Disclaimer:

Demashitaa! Powerpuff Girls Z y sus personajes no me pertenecen.

Solo la trama.

Capítulo 9: ¿El límite?


Desperté, siento pulsadas de dolor en todo mi cuerpo. Bajo de la camioneta seguido de los demás, caminamos por dos horas, el camino no era fácil de cruzar, no podía quejarme. Aquellas personas caminaban deteniendo sus pasos de vez en cuando cerciorándose de que nadie nos descubriera.

— Creo que si seguimos así no soportare más— Una mujer se quejó, ella se nos unió al grupo una hora después… o más bien la encontramos tirada en el suelo. La pobre mujer debió sufrir algo horrible pues no hablaba y si lo hacía era solo para quejarse. Supuse que era la única manera de omitir su sufrimiento.

Lo lamento no quiero continuar, no tengo nada que hacer aquí— Fue lo que alcance a escuchar pero no di importancia ya que venía oyendo quejas de diferentes personas en todo el camino.

El sol me dificultaba mi vista por lo tanto evitaba levantar la vista, tenía tanto de que reclamar pero no estaba en posición para hacerlo. 'Que todo esto pare de una vez…'

El ruido de una arma ser utilizada llamo mi atención, los otros y yo pensamos asustados que nos habían descubierto y atacado a alguien. No fue así, en su lugar el disparo provenía aproximadamente cuatro metros detrás de mí. Una mujer con arma de fuego en mano yacía en el suelo muerta.

¿Porque? Me pregunte y recordé el accidente, el cual por consecuente ahora me encuentro en esta situación. Otra muerte más que pude haber evitado. No me sentí asustado, había presenciado una masacre; por así llamarlo pero si presente otro sentimiento, el cual que carcome.

La locura comenzaba a invadirme, comenzaba a sentirme culpable por las muertes de esas personas inocentes. Yo era el único que podía evitarlas, vi con anterioridad la pistola que portaba la mujer y nunca mencione nada. No fue mi culpa, fue algo inevitable, no sé qué pensar en realidad.

— Es suficiente— Grite exaltado, respire entrecortado y trate de tranquilizarme alguien me abrazo por detrás, ¿…era Miyako? No, solo era una ilusión. Al menos imaginarla a mi lado me dio esperanzas, debía hacerlo por ella, por nuestro amor.

— ¿Le ocurre algo?— Una mano sujeto mi hombro, gire para ver a la persona. Era quien guiaba a todos a través de este desolado lugar.

— Estoy bien, me siento mejor. Gracias— Aun sabiendo que su pregunta no era por preocupación sino más bien por deber le agradecí con sinceridad.

Observe a mi alrededor, ahora los demás tenían una apariencia peor a la mía. Otros al verme mantuvieron distancia, temiendo que fuera a enloquecer y cometer algo imprudente. Lo cual cometí hace rato, el grito que di casi provocaba nuestra desgracia, se suponía que en esta área el peligro a ser descubiertos se basaba en una probabilidad de setenta a cien.

El grupo y yo descansamos media hora, retomamos el camino, no paso mucho tiempo cuando llegamos a la orilla de un río.

Observe mi alrededor y encontré a varios metros de distancia a un grupo de cinco personas subir a una balsa.

— Cruzaremos en esta— Señalo una balsa, esta será la manera en la que cruzare. A través del río Bravo.

0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0

He perdido la noción del tiempo encerrada en mi habitación, sola, llorando tal cual magdalena. No como a mis horas, solo cuando siento mi estómago arder, llevo días sin darme un baño como antes solía hacerlo cuando llegaba a casa mi futuro esposo; mi rostro debe de estar demacrado, hecho un asco, no tengo nada que hacer más que llorar en un mar de amargura.

No he salido de casa ni siquiera para trabajar. Estaba segura de que ya había sido despedida. Para lo que me importaba estando en esta depresión.

Cuando la carta llego a mis manos y la leí. Creí que asimilaría la noticia después de llorar en ese instante y después de días lo superaría. Solo fue así un día, logre engañarme un poco. Después, al observar a las otras parejas tener una vida como si nada ocurriera; sentí envidia. Todo se volvió tormentoso cualquier acción de amor y afecto provocaba que sufriera más.

¿Así debe ser mi vida de ahora en adelante? Mi corazón está destrozado en pequeños fragmentos. Mi ser es la prueba de que lo único vivo es mi cuerpo o al menos por el momento.

Todo este tiempo, los años que pase con el regresaba como un destello fugaz al observar una simple foto de él conmigo. Sentía la necesidad y la obligación de deshacerme de cada una de ellas, pero estaría haciendo algo de lo cual me arrepentiría después.

'Por favor no llores no quiero verte sufrir, estaré bien'.

Recordé aquellas palabras en la carta, sentí que él estaba conmigo en estos momentos y que no había el por qué seguir sufriendo, mientas estuviera consiente que él me amaba, no habría razón por la cual sufrir.

Él es mi razón de vivir, así como yo lo soy de él. Por eso, si quiero que no sufra, yo no he de sufrir, por él y por qué todo salga bien.

'No es una despedida. Es un hasta pronto, Boomer'.

Con gafas de sol puestas sobre mis ojos salí de casa, mis pasos eran cortos, tímidos, dudosos. El miedo me invadía.

Respirar el aire fresco ayudo a que disminuyera algo el dolor de cabeza; debió ser por falta de oxígeno el causante del dolor. Las personas que pasaban junto a mí me pasaban por alto, solo era una persona más entre la calle y eso me agradaba.

Tenía suerte al no llamar la atención de los demás a pesar de mi mal aspecto. La ropa que llevaba puesta era de hace una semana, mi rubio cabello parecía un estropajo de lo enmarañado que estaba y el brillo resplandecía al contacto del sol fue sustituido por un tono opaco, sin vida; como mi estado de ánimo. Lo único bueno era que mis ojos eran cubiertos al menos así aunque no pasare desapercibida podía ocultar una parte de mi identidad.

Necesitaba ayuda solo conocía a alguien que me podría ayudar, solo espero que siga viviendo en la misma dirección que me dio hace seis años y... y que no se moleste por lo ocurrido.


Todo tiene un límite, pero este no será el mío. Continuare y los obstáculos no impedirán mi andar.


Un hombre que arriesga su propia vida solo para disminuir los problemas en su hogar, olvidar las preocupaciones y cambiar esa expresión de angustia por una de alegría cada vez que tienen problemas económicos. Quiere verla feliz aun sin importar haberla dejado llorando y por ende, dándole un nuevo problema: la preocupación por su bien estar.

¿Hombre, habrás tomado una buena decisión? ¿Acaso te arrepentirás como muchos lo están haciendo?

Tu mujer te quiere presente, que estés con ella de regreso. Pero decidiste apostar a la suerte y arriesgar tu vida. En lo que llegas y evitas inútilmente topar con el peligro; ella se encontrara esperando una respuesta sobre tu llegada.

Delante de los demás podrá fingir no estar preocupada; solo se engañaría así misma y solo unos cuantos le creerán.

— Pobre, desde que su esposo se fue a estado así.

— Lo bueno es que está comenzando a superarlo.

— ¿En verdad lo crees?, porque yo no.

— Que no me siento mal Bunny, a lo mejor solo es un resfriado.

— Si tú lo dices señora. Oye, mi mami me dice que a veces se necesita algo de tiempo para… ¡ah! ya llego mí papá. Nos vemos, mañana traeré mi muñeca para que me ayude a hacerle ropita.

— Gracias por cuidar a mi hija, siempre dice que le gusta pasar el tiempo con usted y el pastel de naranja que hace.

— De nada, Bunny es una niña muy linda y me gusta cuidar de ella...

— Nuevamente gracias por cuidarla. Todo saldrá bien, adiós.

Y por las noches, cuando la soledad la invada, sollozara y al llegar el día desvanecerá cualquier rastro de lágrimas y continuara con su vida.

0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0

Un hombre de pelo rojizo con una maleta recargada en sus piernas comenzaba a levantarse de su asiento para bajar. Mostraba una leve sonrisa para persuadir a los curiosos y aun así, en su mirar no había alegría ni nerviosismo, solo preocupación; la cual solo se podía distinguir con el contacto visual.

Solo cinco personas habían bajado antes del transporte. Cuando el camión llego a la base todos los restantes bajaron incluyéndome a mí.

Cuando termine de tomar mis cosas un señor de estatura baja y regordete me hablo, lo seguí junto a un grupo de siete personas incluyéndome. Si no fuera por el trabajo diario probablemente estaría cansado y mis pies pulsarían del dolor como les ocurrió a cuatro hombres.

Habíamos llegado, seque el sudor que corría por mi frente. El calor en este estado era agotador y mi piel comenzaba a arder.

El hombre apodado Fuzzy nos hizo esperar media hora en lo que él hablaba por celular, tal parece tenía asuntos que resolver. Llevaba un sombrero de paja y en su rostro solo había una mueca de enojo mostrando su mal carácter; dando a entender que a nadie se le ocurriese acercársele y la escopeta que cargaba contribuía a dar entender su frase.

— Solo te ayudare a cruzar rápido porque le debía un favor— Se dirige a mí con mirada amenazante pero no logra intimidarme. He visto esa típica mirada en diferentes personas desde que tengo memoria y la suya no será la excepción.

Todo marcha bien, no quiero ser pesimista pero todo hasta el momento… esta situación se me ha hecho demasiado fácil y no dudaría que en cuanto parpadee, toda mi suerte caiga y cambie.

'¿Sera la costumbre? No importa, estaré preparado'.

Hombre que aun sabiendo las consecuencias arriesgas todo porque no estás dispuesto a rendirte. Debes tener cuidado, que no te tomen por sorpresa porque estarías limitando toda oportunidad para continuar.


A/N:

Hola nuevamente… una disculpa por la tardanza. Se supone que no debía tardar pero realmente explicarles el porqué de mi demora me parece inútil. Así que mejor tarde que nunca. Espero poder continuar con los otros fanfics que he dejado pendiente.

Nos leeremos luego.

Bye...