DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).
Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.
Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.
Capítulo 3. Traición.
-Chicas, ¿nos vamos?
-Leonel, estás tú muy impaciente hoy.
-La verdad es que eso de investigar quienes son me está comiendo por dentro, Nana. Además, sabiendo que hay alguien de un nivel mayor que el nuestro…
Cada vez su sonrisa se iba pareciendo mas a la de un diablo.
-Vámonos.
Nana y Leonel fueron delante, buscando, primero, la situación de los extraños.
Una vez localizados después de rato, decidieron emprender la misión.
-Shira, ¿tú crees que esos dos saben lo que hacen?
-Cuida tu boca Oomaeda, esos dos son capitanes, así que no dudes.
-¿Y usted duda?
-Yo cumplo órdenes.
-Ya hemos llegado, a partir de aquí, con sigilo.
Los demás siguieron a Leonel, y se perdían entre la maleza del bosque, hasta que se encontraron de frente con el campamento de los invasores.
-Sigamos el plan, Shira, tu y Oomaeda quedaos aquí.
Los dos capitanes salieron al campo descubierto llamando, poco a poco la atención de los trabajadores de allí.
-Señor, los hombres que trajo Hanamisu nos están haciendo ir veinte veces mas rápidos.
-Bien, todo según lo previsto. Hola capitán- se volvió hacia los capitanes acercándose poco a poco.- Amm, capitanes, no sabía que ahora ascendían a pavas como esta.
-¿Te refieres a mi?-respondió Nana.
-No, lo digo por la que hay detrás del árbol de detrás tuya. También hay un shinigami con nivel de subcapitán más bien bajo.
-Increíble, eres muy bueno captando energía espiritual, y a tan bajo nivel… interesante.
-Ah!, qué descortés por mi parte no presentarme. Soy Porlakh, el líder espiritual de esta agrupación de gente.
-¿Por qué estáis aquí?- intervino Shira alzando la voz desde atrás de los dos capitanes.
-Veo que no os fiais de nosotros. ¿Y si digo que no estamos haciendo nada?
-No cuela.- reafirmando Nana lo que todos pensaban.
-Me lo imaginaba. Lo siento, pero si habéis venido a detenernos, mejor que os vayáis. Así no sufriréis daños.
-¡Y una mierda!
Oomaeda se lanzó con ese aviso, quedando hecho un colador de sangre por delante.
(Pensamientos)- ¡Pero si ni la ha desenvainado!
-Quién se vuelva a interponer, que se prepare para algo peor.
Los capitanes se miraban unos a otros. La tensión era palpable en el ambiente. Un leve zumbido del aire sonaba. Paró. Y todo empezó.
Nana desenfundó su zampakutou y al instante estaba frente a Porlakh espada contra espada.
Ella, levemente, guiñó el ojo a Porlakh. Este, confiado, dejó de hacer fuerza y Nana se giró hacia los capitanes.
-Nana, ¿Qué haces?
Shira no podía creer lo que estaba viendo. Leonel, espantado, ni se movía.
-Nana, ¡Él es el enemigo!
-Cállate ya. Yo sé lo que está bien y lo que está mal. Y pienso que el propósito de Porlakh es lo mas acertado para la prosperidad de la Sociedad de Almas.
Porlakh en ese momento se giró y negó con la cabeza a Nana, para que no le contase el plan.
-¿Preparada?
-Leo, no estarás pensando en atacarla, ¿verdad?
-No, ¡qué va! Solo nos voy a librar de una muerte segura.
En ese momento, con un shun-po excelente, Nana intentó rajar por la cintura a Shira, fallando por la interposición de la katana de Leonel.
-Shira, coge a Oomaeda y sácalo de aquí. Yo la retengo.
-Tú, ¿retenerme?
-Aunque en la escuela shinigami estuvieses por delante mía siempre, nunca me ganaste en una cosa.
-¿En cuál, a ver?
-¡En el improvisto!
Cuando Shira ya tuvo a Oomaeda en su espalda, Leo se movió dando golpes rápidos sin ton ni son, pero con una intención, en cada choque empapaba la zampakutou de Nana de un liquido segregado por unas esporas casi imperceptibles que Leonel implantó a su zampakutou. Cuando estuvo totalmente recubierta se apartó.
-¿Qué te pasa, Leonel? ¿Ya te has cansado? Estar sentado en una silla tanto tiempo no es bueno…
-Adiós.
Leonel en ese momento prendió con un hadou su zampakutou en llamas y se dirigió con tal rapidez que fue un golpe tremendo. Nana, por acto reflejo y para salvarse lo detuvo con su katana, explotando esta por la reacción del hadou con la segregación de la que estaba pringada su zampakutou.
-Nunca fuiste mejor. Sino que me dejaba ganar.
Nana quedó a unos 3 metros del choque con quemaduras profundas en brazos, torso y piernas.
Porlakh, que se había ido a dirigir en la otra parte del campamento, oyó el estruendo y sin sorprenderse actuó.
-¡Tore!, coge a tres o cuatro y curar a Nana.
-¿Y los dos capitanes?
-Son agua pasada.
Leonel y Shira corrieron hacia el Seireitei.
Parecía todo despejado. Leonel iba de árbol en árbol porque así él decía que aumentaba su velocidad y Shira por tierra firme.
Cuando Leonel apoyó un pie, la rama se rompió en mil pedazos, cayendo estrepitosamente pero sin hacerse daño.
Este acto los freno a ambos unos segundos, tan preciosos que dieron cabida a una emboscada por todos los ángulos. Eran unos 12 contra 2 y un herido.
-La cosa se pone fea…
Leonel comentando esto le dio una señal con la cabeza. Pretendía enfrentarse él solo a todos aquellos shinigamis de alto nivel.
Shira no preguntó el por qué y salió con una potencia de shun-po comparable a la todavía Diosa del shun-po, Yoruichi.
Al parecer todos sabían que en una persecución contra la Capitana de la 2ª División no podían hacer nada. Todos se quedaron vigilantes hacia Leonel, esperando un leve movimiento.
Hanamisu observaba el perímetro con otros dos shinigamis, BlastStone y Saganosainto.
Empezó a llover.
Los rayos se difundían por el ambiente haciendo cortinas de un azul pálido que reducía, además de la lluvia, la visibilidad.
Leonel observaba a sus contrincantes. Cuidadosamente media cada poder espiritual, sabía que la única forma de salir de allí sin ningún rasguño era atacar al punto mas débil. De pronto notó una diferencia, una disminución en uno de los shinigamis. Atacó.
Con una terrible velocidad lo partió por la mitad, de abajo a arriba, con su zampakutou. A continuación empezó arrancándole la cabeza con un puñal que llevaba escondido en la manga, al de la derecha, mientras, con la katana , le atravesaba todo el costado propinándole una estocada mortal al de la izquierda. Y como un relámpago de los que allí sonaban llamó a su zampakutou.
-Cabalga hacia la mariposa de plata: Hana Aoi (Flor Azul).
Leonel le pasó la mano por encima de la empuñadura y la funda de su cintura. La funda parecía convertirse en un tubo de ensayo de Hielo refinado, desde donde salía una cadena con hojas de cristal hacia la empuñadura, la cual se convertía en una rosa de cristal hermosa hasta mas no poder, y como si fuera por arte de magia, unas partículas aparentemente de hielo empezaron a salir y orbitar alrededor de la hoja.
Ante tal suceso parecía no verse afectado el plan de los shinigamis que lo acorralaban mas y mas.
Leonel empezó a blandir a Hana Aoi. Atacaba, defendía, atacaba, defendía. Con cada golpe hería a un enemigo. Pero se le agotaban las fuerzas y empezó a dar golpes de mayor destructividad para acabar cuanto antes.
-¡Zarzas de las luces blancas!
De repente, las partículas cristalizadas se posicionaron en círculo en la punta de Hana Aoi. Leonel se posicionó en formación de ataque y lanzó un corte al aire que servía de accionamiento para disparar las partículas.
Todos los shinigamis que le rodeaban murieron del disparo de esas bolitas de hielo compactado.
Leonel, sin decir palabra, guardó su zampakutou.
En ese preciso instante, Blast y Saga salieron de las ramas superiores como unas flechas e hicieron un ataque que aun lloviendo se veía el humo en el aire. Leonel lo sorteó sin problemas con un espléndido shun-po hacia una rama.
La lluvia seguía cayendo…
El sonido de los truenos no paraba…
Los rayos, por momentos, iluminaban mas y mas…
Pum pum... pum pum... pum. pum.. pum … pum … …
Leonel caía precipitándose al suelo. Una herida profunda le atravesaba el pecho.
Hanamisu había terminado la misión con éxito.
-¿Porlakh? ¿Porlakh, me recibe? – Intentaba, Hanamisu, contactar mediante un pinganillo que se acababa de sacar del traje.
-Si, informe.
-Objetivo abatido, Misión "Impacto" finalizada con éxito.
-Me alegro, vuelvan a la base, no sin antes decapitarlo. Hay que asegurarse.
-Entendido.
Hanamisu descendió junto al cuerpo del Capitán.
-¿De verdad hace falta? Está muerto, se ve a simple vista.- Blast interrumpió el silencio.
-Son órdenes de arriba. Y tienen razón, hay que asegurarse.
Hanamisu desenvainó. Alzó su zampakutou al cielo. Y con un rápido movimiento hizo rodar la cabeza del capitán.
-Volvamos.
Hanamisu, Blast y Saga regresaron al campamento en donde se pusieron a descansar, saboreando la victoria.
Ya era de noche, aunque la percepción era la misma que antes. El cielo seguía encapotado de nubes cargadas de agua, las cuales retrasaban la construcción.
En la zona de la catástrofe, los cuerpos empezaron a descomponerse…
-Capitán… Pero qué le han hecho.
Alguien susurró estas palabras e inyectó un suero azul en las dos partes del cuerpo.
En un instante se deshicieron en un liquido azul, parecido a gelatina liquida.
El shinigami lo recogió en un cubo y se lo llevó hacia lugar seguro.
