juntos, aunque no en el mismo grado, ¿eres menor verdad?

-are lo que pueda- se levantó y el también

- debo viajar, nuevamente será un largo viaje, pero si llegas a ver algo respecto a su salud….- saco una tarjeta de su maletín, Kougyoku no lo había visto pero estaba al lado de ella- por favor avísame, no importa la hora o lo que cueste, te pagare cuando regrese, pero por favor no dudes en llamarme

- b...bien- la recibió tímidamente

-gracias, quizás mi hermano venga a quedarse aquí con él, no lo sé aun

-¿su hermano?

- hermano de crianza- rio- se llama Setta, puede que lo veas en el colegio, como debo irme el tomara mi lugar como enfermero

-oh, b…bien

- bueno, no te quito más tiempo, debes tener hambre además de querer seguir estudiando- ella asintió intentando sonreír, salió directo a su "habitación" aunque casi no llega, se perdió por un instante; pero cuando llego se pegó contra la puerta intentando digerir todo lo que se había enterado, estaba nerviosa, preocupada, asustada, con ganas de llorar, incluso hasta tuvo que ir al baño porque casi vomita, la salvo el no haber comido nada, Judal sí que era alguien complicado y un enigma completo, aunque no daba completo crédito a todo lo que Ithnan le había dicho, no podía decir que estuviera mintiendo, lo sintió bastante honesto.

Quiso gritar pero no podía no era su casa y si estuviera en la suya, tampoco podría su madre le haría muchas preguntas, ella solo podía pensar en una cosa y eso era si Judal estaba o no enfermo, regreso como pudo, una vez más se perdió en los pasillos, a su "habitación" pre cuando entro se topó de frente con Judal sobre su cama al parecer esperándola, aunque bastante cómodo

-¿Dónde estabas?

- en el baño- contesto sentándose en el borde de la cama, no quería hablar mucho, aunque quizás….

-antes de eso- Judal también se sentaba

-tu tutor me llamo

-lo sospechaba, ¿Qué quería?

- saber si habíamos estudiado, y comprobar si estaba en la habitación que me habían preparado- Judal soltó una carcajada- ¿Qué es lo divertido?- se sonrojo- pudieron habernos encontrado juntos, sabes

-pues eso es lo divertido- se acercó a ella- que a ese sujeto no se le escapa nada y aun así fuimos capaces de burlarlo- volvía a reír

-me alegra que te diviertas mientras yo estuve al punto del infarto

-ahh, no exageres

-no exage…- no pudo terminar, Judal estaba sobre ella, porque la había forzado a recostarse en la cama, besándola y antes de que sus manos comenzaran de curiosas lo empujo levantándose de la cama rápidamente- me…mejor ayúdame a estudiar- dijo frente a él, Judal volvía a sentarse, aunque no parecía sorprendido o molesto- creo que una vez fue suficiente- dijo susurrando y sospechando que estaba roja como un tomate

-creo que fui claro con respecto a ayudarte

-sí, lo fuiste- fruncía a el entrecejo- eres de "gran ayuda"… ¿para qué me trajiste aquí?

- ya te lo dije ayer- el parecía aburrido

- si, es cierto…- odiaba darle la razón- bueno, aunque sea una mentira si hay que estudiar, mañana es el gran examen

-adelante- se levantaba y pasaba a su lado- yo iré a ver televisión

- no eres de ver televisión- se giraba asía el

-bueno leeré algo- contesto abriendo la puerta

- tampoco te gusta leer- se dio la vuelta observándola

-¿acaso me conoces?

- no, pero se algunas cosas… no olvides que llevamos un tiempo viviendo juntos- Judal paso de molesto a aburrido

-bien, iré a dormir

-eso si te lo creo…- rio un poco el aunque detuvo sus paso no giro, después siguió caminado-Judal- se asomó al pasillo antes de que el entrar a su habitación

-¿Qué?- contesto serio

-te puedo pedir algo

- no te ayudare

-Eso no- juntos su manos tímidamente- podrías…

-¿Qué?

- podrías hacerte los exámenes que dice tu tutor- agachaba tímidamente el rostro observando el piso

-¿Por qué?- no pudo evitar mirar a Judal, el no parecía molesto

- para descartar de una vez que estés enfermo, así podrás quitártelos de encima- sonrió, Judal también sonrió

-tal vez- dijo entrando a su cuarto, Kougyoku no daba crédito a lo que escuchaba, no era un sí, pero era bastante viniendo de alguien tan terco

Paso el resto del día con los apuntes de Judal, aunque paso por muchas suplicas y molestias para que este le dejara sacar y llevar aquellos apuntes, llegando a su casa su mama la regaño a muerte, estaba decidida a no haberle a Judal nunca más, aunque sabía que con él su fuerza de voluntad desaparecía, aprovecho que Aladdin estaba en casa esa tarde y le pregunto algunas cosas que no entendía cuando lo vio repasando un libro de su grado, algo que el no debería está viendo pero según explico, los otros eran aburridos

Comenzaba a preguntarse qué pasaba por la mente de los genios. Termino su día sumida entre libros y los cuadernos de Judal, a decir verdad no quería pensar en lo que le habían dicho, aun no entendía tampoco porque se lo habían dicho, quizás Ithnan quería que ella hiciera algo, tal vez aunque Judal diga que no, él sabe respecto a ellos, aunque la duda seria como se enteró.

El tan anhelado día del examen llego, todos como robot entraban a sus respectivos salones casi en estado vegetal, no parecían humanos,-lo que hacen los nervios- pensó, por primera vez en mucho tiempo Kougyoku se sentía segura de sí misma, no lograría el mejor promedio, pero segura de que entrababa a la lista de los cincuenta, eso sería más que suficiente para que Judal la ayudara, después de todo él lo había dicho y le aria cumplir, si o si…

El examen abarcaba todo el día, dándoles breves descansaos y la hora de almuerzo, se calificaba todas las áreas excepto la educación física, cosa que ella agradecía, entre más buenos números tuviera mejor, terminado al fin el examen todos parecían un poco más relajados, algunos como si su suerte estuviera echada y otros con algo de confianza, Habiendo finalizado el examen por los pasillos comenzaba a escucharse hablar de una sola cosa, la feria que se acercaba. Kougyoku quería hablar con Morgiana pero no había podido, al siguiente día sí que lo aria.

-¿ci...ci…cita?- no daba crédito a lo que oía, como de costumbre podían hablar mas libremente en su hora de almuerzo, y lo primero que le decía Morgiana era que tendría una cita - ¿tienes una cita?

-bueno si, pero baja la voz- era la primera vez que la veía medio sonrojada- no es para hacer tanto escándalo, además no sé si llamarlo cita

- si te vas a ver con alguien para hablar de todo un poco e ir a lugares a los que no vas mucho es una cita- hablaba con bastante confianza – aunque me alegra por ti

-gracias, supongo

-y… ¿Cuándo es?- esperaba que kouha por fin hubiera hecho algo respecto a su situación con Morgiana, aunque no sabía si él estaba interesado en ella, no había podido hablar aun con el

-este fin de semana, aunque aún no se si sábado o domingo

-¿Por qué?

- bueno Hakuryuu dijo que tenía algo importante que hacer el sábado en la mañana y probablemente se le vaya todo el día…- mor siguió hablando pero la mente de Kougyoku se había desconectado… ¿acaso dijo Hakuryuu?

-e…espera… ¿Hakuryuu?... ¿tu cita es con Hakuryuu?

-te dije que no digas cita

- ¿Morgiana saldrán con Hakuryuu?- estaba en shock, ¿desde cuándo ese par se hablaban?

-eh, bueno…si- contentos entendiendo que no importaba cuanto pidiera calma ella estaba bastante eufórica- ¿Por qué?

-no…no por nada- bajo un poco la voz- es que me sorprendió, no sabía que el té gustara, además pensé que kouha…

- no dije que me gustara, simplemente me invito y no vi problema a salir, no es alguien que me moleste, y kouha es un tema cerrado

-pero… pensé que te gustaba

- ¿cómo sabes cuándo te gusta alguien si no te has interesado en nadie más?

-ehh…

- no sé si kouha me gusta pero… quisiera ver si siento con alguien más lo que siento con kouha

-¿y que sientes?

- no lo sé explicar, pero digamos que tiene la facilidad de hacerme enojar- eso le recordó a Judal

-bueno, supongo que tienes razón… ¿Cómo te invito a salir?

- recuerdas cuando fui a los casilleros, bueno Hakuryuu termino hiendo también, comenzamos a hablar de regreso al salón y pues me termino invitando

-es extraño

-¿Por qué?

- bueno no se mucho de mi primo, pero no se me parece extraño en el, digo antes no había demostrado interés en ti

- quizás piense como yo

- puede ser, además no es una cita ¿no?- intentaba sonar serena, se preguntaba como reaccionaria kouha con la noticia, su sorpresa venia de recordar que ese día kouha y Hakuryuu estaban muy raros, pero hasta ese momento solo podía especular, no tenía nada seguro

No siguió interrogando a Morgiana, quería ver si podía hablar con Hakuryuu antes, así que se despidió faltando unos minutos para entrar y fue a buscarlo, pero por más que lo intento no logro localizarlo, estuvo rondando el pasillo de su salón varios minutos, pero no lo vio dentro y por el pasillo, decidió regresar a su salón, ya lo encontraría luego, cuando iba bajando las escaleras tropezó torpemente y perdió el equilibrio, cayendo gracias al cielo en los brazos de alguien

Abrió los ojos para darse cuenta que era Alibaba, también para percatarse de que estaba en una posición bastante comprometedora, la posición era similar a la que había tenido con Judal en aquel salón vacío, excepto que saluja había quedado debajo; en unas escaleras por donde pasaban muchos alumnos y en la hora en la que todos regresaban a sus salones, comenzaban a amontonarse, Alibaba parecía inconsciente

-Saluja- lo movía- ¿estás bien?

-si- se levantaba un poco sobándose la parte de atrás de la cabeza, al levantarse quedo inevitablemente a escasos centímetros de Kougyoku, hasta ese instante había ignorado fuera del golpe, lo que había pasado-¿pero qué…?- estaba sorprendido y sonrojado, Kougyoku también se sonrojo sentándose, aunque quizás fue mala idea, estaba sentada sobre la cintura del chico, comenzaba a escuchar murmuraciones al respecto, y uno que otro grito que decía "paguen hotel", al escuchar lo último Kougyoku se levantó rápidamente y Alibaba la imito

-lo…lo siento…- se disculpó muy, muy sonrojada

-yo… descuida…- él también estaba sonrojado, aunque ya no obstruían las escaleras y muchos que se habían amontonado comenzaron a subir, no faltaban los que seguían lanzando comentarios de ese estilo

-¿Qué hacían?- Hakuryuu salía de entre la multitud que comenzaba a esparcirse

-nada- dijeron a la vez, el rio divertido

- no parecía como nada

- pues fue un acci…- Alibaba intentaba defenderse pero no pudo seguir hablando, alguien lo había abrazado con bastante fuerza, giro su rostro para toparse con la mirada casi asesina de Judal que sonreía, pero claramente estaba molesto-…dente…- su voz fue apenas audible- … ¿Judal?- Kougyoku estaba estática, no podía creer la actitud de Judal, pero temía por la vida de Alibaba, el en verdad lo miraba como si quisiera matarlo, y esa sonrisa que mantenía daba aún más miedo

-¿tienes…- comenzó a hablar apretando con más fuerza a su presa- unos minutos?

-eh…- Alibaba no sabía que contestar, pero decir que no podía ser muy mala idea-ya…ya casi entramos…-Judal no cambiaba la expresión de su rostro-c…claro…- intentaba sonar tranquilo, no lo dejo decir nada más y sin soltarlo comenzaron a alejarse por un pasillo vacío

-¿crees que sobreviva?- preguntaba Kougyoku a Hakuryuu, el sonrió

-eso dependerá de porque Judal quiere hablar con el

-s…si… tiene razón- aunque la campana estaba a seguramente segundos de sonar Kougyoku vio su oportunidad y decidió tomarla –Hakuryuu…- el que no se había movido tampoco de allí hasta que vio desaparecer a Judal con un seguramente muerto de pánico Alibaba, giro asía ella

-¿si?

-¿qué interés tienes en Morgiana?

Gracias por leer, no olviden comentar y perdón la mala ortografía u.u