DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capitulo 5. Blancas mueven ficha.

Un calor agobiante arrasaba el Rukongai.

-No sabía que hubiese tanto calor en el Rukongai- dijo Hanamisu bajo un sol abrasador.

Porlakh estaba en un saliente de tierra observando el Seireitei no muy lejos de su campamento.

A eso llegó Tore, bastante cansado y casi sin fuerzas.

-Porlakh, el sol nos está abrasando, todos estamos a un suspiro de caer rendidos…

-¿Y qué quieres que le haga?

-Si pudiese con su zampakutou nublar el cielo, nos podríamos recuperar mas rápidamente.

-Tore… Tantos años sirviéndome… Hasta traicionaste a tu capitán, ¿Cómo se llamaba?

Tore se sentía cada vez mas avergonzado por lo que hizo.

-Byakuya Kuchiki.

-Si, eso es, Capitán de la 6ª División Byakuya Kuchiki. Nuestra primera víctima.

-Pero, señor, ¿eso que tiene que ver con que nos de sombra?- Tore empezaba a imaginarse por donde iban los tiros.

-Pobre, tus técnicas sanadoras eran un plus para mi causa, pero como comprenderás…-Porlakh se levantó girándose hacia Tore, y con un shun-po atravesó con su mano derecha el pecho de Tore, conmocionado Tore no podía ni pronunciar un mísero balbuceo. La sangre manchó la verde hierba.-… no puedo confiar en ti para la batalla definitiva, me servirás mejor formando parte de mi. Una amistad de quinientos años no se romperá tan fácilmente.

El cuerpo sin vida de Tore se posó en el suelo.

En ese instante, dos subordinados de Tore aparecieron por allí.

-Empezad las operaciones por Tore.

Los subordinados asintieron y se llevaron a Tore al campamento.

Mientras, en la reunión, la reaparición de Leonel sorprendió a los presentes.

-Leonel…

Shira era la que había presentido el poder espiritual de Leonel, pero se notaba que no estaba bien, pálida era decir poco, pero en un abrir y cerrar de ojos su aspecto cambió, llena de vitalidad Shira corrió hacia Leonel muy emocionada, cuando el que cerraba el grupo de cuatro la empujó con tal fuerza que le hizo romper una de las paredes de la habitación.

Todos extrañados miraban al agresor y este, con una pasividad irritante se quitó la capucha.

-No puede ser… -se oyó salir levemente de la boca de Ukitake.- Ya reconozco estas energías espirituales, ¡sois los desertores que no aprobaban las formas de investigación de la duodécima división!

-Los conocidos como el Triangulo Ácido…-intervino Kyoraku.- Toda vuestras investigaciones se basaban en reacciones entre ácidos que hacían unas explosiones devastadoras en los campos de pruebas.

-Veo que nuestra fama es grande.- respondió el de la derecha de Leonel.- Me alegra que nos recordéis, Trío de la Capitanía, jejeje.

-Ellos son mis salvadores, y me han pedido que querrían volver a estar a manos de la duodécima división y como capitán de tal división no he visto inconveniente ya que me consiguieron revivir cuando no tenía ni la cabeza sobre los hombros.

Un suspiro de Hitsugaya reflejaba la aceptación de esos nuevos miembros de la duodécima división.

-Que se presenten oficialmente.- mandó Hitsugaya al instante.

Empezó el callado de la izquierda de Leonel.

-Mi nombre es DerogadaWilbur, un placer.

-El mío es Migueltaker. –siguió el de la derecha.- y el de atrás es el que nos lo trajo, Lord. No suele hablar mucho, pero es buena gente.

Shira, recuperada y enfurecida exigía explicaciones de por qué se les aceptó tan rápidamente.

-Si hacen algo, el problema será de Leonel, así que no te sulfures, Shira.

-Está bien, Kyoraku. Espero que sepas lo que haces, Leonel.

-Shira, me sé lo que hago.

El grupo de Leonel volvió por la puerta por donde habían venido sin mirar atrás dejando una especie de espina clavada en la conciencia de Shira.

-¡Blakzerox, despiertaaaa!

En un piso del centro de Karakura vivían Lynn y Blakzerox. Chico pero cómodo, decorado con rosa y amarillo por la misma Lynn.

-Lynn, son las 9 de la mañana, ¿Por qué me despiertas?

-Una mariposa infernal entró hace media hora por la ventana. He estado esperando a que te levantases porque tú eres el que sabe leer esos mensajes pero pareces una marmota, durmiendo todas las mañanas.- Lynn empezaba a irritar a Blak, no le dejaba ni taparse hasta que esta lo tiró de la cama.

Lynn, crecida por esta victoria miró para el suelo y cuando iba a preguntarle que qué hacía lo vio dormido en el suelo frío del apartamento. Enfurruscada salió del dormitorio…

Al poco tiempo volvió a entrar con un objeto en las manos.

-¡Blak!¡Que te despiertes!¡Haz algo en tu vida!

Lynn, enojada como la que mas repitió estas tres frases por el amplificador de voz una y otra vez, hasta que Blak se lo quitó de las manos fugazmente y salió hacia el salón.

Blak empezó a leer el mensaje de la mariposa:

-Este es un comunicado para advertirles que la Sociedad de Almas está en código negro por unas fuerzas invasoras muy potentes y necesitamos todos los efectivos posibles. Sabemos que no aceptáis lo que hace el Gotei 13, pero si no nos ayudáis podría darse el caso de una invasión al mundo humano. Sin más que decirles se despide el Capitán de la 13ªDivisión Jushirou Ukitake.

-Pasando, es su problema, nosotros no tenemos por qué inmiscuirnos.

Lynn rechazó la propuesta directamente cuando sonó el timbre de la entrada.

-Vale, iré a abrir.- dijo Blak avanzando ligero hacia la entrada.

Al otro lado, Nori y Urahara7 esperaban.

-¿Pero qué querrán estos carrozas?

Blak abrió levemente la puerta y preguntó por sus propósitos.

-Sabemos que vosotros también habéis recibido un mensaje del Gotei 13, no me equivoco, ¿verdad?-dijo Nori sin tonterías.

-¿Gotei 13? ¿De qué habláis?

-Blak, lo saben, sino cómo han conseguido descubrir en dónde vivíamos, explícame.-Lynn habló desde el sofá donde se había sentado.

Blak al entender la situación dejo entrar a los dos visitantes.

-Sentaos, os prepararé té.- se ofreció Blak.

-Ahora decidme qué queréis. No estaréis mas del tiempo justo y necesario en esta casa.-Lynn lo dijo sin remilgos.

-Suponemos que sois Vizard al igual que nosotros. Solo queríamos saber si ayudareis a la Sociedad de Almas.-expuso Nori.

-No.-Blak intervino cuando traía las tazas de té.- Lo acabamos de decidir, no es nuestro problema.

-Entiendo, pues entonces no hay más que hablar. Nos iremos, no queremos seguir molestándoos.-Terminó Nori y levantándose del sofá los dos salieron del piso.

Cuando bajaban las escaleras para salir del edificio, Blak los alcanzó, e intentando tranquilizarse preguntó:

-¿Qué haréis vosotros?

-Nosotros haremos lo que nos dicte nuestro corazón y nuestra conciencia.-respondió Urahara7.

-Si cambiáis de idea, ir a esta dirección. El propietario de esa tienda es el único que podrá llevaros al Rukongai sin daños.- Y dándole la dirección, Nori y Urahara7 se fueron.

Porlakh llegó al campamento a admirar la maravilla que había creado. Era una especie de maquina con dos habitáculos. De color como la madera esa máquina parecía dos ascensores allí colocados unidos por un cable el cual, en la parte intermedia tenía una bola de un par de metros de diámetro donde se veían reflejos azules.

-Más de mil almas para que funcione esta preciosidad. ¿Quién va a ser el primero?

Sin pensarlo, y ante la mirada de su amigo Blast, Saga se ofreció voluntario al instante.

-Eso es, ese es el espíritu emprendedor que quiero. Otro mas, venga.

En la lejanía se oía una voz. Cuando llegó adelante eran dos chicas, Rkhikari y Mishiro dijeron que se llamaban.

Blast y Hanamisu, con un poco de miedo ambos, dieron un paso para adelante.

-Eso es, ya pensaba que me ibais a dejar plantado… Por favor, entrad en el habitáculo de la derecha.- Porlakh, mas entusiasta que de costumbre, los empujó hacia dentro.- Nana, tu también, venga entra, vamos.

Porlakh cerró la puerta. Se colocó encima del habitáculo y pronunció las siguientes palabras:

-Vais a ser participes de algo memorable. Un avance en la investigación que revolucionará la forma del poder espiritual de la Sociedad de Almas.-decía en alto con una voz potente.- Este invento yo lo llamo "Amplificador". Básicamente lo que hace es mediante un sacrificio mínimo de mil almas del Rokungai aumenta el poder espiritual de los aquí presentes pudiendo en muchos casos duplicar su poder y en unos pocos, triplicarlo.

La multitud que lo observaba enloquecía de felicidad, vitoreaban su nombre. Gritaban que era el mesías el salvador, todos empezaron a adorarlo cuando Porlakh pidió silencio para seguir hablando:

-Vosotros, y es la verdad, habéis hecho posible esto. Sin vuestra ayuda no podría haberlo conseguido.-El griterío era tan que las palabras de Porlakh empezaban a distorsionarse.

En tanto, la avanzadilla de Hitsugaya iba directa hacia donde se encontraban todos los enemigos seguida de los demás escuadrones.

Hitsugaya paró el avance a tres kilómetros del punto en donde se suponía donde estaba el campamento.

-¿Pasa algo capitán?-preguntó Matsumoto.

-Era una acumulación bastante poderosa de energía espiritual, pero desde hace un rato he dejado de sentir ese poder. Es extraño… parece como si… - Los ojos de Hitsugaya decían que se esperaba lo peor.- ¡Démonos prisa!

Hitsugaya aceleró el ritmo que hizo romper la avanzadilla en dos grupos. Se iba diciendo en su mente que lo que pensaba no podía ser. Ultimas matas, últimos arbustos…

Hitsugaya se quedó paralizado.

Sus ojos no respondían a los zarandeos de Matsumoto.

Sus oídos dejaron de percibir sonido.

Cayó de rodillas. Impasible.

Matsumoto dirigió la mirada hacia delante, ni un mísero segundo pasó para ponerse a llorar y tendiera su cabeza a mirar hacia otro lado.

Fueron llegando los capitanes poco a poco.

Cayeron katanas.

La desolación se hacía palpable cada vez más en los shinigamis que estaban presenciando esa escena.

-Capitán Hanataro, no se quede ahí parado y busque supervivientes.- Zerx exclamó a los cuatro vientos, intentando poner un poco de esperanza a esa terrible masacre.

Miles y miles de cuerpos sin vida, nada se movía. Estaban descuartizados, eran cuerpos troceados, quemados, no se podía distinguir que era la cabeza de lo demás.

Poco a poco los shinigamis empezaron a reaccionar y se pusieron a ayudar al Capitán Zerx en las labores de rescate.

Zerx, como bastante de los shinigamis hoy en día, venía del Rukongai, justamente del distrito 45 del Rukongai norte en donde estaba ese campamento invasor hace unas horas, todo había desaparecido. Él tenía la creencia de no encontrarse a nadie conocido, pero se acordaba de su madre con la que pasó toda su infancia en el Rukongai. Ella era tan inconformista y luchadora que Zerx al ver ese espanto de lugar rogaba al cielo que no estuviese allí.

Poco a poco iban saliendo un superviviente de 500 cadáveres. Uno de ellos, mujer, decía llamarse Reginiya. La dejaron posada en un árbol cercano. Dolorida y con heridas demasiado graves, no podía moverse por su pie. Por casualidad vio a Zerx buscar entre los cadáveres cerca de su posición.

-Perdona, por casualidad no serás Zerx, ¿no?

-¿Por qué lo pregunta?- Zerx, tajante y nervioso le hizo la pregunta.

-Es que estuve junto a una mujer cuando esto era un campamento.- una risilla salió de sus labios.- Fuimos unas tontas al creer que nos tomaban en serio y que en realidad…-paró unos segundos al sufrir de una de sus heridas. Luego prosiguió.- buscaban la unificación de la Sociedad de Almas. Ella me contó que su hijo, al que no veía desde hacía tiempo le dijo que iba a convertirse en capitán de división. La descripción que ella me dio concuerda casi en todo contigo. ¿Eres Zerx?

-¿Sabría decirme si ella sobrevivió?

-Lo dudo, nuestro líder nos descompuso en mil pedazos, que yo esté aquí ha sido… -La respiración empezaba a fallarle.- un… milagro.

Después de eso los de la 4ª División la intubaron y se la llevaron hacia su cuartel. Al parecer solo se había desmallado, pero si no se trataba rápido podría no volver a respirar.

Zerx se giró hacia la marabunta de cadáveres y susurrando dijo:

-Porlakh, esto se ha vuelto personal. Veré rodar tu cabeza, la agarraré y te la destrozaré, lo juro por el alma de mi madre.