Disclaimer:

Demashitaa! Powerpuff Girls Z y sus personajes no me pertenecen.

Solo la trama.

Capítulo 8.2: Arrepentir.


Un solo centavo: cualquier cantidad de dinero. (Se negaban a soltar un solo centavo= no querían dar mas dinero)

Dinero apachurrado: (tener el dinero guardado sin ocuparlo o gastarlo en nada)

Compinche: Simplemente es compañero, cómplice o amigo.

Vejete: Hombre mayor de edad.

Chemado: Tiene varios significados; en este caso es la expresión le pego fuerte la droga/chemo= resistol amarillo. (Esta chemado= está drogado)


La pérdida en el amor es muy diferente a la perdida de una vida… una que nunca regresara.

Los gritos no cesaban el camión se detuvo, el chofer se bajó y abrió la caja del tráiler para saber que ocurría. Encontró a la mujer llorando al cuerpo de su difunto hijo, el hombre pidió a la madre bajar con su hijo y pertenencias.

A Butch le dio mala espina, ¿desde cuándo aquel tipo con aspecto de víbora dejo de comportarse como la mierda?

— Ten cuidado— Fue una advertencia que Butch había hecho a la mujer. En menos de un minuto reaccionó. No tenía idea de cómo esas palabras salieron de su boca, simplemente las menciono.

Tres horas después el "hombre víbora" regreso, pero la madre nunca subió con ellos nuevamente. Lo que ocurrió con aquella mujer fue un misterio para él, quien sabe para los demás, después de que la mujer desapareció ellos volvieron a actuar como si nada hubiera ocurrido. Cada quien tenía sus propios problemas, unos peores que los otros.

El hombre de pelo azabache no podía sacar de la mente a aquella mujer en agonía. Repaso la situación muchas veces, una ira se desato en él ¿Qué caso tenia preocuparse por eso? Nada cambiaria, así que era mejor dejar ese suceso en el olvido.

La puerta se abrió, todas las personas bajaron con sus pertenencias. El mismo hombre anoréxico pidió a todos juntarse en un solo grupo.

Todas las personas se reunieron, a continuación un hombre robusto camino hacia dirección del chofer, él los dividió en tres grupos. A continuación el hombre pidió más dinero a todas las personas. El oji-verde se sorprendió, Ace nunca le menciono que tenía que pagar doble vez. Todos mostraron la misma expresión de Butch; se negaban a soltar un solo centavo (1). El hombre robusto ya sabía cómo tratar a los que se negaban; tomo a una mujer como ejemplo y la amenazo con una daga. — ¿Que les importa más, su vida o tener el dinero apachurrado (2) en sus bolsillos?— La mujer con 45 años de apariencia, temblorosa saco de una pequeña mochila el resto que le quedaba de dinero y se los dio al hombre, quien solo sonrió con autosatisfacción.

Varias personas con dolor en sus miradas dieron su dinero. Solo unas diez personas se opusieron a dar dinero porque ya no contaban con más o simplemente les pareció un abuso de su parte; Butch era uno de ellos.

— Me niego, no pienso dar lo que me queda solo porque a ustedes se les da la gana— Protesto Butch.

— Concuerdo con él, esto es un abuso, ¡malditos desagraciados! Se aprovechan de nosotros, de nuestra necesidad— Cinco personas más concordaron con él y protestaron. El bullicio fue detenido tras oír un disparo. Un hombre cayó al suelo con una herida de bala en la cabeza.

— Alguien más— nadie hablo. — Eso creí. ¡Sergio!— El hombre delgado asintió. —, encárgate de los demás, que yo tengo cuentas pendientes con estos.

Sergio, mejor conocido como 'serpiente' llevo consigo las personas que dieron un pago extra. — Billy, cuidado con ese que tiene la cara de engreído— Butch busco con la mirada a alguien que no fuera él de quienes estaban hablando. —, Ace dijo que no lo mataras, es... es creo su compinche (3)— Billy con arma en mano alejo a las nueve personas que quedaban.

Todos eran hombres y uno que otros jóvenes, ninguna mujer. El grupo fue dirigido a un área más solitaria que la anterior. Sujeto a Butch, quien se opuso a su trato y fue golpeado por Billy hasta que le pareció aburrido seguir, no sin antes golpear a uno quien trato de detenerlo, era el mismo hombre que concordó con él anteriormente.

Una camioneta aprecio, el hombre robusto subió a ella y ahí mismo abandono a todos. Ahora ellos estaban a merced del peligro en el desierto, sin saber a qué dirección ir.

— ¡Quítate! No soy de ese bando— hablo Butch con cizaña en su voz cuando el mismo hombre que protesto con él a Billy se acercó para ayudarlo.

El solo negó y sonrió con burla — No hables precipitadamente, no soy gay. El hecho de que me haya acercado a ayudarte no me hace ser homosexual.

— ¿Qué quieres entonces? si quieres que te pague por tratar de hacerte el héroe, estas equivocado.

— En primer lugar, no estoy tratando de hacerle al héroe, el hecho de que mis padres me hayan dado una educación decente es otra cosa, y en segundo lugar no quiero tu dinero, solo estoy siendo solidario.

— Solidario mi trase…

— Olvida lo que vas a decir, no espero gratitud de tu parte a leguas se ve que haces lo que te da la gana por no decir otra cosa.

— ¿Entonces…? ¡Lárgate!, se cuidarme solo— Butch se levantó y tambaleándose trato de caminar.

— Al menos sabes qué dirección tomar— Esa palabras lo dejo estático por un segundo no lo había pensado antes, pero no dejaría ser objeto de burla.

— ¿Acaso tu si?

— No — Eso sí que desconcertó más al chico azabache. Primero le hablaba como si fuera su amigo, se burlaba de el por no saber qué camino tomar, pero luego resulta que él estaba igual o peor que él. Valla suerte la suya.

Ya la mayoría de las personas tomaron su propio camino, todos siguiendo a uno solo, quien aparentemente mostraba saber qué dirección tomar.

— Sebastián. Ese es mi nombre, aunque veo que no te importa en absoluto— Butch solo bufo y se quedó quieto sin moverse de su antigua posición. — Si lo que quieres es quedarte como estatua y morir. Quédate, yo tomare la misma dirección que ellos— Señalo al grupo que se acababa de ir.

— Entonces dices que debemos seguir a ese vejete (4)— Le molestaba quedarse callado por no saber qué contestar, lo mejor sería cambiar de tema.

— Vejete o no, por lo menos sabe por dónde debemos ir— Butch solo respondió un: si tú lo dices. Sebastián enarco una ceja, sin saber a qué se refería. — Butch tal vez cada quien deberi…

Si vas a ser: "mi querido compañero de excursión" qué más da. Ahora si sabes hacerle al doctor me puedes decir cómo hacerle para que mi brazo deje de sangrar.

Sebastián lo observo con incredulidad, en verdad ese tal Butch solo era un convenenciero, pero no le importo su actitud exasperante… le recordaba a su hermano. Además, no tendría que emprender un viaje solo y completamente aburrido.

Sebastián era un hombre con veintiséis años de edad, un poco más grande que Butch, a diferencia del hombre de pelo azabache él era tres centímetros más alto, piel morena, pelo color cafe oscuro, ojos café claros. Su principal característica era sonreír a pesar de cualquier circunstancia, algo que al azabache le molestaba ¿Quién estaría tan loco para andar sonriendo todo el tiempo? Y más sabiendo que podrían morir en ese desierto. 'Debe de estar loco o tal vez este chemado (5)' fueron los únicos pensamientos de él.

Tal vez para cualquier mujer un hombre mostrando una sonrisa bien intencionada era algo hermoso, pero para Butch… esa sonrisa le causaba escalofríos en la espina dorsal tal vez mostrando esa sonrisa en otra ocasión le sería normal e incluso algo sin importancia, pero no mientras lo curaban; ni un doctor, ni mucho menos Kaoru sonreían cuando le curaban una herida, por más simple que fuera.

— Te digo que no soy del "otro bando" como sueles llamar a la homosexualidad— Respondió al ver a Butch pálido observándolo con desconfianza mientras él detenía la hemorragia que Butch tenía en el brazo con unas comprensas improvisadas.

— Sigo sin fiarme de ti, además yo les diría jotos o gay— El hombre de ojos café solo negó con la cabeza. Al terminar de curar algunas heridas a Butch cargo su mochila y junto a su nuevo "compañero de excursión" alcanzaron el grupo de personas que habían partido con anterioridad.

— Sebastián una pregunta ¿Estás seguro de no estar chemado?

— Chema… ¿qué? — Butch solo se burló, si tan solo cruzar por el desierto fuera un juego.

Ahora el azabache estaba seguro de algo: Cuan arrepentido estaba de haberse dejado llevar por una estupidez.


A/N:

Este y el anterior capitulo fueron cortos a comparación de los anteriores. Esta vez no tengo escusas por la cantidad de palabras, simplemente así lo decidí.

Como escribí en el anterior capitulo; no sé cuánto tardare en actualizar, solo espero no tardar mucho. En fin nos leemos luego.

Bye…